December 26, 2021
De parte de SAS Madrid
187 puntos de vista


La avalancha de casos detectada desde diciembre de 2020 ha evidenciado la precariedad del sistema de atenci贸n con esperas de hasta dos meses en algunas comunidades aut贸nomas.

Los psic贸logos y psiquiatras infantiles est谩n alarmados. Los ni帽os, ni帽as y adolescentes con problemas de salud mental en el 煤ltimo a帽o se han disparado y no tienen recursos para atenderlos a todos a tiempo. Las enormes listas de espera 鈥揹e hasta dos meses para una primera cita en algunas comunidades鈥 terminan derivando los casos m谩s graves a las urgencias y algunos especialistas creen que todav铆a no hemos tocado techo. Las consecuencias de la pandemia dan la cara con el paso de los meses.

El estallido se localiza a partir de diciembre de 2020, seg煤n Celso Arango, director del Instituto de Psiquiatr铆a y Salud Mental del Hospital Gregorio Mara帽贸n. “No de poblaci贸n general, sino de segmentos concretos, entre los que se encuentran las personas de 10 a 20 a帽os, adem谩s de los sanitarios y de los familiares de los fallecidos. Hay nuevos casos y empeoramiento de los que ten铆an trastornos mentales previos”, se帽ala el psiquiatra. Entre los motivos que explican el estallido, “la incertidumbre, el exceso de noticias, el distanciamiento social, el fin de las rutinas o el uso desmadrado de pantallas”. “La pandemia ha destruido la salud mental infantojuvenil”, constata Pedro Javier Rodr铆guez Hern谩ndez, pediatra del servicio de psiquiatr铆a del Hospital Nuestra Se帽ora de Candelaria, en Tenerife.

El hospital Gregorio Mara帽贸n de Madrid fue uno de los primeros en dar la voz de alarma este verano al ver multiplicadas las urgencias pedi谩tricas por motivos psiqui谩tricos. “El que no tiene dinero para pagarse un psic贸logo privado y un trastorno importante acaba ingresado antes de que le pueda ver el especialista de forma ambulatoria”, retrata el doctor Arango, que con el crecimiento de la demanda ha visto saltar por los aires un “d茅ficit estructural” de recursos que arrastraban ya antes de la pandemia.

No hay todav铆a datos oficiales sobre el aumento percibido por los especialistas. Save the Children se ha aproximado al impacto con una encuesta propia cuyos resultados public贸 hace una semana. Los datos revelan que trastornos como la ansiedad o la depresi贸n se dan cuatro veces m谩s: afectaban al 1,1% de los ni帽os y ni帽as de entre 4 y 14 a帽os en 2019 frente al 4% en 2021. Los problemas de conducta -entre ellos el d茅ficit de atenci贸n o los comportamientos destructivos- se han multiplicado por tres (2,5% a 6,9%).

A Noelia, el trastorno l铆mite de personalidad de su hija, que ahora ha cumplido 18 a帽os, le estall贸 a principios de 2019. “Piensas que son cosas de ni帽os y cuando pasa lo gordo vuelves la vista atr谩s y dices: ay, igual s铆 com铆a compulsivamente o se met铆a en l铆os en el colegio, pero es complicado diferenciar lo que es una gilipollez de rebeld铆a de lo que realmente es un problema, hasta que te explota”, cuenta en conversaci贸n con elDiario.es.

El confinamiento lo pas贸 con la hija ingresada, que vio desvanecerse cualquier incentivo cuando se cortaron las visitas de sus padres en la primera ola. “Laura funcionaba con la idea de que si trabajaba bien durante la semana nosotros ir铆amos el s谩bado o el domingo, comer铆amos con ella, le llevar铆amos un libro… Con el confinamiento percibi贸 que no ten铆a nada por lo que luchar”, relata Noelia.

El mayor riesgo est谩 en la adolescencia, comparten los psiquiatras consultados. 驴Por qu茅? “Tiene que ver con una rotura de los mecanismos forjadores de la identidad en la poblaci贸n adolescente: la rebeld铆a, la necesidad de autonom铆a con un yo propio en el grupo de colegas, el tener margen de maniobra y poder negociar aquello que cree que le viene impuesto… Ahora de repente lo que es un t茅rmino de grises en el que la adolescencia se mueve bien es blanco o negro. Te quedas en casa y no es negociable. Da igual lo bien que te portes o las buenas notas que saques”, explica el doctor Arango. Esta falta de control, a帽ade, multiplica el “riesgo de desesperanza”.

Los adolescentes se proyectan a cort铆simos plazos de tiempo. Por eso el confinamiento y las restricciones posteriores han tenido un impacto mayor sobre ellos, seg煤n Arango. “Si me deja mi novia, me hundo; y si saco buena nota, me vengo arriba. No se proyectan en un a帽o o en cinco como hace el adulto. Con el virus se han sentido muy fastidiados y sin margen de remedio. Eso va minando la estima, el proyecto vital, produce angustia y entra en una espiral que acaba produciendo estos trastornos”.

Eso tambi茅n los hace m谩s vulnerables a la manifestaci贸n m谩s extrema de una salud mental rota: el suicidio. La reci茅n aprobada Estrategia de Salud Mental 2022-2026 del Gobierno 鈥搎ue llevaba obsoleta ocho a帽os鈥 avisa de que la adolescencia es una etapa de alto riesgo. “Los datos del INE de los 4 煤ltimos a帽os disponibles, 2017, 2018, 2019 y 2020, muestran que en menores de 15  a帽os se contabilizaron 13, 7, 7 y 14 muertes por suicidio y en el grupo de 15 a 29 a帽os se  registraron 273, 268, 309 y 300 suicidios, respectivamente. El a帽o pasado el suicidio fue la segunda causa de mortalidad entre los j贸venes menores de 20 a帽os, solo por detr谩s de los accidentes de tr谩fico. En el primer semestre de 2020, incluso, lleg贸 a ser la primera ante la reducci贸n los accidentes en carretera por efecto del confinamiento.

Los casos graves en los ni帽os m谩s peque帽os se siguen viendo con poca frecuencia, pero han dejado de ser “algo anecd贸tico”, cuenta Pedro Javier Rodr铆guez. “Estamos viendo ansiedad y depresi贸n en menores de seis a帽os con m谩s frecuencia que antes. Por ejemplo, un trastorno obsesivo compulsivo en esta edad por el pensamiento de que se va a morir”.

En todo caso, advierten los psiquiatras, los trastornos no surgen de un d铆a a otro, sino que van manifest谩ndose de forma m谩s grave si no se tratan a tiempo por un retraso en la intervenci贸n. Ese es uno de los grandes problemas del sistema. Los problemas m谩s severos, como un intento de suicidio o un brote psic贸tico tienen acceso preferencial, pero hace falta llegar hasta ah铆 para entrar r谩pido. La madeja de malestares emocionales que van agrav谩ndose esperan meses a ser atendidos si no recurren, como pasa en la mayor铆a de los casos, a la red privada.

La organizaci贸n Save the Children ha recopilado las listas de espera medias por comunidades aut贸nomas con resultados desiguales. La Regi贸n de Murcia arrastra una espera de 79 d铆as para una consulta de psicolog铆a. En Madrid se aguarda 61 d铆as y 37 en el caso del psiquiatr铆a infantil. Navarra maneja una demora algo m谩s de un mes frente a los 15 d铆as de Cantabria.

La espera para la primera cita es inaceptable, seg煤n los especialistas, pero tambi茅n los intervalos de tiempo para el seguimiento. “Igual veo a alguien por primera vez y la siguiente visita no se la puedo dar hasta tres meses despu茅s. Entre sesi贸n y sesi贸n se nos ha olvidado”, admite Celso Arango. Faltan psic贸logos y psiquiatras, pero no solo.. Tambi茅n enfermeras o trabajadores sociales que se involucran en estos procesos.

Espa帽a tiene 11 psiquiatras por cada 100.000 habitantes, seg煤n Eurostat, frente a los 27 de Alemania, los 26 de Noruega o los 52 de Suiza. En relaci贸n al gasto en salud mental sobre la inversi贸n total en Sanidad, nuestro pa铆s se sit煤a en el 5% frente al 6% de media de la Uni贸n Europea. Por encima despuntan Alemania (11%), Suecia (10%) y Reino Unido (10%); por debajo, Italia (4%) y Estonia (3%) y Bulgaria (1%). El Gobierno ha prometido inyectar 100 millones de euros en los pr贸ximos tres a帽os para un plan de acci贸n en salud mental y ya se ha creado la especialidad m茅dica de psiquiatr铆a infantojuvenil en medio de la avalancha de demanda.

Desamparo p煤blico

Los psic贸logos cl铆nicos que ejercen en la sanidad p煤blica, sin embargo, son una inc贸gnita hasta para el propio Ministerio de Sanidad, que admite en el texto de la reci茅n aprobada Estrategia de Salud Mental que “no dispone de informaci贸n actualizada ni completa” de los especialistas y aporta como referencia los titulados, aunque “no significa que todos ellos est茅n trabajando en 谩reas asistenciales”.

El desamparo p煤blico no solo se limita a los pacientes menos graves. Noelia, m茅dica en activo, paga 4.500 euros al mes por la atenci贸n continuada de su hija Laura en un centro psiqui谩trico. Asegura que la sanidad p煤blica no le ofrece una alternativa para su situaci贸n y que eso le ha llevado a endeudarse. “Hasta hace cinco o seis meses hemos tenido ayuda familiar y trabajado como bestias, ahora no podemos pagarlo. Damos el 50% y para el otro 50% reconocemos la deuda ante notario y cuando podamos…”. Su situaci贸n es la m谩s extrema puesto que Laura requiere de atenci贸n y vigilancia todo el d铆a.

Las bajas por cuidado tambi茅n atraviesan a estas familias, como en el caso de cualquier otra enfermedad. Un recurso intermedio son los hospitales de d铆a, donde los adolescentes estudian y hacen terapia. Pero tambi茅n requieren largas esperas, seg煤n confirman los profesionales. 驴Podemos permitirnos tener a adolescentes en lista de espera de m谩s de un a帽o para un hospital de d铆a, sin poder ni siquiera ir al colegio o con un padre o madre que no puede ir a trabajar porque se tiene que quedar en casa con ellos?, se pregunta Arango, que ha visto varios de estos casos en su consulta.

“Las familias nos sentimos abandonadas. Nos ha costado mucho tiempo no sentirnos culpables de lo que le pasa a nuestros hijos. Ahora me siento solo responsable por no haberlo visto venir”, confiesa Noelia. “Te sientes una mierda tambi茅n porque nadie te ayuda”, zanja, “pero vamos a ganar este pulso”.

Enlace relacionado ElDiario.es 25/12/2021.




Fuente: Sasmadrid.org