February 16, 2023
De parte de Indymedia Argentina
172 puntos de vista

EL ARCOIRIS AJEDREZADO: LA WIPHALA DECODIFICADA

Por Rafael Bautista S.

脷ltimamente se ha insistido demasiado en las evidencias hist贸ricas de la existencia precolombina de la wiphala. Pero inclinar la argumentaci贸n al recurso iconogr谩fico, adolece de un doble entrampe. Primero: toda evidencia est谩 siempre sujeta a interpretaci贸n te贸rica, en este caso, a falsaci贸n hipot茅tica; adem谩s, como la formaci贸n persistentemente colonial del mundo acad茅mico, sigue atrapada en los marcos categoriales euroc茅ntricos, sus dict谩menes fallar谩n siempre a favor de la estigmatizaci贸n del universo ind铆gena, porque todo lo reducido a 鈥渙bjeto de estudio鈥, es lo que el sujeto intelectivo determina (seg煤n sus propios prejuicios). Segundo: la tradici贸n historiogr谩fica terminar谩 desplazando toda discusi贸n a un pasado cancelado y superado en el tiempo lineal.

Por ello precisamos hacer un giro cr铆tico en el debate, porque nuestro problema no es el pasado enclaustrado en el pasado sino el presente, el que vivimos y en el que sobrevivimos, y donde se desatan y despliegan, se debaten y enfrentan, cosmovisiones, formas de vida, proyectos y utop铆as pol铆ticas.

Entonces, el asunto no es tanto la procedencia de un referente simb贸lico, sino el por qu茅 ese referente es capaz de expresar la inminencia y la trascendencia del nuevo tipo de insurgencias ind铆gena-populares y hacer posible su irradiaci贸n a nivel global. Incluso, si su existencia no fuese tan dilatada en el tiempo, esa capacidad de sintetizar a la diversidad del movimiento popular, a tal grado de haberse convertido en expresi贸n neur谩lgica de la resistencia a un golpe de Estado y de la 煤ltima recuperaci贸n democr谩tica que presenciamos en el Estado plurinacional de Bolivia y, 煤ltimamente, de la resistencia y movilizaci贸n del pueblo peruano, denota su relevancia y su potencialidad contenidas, como un nuevo observable imposible de soslayarse, al menos no para quien seria y honestamente se proponga dar raz贸n de su realidad presente.

Una revisi贸n cr铆tica del estatuto de cientificidad de la ciencia hist贸rica, debiera, entre otras cosas, detenerse a reflexionar sobre la pertinencia de seguir afirmando la cronolog铆a inventada por la perspectiva euroc茅ntrica y la canonizada imagen evolutiva ascendente del tiempo lineal. Desde esa perspectiva, la ciencia hist贸rica se condena a objetualizar al pasado como mera referencia muse铆stica, sin ning煤n tipo de trascendencia determinante en un presente tambi茅n reducido a ser lo simplemente deducido de la inercia del devenir hist贸rico.

La idea, hecho sentido com煤n, de que es imposible cambiar el pasado, proviene tambi茅n de esa naturalizaci贸n producida por la propia ciencia hist贸rica en la conciencia social. De ah铆 tambi茅n se produce la relaci贸n conservadora con un presente vivido como fatalidad hist贸rica. Que los historiadores no puedan producir un acceso epist茅mico al futuro, en correspondencia con una reconstrucci贸n cr铆tica del pasado, delata un distanciamiento objetivista a-moral que no les permite generar conocimiento hist贸rico de implicancias pol铆ticas actuales, s贸lo inventarios onom谩sticos del 鈥渃alendario patri贸tico鈥.

En ese sentido, reducir la discusi贸n de la wiphala a la fijaci贸n exacta de su antig眉edad, rapta el asunto para la consideraci贸n exclusiva de una erudici贸n academicista o intelectualoide. De lo que se trata, mas bien, porque su importancia 鈥揹e la wiphala鈥 es profundamente pol铆tica, es el c贸mo de su incorporaci贸n y apropiaci贸n en el campo popular, como ineludible referencia emancipatoria.

Incluso, reiteramos, si se tratase de un invento reciente (lo cual ya nadie cree), la pregunta sigue teniendo validez; porque existe mucha simbolog铆a ind铆gena en la actualidad que no necesariamente ha repercutido del modo como lo ha hecho la wiphala. En el golpe de Estado realizado en Bolivia, fue la quema de la wiphala la que desat贸 la indignaci贸n popular y el activador de la resistencia y posterior recuperaci贸n democr谩tica. Es eso lo que los detractores no pueden obviar y es el meollo del asunto.

Otra vez, debemos resituar la reflexi贸n hist贸rica, porque de lo que se trata, en 煤ltima instancia, no es el pasado sino el presente. Es el presente el que acude al pasado para dar raz贸n de su existencia y su lugar en la historia. Es, en ese sentido, que el pasado deja de ser objeto y se constituye en sujeto.

Para una perspectiva descolonizada de la historia, la wiphala no es una referencia al pasado sino la necesaria conexi贸n m铆tico-simb贸lica que le permite al presente producir el paso de la historia a la pol铆tica. Porque lo que despierta la wiphala es la historia negada y encubierta, la otra historia no asumida y, en consecuencia, no traducida en horizonte pol铆tico.

Las grandes proyecciones ut贸picas, que se expresan siempre como proyectos pol铆ticos, no son invenciones que el presente imagina, sino acumulaci贸n cr铆tica de demandas hist贸ricas que, en un proceso de emergencia pol铆tica, hace que el pueblo se constituya en sujeto, es decir, en proyecto. El paso de la historia a la pol铆tica es el proceso, por y en el cual, un pueblo trasciende su presente y se sit煤a en ese otro tiempo desde donde condensa el sentido y el poder remanente de todas las luchas pasadas, y lo proyecta como su verdadero horizonte de vida, como su aut茅ntico horizonte pol铆tico.

Por eso la adopci贸n de la wiphala no es accidental o fortuita. En ella se destaca un proceso de maduraci贸n del movimiento ind铆gena-popular, que culmina en la transformaci贸n del concepto mismo de Estado, es decir, en la actualizaci贸n presente de su propia cosmovisi贸n; es eso lo que le permite cuestionar, radicalmente, la racionalidad hegem贸nica vigente, naturalizada en la concepci贸n normativa del Estado-naci贸n-moderno-liberal. Por eso la wiphala grafica la idea de lo plurinacional de modo codificado. Una cultura de la vida s贸lo pod铆a manifestarse ajedrezando el arco铆ris como representaci贸n de la expresividad misma de la vida.

La wiphala no representa s贸lo al pasado, representa tambi茅n al presente pero, de modo m谩s contundente, al futuro. Los tiempos y los espacios comparecen en su disposici贸n geom茅trica cuando se re煤nen cuatro wiphalas y revelan una chakana; la continuidad de wiphalas muestra la estructura de la piel de la serpiente, es decir, del katari o amaru, de la rebeli贸n que se origina desde lo m谩s profundo del manqhapacha; el kurmi o arco铆ris es la manifestaci贸n de la alegr铆a de la vida, de la diversidad, tambi茅n de lo plural, como base de legitimidad ineludible en toda pol铆tica; por ello, su car谩cter ajedrezado, nos ense帽a que lo pol铆tico, como el 谩mbito que tematiza siempre las condiciones de posibilidad de realizaci贸n de las utop铆as humanas, s贸lo es posible como sabidur铆a estrat茅gica.

De ese modo, podemos ir decodificando la wiphala, porque su riqueza expresiva no es s贸lo simb贸lica sino m铆stica. Para decodificar textos (en sentido ampliado) que poseen esa singularidad, dicen, los que saben, que existen cuatro niveles de interpretaci贸n. El primero, que es el literal, es el destinado para el vulgo, en nuestro caso, para los que s贸lo ven, en la wiphala, colores y nada m谩s. Ese nivel est谩 presente en toda la vida, es la cascara necesaria para preservar lo que realmente importa. De ese modo, la sabidur铆a de nuestros pueblos ha sabido preservarse y este tiempo, el que nos depar贸 la sagrada antig眉edad que inspira la wiphala, ha despertado para acompa帽ar el desenlace de la historia de la lucha de nuestros pueblos.

Por ello, la resoluci贸n de todas las luchas pasadas hace, de este nuestro tiempo, el pachakuti que anunciaron las leyendas y los mitos. Seg煤n los Cree del norte y la profec铆a de la anciana y sabia Ojos de Fuego, se dice que, cuando no quede apenas ninguna esperanza y la tierra caiga enferma, los 鈥済uerreros del arco铆ris鈥 aparecer谩n desde el Sur, para recuperar la salud, la armon铆a y el respeto a nuestros semejantes: 鈥測 ense帽ar谩n por todos los rincones de la tierra c贸mo conseguir esa armon铆a entre las personas, c贸mo orar al Gran Esp铆ritu as铆 y como lo hac铆an los pueblos del pasado, dejando que el amor fluya tal y como fluyen las cascadas que descienden de las monta帽as y que acaban uni茅ndose con el oc茅ano mismo de la vida鈥.

La descomposici贸n de la luz genera la manifestaci贸n de los colores. La wiphala nos conecta a la luz primordial y nos ense帽a que la vida, expresando su diversidad, guarda siempre la unidad como un misterio palpitante. Por eso, cuando la wiphala ondea, el mito vuelve a la vida, se recoge y se despliega, derramando el ajayu que hace posible la vida de nuestros pueblos:

鈥淓n el principio de los tiempos, cuando las aguas se separaron para originar los cielos y la tierra, hicieron un pacto para recordar que, en el origen, nada estaba separado, y todo iba a reencontrarse; entonces proyectaron un arcoiris, que reuni贸 todos los colores de la vida para acompa帽ar esa promesa. De modo similar, cuando la humanidad separ贸 sus caminos, los abuelos y las abuelas se prometieron reencontrarse un d铆a para siempre y recordar que todos tenemos un mismo origen. Fue el tiempo cuando las monta帽as y las pampas vest铆an de aguayos, y decidieron guardar los colores primordiales para iluminarlos un d铆a, que puede ser 茅ste.

Esa promesa se derram贸 con l谩grimas de alegr铆a, en un lienzo que decant贸 los colores del arcoiris, que eran los colores de todos los pueblos. Se la llam贸 wiphala, porque wipha es alegr铆a; y cuando ondea, baila y se alegra la vida, goza y se hace bella la esperanza.

Por eso nuestros pueblos han despertado ondeando la wiphala, porque se acerca nuestro tiempo, el tiempo de los ancestros, el tiempo eterno, el tiempo de la dignidad, la justicia y la liberaci贸n. Por eso nuestros pueblos sonr铆en cuando la wiphala baila en el viento, porque son los compases de la vida que alumbra el nuevo pachakuti鈥.

La Paz, Chuquiago Marka, 16 de febrero de 2023
Rafael Bautista S., autor de: 鈥淟a Memoria Obstinada. edici贸n ampliada: Preludio de una teor铆a del esp铆ritu narrativo鈥 yo soy si T煤 eres ediciones
rafaelcorso@yahoo.com




Fuente: Argentina.indymedia.org