November 20, 2020
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De las 35 empresas que forman parte del IBEX 35, 20 han decidido repartir dividendos durante el segundo semestre de 2020, en plena pandemia de la COVID-19. En total, 9.500 millones de euros que han ido a parar a los bolsillos del accionariado de estas grandes compañías, . Una decisión que disminuye la “capacidad de resilencia” de estas empresas en momentos de incertidumbre como el actual.

Entre las empresas que han decidido entregar beneficios se encuentran las seis energéticas que cotizan en el principal índice bursátil español: Repsol, Endesa, Naturgy, Enagás, Iberdrola o Red Eléctrica. Una decisión que se tomó en un momento en el que “ya vislumbrábamos el alcance de las consecuencias económicas de la pandemia”, denuncia la ONG en su informe.

Destaca, por encima del resto, el caso de Repsol, quien ha repartido dividendos . La petrolera –considerada como la segunda empresa más contaminante de España, – ha entregado beneficios a sus accionistas por valor de 1.434 millones de euros aunque su resultado el año anterior fue negativo: perdió 3.800 millones de euros. Según defiende el economista Miguel Alba, autor del informe de Oxfam, “dar a los accionistas más dinero del que la empresa ha ganado supone sacrificar la fortaleza financiera de la empresa para satisfacer el apetito cortoplacista de ciertos inversores”.

Entre el resto de energéticas, Endesa, empresa que más contribuye al cambio climático en España, repartió más del 100% de sus beneficios el año anterior, una tendencia que sigue desde hace años, pasando , según explica el autor del informe. Cercanas a estas cifras se han quedado Enagás y Naturgy, con un 96% de sus ganancias en manos del accionariado. Completan la lista Red Eléctrica (79%) e Iberdrola (74%), octava empresa que más emisiones de gases de efecto invernadero genera en España.

Según Alba, en contraste con las 20 multinacionales que han repartido beneficios “en este momento de incertidumbre”, hay ocho compañías que han decidido lo contrario y han suspendido o retrasado el dividendo: “Son más prudentes y, además, dejan abierta la puerta a reinvertir ese dinero para ser más resilientes”, asegurando que es el momento de “ser cautelosos y apostar por reforzar la empresa y capitalizar los fondos propios”, lo que evitará que los malos resultados económicos que puedan derivarse de la pandemia acaben desembocado en despidos masivos o en una merma de las condiciones laborales de los trabajadores y las trabajadoras.

Son destacables también los casos de Enagás y Red Eléctrica, compañías encargadas del transporte de gas y electricidad, a través de la Sociedad Española de Participaciones Empresariales (SEPI). Miguel Alba considera que en estos casos el discurso debe ser diferente al de las empresas enteramente privadas porque parte de esos dividendos “van a parar a las arcas del Estado y sirven para sufragar parte del gasto público”, que ha aumentado como consecuencia de la pandemia. Sin embargo, cree que debe encontrarse “un equilibrio” para evitar poner en riesgo a las compañías.

Las empresas energéticas, las más desiguales

El informe de Oxfam analizan los cinco ámbitos que consideran que más contribuyen a la desigualdad dentro de las empresas: la brecha salarial de género, la distancia entre el sueldo más alto y el sueldo medio, el pago de impuestos, la localización de filiales en paraísos fiscales o el porcentaje de beneficios dedicados a dividendos. Según señala Miguel Alba, el sector de las compañías energéticas es el que obtiene una menor puntuación: “Por ello, consideramos que es el que más contribuye a la desigualdad”.

Endesa se encuentra entre las tres empresas del IBEX con mayor brecha salarial, con un 30% entre los sueldos de hombres y mujeres, y , entidad que . Le siguen Repsol (21%) y Naturgy (16%). Enagás y Red Eléctrica, aunque menores, también tienen brechas de género del 8% y del 6%, respectivamente. El caso de Iberdrola es paradigmático porque, en su caso, son las mujeres quienes cobran un 5% más que sus homólogos masculinos.

No obtiene tan buena puntuación la eléctrica presidida por Ignacio Sánchez Galán si atendemos a la diferencia entre el sueldo más alto y el salario medio de la compañía: el presidente cobra 232 veces el ingreso medio de sus empleados. Le sigue de cerca Endesa (230 veces). En la parte baja de la tabla, las distribuidoras participadas por el Estado, Enagás y Red Eléctrica, donde el salario más alto es 48 y 16 veces el sueldo medio de la plantilla.

Iberdrola ha conseguido también el dudoso honor de ser la empresa que más filiales ha creado durante 2019 en territorios que Oxfam considera como paraísos fiscales. Mientras que en todo el IBEX un total 65 filiales de empresas han dejado de tributar en nichos o paraísos fiscales, , y solo ha dado de baja la compañía que poseía en las Islas Vírgenes Británicas. En total, la eléctrica suma 31 filiales en este tipo de lugares, un número que dobla Repsol, que cuenta con 62.

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Fuente: Climatica.lamarea.com