January 27, 2023
De parte de Nodo50
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El aborto es un derecho de las mujeres. El control sobre nuestro cuerpo 鈥搚 nuestra fertilidad y reproducci贸n鈥, inalienable de nuestra dignidad como personas, se enmarca en los derechos humanos. Y pese a ello, el aborto libre, legal y seguro est谩 a煤n por conquistar o en estado de amenaza constante. Aqu铆 y en casi cualquier lugar del mundo. Hemos visto las dos caras en los 煤ltimos a帽os. En junio de 2022, no mucho despu茅s de que las mujeres argentinas vieran por fin reconocido su derecho al aborto tras a帽os de intensa lucha feminista, la Corte Suprema de Estados Unidos derog贸 la doctrina 鈥楻oe contra Wade鈥 que convirti贸 en constitucional la interrupci贸n voluntaria del embarazo en 1973. En apenas seis meses, 13 de los 50 estados del pa铆s prohibieron este derecho.

En la Espa帽a de 2023, el aborto ha vuelto a portadas de peri贸dicos y aperturas de informativos. No es algo nuevo. La batalla m谩s o menos latente de movimientos sociales ultraconservadores se envilece ante normas que ampl铆an los derechos de las mujeres. Ya pas贸 con la ley de plazos del Gobierno de Zapatero en 2010, que pese a sus limitaciones eliminaba los tres supuestos 鈥搗iolaci贸n, riesgo para la salud f铆sica y ps铆quica de la madre y malformaci贸n el feto鈥 de la primera norma que 鈥揳l menos en parte鈥 dej贸 de considerar el aborto como delito, la de Gonz谩lez en 1985. Y vuelve a ocurrir ahora, con la nueva ley del Gobierno de coalici贸n, que devuelve derechos cercenados por la reforma del ejecutivo de Rajoy en 2015 y ampl铆a otros. La novedad es que los ultras est谩n en las instituciones y su ofensiva neocon contra las mujeres cobra protagonismo: es uno de los engrudos de las extremas derechas del mundo y de grupos de todo pelaje. 

Ellos no solo quieren quitarnos un derecho, pretenden adem谩s que se imponga su marco

As铆 que aqu铆 estamos, defendiendo de nuevo el derecho al aborto, convencidas de que si durante la legislatura de Rajoy conseguimos descafeinar la ley Gallard贸n y echar al ministro de Justicia que le dio nombre 鈥揺l de 鈥渓a maternidad libre hace a las mujeres aut茅nticamente mujeres鈥濃, ahora, con los ultras como socios necesarios, la lucha ser谩 m谩s dura. Castilla y Le贸n es el ejemplo. Porque ellos no solo quieren quitarnos un derecho, pretenden adem谩s que se imponga su marco, uno que nos considera irresponsables, promiscuas, incapaces. Tras las ecograf铆as en movimiento y los latidos fetales con olor a Secci贸n Femenina y NODO, a Polonia y Hungr铆a, est谩 justo eso: dejarnos claro que necesitamos tutela, porque las mujeres todo lo hacemos a la ligera. Tanto es as铆 que, seg煤n leo en El Pa铆s, en una informaci贸n publicada mientras escribo este art铆culo, el 28 de diciembre los tres senadores de Vox presentaron en la C谩mara alta una propuesta de veto a la nueva ley de salud sexual y reproductiva e interrupci贸n del embarazo para impedir que las mujeres podamos abortar sin contar con el hombre/padre. El partido ultra critica 鈥渜ue no se reconozca ninguna intervenci贸n al padre en la decisi贸n que puede suponer鈥︹. Perm铆tanme que no acabe la frase. 

En el marco ultra, y aparentemente no tan ultra 鈥siete altos cargos del PP forman parte de la c煤pula de Familia y Dignidad Humana, una fundaci贸n que rechaza el aborto incluso en caso de violaci贸n, y que dirije el senador popular por Cantabria Javier Puente鈥 tambi茅n est谩 la idea de fracaso individual asociada al aborto. La idea se repite. Si te violan, quiz谩 llevabas la falda muy corta, o estabas donde no deb铆as, o diste se帽ales equivocadas, o hab铆as bebido. Si te violan debes encerrarte en casa a penar. Si abortas, la responsabilidad es tuya, porque no debiste quedarte embarazada, y decides mal, y no eres fuerte. Y tambi茅n debes encerrarte en casa a llorar. En este marco, que nos se帽ala como culpables, es donde en muchos casos nuestra defensa del aborto hace aguas, porque nos justificamos con argumentos morales y moralizantes, y nuestro derecho de pronto parece un derecho de segunda. 

Muchas mujeres que en los d铆as pasados han defendido el derecho al aborto, mujeres progresistas, han usado frases del tipo 鈥渆s uno de los momentos m谩s dif铆ciles de una vida鈥. Palabras como tragedia, drama, angustia han acompa帽ado alegatos que esconden una culpa que no nos corresponde. El aborto es un derecho y no hay que justificarlo. No es bueno ni malo por s铆 mismo. Y sus porqu茅s no son relevantes para la defensa del derecho. Hay mujeres que viven ese momento con dolor y hay otras que no. Y estas 煤ltimas no son peores personas, ni peores mujeres. A veces, tras un aborto hay historias dram谩ticas, de pobreza o maltrato. Pero otras muchas veces no las hay. Solo hay mujeres que deciden no ser madres porque est谩n en su derecho de hacerlo.

Fracasos y tragedias relacionados con las mujeres hay muchos en este pa铆s. Como el de esa esclavitud que viven las miles de mujeres que recogen fresas en Huelva, muchas de ellas marroqu铆es contratadas en origen para la campa帽a, que soportan la explotaci贸n, el racismo y los abusos sexuales. O como el drama de esas otras miles de mujeres, camareras de piso, con las manos y el cuerpo destrozados de hacer camas y limpiar a destajo. O como el de esas miles de mujeres invisibles que se ocupan de los cuidados de seres ajenos en la sombra del sistema. O como el de tantas mujeres que, desde los m谩rgenes, son el 煤nico adulto en el 83% de los hogares monoparentales que hay en Espa帽a (El 53,3% de esas familias se encuentra en riesgo de exclusi贸n o pobreza, frente al 27,9% general). O como las mujeres que sufren la violencia machista. O como las mujeres que mueren asesinadas鈥

Esas mujeres no importan. Los providas fake se preocupan muy poco de nuestras vidas. Cuanto m谩s fr谩giles, menos les preocupamos. Mujeres, personas LGTBIQ, migrantes鈥 Solo existimos para sus guerras culturales. 

En la cuesti贸n del aborto nuestra respuesta debe ser contundente, porque despu茅s de tantos a帽os sigue siendo un derecho muy precario en Espa帽a: no podemos abortar en los hospitales p煤blicos. Miren la tabla que publica el Ministerio de Sanidad con los 煤ltimos datos sobre el n煤mero de interrupciones voluntarias de embarazos en 2021. El 85,5% de los abortos se siguen practicando en instalaciones privadas mediante conciertos con la sanidad p煤blica (en 2011, los centros privados efectuaban m谩s del 96%). Por cierto, estar铆a bien que el Ministerio dejara de detallar los motivos de la interrupci贸n del embarazo. Qu茅 nos importa.

En los 煤ltimos a帽os, gracias a la ola feminista que sum贸 a decenas de miles de personas a su paso, hemos hablado de muchas cosas, tambi茅n de nuestra libertad sexual. Hemos reflexionado sobre el placer, menos de lo que quisi茅ramos, porque nos han impuesto un marco del peligro. Hemos reivindicado nuestro deseo y nuestro pleno dominio de la voluntad. Hemos denunciado la concepci贸n pasiva de la sexualidad de las mujeres como pilar de la violencia machista. Ahora nos toca defender el aborto. Y para ello es fundamental que aparquemos los argumentos morales. Por encima de cualquier cosa, el aborto es un derecho de las mujeres. Uno fundamental. Y de ah铆 que siempre est茅 en riesgo. No envolvamos el aborto en capas de pesar o culpa. No caigamos en la trampa. 

El aborto es un derecho de las mujeres. El control sobre nuestro cuerpo 鈥搚 nuestra fertilidad y reproducci贸n鈥, inalienable de nuestra dignidad como personas, se enmarca en los derechos humanos. Y pese a ello, el aborto libre, legal y seguro est谩 a煤n por conquistar o en estado de amenaza constante. Aqu铆 y en casi…

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Fuente: Ctxt.es