October 13, 2020
De parte de Reflexiones Desde Anarres
324 puntos de vista



Puede
decirse
sin
ambages
que
la
visi贸n
anarquista
del
nacionalismo
-concepto
pol铆tico
para
nada
unidimensional,
ni
por
su
propia
amplitud
y
ambig眉edad,
ni
por
los
numerosos
rechazos
que
recibe-
es
negativa,
las
m谩s
de
las
veces,
por
unos
n铆tidos
principios
ideol贸gicos
que
pretenden
superar
la
parcelaci贸n
patri贸tica,
茅tnica
o
identitataria,
y
establecer
estrechos
lazos
de
colaboraci贸n
entre
los
pueblos
con
el
fin
de
expandir
la
libertad
y
la
cultura,
conviene
analizar
con
detalle
un
fen贸meno
complejo,
enmara帽ado
con
el
tiempo,
que
es
utilizado
por
todas
las
opciones
pol铆ticas
estatalistas
y
jerarquizantes.
Conviene
dejar
claro,
a
priori,
la
asociaci贸n
pol铆tica
que
conlleva
el
nacionalismo
pol铆tico
al
llamado
“derecho
de
autodeterminaci贸n”,
que
aspira
inevitablemente
a
la
creaci贸n
de
un
Estado
para
administrar
sus
intereses,
por
lo
que
las
ideas
libertarias
se
muestran,
obviamente,
opuestas
a
semejante
objetivo.

En
el
protoanarquismo,
se
puede
comprobar
que
Proudhon
observaba
la
naci贸n
disociada
del
Estado,
como
parte
de
un
engranaje
de
organizaci贸n
federativa,
clave
para
la
construcci贸n
del
internacionalismo
en
la
futura
sociedad;
pose铆a
esta
visi贸n
un
car谩cter
flexible
y
descentralizador
y
deb铆a
sustentarse
en
otras
entidades
aut贸nomas
como
la
regi贸n,
el
municipio
o
el
barrio.
Para
Bakunin,
la
formalmente
llamada
“liberaci贸n
nacional”
de
los
pueblos
sometidos
estaba
indisociablemente
unida
a
la
revoluci贸n
social
antiestatista
y
federalista
-es
conocida
su
visi贸n
al
respecto
sobre
los
distintos
pueblos
eslavos,
enfrentados
a
los
imperios
ruso,
austriaco,
turco
y
prusiano-,
negando,
a
priori,
cualquier
derecho
hist贸rico
o
pol铆tico
ya
que
la
voluntad
del
pueblo
se
encontraba
por
encima
de
todo;
opinaba
que
la
naci贸n
es
para
los
pueblos
lo
mismo
que
la
individualidad
para
cada
uno,
un
hecho
natural
y
social,
un
derecho
inherente
a
pensar,
a
hablar,
a
comportarse
y
a
sentir
de
una
manera
propia,
enfrentada
a
los
Estados,
tendentes
a
anular
esa
libertad
tanto
en
naciones
como
en
individuos.
Es
importante
insistir
en
la
divergencia
ideol贸gica
entre
Marx
y
Bakunin,
tambi茅n
notable
en
este
aspecto.
La
visi贸n
del
alem谩n,
insistente
en
su
teor铆a
de
la
expansi贸n
econ贸mica
y
desarrollo
de
las
fuerzas
de
producci贸n
que
desembocar铆an
en
el
socialismo,
negaba
cualquier
particularismo
local
o
nacional
-y,
por
lo
tanto,
negaba
cualquier
movimiento
independentista
o
revolucionario
a
nivel
local-
ya
que
ser铆a
absorbido
por
el
gran
proceso.
De
nuevo
estamos
ante
un
conflicto
pol茅mico
que
conlleva
demasiados
vericuetos,
especialmente
con
la
perspectiva
hist贸rica
que
nos
da
la
actualidad.
Sin
embargo,
puede
destacarse
el
mayor
acierto
y
honestidad
del
anarquista
ruso
-al
menos,
en
aquel
contexto
hist贸rico-
frente
al
pensador
germano.
Hay
que
matizar
que
para
Bakunin
la
nacionalidad,
separada
del
Estado,
no
era
un
principio
universal
ni
un
ideal
en
s铆
mismo,
sino
una
consecuencia
hist贸rica,
un
hecho
local
del
que
tienen
derecho
a
participar
los
pueblos.
Kropotkin
no
se
encontraba
muy
lejos
de
su
compatriota
en
sus
an谩lisis
de
los
movimientos
de
liberaci贸n
nacional,
los
cu谩les
no
pod铆an
tener
un
car谩cter
meramente
nacionalista
ya
que
los
factores
econ贸micos
y
sociales
eran
vitales
para
su
lucha
antiimperialista.
Consideraba
que
los
libertarios
deb铆an
estar
al
lado
de
esta
lucha
contra
la
opresi贸n,
y
darle
un
mayor
茅nfasis
a
la
cuesti贸n
social.

Es
m谩s,
la
Primera
Internacional
nace
en
gran
medida
por
la
consideraci贸n
de
que
la
llamada
liberaci贸n
nacional
solo
era
sin贸nimo
de
explotaci贸n
nacional,
la
proclamada
naci贸n
solo
ten铆a
cadena
para
los
trabajadores.
Puede
expresarse
como
que
los
obreros
no
ten铆an
pa铆s
y
se
organizaron
en
la
Internacional.
Conocida
es
la
divergencia
entre
seguidores
de
Marx
y
de
Bakunin,
sospechosos
los
anarquistas
de
que
el
autor
de

El
capital

quer铆a
convertir
la
organizaci贸n
en
un
Estado
tan
represivo
como
los
feudales
o
los
nacionales.
Las
versiones
posteriores
de
la
Internacional
no
tuvieron
ya
en
su
seno
a
los
anarquistas,
hasta
tener
el
colof贸n
de
una
organizaci贸n
amoldada
a
la
Uni贸n
Sovi茅tica,
al
partido
dirigente
de
la
misma
y
a
su
fundador
Lenin.
Aunque
el
prop贸sito
de
la
Tercera
Internacional
pretend铆a
ser
el
derrocamiento
del
capitalismo,
el
proceso
desarrollado
en
el
Estado
ruso
no
dejaba
de
ser
similar
a
los
de
las
naciones
capitalistas.
La
explotaci贸n
y
el
saqueamiento
de
recursos
se
hizo
igualmente,
con
una
fuerza
policial
cada
vez
m谩s
poderosa
que
dirig铆a
su
represi贸n
contra
el
interior
de
la
naci贸n,
y
as铆
el
comunismo
se
convirti贸
en
equiparable
a
una
organizaci贸n
totalitaria
de
perfecto
control.
As铆,
en
los
pa铆ses
totalitarios,
en
los
que
burgues铆a
no
lleg贸
a
crear
una
naci贸n
poderosa,
el
papel
lo
cumpli贸
otra
clase
con
un
discurso
diferente
seudorrevolucionario,
aunque
no
dejaba
de
producirse
la
explotaci贸n
capitalista
y,
especialmente,
la
opresi贸n
nacional.
Incluso,
los
herederos
de
Lenin
y
Stalin,
ante
el
obvio
fracaso
en
acabar
con
la
explotaci贸n
del
hombre
por
el
hombre
y
con
el
trabajo
asalariado,
empezaron
a
hablar
de
“liberaci贸n
nacional”.
Este
concepto
presupon铆a,
como
es
obvio,
un
Estado,
una
organizaci贸n
social
jerarquizada
con
sus
fuerzas
policiales,
y
hac铆a
hincapi茅
en
una
supuesta
liberaci贸n
econ贸mica
(sin
que
haya
nada
ya
del
componente
rom谩ntico
que
ten铆a
el
nacionalismo
en
sus
or铆genes).
Visiones
谩cratas
posteriores,
como
muestra
Fredy
Perlman
en

El
persistente
atractivo
del
nacionalismo
,
llegan
a
considerar
que
sin
capital,
sin
un
proceso
de
producci贸n
capitalista
(el
cual
se
produjo
igualmente
en
los
llamados
pa铆ses
socialistas
y
en
los
fascistas),
no
habr铆a
poder
ni
naci贸n.
Los
l铆deres,
as铆
como
toda
clase
de
directivos
generales,
son
parte
nacional
y
parte
del
proceso
de
producci贸n
capitalista.鈥

Rudolf
Rocker,
otro
gran
pensador
y
activista
谩crata,
en
su
obra

Nacionalismo
y
cultura
,
se
muestra
claramente
reacio
al
concepto
que
nos
ocupa
al
ver
una
“voluntad
de
poder”
detr谩s
de
todo
lo
nacional
y
considerar
que
“el
aparato
del
Estado
nacional
y
la
idea
abstracta
de
naci贸n
han
crecido
en
el
mismo
tronco”;
la
separaci贸n
de
unos
pueblos
y
otros
tiene
su
g茅nesis
y
su
fortalecimiento
en
la
opresi贸n
pol铆tica
de
los
Estados.
Consideraba
el
te贸rico
alem谩n
que
exist铆a
una
clara
ruptura
entre
la
cultura
y
el
nacionalismo,
ya
que
era
mucho
m谩s
influyente
en
el
individuo
su
entorno
intelectual
que
el
llamado
“esp铆ritu
nacional”.
El
“nacionalismo
cultural”
es
indisociable
de
su
vertiente
pol铆tica,
mostrando
las
mismas
aspiraciones
de
dominio.
Para
Rocker,
la
separaci贸n
entre
pueblo
y
naci贸n
era
tan
clara
como
entre
sociedad
y
Estado;
bajo
ning煤n
concepto
se
puede
considerar
el
Estado
como
un
efecto
de
la
naci贸n,
m谩s
bien
a
la
inversa.
La
conciencia
nacional,
al
igual
que
la
religiosa,
no
es
innata
en
el
ser
humano,
sino
algo
impuesto
por
el
ambiente
o
la
educaci贸n,
una
traba
m谩s
en
la
definitiva
emancipaci贸n
universal.
Es
este
criterio
el
que,
bajo
nuestro
punto
de
vista,
m谩s
se
ajusta
a
la
visi贸n
general
anarquista,
el
de
considerar
a
todo
nacionalismo
fundamentalmente
reaccionario,
ya
que
pretende
la
uniformizaci贸n
de
una
comunidad
en
base
a
unas
creencias
predeterminadas.
El
nacionalismo
se
mostrar铆a
como
una
creaci贸n
cultural
aprior铆stica
elevada
a
la
categor铆a
de
sujeto
colectivo,
que
se
eleva
por
encima
de
los
individuos
y
los
relega
a
una
condici贸n
hist贸rico-cultural
parcelada;
se
establecen
as铆,
artificialmente,
diferentes
identidades
que
abundan
en
la
separaci贸n
y
falta
de
colaboraci贸n
de
la
humanidad.
Insistiremos
en
que
este
an谩lisis
no
difiere
demasiado
del
que
se
har铆a
de
la
religi贸n
desde
una
贸ptica
libertaria.
El
mismo
Rudolf
Rocker
afirm贸
que
el
nacionalismo
constitu铆a
la
religi贸n
del
Estado.


Fraternidad
universal

Como
hemos
mostrado,
el
anarquismo
es
desde
sus
or铆genes
internacionalista;
tal
y
como
dice
脕ngel
Cappelletti
en

La
ideolog铆a
anarquista
,
se
entiende
“que
las
fronteras
pol铆ticas
son
obvia
consecuencia
de
la
existencia
de
los
Estados,
no
pueden
menos
que
considerarse
tambi茅n
fruto
de
una
degeneraci贸n
autoritaria
y
violenta
de
la
sociedad”.
驴Qu茅
propone
y
revindica
entonces
el
anarquismo
como
sustituto
de
ese
sentimiento
pol铆tico
y
cuasirreligioso?
Se
recoge
en
el
anarquismo
una
herencia
cosmopolita,
una
cambio
de
paradigma
producido
en
la
Antigua
Grecia
por
parte
de
escuelas
de
pensamiento
como
la
c铆nica
y
la
estoica,
bas谩ndose
en
observar
a
la
humanidad
como
un
todo
natural
y
moral.
Esa
visi贸n
se
filtrar谩
siglos
despu茅s
a
trav茅s
de
la
Ilustraci贸n,
y
podemos
hablar
de
unos
de
los
componentes
primordiales
de
la
filosof铆a
social
anarquista;
es
posible
que
solo
el
anarquismo,
y
por
supuesto
los
anarquistas,
han
sido
fieles
a
esta
idea
茅tica
de
la
fraternidad
universal.
El
anarquismo
considera
que
los
tres
grandes
conceptos
herencia
de
la
Revoluci贸n
Francesa
est谩n
estrechamente
vinculados:
libertad
implica
necesariamente
igualdad
y
fraternidad;
esa
herencia
cosmopolita
de
la
Antig眉edad
se
concreta
en
la
modernidad
como
una
gran
aspiraci贸n
universal.
Posteriormente,
se
reducir谩
notablemente
ese
ideal
en
beneficio
de
la
naci贸n-Estado,
aunque
tantas
veces
se
presente
en
su
forma
republicano-democr谩tica.
El
anarquismo
considera
que
la
fraternidad
es
end贸gena
al
individuo;
si
ese
sentimiento
es
ex贸geno,
se
apropia
de
茅l
una
instancia
externa
y
trascendente
al
ser
humano
se
abre
la
puerta
al
autoritarismo.

Nos
atrevemos
a
sostener
entonces
que
el
anarquismo
es
la
evidente
ant铆tesis
del
nacionalismo,
no
parece
concebible
ninguna
compatibilidad
m谩s
all谩
de
los
rasgos
libertarios
(siempre
enfrentados
a
otros
autoritarios
e
inhibidores)
que
pueda
presentar
cualquier
idea
o
creaci贸n
humanas.
Carlos
Malato,
en

La
filosof铆a
del
anarquismo
,
utiliza
el
t茅rmino
“patria”
(si
bien,
como
claro
sin贸nimo
de
naci贸n)
y
la
acusa
de
no
ser
m谩s
que
una
religi贸n
vulgar,
una
nueva
fe
que
substituye
a
la
antigua.
Incluso,
se
apela
a
lo
que
es
“natural”,
y
no
lo
es
rechazar
a
una
persona
que
ha
nacido
al
otro
lado
de
una
frontera.
El
deseo
hist贸rico
es
que
la
idea
de
la
patria
se
acabe
fundiendo
en
la
idea
de
la
humanidad,
lo
cual
constituye
otra
manera
de
entender
el
progreso.
Tal
y
como
lo
expresa
Malato,
de
manera
muy
bella
y
n铆tida,
hay
dos
manera
de
negar
la
patria:
uno
b谩rbaro
e
inconcebible,
que
es
desear
la
ruptura
de
un
pa铆s
unificado
por
el
idioma
y
por
una
serie
de
costumbres,
lo
cual
supondr铆a
el
regreso
al
provincianismo
de
茅pocas
anteriores;
otra
manera
de
negar
la
patria,
tal
y
como
se
vincula
a
una
naci贸n
y
a
un
Estado,
es
preconizando
la
federaci贸n
de
pueblos
libres,
“una
patria
煤nica
y
sin
rival”.
Naturalmente,
esta
convicci贸n
no
es
simplemente
un
programa
pol铆tico
que
podamos
aplicar
en
un
futuro
pr贸ximo,
es
un
deseo
consustancial
al
anarquismo,
un
ideal
a
perseguir
que
comienza
considerando
a
todos
los
seres
humanos
nuestros
hermanos,
observ谩ndoles
como
individuos
aut贸nomos
que
forman
parte
de
pueblos
libres.
Los
ideales
inconclusos
de
libertad,
igualdad
y
fraternidad
solo
adquieren
sentido
en
el
anarquismo,
no
aplicados
con
una
mirada
estrecha
ni
mediatizados
por
alg煤n
nuevo
poder
pol铆tico.


El
persistente
atractivo
del
nacionalismo

Fredy
Perlman,
en

El
persistente
atractivo
del
nacionalismo
,
considera
que
se
trata
de
un
concepto
que
ha
sido
revitalizado
con
el
tiempo,
no
solo
por
parte
de
los
conservadores,
tambi茅n
por
la
de
muchos
que
se
consideran
revolucionarios.
En
茅ste
煤ltimo
caso,
se
asegura
que
el
nacionalismo
es
sin贸nimo
de
liberaci贸n
de
los
oprimidos,
tanto
a
nivel
personal,
como
cultural.
El
nacionalismo,
seg煤n
esta
visi贸n
presuntamente
emancipadora,
vendr铆a
a
ser
“una
estrategia,
ciencia
o
teolog铆a
de
la
liberaci贸n,
como
la
culminaci贸n
del
dictado
de
la
ilustraci贸n,
afirmando
que
el
conocimiento
es
poder”.
En
cualquier
caso,
como
ya
hemos
dicho
al
principio,
el
nacionalismo
no
posee
una
definici贸n
definitiva,
ya
que
se
han
producido
diversas
experiencias
hist贸ricas
en
las
que
el
t茅rmino
va
adapt谩ndose.
Resulta
muy
interesante
la
visi贸n
de
Perlman
al
respecto,
desmontando
una
serie
de
t贸picos
“revolucionarios”.
El
primero
de
ellos
es
considerar
el
imperialismo
un
fen贸meno
relativamente
reciente,
como
la
煤ltima
fase
de
un
capitalismo
que
pretende
conquistar
el
mundo
entero,
y
ver
el
nacionalismo
(las
luchas
de
liberaci贸n
nacional)
como
un
eficaz
remedio
contra
ello.
En
cualquier
caso,
volviendo
a
los
inicios
hist贸ricos,
hay
que
decir
que
el
concepto
de
naci贸n-Estado
surge
de
las
revoluciones
del
siglo
XVIII
y,
anteriormente,
煤nicamente
puede
hablarse
de
imperios.
Tal
y
como
afirma
Perlman,
el
nacionalismo
se
convirti贸
en
la
metodolog铆a
que
condujo
al
imperio
del
capital.
Otro
de
los
factores
responsables
del
mundo
contempor谩neo
es
el
matrimonio
entre
capital
y
ciencia,
debido
al
cual
el
medio
natural
se
convirti贸
en
un
mundo
procesado,
en
artificio,
y
se
redujo
a
gran
parte
de
la
humanidad
a
meros
servidores
de
ese
artificio.

Durante
el
siglo
XIX,
los
detentadores
del
capital
explotaron
la
mistificaci贸n
de
la
“identidad
colectiva”,
la
b煤squeda
de
factores
de
cohesi贸n
con
aquellos
que
explotaban.
Si
era
complicado
movilizar
a
las
personas
como
sirvientes
o
clientes
leales,
s铆
pod铆a
hacerse
como
fieles
compa帽eros
de
una
misma
naci贸n.
Esos
factores
de
cohesi贸n
nacional,
como
la
lengua,
las
costumbres
o
la
religi贸n,
se
convirtieron
en
materiales
para
la
construcci贸n
de
las
naciones-Estado.
Pero
esos
factores
eran
medios,
y
no
fines,
ya
que
lo
que
se
pretend铆a
desarrollar
en
realidad
eran
las
econom铆as
nacionales.
La
primera
fase
del
proceso
nacionalizador
abarca
el
periodo
que
se
inicia
con
las
revoluciones
del
siglo
XVIII
(americana
y
francesa)
hasta
el
final
del
la
Primera
Guerra
Mundial.
En
ese
colof贸n,
los
estados
din谩sticos
se
convirtieron
en
naciones
en
las
que
la
burgues铆a
pasa
a
ser
la
clase
dominante.
S铆
hay
que
aclarar
que
la
burgues铆a
de
otras
culturas
m谩s
d茅biles,
como
es
el
caso
de
turcos
y
armenios,
las
cuales
aspiraban
a
la
misma
dominaci贸n
territorial,
fue
exterminada
(y
establecemos
aqu铆
una
l贸gica
entre
evoluci贸n
del
concepto
nacionalista
con
el
genocidio
de
otros
pueblos).
Perlman
insiste
en
la
mistificaci贸n
de
la
llamada
identidad
colectiva,
como
el
mismo
lenguaje
o
la
misma
religi贸n,
ya
que
solo
era
usada
como
material
de
unificaci贸n
como
una
raz贸n
pragm谩tica.
Esos
rasgos
compartidos
solo
eran
importantes
porque
resultaban
煤tiles
para
dar
lugar
a
una
fuerza
policial
que
protegiera
la
propiedad
nacional
y
una
armada
que
despojara
a
los
extranjeros.

La
visi贸n
de
Perlman
es,
tan
l煤cida,
como
pesimista,
ya
que
considera
que
el
nacionalismo
contin煤a
resultando
atractivo
a
los
oprimidos
ante
la
ausencia
de
otros
proyectos.
Insistiremos
en
su
visi贸n:
el
nacionalismo
es
un
producto
del
proceso
de
producci贸n
capitalista
(dentro
de
este
proceso,
Perlman
critica
tambi茅n
a
la
ciencia
aplicada
y
a
sus
especialistas,
los
cuales
se
colocan
al
servicio
de
la
opresi贸n).
Desgraciadamente,
dentro
de
esa
liberaci贸n
nacional
no
existe
ya
lucha
de
clases
ni
af谩n
antiautoritario,
ya
que
el
proletariado
aspira
simplemente
a
dejar
de
serlo
y
ocupar
los
m谩s
elevados
puestos.
El
pragmatismo
m谩s
mezquino
que
ofrece
la
naci贸n-Estado
en
connivencia
con
el
capital
ha
triunfado,
solo
en
principio,
y
ante
un
horizonte
de
nuevas
luchas,
sobre
los
m谩s
nobles
valores
y
las
m谩s
altas
aspiraciones
de
la
humanidad.
El
anarquismo
se
observa
como
la
gran
esperanza
para
una
sociedad
de
clases
en
la
que
conceptos
como
libertad,
solidaridad
y
fraternidad
universal
adquieran
un
verdadero
sentido
que
haga
dif铆cil
reproducir
modelos
autoritarios.



Fuentes:




-脕ngel
Cappelletti,

La
ideolog铆a
anarquista

(Ediciones
en
movimiento,
Bogot谩
2004).



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El
espacio
pol铆tico
de
la
anarqu铆a



(Editorial
Nordan-Comunidad,
Montevideo
2000).
 



Fredy
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El
persistente
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del
nacionalismo

(Al
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1998).



-Mijail
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Escritos
de
filosof铆a
pol铆ti
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1994).




-Murray
Bookchin,
Noam
Chomsky,
Herbert
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Colin
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John
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Clark,
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El
anarquismo
y
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contempor谩neos

(Ediciones
Madre
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-Piotr
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El
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y
su
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-Ren茅
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Formas
y
tendencias
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(Editorial
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-Rudolf
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Nacionalismo
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(Reconstruir).





-V铆ctor
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El
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de
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J.
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(Editores
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D.F.
1981).
 




Fuente: Reflexionesdesdeanarres.blogspot.com