November 21, 2021
De parte de ANRed
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芦Somos todos el resultado de un solo truco gen茅tico transmitido de generaci贸n en generaci贸n a lo largo de casi 4.000 millones de a帽os, hasta el punto que puedes coger un fragmento de instrucci贸n gen茅tica humana y a帽adirlo a una c茅lula de levadura defectuosa, y la c茅lula de levadura lo pondr谩 a trabajar como si fuera suyo. En un sentido muy real, es suyo禄, podemos leer en 芦Una breve historia de casi todo禄, de Bill Bryson. Los seres humanos conductualmente modernos, es decir, los Homo Sapiens Sapiens, las personas que podemos hablar y hacer arte, que tenemos la capacidad singular de simbolizar y apreciar la vida, hemos existido solo durante aproximadamente el 0,0001 por ciento de la historia de la Tierra. Seg煤n dice John McPhee en Basin and Range, para hacerte cargo de esta idea, puedes extender los brazos el m谩ximo posible e imaginar que la extensi贸n que abarcan es toda la historia de la Tierra. A esa escala, la distancia entre las puntas de los dedos de una mano y la mu帽eca de la otra es el Prec谩mbrico. El total de la vida compleja est谩 en una mano, 芦y con una sola pasada de una lima de granulado mediano podr铆as eliminar la historia humana禄. Por Una Antrop贸loga en la Luna


芦Estuvimos, durante mucho tiempo, adormecidos en la historia de que somos humanidad, y nos alejamos de ese organismo del que formamos parte, la Tierra. Comenzamos a pensar que la Tierra es una cosa y nosotros somos otra, la humanidad. Me doy cuenta de que no hay algo m谩s que la naturaleza. Todo es naturaleza. El cosmos es naturaleza. Todo lo que puedo pensar es la naturaleza禄. 

Ailton Krenak, ind铆gena krenak. (Ideias para adiar o fim do mundo.)

Un gran golpe de suerte, de todas formas, porque la vida en la Tierra se extingue con mucha regularidad. El nuestro es un planeta que es muy bueno para promover la vida que simplemente quiere ser y perdurar (al margen de todo sentido que los humanos queramos concederle, planes, aspiraciones, deseos鈥.) pero que tambi茅n es buen铆simo para extinguirla.

Las especies, cuanto mayor es su complejidad, m谩s deprisa parecen extinguirse. Porque el nuestroes un planeta verdaderamente din谩mico con al menos cinco periodos de grandes extinciones, algunos brutales, y otras crisis m谩s peque帽as. El Ordov铆cico (hace 440 millones de a帽os) y el Dev贸nico (hace 365 millones de a帽os) liquidaron cada uno de ellos del 80 al 85% de las especies. Los episodios de extinci贸n del Tri谩sico (hace 210 millones de a帽os) y del Cret谩cico (hace 65 millones de a帽os) del 70 al 75% de las especies cada uno de ellos. La extinci贸n masiva del P茅rmico-Tri谩sico o la Gran Mortandad, fue la mayor extinci贸n ocurrida en la Tierra. En ella desaparecieron aproximadamente el 95 % de las especies marinas鈥 y el 70 % de las especies de vertebrados terrestres. As铆, aparecieron los dinosaurios, y tras su extinci贸n, casi todos los supervivientes fueron animales peque帽os y furtivos, nocturnos, flexibles en la dieta, de sangre caliente. Los mejores seres para el mundo que qued贸, un mundo a oscuras y hostil. Y as铆, aparecimos nosotros.

Aunque habitamos una cultura que privilegia la novedad y el crecimiento, la naturaleza es c铆clica y regenerativa, y la vida en nuestro planeta siempre ha sido fluida, permutable e interdependiente. 

 芦El ritmo de la noche y el d铆a, de los cambios estacionales, del crecimiento y de la decadencia es un pulso con el que nuestras vidas deben latir en armon铆a (鈥) Y el retorno org谩nico perpetuo asegura que el ciclo podr谩 continuar en la oscuridad del suelo, al torrente de la vida que no se interrumpe, si no es por el ser humano. Aqu铆 est谩 la viva expresi贸n de la interdependencia y la unidad que dice 芦todas las cosas son una sola禄, la viva expresi贸n del fuego inmortal y del fuego generacional; el fluir del r铆o que nunca es el mismo y nunca cambia禄, narra Elyne Mitchell en 芦Speak to the earth禄.

Coge un pu帽ado de tierra en un bosque cualquiera, y tendr谩s 10.000 millones de bacterias, m谩s un mill贸n de levaduras, unos 200.000 mohos, protozoos, y m谩s criaturas microsc贸picas. En la ley c铆clica del retorno, la corriente de la vida depende de todas las actividades de todos los seres vivos.

芦Esta comunidad del suelo consiste en una red de vidas entrelazadas, cada una se relaciona de alguna manera con las dem谩s. Las criaturas vivas dependen del suelo quien, a su vez, solo puede ser un elemento vital de la tierra mientras esta comunidad florezca禄, escribe la bi贸loga Rachel Carson en Primavera silenciosa.

Tu propio cuerpo est谩 constituido por un microbioma de trillones de c茅lulas y hay 芦10 veces m谩s de bacterias en ti, que c茅lulas humanas. Por peso, eres m谩s humano que bacteria porque tus c茅lulas son m谩s grandes, pero por n煤mero, ni se le acercan禄, advierte la bi贸loga molecular Bonnie Bassler (Bacteria talk).

Todo ser vivo es una ampliaci贸n hecha a partir de un 煤nico c贸digo, un 煤nico plan original. 芦Todos los habilidosos y diminutos procesos qu铆micos que animan las c茅lulas (los esfuerzos cooperativos de los nucle贸tidos, la trascripci贸n del ADN en ARN) evolucionaron s贸lo una vez y se han mantenido bastante bien fijados desde entonces en toda la naturaleza.禄 芦La mitad m谩s o menos de las funciones qu铆micas que se presentan en un pl谩tano son fundamentalmente las mismas que las que se producen en nosotros. No hay que cesar de repetirlo: la vida es toda una. Esa es, y sospecho que ser谩 siempre, la m谩s profunda y veraz de las afirmaciones禄, afirma Bill Bryson (Una breve historia de casi todo).

芦Caminamos por la tierra.

La cuidamos,

como un arco铆ris reposando en la cima.

Pero hay algo debajo,

bajo la tierra.

No lo sabemos.

T煤 no lo sabes.禄

Son los versos desde la tierra de Arnhem, Australia, del aborigen Big Bill Neidjie en su libro Gagudju Man.

Todos los pueblos abor铆genes e ind铆genas han tenido y tienen, tradicionalmente, una conciencia profunda de conexi贸n entre todos los sistemas vivos (inclu铆dos los que no vemos) y, por lo tanto, un parentesco humano con el resto de seres vivos. Su vida social integraba las reglas naturales. Los humanos, de naturaleza compleja, descienden de ancestros que eran una mezcla de humanos y no humanos, y part铆an de un destino com煤n. Las culturas de todos los pueblos ind铆genas se basaron en el orden y desorden del cosmos, el capricho, equilibrio y violencia de la naturaleza, en la base para comprender y explicar el orden y desorden de los asuntos humanos.

鈥淓n las formas de conocimiento ind铆genas, se entiende que cada ser vivo tiene un papel particular que desempe帽ar. Todo ser est谩 dotado de ciertos dones, su propia inteligencia, su propio esp铆ritu, su propia historia. Nuestras historias nos dicen que el Creador nos las dio como instrucciones originales. La base de la educaci贸n es descubrir ese don dentro de nosotros y aprender a usarlo bien鈥, escribe la bi贸loga potawatomi Robin Wall Kimmerer, (Recolecci贸n de musgo: una historia natural y cultural de los musgos.)

En nuestra cultura, es com煤n recurrir a lo natural como lo bueno, sobre todo cuando sentimos escr煤pulos sobre nuevas tecnolog铆as, o cuando somos reticentes sobre las licencias a los cient铆ficos para que inserten c茅lulas humanas en otros animales. Eso es antinatural, pensamos, es jugar con la naturaleza. Pero si ya compartimos casi la mitad de nuestros genes con un pl谩tano, 驴por qu茅 no?, alegan otros. Siguiendo en la misma l铆nea, resulta igual de natural que nosotros nos extingui茅ramos. Pero de lo que hablamos aqu铆 es de extinci贸n como un proceso natural a largo plazo. La extinci贸n provocada por imprudencia humana es otro asunto completamente distinto.

芦Parece que diez mil a帽os de modernidad han producido un animal que no cree ser un animal禄, se lamenta Melanie Challenger, investigadora sobre la historia de la humanidad y el mundo natural, en 芦El animal que somos禄. 芦Pensamos en otros animales como algo separado de nosotros porque no pueden escapar de su naturaleza animal. Pero, 驴qu茅 nos hace estar tan seguros de que hemos escapado de la nuestra?禄, nos espeta.

Actualmente, m谩s de la mitad de la poblaci贸n mundial vive en asentamientos urbanos, y sentimos que somos seres excepcionales, que existe una diferencia absoluta entre nosotros y el resto de los seres. 芦Cuando intentamos salvar a la persona dejando de ser animales, olvidamos que una persona y un animal son la misma cosa.禄

Un animal con conciencia, con cultura, sensible y poderoso, pero nuestros sue帽os siguen siendo sue帽os de animales, que pueden erizar nuestra piel instintivamente. Estamos hechos del mismo material que las estrellas, cada 谩tomo nuestro ha pasado por varias estrellas y ha sido parte de millones de organismos en camino de convertirse en nosotros. Pero tambi茅n sufrimos por los virus o por las ventosidades.

Nuestra especialidad es la cooperaci贸n, somos animales archisociables. Somos buenos explorando nuestras propias motivaciones y sentimientos y tambi茅n la de los dem谩s para interferir sobre ellos. Somos especiales, s铆. Pero m谩s que animales cooperantes, lo que tenemos es una gran versatilidad cooperativa: negociamos y competimos, como las dos caras de una misma moneda.

芦Nuestras ciudades e industrias han dejado su huella en el suelo, en las c茅lulas de las criaturas de los fondos marinos, en las distantes part铆culas de la atm贸sfera. El problema es que no sabemos la forma correcta de comportarnos ante la vida. Esta incertidumbre existe en parte porque no podemos decidir c贸mo importan otras formas de vida o incluso si lo hacen.禄

芦Se hace c贸modo pensar que somos parte de algo mucho m谩s grande que nosotros mismos (Gaia), ya que esta perspectiva se asemeja a las antiguas costumbres de pensamiento. Sin embargo la otra parte consiste en pensar en qu茅 significa pensar en ser parte de algo mucho m谩s peque帽o que nosotros mismos (microbiomas). Nuestra identidad y el curso de nuestra vida est谩n tan ligados a los microbios y los microbiomas como lo est谩n de los macrobiomas (ecosistemas). Nuestra empat铆a por la vida debe ampliarse tanto a la presencia de grandes 谩rboles como a la presencia de trillones de microbios dentro de nosotros禄, opina el pensador medioambiental australiano Glenn Albrecht (Las emociones de la Tierra).

芦Un planeta, un experimento禄.

Edward O. Wilson, bi贸logo. (La diversidad de la vida.)





Fuente: Anred.org