March 9, 2021
De parte de Grup Antimilitarista Tortuga
319 puntos de vista


Vean el siguiente art铆culo (abajo) en el que el periodismo, aprovechando que se cumplen 20 a帽os del fin del servicio militar obligatorio en Espa帽a, en lugar de recordar la hist贸rica gesta popular que constituy贸 el movimiento de objeci贸n de conciencia e insumisi贸n y c贸mo aquel movimiento social oblig贸 a las instituciones a acabar con el reclutamiento de la juventud, dan voz a portavoces actuales del ej茅rcito, quienes aprovechan para autopublicitarse y sacar pecho de lo moderna y funcional que es su instituci贸n al tiempo que no dejan de echar alg煤n lloriqueo quej谩ndose de lo mal financiados que est谩n.

Aunque presumen de que el ej茅rcito espa帽ol est谩 desplegado en multitud de escenarios extranjeros, obviamente no hacen la menor menci贸n de su criminal participaci贸n en guerras y ocupaciones sangrientas e injustas como Iraq, Afganist谩n, L铆bano, Hait铆, Libia… Tampoco nombran las puertas giratorias entre c煤pula del ej茅rcito e industria militar, o c贸mo el binomio entre ambos entes mantiene en pie un boyante negocio de tr谩fico de armas hacia todo tipo de guerras y dictaduras. Cuando nombran lo que para ellos es infrafinanciaci贸n (驴cuando un militar llegar谩 a decir que les dan dinero suficiente?) olvidan decir que el gasto militar, disparatado, opaco y falseado, se est谩 comiendo materialmente el dinero p煤blico preciso para afrontar lo que s铆 son verdaderas necesidades de la sociedad espa帽ola. Tampoco nombran la gigantesta deuda que el estado tiene contra铆da para poder pagar sus cont铆nuos y lucrativos programas de renovaci贸n de armamento. Otro tema que, asimismo, brilla por su ausencia en el reportaje, es el tremento impacto medioambiental que general el ej茅rcito espa帽ol con el desplazamiento cont铆nuo y perfectamente prescindible de todo tipo de veh铆culos (aviones, buques, blindados…), los cuales se encuentran entre los m谩s contaminantes del planeta. O la destrucci贸n que causan en los parajes naturales que emplean para sus maniobras y para ensayar sus lanzamientos de explosivos y proyectiles.

Menci贸n aparte merece el tema de las relaciones de g茅nero. Los portavoces militares del art铆culo sacan pecho de lo que entienden feliz y progresiva incorporaci贸n de cada vez m谩s mujeres entre sus filas. Olvidan decir que en el ej茅rcito, insituci贸n machista donde las haya, es frecuente el acoso y el abuso sexual hacia las mujeres, como han denunciado hasta la saciedad, no pocas de las que lo han sufrido.

En fin que, recordando algo que se dec铆a en los tiempos de la insumisi贸n, “aunque el ej茅rcito se vista de seda, ej茅rcito se queda”.

Nota de Tortuga.


Veinte a帽os sin mili

El Ej茅rcito ha evolucionado y se ha modernizado porque la “masa” ahora ya “no es tan relevante”, seg煤n los espertos

Mar铆a Traspaderne – EFE / Madrid

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De un Ej茅rcito “masivo” volcado en formar reclutas tras la Guerra Fr铆a a uno profesional, centrado en la tecnolog铆a y aprendiendo en 16 pa铆ses con los mejores. El fin de la mili hace 20 a帽os ha dado paso a unas Fuerzas Armadas donde la calidad prima sobre la cantidad.

“Es oportuno en este momento proceder a la suspensi贸n del servicio militar obligatorio”. El 9 de marzo de 2001, el Gobierno plasm贸 esta frase en el real decreto que adelantaba al 31 de diciembre de ese a帽o del fin de la mili.

Terminaban as铆 165 a帽os de un Ej茅rcito enfocado en ense帽ar, con miles de j贸venes que pasaban cada a帽o por sus cuarteles y engrosaban luego las listas de reservistas por si se declaraba una guerra.

“El esfuerzo de las unidades era recibir a los reclutas que llegaban sin ninguna formaci贸n para que, cuando se fueran, estuviesen preparados para actuar en un conflicto”, explica a Efe el coronel Jos茅 Pardo de Santayana, analista del Instituto Espa帽ol de Estudios Estrat茅gicos y experto en historia militar.

Para Santayana, se trataba de “un proceso educador” donde las unidades “no estaban nunca del todo operativas para salir a operaciones”. “Era el modelo antiguo de Ej茅rcito masivo”, una realidad militar que ha desaparecido porque “el volumen no juega ya un valor tan importante”.

Ahora, los alrededor de 121.000 militares profesionales est谩n m谩s especializados. “La calidad cuenta m谩s que la cantidad”, apunta el coronel, para quien el cambio era inevitable ante la tecnificaci贸n de las Fuerzas Armadas y la irrupci贸n de robots, drones o ataques en el ciberespacio que requieren de una formaci贸n muy concreta.

Otra de las razones que empujaron a su profesionalizaci贸n, destaca el analista, es que 20 a帽os atr谩s el Ej茅rcito era “impopular”. En el 2000, un 80% de los espa帽oles apoyaban el fin de la mili y valoraban con un 6 sobre 10 la profesi贸n de militar, una nota que ha ido aumentando hasta el 6,7 en 2017, seg煤n datos del CIS.

Profesionalizaci贸n y modernizaci贸n

Ahora, la “masa”, coincide Javier Jord谩n, profesor de la Universidad de Granada especializado en seguridad, “no es tan relevante” y esos ej茅rcitos numerosos de hace 40 a帽os, preparados para luchar tras la experiencia de dos guerras mundiales, ya no son necesarios.

Pero la profesionalizaci贸n ten铆a que ir unida a la modernizaci贸n, algo que se comenz贸 a hacer poco antes del fin del servicio militar obligatorio. A finales de los a帽os 90 del siglo pasado se pusieron en marcha los Programas Especiales de Armamento (PEA), que buscaban renovar los materiales militares a base de cr茅ditos.

Gracias a ellos se desarrollaron nuevas fragatas como la F110 y aviones como el Eurofighter, pero el sistema ha creado tambi茅n un “d茅ficit descomunal” que, desde la crisis de 2008, lastra los presupuestos de Defensa y dificulta el mantenimiento de los materiales.

“Estamos mejor que en 2001, pero tenemos un problema de mantenimiento de capacidades”, dice Jord谩n, que tambi茅n detecta carencias en personal, especialmente en el Ej茅rcito del Aire y en la Armada.

La parte econ贸mica es, confirma Santayana, una “espada de Damocles y los presupuestos se han ido ajustando tanto que “las unidades est谩n muchas veces en cuadro”.

Otro de los avances en las 煤ltimas dos d茅cadas es la apertura del Ej茅rcito al exterior. En realidad, las primeras misiones internacionales en las que particip贸 Espa帽a cumplen ahora 31 a帽os, pero los 煤ltimos 20 han permitido consolidarlas y que los militares profesionales hayan aprendido de los mejores. Ahora, est谩n presentes en 16 pa铆ses.

“Lo m谩s importante ha sido la apertura al mundo. Cuando un Ej茅rcito no se emplea, no progresa”, dice Santayana, y Jord谩n constata que a lo largo de los 煤ltimos a帽os la mayor铆a de los militares han salido fuera.

“Es muy normal hacer ejercicios internacionales, muchos oficiales han pasado por mandos en la OTAN o puestos en la UE y eso es participar en la primera divisi贸n. De estar trabajando codo con codo con ej茅rcitos como el brit谩nico, franc茅s, de EEUU, franc茅s o alem谩n se aprende mucho”.

Coordinar las misiones en el exterior es precisamente lo que hace el Mando de Operaciones (MOPS), un 贸rgano creado en 2003 dentro del Estado Mayor de la Defensa que facilita estas labores y que se ha mostrado muy 煤til para poner en marcha, en tiempo r茅cord, la operaci贸n Balmis de lucha contra el virus en Espa帽a.

Ciberespacio

Desde 2001 tambi茅n han aparecido nuevos fen贸menos y amenazas, como los ataques por internet como arma de guerra o el concepto de “zona gris”, un nuevo tipo de conflicto no armado.

Se trata, resume Jord谩n, de “un espacio intermedio entre unas relaciones amistosas y una guerra, entre el blanco de la paz y el negro de la guerra”, donde hay rivalidades por encima de las buenas pr谩cticas, con injerencias pol铆ticas, econ贸micas, ciberataques e intimidaci贸n militar.

Este experto cita las tensas relaciones entre la OTAN y Rusia, que protagonizan “un nuevo tipo de conflicto” donde “es fundamental la ciberseguridad”. De ah铆 que en 2013 se creara el Mando Conjunto de Ciberdefensa (MCCD), que hace poco cambi贸 de nombre ante una nueva amenaza en un entorno que no es nuevo: el espacio.

Ahora, el Mando Conjunto del Ciberespacio (MCCE) a煤na los dos 谩mbitos ante la preocupaci贸n de posibles ataques a los sistemas de sat茅lites, claves hoy para asegurar unas comunicaciones cada vez m谩s presentes en los veh铆culos, aviones y barcos militares, cada vez m谩s remotos.

Tampoco es nueva en estos 20 a帽os, pero avanza poco a poco, la presencia de la mujer en las Fuerzas Armadas. Su incorporaci贸n al Ej茅rcito profesional arranc贸 con fuerza. En el a帽o 2000, un 23% de los solicitantes de plaza eran mujeres.

Su presencia, coinciden los dos expertos, ha supuesto m谩s un cambio social que en la manera de operar de los militares. “Han entrado con total normalidad”, dice Jord谩n, aunque solo han pasado de ser un 11,2% de los efectivos hace 20 a帽os a representar ahora un 12,9%.

Fuente: https://www.informacion.es/nacional…




Fuente: Grupotortuga.com