January 21, 2021
De parte de Acracia
260 puntos de vista


El anarquismo constituye una teor铆a y un sistema en el que el respeto a la diferencia, a la diversidad social, es fundamental; as铆, se esfuerza en crear las circunstancias para que se respete y se desarrolle libremente la identidad personal, constituida por peculiaridades de cada individuo, frente a todo intento hegem贸nico de una identidad colectiva.

Es, por tanto, una defensa de la libertad individual (y no a costa de la del pr贸jimo, como en el caso del liberalismo), un respeto por las minor铆as (frente a las imposiciones de una supuesta mayor铆a, como es el mismo sistema de la democracia parlamentaria) y un rechazo de todo intento uniformador de una identidad colectiva (nacional, religiosa o de cualquier otra 铆ndole, siempre sustentadora de las jerarqu铆as). Se trata, la del anarquismo, de una visi贸n libre y enriquecedora del desarrollo cultural, con una cr铆tica permanente a la tendencia a establecer un modelo ideal del individuo, al estatismo y a la rigidez normalizadora. El anarquismo no posee una idea preestablecida de c贸mo debe ser el individuo, y ser谩 茅l mismo el que decida libremente cu谩les ser谩n sus caracter铆sticas personales. Por supuesto, este sistema social propiciado por el anarquismo entra, o puede entrar, en dificultades cuando existen individuos con tendencias claras a no respetar el derecho a la diferencia y al propio desarrollo de cada individuo. Nadie dijo que fuera sencillo, la sociedad propuesta por los anarquistas es compleja. De hecho, puede parecer de entrada parad贸jico esa defensa de la libertad individual, del propio desarrollo y construcci贸n de una identidad personal (algo que invita a la independencia y a la individualidad), en un contexto social en el que se necesita al mismo tiempo (o por ello) a los dem谩s. Recuperamos as铆 la hermosa, y muy utilizada en la difusi贸n 谩crata, cita de Bakunin sobre la libertad individual, que no se limita con la de los dem谩s, sino que se enriquece y completa. Podemos extender esa visi贸n tambi茅n a la construcci贸n de la identidad personal. Cada persona, en infinidad de interacciones con los dem谩s, y en contextos complejos y plurales, va edificando una identidad personal, que nunca tiene que ser necesariamente est谩tica.


En la modernidad, el individuo ha protegido su identidad frente a toda suerte de colectivismos proteccionistas. La liberaci贸n del sujeto, aunque nunca se haya producido, ya que nuevos mecanismos alienantes llegaran en la sociedad moderna, al menos s铆 pas贸 a ser una posibilidad. Ha sido el anarquismo, con su cr铆tica permanente a toda dominaci贸n, alienaci贸n e intento uniformador, el 煤nico sistema que se ha esforzado por estudiar y crear las circunstancias para la emancipaci贸n. Es por eso que, lejos de ser el 煤ltimo discurso liberador de la modernidad, tanto tiene que aportar en la sociedad posmoderna. La identidad personal ser铆a as铆, no una esencia propia del individuo, sino un producto a construir en un di谩logo permanente con el resto de miembros de la sociedad. La autonom铆a personal no es un concepto absoluto, ya que dependemos para nuestro desarrollo del entorno social y cultural. De esta manera, la liberaci贸n solo puede producirse transformando todo aquello que nos determina: las condiciones sociales que limitan o favorecen la libertad. Lejos estamos de todo determinismo biol贸gico o metaf铆sico, ya una de las caracter铆sticas del ser humano es su racionalidad y su capacidad para elegir y crear nuevos horizontes. A pesar de todas las trabas sociales y culturales que hemos creado, se abre paso la lucha para mayores cotas de libertad, para innovar y aportar paradigmas in茅ditos. De esa forma, se transgreden y superan los modelos de conducta propios del pasado, que gran parte de las personas repiten por ideolog铆a o inhibici贸n de sus capacidades. Una de las concepciones del progreso para el anarquismo, a nuestro modo de ver las cosas, est谩 en el grado de articulaci贸n y diferenciaci贸n entre los individuos de una sociedad, que permita al ser humano desarrollar una comprensi贸n extensa y profunda de su existencia.

Como es sabido, el anarquismo realiza una cr铆tica permanente a las normas y a los c贸digos r铆gidos e inamovibles propios de las formas estatales. Resulta muy interesante llevar esa cr铆tica al terreno psicol贸gico y a la identidad de la persona. Es muy posible que exista tambi茅n, en los rasgos que constituyen nuestra identidad personal, cierta tendencia estatista e instituyente, lo que cual limita nuestra percepci贸n y nuestro desarrollo. Existe una analog铆a entre el estatismo, pol铆tico y social, y el que se produce en nuestra propia psique, que da lugar igualmente a r铆gidos c贸digos y normas. En otras palabras, a no pocas dificultades personales que incurren en la distorsi贸n y el dogmatismo. Las ideas no deben ser nunca institucionalizadas, sino que deben estar sujetas a una constante revisi贸n, en una concepci贸n que podemos denominar an谩rquica, din谩mica y cambiante, tanto de la sociedad como de la construcci贸n de la identidad personal. Se nos dir谩 que, dentro de esas ideas, existen principios que parecen moralmente innegociables, no sujetos a revisi贸n alguna. Es, tal vez, un debate no resuelto, pero diremos que, frente a todo precepto y concepto preestablecido, son las experiencias y las relaciones, humanas y sociales, las que acaban impulsado y orientando el desarrollo moral.

Las sociedades, y sus intentos de regulaci贸n normativa, son complejas. M谩s en el caso del anarquismo, que acepta plenamente la diversidad social en base a una identidad personal basada en la diferencia, en cierta autonom铆a moral y en la b煤squeda de m煤ltiples oportunidades para la liberaci贸n. Esta, pasa por un desarrollo del sentido cr铆tico en la persona, que rechace todas las presiones socioculturales que le empujan a la identidad colectiva y uniformadora. En todo este proceso, necesitamos a los dem谩s, ya que la comunicaci贸n racional, el debate y el intercambio de ideas resultan primordiales para evitar el dogmatismo y el autoritarismo. No existe, por lo tanto, y de forma aparentemente parad贸jica, identidad personal sin los otros. Son las relaciones sociales las que condicionan a la persona para su modo de hacer, para desarrollar sus capacidades y limitar otras, para formar en suma su identidad. Como animales simb贸licos que somos los seres humanos nos define nuestra capacidad para innovar y crear, por lo que podemos aumentar nuestra posibilidad de aprendizaje y de acci贸n racional. Incluso, en contextos de terrible fatalidad, por lo que se asume la complejidad e incertidumbre de los fen贸menos humanos (morales). El anarquismo busca y desea esa diversidad social, basada en una identidad personal no limitada por fuerzas externas ni colectivas, lo mismo que un horizonte 茅tico que impregne las instituciones sociales, las costumbres y los h谩bitos.

Capi Vidal




Fuente: Acracia.org