May 1, 2021
De parte de ANRed
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Segundo Paro Internacional de Mujeres, 8 de marzo del 2018 en Santa Fe (Argentina). Foto: Melina Nerina Medrano

El derecho a decidir est谩 atravesado por m煤ltiples reivindicaciones materiales, y es clave para aspirar a la libre expresi贸n de la sexualidad y el deseo. Por Josefina L. Mart铆nez / CTXT.


Las luchas por los derechos reproductivos y sexuales han impulsado potentes movimientos de mujeres a escala global. Desde las huelgas de mujeres en Polonia a la marea verde de Argentina, desde el Non una di meno de Italia al 8M en el Estado espa帽ol, junto a las duras luchas en Am茅rica Latina. 驴Cu谩les son los retos actuales y las estrategias que se ponen en juego? 驴C贸mo enfrentar las fuerzas conservadoras que buscan seguir recortando y bloqueando derechos? El espacio de debate 鈥淰oces situadas鈥 del Museo Reina Sof铆a reuni贸 a referentes feministas de varios pa铆ses para intercambiar experiencias y reflexiones sobre el tema.

En los 煤ltimos a帽os, 鈥渢res elementos han dado forma a la nueva ola del movimiento de mujeres a nivel global鈥, se帽ala la feminista espa帽ola Justa Montero. Se trata de las luchas de Ni una menos contra la violencia machista, los movimientos por derechos reproductivos y tambi茅n las luchas por cambiar las condiciones materiales de las mujeres.

El derecho a decidir est谩 atravesado por m煤ltiples reivindicaciones materiales, porque para hacerse efectivo debe ir acompa帽ado de un plan de educaci贸n sexual integral en todos los niveles educativos, el libre acceso a m茅todos anticonceptivos y la sanidad p煤blica para todas las personas (las migrantes sin papeles quedan excluidas). Adem谩s, no hay derechos reproductivos si no est谩n garantizadas las condiciones elementales para la reproducci贸n de la vida: ingresos fijos, trabajo, vivienda, etc.  El derecho a decidir tambi茅n es clave para aspirar a la libre expresi贸n de la sexualidad y el deseo, lo que confluye con reivindicaciones hist贸ricas de los movimientos LGTBIQ.

De la marea verde al grito de Am茅rica Latina

La madrugada del 30 de diciembre de 2020, las calles c茅ntricas de Buenos Aires explotaron con la emoci贸n de miles de mujeres. Despu茅s de d茅cadas de lucha, se aprobaba por fin en el Congreso el derecho al aborto en Argentina. Esta victoria de la marea verde hac铆a vibrar a las mujeres de toda Am茅rica Latina. 鈥淣uestra ley incluye a las mujeres y personas con otras identidades de g茅nero con capacidad de gestar鈥, explica Martha Rosenberg, m茅dica y psicoanalista, e integrante de la Campa帽a Nacional por el Derecho al Aborto Legal, Seguro y Gratuito. Hace casi 20 a帽os, la Campa帽a 鈥渟e puso en movimiento en medio de una grave crisis econ贸mica, en medio de grandes movilizaciones populares, con la gente movilizada en asambleas populares, f谩bricas tomadas, piquetes en las rutas, manifestaciones, huelgas. En esas movilizaciones empez贸 a emerger la voz de las mujeres exigiendo derechos reproductivos鈥. En 2003, en el marco del Encuentro Nacional de Mujeres en la ciudad de Rosario (una tradici贸n del movimiento de mujeres de Argentina con encuentros multitudinarios) se realiz贸 una gran Asamblea por el derecho al aborto. Y all铆 naci贸 la campa帽a que se identific贸 desde entonces con el pa帽uelo verde.

Sin embargo, la lucha en Argentina no ha terminado. La aprobaci贸n de la ley 鈥渆s un enorme triunfo del movimiento feminista y del movimiento por los derechos sexuales y reproductivos, pero abre el horizonte de otros obst谩culos y resistencias鈥. El proyecto aprobado no fue el presentado por la campa帽a, sino que fue negociado por la presidencia con sectores conservadores. El nuevo texto 鈥渋ncluye la objeci贸n de conciencia, que es algo restrictivo鈥. Esta 鈥渘o deja de ser una v铆a para la resistencia de las personas que se oponen al aborto. A dos meses de la aprobaci贸n de la ley ya hay impugnaciones, procesos y declaraciones de instituciones de salud haciendo una objeci贸n de todo el personal鈥, asegura Rosenberg.

La situaci贸n es mucho m谩s grave en el resto de Am茅rica Latina, donde hasta el a帽o pasado el 97% de las personas en edad reproductiva viv铆an en pa铆ses en donde la ley de aborto es altamente restrictiva, seg煤n un estudio de la Red de Periodistas Feministas de Am茅rica Latina y el Caribe.

Morena Herrera es activista por los derechos humanos en El Salvador, preside la Agrupaci贸n Ciudadana por la Despenalizaci贸n del Aborto y forma parte de la Colectiva Feminista para el Desarrollo Local. En Centroam茅rica, la penalizaci贸n absoluta del aborto es el 鈥渁ncla del ejercicio de la soberan铆a patriarcal y neoliberal. El control de la capacidad reproductiva de las mujeres garantiza una sociedad sumisa. Las mujeres nos convertimos en objeto de sumisi贸n y de all铆 se traslada al conjunto de la sociedad. Se castiga cualquier pretensi贸n de que nosotras no respondamos a esa expectativa de mujer madre鈥, denuncia Herrera.

Los tres pa铆ses que se conocen como el tri谩ngulo norte 鈥揋uatemala, Honduras y El Salvador鈥 se disputan actualmente cu谩l tiene la tasa m谩s alta de feminicidios, as铆 como de embarazos en menores. En Honduras, despu茅s del golpe de Estado de 2009, se prohibi贸 la 鈥減astilla del d铆a despu茅s鈥 o anticoncepci贸n oral de emergencia, y hace unos meses hubo una reforma constitucional para poner un candado a cualquier modificaci贸n legal para legalizar el aborto. En Guatemala, durante el confinamiento, crecieron las tasas de embarazos en ni帽as de 10 a 14 a帽os, mientras que en Nicaragua 鈥渆l gobierno de Daniel Ortega ha declarado la guerra a las organizaciones feministas, que vienen denunciando que la penalizaci贸n del aborto fue uno de los canjes con la Iglesia cat贸lica para asegurar la continuidad de ese gobierno鈥, asegura Herrera. Y agrega un dato escalofriante: en El Salvador, el suicidio de adolescentes embarazadas es una de las primeras causas de muerte materna en esa franja de edad, y las mujeres sospechosas de haberse realizado un aborto pueden terminar en la c谩rcel.

鈥淣osotras celebramos cada mujer que logramos sacar de la c谩rcel. Son mujeres que llegan a un hospital despu茅s de una complicaci贸n obst茅trica. En las salas de emergencia son denunciadas y transitan del hospital a la c谩rcel. Son mujeres j贸venes que viven en la pobreza, porque las cl铆nicas privadas no denuncian. Inicialmente se las acusa de aborto, pero despu茅s, a veces, les cambian el tipo delito y las condenan a cumplir 30 a帽os de c谩rcel鈥. Eso fue lo que ocurri贸 con Manuela, una mujer salvadore帽a que lleg贸 a un hospital con hemorragias. Acusada de haberse provocado un aborto, fue condenada a 30 a帽os de c谩rcel por el delito de homicidio agravado en 2008. Dos a帽os despu茅s, muri贸 de c谩ncer linf谩tico, esposada a la cama de un hospital. Su caso ha sido llevado ante la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) por la Colectiva Feminista y la familia de Manuela.

Fuerzas conservadoras y el caballo de troya de los objetores de conciencia

鈥淓l estado, la iglesia y la derecha est谩n en guerra contra nosotras鈥, pero 鈥渆l 75% de la gente apoya las huelgas de mujeres, y el 70% de la gente apoya el derecho al aborto鈥, asegura desde Varsovia Marta Lempart, abogada y activista feminista polaca. Ella es cofundadora del movimiento Og贸lnopolski Strajk Kobiet, OSK (Huelga de las Mujeres). El movimiento 鈥淗uelga de las mujeres polacas鈥 viene organizando protestas desde el a帽o 2016, y, ahora, el pa帽uelo verde de las argentinas tambi茅n es un s铆mbolo de la lucha por el derecho al aborto en Polonia. En plena pandemia, en el oto帽o de 2020, la derecha conservadora en el gobierno intent贸 prohibirlo mediante la Corte Constitucional. La respuesta fue un movimiento masivo en m谩s de 150 ciudades polacas. 鈥淪abemos que tenemos que hacer mucho trabajo, pero lo vamos a hacer, como lo han hecho las hermanas de Argentina鈥, advierte Lempart, que agradece todo el apoyo internacional que han recibido.

La situaci贸n es diferente en pa铆ses como Italia y el Estado espa帽ol, donde el derecho al aborto ya tiene varios a帽os de legalidad. Y, sin embargo, entre la ley y la vida siempre hay distancias, algo de lo que saben mucho las mujeres. En el caso italiano, donde el aborto es ley desde 1978, el poder del Vaticano se hace sentir mediante la objeci贸n de conciencia, que, en los hechos, impide a muchas mujeres acceder a un aborto gratuito. Una situaci贸n que se ha agravado con la pandemia y los confinamientos.

Eleonora Mizzoni forma parte de Obiezione Respinta (Objeci贸n rechazada). Explica que vienen elaborando un mapa de los objetores desde 2007 para concentrar todas las informaciones al respecto y que las mujeres puedan tomar decisiones. En Italia, 鈥渆l 60% de los m茅dicos son objetores y a veces no hay un solo m茅dico en toda una regi贸n que practique abortos. Las mujeres tienen que viajar horas o tomarse vacaciones para abortar. Las personas sin papeles no pueden acceder a un aborto dentro del sistema sanitario鈥.

鈥淓sto conecta los derechos reproductivos con las cuestiones sociales 鈥揳segura Mizzoni鈥. El derecho al aborto, el derecho a la vivienda y a tener ingresos para poder escapar de la violencia machista: todas estas cuestiones est谩n presentes en el movimiento Non una di meno鈥. Las organizaciones feministas denuncian que la ley de objeci贸n de conciencia abre m煤ltiples interpretaciones contra este derecho. Por ejemplo, muchas farmacias se niegan a vender la 鈥減astilla del d铆a despu茅s鈥 ampar谩ndose en la objeci贸n de conciencia. As铆 puede ocurrir que una localidad se quede sin farmacias que vendan estos medicamentos.

鈥淒urante el confinamiento hubo much铆simos problemas. Las p谩ginas del proyecto recibieron una avalancha de pedidos de ayuda. La emergencia pand茅mica llev贸 a todo el sistema sanitario a una situaci贸n cr铆tica, y el acceso al aborto fue uno de los primeros servicios que sufrieron recortes. La Covid y la gesti贸n de la pandemia ha agravado lo que se viene denunciando hace muchos a帽os鈥, explica la activista italiana.

La objeci贸n de conciencia aparece entonces como un mecanismo por el cual las fuerzas m谩s conservadoras siguen bloqueando y limitando el derecho a decidir de las mujeres en numerosos pa铆ses. Esto se siente con m谩s fuerza en aquellos donde la Iglesia cat贸lica mantiene importantes pactos con el Estado, como Italia y el Estado espa帽ol.

鈥淪olo en Catalu帽a tenemos m谩s de un 40% de profesionales en la red p煤blica que son objetores de conciencia. En el resto del Estado espa帽ol no hay informaci贸n鈥, dice S铆lvia Aldavert Garc铆a, coordinadora de la Associaci贸 de Planificaci贸 Familiar de Catalunya i Balears (APFCiB).

驴C贸mo puede ser que esta informaci贸n no sea p煤blica? El Estado se niega a brindar los datos de los objetores de conciencia, con la excusa de la preservaci贸n de la intimidad de los m茅dicos. Una mujer s贸lo se entera que su m茅dico de cabecera es objetor cuando ya est谩 embarazada y quiere realizarse un aborto, lo que genera nuevos problemas. 驴No tenemos derecho las mujeres a saber si el ginec贸logo que nos atiende est谩 a favor o en contra de realizar un aborto?

Adem谩s, la ley obliga a reflexionar durante tres d铆as a las mujeres que solicitan la interrupci贸n del embarazo. Aldavert lo cuestiona: 鈥淓sto es una imposici贸n, es la 煤nica ley que obliga a los ciudadanos a reflexionar sobre un servicio. Es una imposici贸n del estado sobre nuestros cuerpos. Y con esa imposici贸n se deja claro que las mujeres somos ciudadanas de segunda鈥.

Intercambios, experiencias compartidas, estrategias de lucha en com煤n a trav茅s de las fronteras. Los derechos sexuales de las mujeres nunca est谩n asegurados, son bloqueados o puestos bajo ataque. En esta sociedad capitalista y patriarcal, el control sobre los derechos reproductivos y la sexualidad aseguran tambi茅n mejores condiciones para la reproducci贸n del capital. Una sociedad que privilegia las ganancias de algunos sobre la vida de millones, como vemos tr谩gicamente en esta pandemia. Pero la lucha sigue. 鈥淐elebramos y lloramos con la ley en Argentina, porque nos ayud贸 a ver que es posible que las mujeres cambiemos la historia. Ahora acumulamos y constru铆mos esa fuerza tect贸nica鈥, asegura Morena Herrera desde El Salvador.

Fuente: CTXT





Fuente: Anred.org