May 5, 2022
De parte de Vamos Hacia La Vida
184 puntos de vista

A continuaci贸n difundimos texto publicado por compa帽ero comunista antiestatal  que visit贸 la region $hilena hace unas semanas participando de distintos foros e instancias de debate en torno a la lucha antifascista y la critica anticapitalista. 


EL ANTIFASCISMO COMO ARMA DE CONTRAINSURGENCIA

Argumentos contra la colaboraci贸n con el enemigo

En el anuncio que se hizo para esta presentaci贸n, aparece que soy un comunista antiestatal de la regi贸n llamada Suiza. Suiza es una imagen perfecta de un Estado monta帽oso en el centro de Europa. Tambi茅n es un importante centro imperialista. Suiza es una bestia demoniaca que funciona como un importante centro para el comercio internacional de materias primas. Tambi茅n est谩 explotando una poblaci贸n migrante considerable en su territorio. Muchos chilenos viven en Suiza. La principal exportaci贸n de Suiza es el oro refinado y la sangre refinada. Se nota en su bandera una vez que la miras.

Es f谩cil explicar por qu茅 la ideolog铆a del antifascismo sirve a los objetivos de la contrainsurgencia en Suiza. El antifascismo en Suiza es una doctrina de Estado en este pa铆s, desde la segunda guerra mundial. Ante la amenaza de invasi贸n por parte de la Alemania nazi, los partidos de derecha y liberales de Suiza formaron un gobierno de unidad con los socialdem贸cratas. Esta unidad en el gobierno adopt贸 una doctrina para 鈭抣o que ellos llamaron鈭 la defensa espiritual de la naci贸n. Y aunque esta unidad de partidos de derecha e izquierda est谩 en constante cambio de composici贸n 鈭抋un as铆鈭, continua hasta hoy gobernando el pa铆s sin ninguna oposici贸n. Suiza es un Estado imperialista, corporativista y proteccionista, postfascista. Es un pa铆s en el que la poblaci贸n nativa ha sido promovida para ser trabajadores del capital al mando de mano de obra migrante. Estos capataces, predominantemente suizos, viven en condiciones relativamente seguras y bien remuneradas. Mientras que la base material de este estilo de vida est谩 siendo pagada por las masas oprimidas del mundo.

Soy miembro de la Industrial Workers of the World-IWW (Trabajadores Industriales del Mundo). Nuestros compa帽eros trabajadores sufrieron graves accidentes laborales en el taller de una planta bioqu铆mica pr谩cticamente nueva, construida por la multinacional estadounidense Biogen en Suiza. Los compa帽eros sufrieron quemaduras a causa de los productos qu铆micos y la maquinaria que deb铆an limpiar durante su funcionamiento. Vi fotos de compa帽eros que sal铆an del turno sangrando por los o铆dos y la nariz. No se les permit铆a ver al m茅dico presente en las instalaciones. No se les permit铆a beber agua de las fuentes de la empresa. Ten铆an que trabajar sin un fin de semana libre garantizado, en turnos creo que, de 13 horas, con equipos pesados. Cuando los compa帽eros ven a un suizo en el trabajo, se trata de un jefe. Tales son las condiciones de trabajo en el pa铆s de los sue帽os de la derecha liberal del mundo.

Sobre esta situaci贸n, la izquierda suiza est谩 derramando su mala conciencia mientras se compadece de nosotros, los inmigrantes. Argumentando que nosotros como clase debemos votar a tal o cual partido de lamebotas, para que evitemos lo que ellos llaman fascismo o extrema derecha. Todo esto mientras nuestros compa帽eros est谩n ahora mismo en una lucha ante los tribunales en la antigua ciudad suiza de Basilea. La ciudad donde se encuentran las sedes centrales de empresas como Nestl茅 y Novartis. Debido a que un compa帽ero de trabajo cont贸 a la prensa las condiciones de trabajo en la planta mientras estaba en las instalaciones de la empresa, fue despedido. En Suiza est谩 prohibido por ley hablar al p煤blico en el lugar de trabajo. Una federaci贸n de sindicatos de base, entre los que se encuentra la IWW, ha interpuesto una demanda contra este despido. Los abogados contratados por la multinacional Biogen y sus subcontratistas (con oficinas aqu铆 en Chile 鈭抋 la vuelta de la esquina鈭) contra la IWW, son descendientes de una vieja, blanca y patriota familia de la clase dominante (los Burckhardt) de Basilea. Esta fina familia burguesa remonta su dominio desde la 茅poca del Renacimiento europeo, en 1490. Y esto les quiero se帽alar: las campa帽as xen贸fobas y clasistas de la derecha son una herramienta, no contra la inmigraci贸n en s铆, sino para mantenernos desfavorecidos, no solo ante la ley, sino en la vida cotidiana. Despu茅s de todo, nos quieren a los inmigrantes aqu铆, disciplinados y trabajando.

Este comportamiento antisocial en las filas de nuestra clase, esta autocomplacencia narcisista, mientras, como especie humana, en este momento nos enfrentamos cada vez m谩s a la cat谩strofe de toda la sociedad, no es s贸lo una prerrogativa de la derecha. Se oye el mismo discurso en las filas de la izquierda pol铆tica y parlamentaria, cuando sus funcionarios nos instan a votar, levantando el dedo como los pedagogos y buenos polic铆as que son, advirti茅ndonos a los trabajadores de la amenaza del fascismo y la dictadura, si preferimos no hacerlo. Quieren que votemos a un sistema que nos esclaviza y que es, en definitiva, una pura forma sin contenido. As铆 que, por favor, disc煤lpenme, pero antes de responder a la pregunta sobre el antifascismo, tengo que arrojar una luz y desarrollar algunos conceptos sobre nuestras democracias postfascistas para que nos quede claro, qu茅 se entiende por el concepto de antifascismo hoy en d铆a. Por favor, qu茅dense conmigo. Y disculpen que lo diga, pero dada la intensificaci贸n del trabajo en las metr贸polis desde los a帽os 70, la gente deber铆a tener mejores cosas que hacer que desperdiciar su pensamiento en el funcionamiento de la democracia. Pero aqu铆 estamos. Lo hacen. Ahora, 驴qu茅 debemos, seg煤n nuestros amos, estar apoyando?

A primera vista, la democracia tiene mucho sentido. Parece ser buena para nosotros y para nuestros intereses. Dentro de la democracia existe una obligaci贸n ideal de atribuir el poder al pueblo. Sin embargo, al mismo tiempo existe una pretensi贸n real de la oligarqu铆a de gobernar sobre el pueblo. Esto lleva a una contradicci贸n general. La contradicci贸n existe entre la pretensi贸n individual de gobernar y el contenido de las sociedades modernas, que son sociedades de masas basadas en la divisi贸n del trabajo. Por lo tanto, en las sociedades modernas todo Estado debe dar cuenta de las masas en su territorio. Darles una expresi贸n. Una Constituci贸n hace precisamente eso. Para una Constituci贸n democr谩tica burguesa, Karl Marx, a quien cito aqu铆, est谩 criticando una contradicci贸n que las engloba. Escribe:

鈥淧ero la contradicci贸n de m谩s envergadura de esta Constituci贸n consiste en lo siguiente: mediante el sufragio universal, otorga la posesi贸n del poder pol铆tico a las clases cuya esclavitud social debe eternizar: al proletariado, a los campesinos, a los peque帽oburgueses. Y a la clase cuyo viejo poder social sanciona, a la burgues铆a, la priva de las garant铆as pol铆ticas de este poder. Encierra su dominaci贸n pol铆tica en el marco de unas condiciones democr谩ticas que en todo momento son un factor para la victoria de las clases enemigas y ponen en peligro los fundamentos mismos de la sociedad burguesa. Exige de los unos que no avancen, pasando de la emancipaci贸n pol铆tica a la social; y de los otros que no retrocedan, pasando de la restauraci贸n social a la pol铆tica鈥 .

Marx dice que, con una Constituci贸n democr谩tica y el sufragio universal, ya no hay ninguna garant铆a pol铆tica para la burgues铆a de que su poder social no le ser谩 arrebatado repentinamente. Pero precisamente este retroceso del dominio pol铆tico 鈭抣a p茅rdida de su garant铆a pol铆tica de dominio鈭 es hasta ahora el mayor triunfo de la burgues铆a. Porque los conflictos sociales se dirigen ahora como conflictos pol铆ticos al Estado.

Con una Constituci贸n existe, sin embargo, una ampliaci贸n formal de las libertades civiles, pero el contenido de estas libertades es restringido. Porque para las masas tambi茅n puede existir la posibilidad de reclamar el poder pol铆tico, pero el poder pol铆tico est谩 separado del poder social. La extensi贸n del poder social de la clase significar铆a la politizaci贸n de las relaciones de producci贸n. Pero en estas relaciones de producci贸n es donde se asienta el poder social de la burgues铆a. Por lo tanto, el Estado burgu茅s simplemente no puede otorgar el poder a las masas, est谩 atado al prop贸sito de asegurar la propiedad privada.

En la conciencia cotidiana, entonces, exactamente esta dependencia funcional 鈭抏l prop贸sito del Estado de asegurar la propiedad privada鈭 desaparece, se desvanece tras la apariencia del Estado como encarnaci贸n del principio com煤n y general de la soberan铆a popular. Y, por tanto, el Estado encarna el bien com煤n y, al conceder el acceso al gobierno pol铆tico a los despose铆dos, transmite con 茅xito la conciencia de ciudadan铆a hasta los estratos m谩s bajos de la clase. En definitiva, una Constituci贸n democr谩tica es una performance de integraci贸n 鈭抩 de domesticaci贸n鈭 por excelencia.

Al negar la realidad de los intereses de clase irreconciliables, en un Estado democr谩tico, el antagonismo entre el capital y el trabajo se mediatiza como un mero sentimiento consumidor que reclama ser reconocido como tal o cual identidad, mezclada dentro de un pluralismo de intereses que se orientan todos en su conciencia social hacia la esfera de la distribuci贸n o las pol铆ticas distributivas del Estado. Exactamente este interclasismo es un resultado hist贸rico del fascismo 鈭抣a versi贸n uniforme y pluralista de los partidos populares democr谩ticos, y, sus sindicatos de izquierda y derecha, se encuentran como una expresi贸n progresiva de su predecesor hist贸rico鈭, el partido de unidad fascista y los sindicatos de unidad fascista. Es llamativo que instituciones sociales como la del jard铆n infantil en Italia o la seguridad social en Alemania se valoren como logros sociales muy modernos de la naci贸n democr谩tica, mientras que en realidad se aplicaban como pol铆ticas fascistas.

Para el partido popular constitucional de toda la vida, ya no hay conflicto, todas las identidades se vuelven correctas, todos se unen contra el enemigo del pueblo, etc. La primera tarea hist贸rica del fascismo fue disolver el proletarismo sin tocar el capitalismo. El resultado del fascismo es el Estado autoritario en su vertiente neoliberal post-fascista que tenemos hoy. Este Estado autoritario se basa en la voluntad de los privilegiados de hacer sacrificios mientras la libertad y la prosperidad puedan ser protegidas.

Insisto en que lo que caracteriza a la democracia posfascista, o lo que consigui贸 el fascismo hist贸ricamente, lo que es nuevo, es ante todo la formaci贸n de la sociedad en la l铆nea de un compromiso interclasista. Y a pesar del aumento del n煤mero de revueltas en todo el planeta, ninguno de los movimientos hasta la fecha, se acerca a cuestionar el poder social de la burgues铆a. Todos los levantamientos han sido recuperados por formas pol铆ticas.

Pero la forma pol铆tica es el l铆mite de la emancipaci贸n.

Por poner un ejemplo reciente. En 2004, un ministro o algo as铆 de la izquierda radical en el gobierno de la capital y del estado de Berl铆n vendi贸 la mayor parte del stock de viviendas sociales al mercado. De este modo 鈭抍omo se afirm贸鈭 se salv贸 al Estado de la quiebra. Un objeto vendido en 2004 ten铆a un valor contable de 405 millones, que hoy vale 7 billones.

Hoy, el mercado de la vivienda y con 茅l, los conflictos sociales van en aumento. Cito al grupo aut贸nomo Los Amigos y Amigas de la Sociedad sin Clases sobre la situaci贸n de la vivienda en Berl铆n, con su texto, 鈥淣ing煤n barco nos vendr谩 a salvar鈥:

鈥淒urante muchos a帽os, los alquileres de la ciudad eran m谩s bajos que en la mayor铆a de los lugares alemanes, por no hablar de otras capitales europeas como Londres o Par铆s. Sin embargo, en los 煤ltimos diez a帽os, la poblaci贸n de Berl铆n ha crecido en 400.000 personas 鈭抦谩s del diez por ciento鈭 y el gobierno local pr谩cticamente ha dejado de construir viviendas asequibles. Esto ha llevado a que los alquileres aumenten considerablemente: un cuarenta y dos por ciento (para nuevos arriendos) desde 2016, m谩s que en cualquier otro lugar del pa铆s. Y con una tasa de propiedad de la vivienda de apenas el quince por ciento, este problema afecta a una enorme parte de la poblaci贸n.

En este contexto, algunos activistas de izquierda iniciaron un refer茅ndum sobre la expropiaci贸n de los stocks de viviendas de las empresas en la ciudad. Con el nombre de una de esas corporaciones inmobiliarias, la iniciativa 鈥楨xpropiar Deutsche Wohnen & Co.鈥 (EDW) consigui贸 primero un gran n煤mero de voluntarios para recoger las 170.000 firmas necesarias y luego, en septiembre de 2021, gan贸 en las urnas con un 56,4% de votos a favor.

[隆Pero!]

Incluso si la expropiaci贸n prevista fuera simplemente una venta forzosa, representar铆a una intromisi贸n en la sagrada libertad de propiedad. Por eso, el Senado ha dicho en repetidas ocasiones que una medida as铆 enviar铆a 鈥榰na se帽al equivocada鈥.

Ah铆 est谩 el problema de todo gobierno de izquierdas: tambi茅n 茅l debe cortejar al capital, porque sin inversi贸n no hay puestos de trabajo ni ingresos fiscales. Y ah铆 est谩, por consiguiente, el meollo de la campa帽a: por mucho que tenga un tono pragm谩tico y ejerza experiencia presupuestaria, el paso que exige es uno que ni siquiera un Senado de izquierda es probable que tome. Algunos representantes de la campa帽a son conscientes de las consecuencias previsibles de la expropiaci贸n, pero no ven ning煤n problema en ello: 鈥楽i la agencia de calificaci贸n Moody鈥檚 amenaza a Berl铆n con rebajar su calificaci贸n crediticia, nosotros decimos con nuestra campa帽a: s铆, al茅jate. No los queremos aqu铆鈥. Ning煤n gobierno, por muy nominalmente de izquierdas que sea, puede adoptar esa postura si todav铆a tiene medio cerebro de derecha. Pero la campa帽a ha decidido depositar todas sus esperanzas en el gobierno. [Los Amigos y Amigas argumentan] Lo que sin duda asustar铆a a la clase trabajadora realmente existente ser铆a un hundimiento del refer茅ndum. 鈥楲as victorias, en cambio, inspiran y crean confianza鈥, escriben dos defensores de la campa帽a. Pero este tipo de fracaso es inevitable. Al final, es probable que se produzca una enorme desmoralizaci贸n: el incansable esfuerzo de varios miles de activistas habr谩 sido, con toda probabilidad, in煤til. O bien el Senado diluye el asunto y se llega a un compromiso que no ayuda a nadie, o bien, en contra de lo esperado, presenta una ley para comprar 240.000 departamentos a bajo precio, en cuyo caso intervendr谩n los tribunales. O, y esto ser铆a un resultado a煤n m谩s fatal pol铆ticamente, la 鈥榚xpropiaci贸n鈥 pasar谩, pero la 鈥榣ocura de renta鈥 continuar谩 corriendo rampante鈥 .

La 煤nica opci贸n sana que nos queda es recuperar esta lucha pol铆tica como una lucha social revolucionaria contra el Estado. Porque al final 鈭抍omo argumentan Los Amigos y Amigas鈭 ning煤n barco vendr谩 a salvarnos. Pero si esto ocurre, si el proletariado rechaza la difusi贸n pol铆tica de su inter茅s social inmediato, una vez que la comuna de Berl铆n brote finalmente, la amenaza del fascismo y de una guerra sangrienta ser铆a segura. En cuanto a la clase dominante, el Estado debe ser fuerte y la econom铆a libre. Porque lo que la burgues铆a teme, es la politizaci贸n de su base social despu茅s de haber perdido su garant铆a pol铆tica para gobernar. El fascismo promete que, si la despolitizaci贸n de la sociedad y el estilo tecnocr谩tico de gesti贸n pol铆tica son cuestionados por el proletariado, este objetivo puede ser alcanzado mediante el terror organizado contra las masas. Pero gracias a la pasividad actual de las masas, gracias a la eficacia de la propaganda electoral y constitucional, para la clase dominante hoy en d铆a, simplemente no hay necesidad todav铆a de organizar e incurrir en el coste improductivo de un terror estatal extendido contra ellas.

Una dimensi贸n de esta propaganda pro-capitalista y estatista es la ideolog铆a del antifascismo como arma de contrainsurgencia. Bueno, hay una dimensi贸n del antifascismo, que infunde miedo en los corazones y las mentes de aquellos pro-revolucionarios que decidieron que ser铆a mejor para uno mismo y para la humanidad dejar este paisaje infernal para una vida mejor. Nadie sabe si la clase dominante prefiere evaporar el planeta antes que renunciar a su poder. En este sentido, la 鈥淎cci贸n Antifascista鈥 tiene un v铆nculo muy directo con la contrainsurgencia para aquellos que sostienen que la tarea de la emancipaci贸n humana es imposible de lograr de todos modos. Pero para los enemigos de una revoluci贸n mundial comunista la vida es un infierno y un sufrimiento y quiz谩s un infierno en el futuro. 驴Son masoquistas los que realmente creen que el capitalismo es capaz de reformar el mundo y convertirlo en un lugar mejor? No. Lo que llama la atenci贸n es el hecho de que el evangelio del antifascismo sea predicado precisamente por aquellas personas que no se escudan en 茅l, que ellas mismas y como organizaciones abandonaron cualquier pensamiento riguroso sobre el mundo real en favor de la salvaguarda de sus propios privilegios en sus comunidades cerradas, en las metr贸polis, en sus peque帽os trabajos formales o retirados en las sedes del gobierno. Que el mundo se vaya al infierno.

Al mismo tiempo, los gobiernos progresistas parecen impotentes para detener el avasallamiento del Estado autoritario sobre lo que queda de nuestras libertades civiles. En todo el planeta se promulgan pol铆ticas cada vez m谩s represivas con el argumento de proteger la Constituci贸n. Por ejemplo, los ciudadanos suizos votaron a favor de una ley, el a帽o pasado, que faculta a la polic铆a para encarcelar a los ni帽os y obligarlos a trabajar a voluntad, si se atreven a hablar en p煤blico de derrocar al Estado.

Veo dos tendencias hist贸ricas en juego. En primer lugar, como he argumentado, la burgues铆a se abstuvo de gobernar pol铆ticamente. La tendencia hacia un Estado autoritario no s贸lo est谩 impulsada por la manipulaci贸n de los que tienen dinero y los capitalistas. Las contradicciones del capitalismo se intensifican al pasar el tiempo y con ello la Constituci贸n se interpreta cada vez m谩s como un instrumento de control. Se trata de un retroceso hist贸rico o de un deshacer el ideal de la democracia hacia la dictadura del capital en el terreno de la Constituci贸n.

En segundo lugar, hist贸ricamente, mientras las contradicciones del capitalismo mundial se intensifican, citando a Walter Benjamin, la socialdemocracia pens贸 que era conveniente asignar a la clase obrera el papel de redentora de las generaciones futuras, cortando as铆 los nervios de su mayor fuerza. Esta formaci贸n hizo que la clase obrera olvidara tanto su odio como su esp铆ritu de sacrificio. El antifascismo es una ideolog铆a que es una p茅rdida de tiempo, posponiendo la revoluci贸n a un d铆a santo olvidado.

Gracias Johannes Agnoli .

Un comunista antiestatal de la regi贸n suiza

Descarga modo lectura


1.Que pertenecen a la IWW. [N. de VHLV]

2. Marx, Karl (2015) Las luchas de clases en Francia de 1848 a 1850. Madrid: Fundaci贸n Federico Engels. [N. de VHLV]

3.Disponible en ingl茅s en: https://brooklynrail.org/2022/03/field-notes/No-Ship-Will-Come-to-Save-Us [N. de VHLV]

4.Fue un polit贸logo 鈥渕arxista鈥 germano-italiano. Se帽al贸 que el Estado es una agencia del capitalismo, una organizaci贸n que transforma los intereses estrechos de los capitalistas individuales en el inter茅s de un capitalista universal ideal (el ideelle Gesamtkapitalist), que explica la existencia de la explotaci贸n. [N. de VHLV]




Fuente: Hacialavida.noblogs.org