March 17, 2023
De parte de Libre Pensamiento
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Jos茅 Luis Carretero Miramar. Secretario general de Solidaridad Obrera.

Los profesionales del Derecho, como otros t茅cnicos y expertos, tienen muchas veces una posici贸n ambigua y plena de contradicciones en las organizaciones sindicales y los movimientos sociales. Poseedores de unos conocimientos t茅cnicos que no todos los trabajadores dominan, obligados en su cotidianidad a relacionarse estrechamente con los aparatos del Estado y sus contrapartes de las empresas, manteniendo una relaci贸n en muchos sentidos externa al tiempo que estrecha con la organizaci贸n sindical, los letrados del anarcosindicalismo son personajes al tiempo admirados y contemplados con desconfianza y recelo por los militantes.

Francesc Layret. Diputado y abogado de CNT, asesinado por los pistoleros de los empresarios en 1920

               脕ngel Samblancat, abogado del anarcosindicalismo, novelista y publicista, que a帽os despu茅s ser铆a el primer presidente del Tribunal Revolucionario de Barcelona a instancias de la CNT escribi贸, en 1923, las siguientes palabras sobre Francesc Layret:

                鈥淟ayret llev贸 a la profesi贸n su pasi贸n democr谩tica, su celo apost贸lico (鈥) Defendi贸 al pobre, al perseguido, al maltratado. Fue a la c谩rcel a buscar al preso, a redimir al cautivo. Dio consuelo y ayuda a quien no pod铆a dar la libertad. Aconsej贸 con gran rectitud. Honr贸 la toga y enalteci贸 la misi贸n del abogado. Fue el 煤nico. Si no el 煤nico, de los pocos, de los que no abundan.鈥

                Francesc Layret, 铆ntimamente relacionado con Salvador Segu铆, fue el principal abogado de la CNT catalana en los inicios del siglo XX. Obligado a moverse siempre con la ayuda de una muleta, como consecuencia de un accidente sufrido en su infancia, Layret fue asesinado por los pistoleros de la patronal cuando se dirig铆a a asistir jur铆dicamente a los sindicalistas y revolucionarios que estaban siendo conducidos al puerto de Barcelona para proceder a deportarlos a 脕frica.

                Layret fue un amigo personal del 鈥淣oi del Sucre鈥, un pol铆tico de la izquierda republicana y catalanista, el principal letrado en la causa entablada por el despido de miles de ferroviarios tras la huelga de agosto de 1917, uno de los fundadores del Ateneu Enciclop猫dic Popular, y un gran enamorado de la justicia. Simboliza, como algunos otros letrados de su tiempo (Eduardo Barriobero, Benito Pab贸n, 脕ngel Samblancat鈥) la amplia alianza social que se desarrollaba en paralelo al crecimiento de la organizaci贸n anarcosindicalista en los albores del siglo XX.

                Pero aqu铆 no vamos a contar detalladamente la historia de Francesc Layret. Eso lo han hecho magistralmente Joaquim Ferrer y Vidal Aragon茅s, en sendas biograf铆as. Aqu铆 traemos a Layret a colaci贸n para intentar reflexionar brevemente sobre las relaciones entre el anarcosindicalismo y los abogados, entre los profesionales del Derecho y las organizaciones de acci贸n directa, entre la lucha de clases y la pugna judicial, entre los expertos y los militantes.

                Porque los profesionales del Derecho, como otros t茅cnicos y expertos, tienen muchas veces una posici贸n ambigua y plena de contradicciones en las organizaciones sindicales y los movimientos sociales. Poseedores de unos conocimientos t茅cnicos que no todos los trabajadores dominan, obligados en su cotidianidad a relacionarse estrechamente con los aparatos del Estado y sus contrapartes de las empresas, manteniendo una relaci贸n en muchos sentidos externa al tiempo que estrecha con la organizaci贸n sindical, los letrados del anarcosindicalismo son personajes al tiempo admirados y contemplados con desconfianza y recelo por los militantes.

                Se trata de profesionales al servicio del sindicalismo. La ambig眉edad de su posici贸n nos ha de llevar a plantearnos c贸mo han de estructurarse las relaciones entre los t茅cnicos y la organizaci贸n sindical. Entre los expertos y los militantes. Bakunin ya avisaba de las contradicciones de esta relaci贸n, cuando dec铆a 鈥渟i se trata de zapatos, yo llamo al zapatero, pero la decisi贸n final, una vez informado, la tomo yo mismo鈥. La autoridad del experto es la 煤nica que, libremente, acepta el revolucionario ruso, salvaguardando al tiempo el derecho a decidir, en 煤ltima instancia, del individuo que no sabe, o sabe distinto.

                El problema de los t茅cnicos es un problema de todas las revoluciones y de todos los movimientos sociales. En las empresas recuperadas argentinas los t茅cnicos son un bien muy preciado, ya que suelen escasear. Pueden obtener mejores salarios en otras empresas, as铆 que se van cuando empiezan los problemas. La cuesti贸n es c贸mo cuidar de ellos y convencerles de que se queden, respetando al tiempo la esencia igualitaria y asamblearia de una organizaci贸n basada en la autogesti贸n.

                Los abogados y abogadas del anarcosindicalismo act煤an como expertos e intervienen en causas ante los tribunales. Muchas veces, sin embargo, reciben un trato pleno de desconfianza por parte de los trabajadores, que tienden a valorar su trabajo como una mercanc铆a m谩s del mercado, sin tener en cuenta que estos profesionales obtendr铆an mejores retribuciones trabajando para los empresarios. Los profesionales del Derecho son vistos como un sector externo al sindicato, cuando s贸lo la cercan铆a ideol贸gica explica que sigan siendo sus representantes en lugar de dedicarse a 谩mbitos m谩s lucrativos de su profesi贸n.

                Hay que tener presente, tambi茅n, la labor que los abogados despliegan o pueden desplegar como difusores de los conocimientos jur铆dicos en los sindicatos. Precisamente, la manera de diluir en lo posible la autoridad de los expertos es generalizar los conocimientos t茅cnicos. Y el saber jur铆dico se ha convertido en algo esencial en la actividad sindical. Un sistema productivo cada vez m谩s complejo, junto a la regulaci贸n creciente de las actividades econ贸micas, impone conocer el Derecho como primer paso para trascenderlo en la lucha sindical.

                Se debe incentivar que las abogadas y abogados del sindicato se impliquen en planes de formaci贸n jur铆dica para los militantes y delegados, as铆 como en el dise帽o y confecci贸n de materiales de formaci贸n como v铆deos, manuales y podcasts. Una organizaci贸n sindical moderna tiene que ser una organizaci贸n que aprende, que investiga, que interrelaciona el conocimiento experto con los saberes cotidianos de los trabajadores, garantizando mecanismos de retroalimentaci贸n y di谩logo entre delegados, afiliados, abogados y t茅cnicos. Edificando un sistema de formaci贸n en el que los saberes fluyen en todas direcciones, revientan todas las tuber铆as y garantizan un marco com煤n de conocimientos din谩mico y creativo. El sindicato es un laboratorio del saber obrero, tanto en un sentido te贸rico y reflexivo, como en un sentido pr谩ctico y experimental. El sindicato es una escuela sin muros ni barrotes en las ventanas, en las que cualquier trabajador puede tomar la palabra para ense帽ar lo que sabe y para aprender lo que necesita. La generosidad de los expertos se conoce por su disposici贸n a explicar y problematizar lo que se supone que saben, debati茅ndolo con los trabajadores, porque, como dec铆a Voltaire: 鈥渆l que no ense帽a lo que sabe, crea pestilencia鈥.

                Adem谩s, las abogadas y abogados han funcionado siempre como conectores del sindicato con otros sectores sociales. Barriobero o Layret, en los inicios del siglo XX, fueron el enlace entre el sindicalismo revolucionario de los obreros y el republicanismo federal de la peque帽a burgues铆a y los sectores profesionales. Esta funci贸n de los expertos est谩 rodeada de ambig眉edades y contradicciones que hay que solventar con sentido com煤n e inteligencia.

 Los abogados hist贸ricos del anarcosindicalismo son personajes poco c贸modos para los que narran la historia del anarquismo como una historia de h茅roes puros, enamorados del Ideal. Sin embargo, la impureza de los letrados es una condici贸n esencial para el 茅xito de su labor profesional y una v铆a de construcci贸n de relaciones para la organizaci贸n sindical. Barriobero o Layret ejercen de diputados, de hermanos masones, de intelectuales peque帽o-burgueses. Esto garantiza a sindicalistas como Segu铆 v铆as de comunicaci贸n con el exterior del mundo obrero, que pueden ser decisivas en momentos concretos. Es la insistencia de Benito Pab贸n, un letrado, ante el gobierno republicano, la que permite que el Consejo de Defensa de Arag贸n sea reconocido legalmente por la Rep煤blica, aunque sea brevemente.

Por 煤ltimo, los abogados son decisivos en los intentos de creaci贸n del nuevo Derecho revolucionario. Samblancat y Barriobero dirigen el Tribunal Revolucionario de Barcelona, y Pab贸n redacta el decreto de constituci贸n del Consejo de Arag贸n, reivindicando, en clave costista, los fueros hist贸ricos aragoneses.

脕ngel Samblancat

Esto abre otra v铆a de trabajo para los juristas en el 谩mbito sindical. Los profesionales del Derecho pueden preparar alternativas a las leyes vigentes que, usadas como propuestas program谩ticas y bases t茅cnicas, pueden permitir fundamentar las reivindicaciones ante la prensa y ante los sectores m谩s reticentes de la clase trabajadora. Tambi茅n tienen mucho que aportar a la hora de redactar determinados documentos, como estatutos internos o normas de convivencia. No queremos decir que los redacten s贸lo ellos, como expertos, sino que pueden captar problemas y contradicciones en los textos y propuestas. Problemas que a las asambleas de trabajadores que finalmente deben decidir les vendr铆a muy bien conocer.

Eduardo Barriobero

脕ngel Pesta帽a, en 1929, hizo esta tierna reflexi贸n sobre el ya entonces fallecido Francesc Layret, que podr铆amos hacer hoy extensiva a muchas de las personas que se dedican a defender, en los tribunales, a las organizaciones del anarcosindicalismo:
                鈥淗ombre sensible, de una delicadeza excesiva, le hubiera parecido inoportuno e incorrecto aprovechar su ventajosa situaci贸n profesional en beneficio suyo o de su partido. En la vida no faltan hombres a quienes les repugna aprovecharse de situaciones parecidas, y Layret era uno de estos (鈥) Obr贸 siempre desinteresadamente. Defendi贸 a los procesados cuando para esta tarea fue llamado. No intent贸 jam谩s coaccionar a las juntas o individuos en provecho y beneficio de su credo pol铆tico y partidista.

Esta forma de proceder, la m谩s l贸gica y razonable, s贸lo ha sido imitada por excepciones honros铆simas.鈥

[Este art铆culo se public贸 en el Libre Pensamiento n潞 113, Primavera 2023]




Fuente: Librepensamiento.org