December 26, 2020
De parte de Briega
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La imagen de portada est谩 extra铆da de vientosur

Nota de Briega;

El pasado 11 de Diciembre los diputados en Argentina han aprobado la despenalizaci贸n de la interrupci贸n voluntaria del embarazo por 131 votos a favor, 117 en contra y 6 abstenciones. El Senado de Argentina, tras rechazar el proyecto de ley por la despenalizaci贸n y legalizaci贸n del aborto el pasado Agosto de 2018, debatir谩 el pr贸ximo 29 de diciembre su posible aprobaci贸n. Todo este proceso legislativo se contextualiza entendiendo las fuertes y grandes movilizaciones de car谩cter feminista que durantes estos 煤ltimos a帽os se han dado en el territorio dominado por el estado argentino.

Por esta raz贸n, es  muy oportuno rescatar este art铆culo de 2018 publicado en “La Oveja Negra” , bolet铆n de la biblioteca y archivo hist贸rico y social Alberto Ghiraldo en la ciudad de Rosario.

EL ABORTO: CUESTI脫N SOCIAL

El mismo sistema que proh铆be abortar es el mismo que luego determina a hacerlo, cada vez que las condiciones de existencia truncan la posibilidad de embarazo, incluso deseado. Ya sea por falta de un salario adecuado o no tenerlo, por la angustia y la insalubridad del hogar o el sentimiento de no querer ser madres.

Hay quienes llegan a justificarlo solamente en caso de abuso sexual o si la mujer no tuvo la 鈥渃ulpa鈥, en cambio, si se trat贸 de placer o algo similar deber铆a aceptar el castigo, 鈥減ara que aprenda鈥. Entonces no se trata de una cuesti贸n de si el feto es un beb茅 o no, se trata de premiar y castigar conductas consideradas apropiadas o inapropiadas.

Es por esto que desde una cr铆tica radical, y por tanto social, tampoco se trata de tomar parte en ese debate, respondiendo a los movimientos 鈥減rovida鈥 e intentando especificar a partir de cu谩ndo un embri贸n es un beb茅 y por ende cu谩ndo un aborto ser铆a o no un asesinato. Porque no se trata de estar a favor o en contra, sino de la posibilidad de decidir, de no morir en el intento. Dentro del territorio dominado por el Estado argentino, se producen alrededor de 450.000 abortos clandestinos por a帽o, y una mujer muere por semana a causa del riesgo que conllevan. Conocidas y cada vez m谩s ampliamente difundidas son estas cifras que, sin embargo, no dejan de sorprendernos. Si se quita el peso de la ley ninguna mujer estar谩 obligada a abortar, pero en estos momentos ninguna est谩 posibilitada de hacerlo sin incurrir m谩s o menos en la ilegalidad con riesgos de perder la vida, determinados por lo que pueda pagar, ya que las que mueren son en su mayor铆a pobres.

La sociedad que eleva la maternidad a una virtud casi sagrada es la misma que en la pr谩ctica niega la responsabilidad y posibilidad de las mujeres a parir seg煤n otras concepciones a las impuestas. Enfrent谩ndolas a la denigrante violencia obst茅trica, cumpliendo as铆 el viejo mandato b铆blico 芦parir谩s con dolor禄. Es la sociedad que considera buena madre y buen padre a quien delega en distintas instituciones la crianza de los hijos desde beb茅s. Es la que roba la infancia en sus centros de adoctrinamiento estatales, privados y religiosos y que trata a los m谩s peque帽os como lisiados emocionales.

La funci贸n reproductiva no es un destino intr铆nseco a la condici贸n femenina. En esta sociedad de la explotaci贸n la maternidad est谩 completamente atravesada por las exigencias del mercado de la fuerza de trabajo y del control pol铆tico. La planificaci贸n capitalista, regulada por el Estado, implica a nivel mundial no solo el genocidio a trav茅s del hambre y de la guerra sino tambi茅n el c谩lculo poblacional en torno a la necesidad de fuerza de trabajo.

El Estado se ha encargado sistem谩ticamente de esterilizar a comunidades y grandes porciones de poblaci贸n a su antojo. La industria farmacol贸gica luego de testear su productos sobre animales los prueba durante a帽os sobre nosotras, as铆 como hicieron y siguen haciendo con las pastillas anticonceptivas, de las cuales se van descubriendo efectos cada vez m谩s nocivos en la salud. En la mayor铆a de los pa铆ses americanos se han aplicado pol铆ticas eugen茅sicas que afectaron especialmente a ciertos sectores sociales. Durante los 60 y 70 miles de mujeres de origen mexicano, afroamericano, puertorrique帽o y de grupos originarios fueron esterilizadas sin consentimiento en los Estados Unidos. En la d茅cada de los 90 por lo menos 250.000 mujeres ind铆genas fueron esterilizadas en Per煤.

Desde mediados del siglo XIX la funci贸n reproductiva ha estado regulada por la legislaci贸n burguesa. Primero en su acepci贸n m谩s prohibitiva, luego con la inclusi贸n de determinadas excepciones. Posteriormente, a mediados del siglo XX, se comenz贸 a ver c贸mo se relajaba la punitividad del aborto, sobre todo en regiones desarrolladas que ten铆an saldos inmigratorios positivos y cuya poblaci贸n nativa disminu铆a progresivamente sus tasas de natalidad. Casos aparte son situaciones como las de China o India, donde rigen todav铆a mandatos de hijo 煤nico y campa帽as de esterilizaci贸n (legales o ilegales) sobre sus poblaciones. Sorprende la ligaz贸n hist贸rica inmediata que ha existido siempre entre trabajo disponible para el Capital y legislaci贸n sobre el aborto, especialmente porque es un tema del que se supone que la principal diferencia entre ambas posturas es de raigambre teol贸gica.

芦Al determinar los m茅todos del control de la natalidad, se determinan en consecuencia los t茅rminos de la relaci贸n entre hombres y mujeres, y entre las mujeres y la sociedad en conjunto. Si en alg煤n momento han tenido necesidad de un gran n煤mero de mujeres como fuerza de trabajo han estado prontos r谩pidamente a darnos una variedad de eficaces (si bien b谩rbaros) m茅todos de control de natalidad.禄 dec铆a en 1971 el Movimento di Lotta Femminile de Padua(Italia).

La prohibici贸n del aborto, por sus consecuentes muertes y da帽os f铆sicos y ps铆quicos graves, debe ser considerada como otro de los ataques que impone esta sociedad a la condici贸n femenina. Otra de las numerosas desposesiones hist贸ricas que realiza la sociedad capitalista sobre una pr谩ctica ancestral. Primero despojando el conocimiento mismo y luego adem谩s penando a quienes se atrevan a realizarlo. En este sentido, es importante comprender que las muertes producidas por abortos clandestinos son la consecuencia de esa desposesi贸n hist贸rica, cuando el Estado capitalista destruy贸 la vida comunal y todo un mundo de pr谩cticas aut贸nomas, dentro de las cuales aquellas referidas a las que hoy conocemos como 鈥渕edicina鈥 eran mayoritariamente llevadas a cabo por mujeres. Luego de siglos de desposesi贸n, hoy en d铆a esto se traduce en que las proletarias y los proletarios nos veamos obligados a recurrir al Estado para conocer nuestro cuerpo y curarlo, a ese mismo Estado que nos desposey贸 y nos contin煤a robando las vidas d铆a a d铆a. Sin embargo esto no es irrebatible, debemos hacernos conscientes de estas contradicciones para superar este orden de cosas.

Es necesaria y urgente la despenalizaci贸n del aborto. Es necesario rechazar los sermones de la moral cristiana as铆 como tambi茅n los mandatos del individuo propietario de s铆 mismo. Porque consideramos importante evidenciar lo peligroso de considerar al cuerpo primero como un elemento separado de nuestro ser, nuestro entorno, y luego como una propiedad privada. 隆Nuestros cuerpos no son nuestros! 隆Somos nuestros cuerpos!

Si el Estado y el Capital se entrometen en cada rinc贸n de nuestras vidas 驴por qu茅 no lo har铆an cuando parimos o no queremos continuar con un embarazo? Su problema no es que se aborte o no se aborte, su problema es que escape a su control qui茅nes, cuando y cu谩ntas abortan en relaci贸n a sus necesidades.

Expresarse, conversar y manifestarse por la posibilidad del aborto no puede ser un simple tema de agenda pol铆tica. Hay que superar la l贸gica de apoyar desde afuera lo que se trata dentro de un congreso. Es necesario luchar por fuera y contra las instituciones. Es preciso hablar tambi茅n de m茅todos anticonceptivos y por tanto de la industria farmac茅utica, de la megam谩quina tecnoindustrial que hay detr谩s. Es importante tambi茅n pensar qu茅 tipos de abortos podr铆an efectuarse y d贸nde 驴en los malsanos hospitales p煤blicos, en cl铆nicas privadas que podr谩 pagar quien pueda, o d贸nde? Hablar de machismo, de cultura, de religi贸n. Pero tambi茅n hablar de ciencia, de salarios, de vivienda, de migrantes y refugiados, y de un largo etc茅tera. Por eso desde un comienzo dec铆amos que no tiene sentido plantear el problema como una cuesti贸n 茅tica o como una decisi贸n personal y nada m谩s. Se trata en definitiva de qu茅 mundo queremos habitar, y en lo inmediato impedir las muertes y los da帽os evitables.

En cada lucha tomamos fuerza, es preciso tambi茅n asumir lo que somos y lo que podemos ser y hacer.

 

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Fuente: Briega.org