November 23, 2021
De parte de La Haine
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La orden contra las organizaciones es coherente con la amplia caracterizaci贸n que hace el r茅gimen de Israel de la desobediencia civil y el activismo no violento

Una medida fiable -y aleccionadora- de la salud pol铆tica de un pa铆s es el n煤mero de organizaciones no gubernamentales (ONGs) y organismos internacionales que trabajan sobre el terreno en ayuda, desarrollo, nutrici贸n, agua, educaci贸n, asistencia humanitaria y derechos legales. En los territorios palestinos hay aproximadamente ochenta. Desde los Acuerdos de Oslo de 1993, no es que la huella de las organizaciones no gubernamentales internacionales (ONGI) se haya vuelto m谩s liviana, prueba, por si hiciera falta, de que la Autoridad Palestina -creada por el proceso de Oslo- es incapaz de dirigir lo que queda de la Cisjordania palestina o de atender a sus ciudadanos: se trata de un poder local apenas soberano, obligado a coordinarse con Israel en cuestiones de seguridad y culpable de violar los DDHH de sus cr铆ticos. Las ONGI se imponen en lugares donde no hay gobierno efectivo, ni acceso justo a la propiedad, a los alimentos, el agua y la tierra, ni consentimiento al estado de Derecho tal como lo interpretan las autoridades.

Pero tambi茅n est谩n las ONG palestinas, cuyos or铆genes intelectuales y activistas se remontan a casi 75 a帽os de desposesi贸n y resistencia. Muchas se fundaron antes de que las organizaciones internacionales de beneficencia en Palestina se convirtieran en elementos permanentes. Y su n煤mero ha crecido: en 2020 hab铆a m谩s de cien ONGs palestinas que operaban en Cisjordania, Jerusal茅n Este y Gaza. Algunas han intervenido durante a帽os para llenar los grandes vac铆os de la “sociedad civil” abiertos por una serie de desastres: la expulsi贸n de 1948, la ocupaci贸n militar despu茅s de 1967 y -despu茅s de Oslo- la vida bajo una administraci贸n zombi.

Israel est谩 obligado, por el momento, a sopesar su aversi贸n a las agencias de la ONU y a las ONGI 鈥 y sobre todo a los grupos de DDHH- ante el oprobio al que se enfrentar铆a si empezara a expulsar a los “humanitarios” extranjeros de Palestina y a destruir sus oficinas (la AP tambi茅n estar铆a encantada de deshacerse de ellos, si no fuera por los puestos de trabajo y las divisas que llegan con ellos).

Las ONG palestinas siguen siendo, sin embargo, vulnerables a los dictados israel铆es. En febrero, las autoridades israel铆es ilegalizaron Samidoun, un grupo de que aboga por la liberaci贸n de los detenidos palestinos, alegando que ten铆a v铆nculos con el Frente Popular para la Liberaci贸n de Palestina, una facci贸n marxista de la OLP que en su d铆a estuvo a la vanguardia del movimiento nacional. Samidoun fue identificado como grupo terrorista y acusado de reconducir su financiaci贸n al FPLP.

La semana pasada, el ministro de Defensa, Benny Gantz, firm贸 una orden ejecutiva que designaba a otras seis ONG palestinas como organizaciones “terroristas”. Una de ellas era Defensa de los Ni帽os Internacional – Palestina, [Defence for Children International 鈥 Palestine], cuyas oficinas fueron allanadas en julio. Otras eran la Uni贸n de Comit茅s de Mujeres Palestinas [Union of Palestinian Women鈥檚 Committees]y la Uni贸n de Comit茅s de Trabajadores Agr铆colas [Union of Agricultural Workers鈥 Committees].

La organizaci贸n “terrorista” m谩s distinguida, de acuerdo con la orden ejecutiva de Gantz, es Al-Haq, una ONG de DDHH fundada a finales de la d茅cada de 1970, que se centra en cuestiones jur铆dicas en los Territorios Ocupados. El objetivo principal de Al-Haq es defender los derechos de los palestinos bajo la ocupaci贸n. Ha ganado varios premios internacionales, entre ellos el Prix des Droits de l’Homme de la R茅publique Fran莽aise.

Al-Haq salt贸 a la fama durante la primera Intifada y lleva d茅cadas abriendo v铆as legales a trav茅s de las complejidades bizantinas del derecho militar y colonial israel铆 -a menudo en desacuerdo con el Derecho internacional estatutario- para que los demandantes colonizados puedan impugnar la confiscaci贸n de sus propiedades, la detenci贸n de sus familiares, la destrucci贸n de su horticultura y la violaci贸n de sus derechos.

Un ejemplo de su trabajo de investigaci贸n es The West Bank and the Rule of Law [Cisjordania y el Estado de Derecho] (1981), publicado en colaboraci贸n con la Comisi贸n Internacional de Juristas. En palabras del escritor y abogado Raja Shehadeh, uno de los fundadores de Al-Haq, “el libro analizaba una serie de leyes secretas israel铆es que modificaban la legislaci贸n local mediante 贸rdenes militares que nunca se publicaban, lo que permit铆a a los colonos adquirir tierras para los asentamientos ilegales israel铆es en los Territorios Ocupados”. Shehadeh a帽ade que “en fechas m谩s recientes, la organizaci贸n ha participado activamente en la aportaci贸n de pruebas a la Corte Penal Internacional de La Haya para construir su caso de investigaci贸n de los cr铆menes de guerra cometidos por funcionarios israel铆es”.

La orden contra Al-Haq y las dem谩s organizaciones es coherente con la amplia caracterizaci贸n que hace Israel de la desobediencia civil y el activismo no violento, incluido el del movimiento Boicot, Desinversi贸n y Sanciones [BDS], como “antisemitas” o “terroristas”. Para los palestinos, desde el pasado viernes, la b煤squeda del debido proceso se ha convertido en una actividad subversiva. Una declaraci贸n de antiguos empleados de Al-Haq -que incluye a firmantes de estados de mayor铆a 谩rabe, Am茅rica Latina, Europa, Estados Unidos y el Reino Unido- se puede descargar aqu铆.

The London Review of Book. Traducci贸n: Lucas Ant贸n para Sinpermiso.




Fuente: Lahaine.org