May 19, 2022
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
220 puntos de vista
El gobierno británico llevó a cabo una campaña secreta de "propaganda encubierta" durante décadas, dirigida a África, Oriente Medio y partes de Asia

Nunca subestime la potencia y la engañosa malicia de la mente política británica. 

1ºGM

Al responder a la amenaza planteada por la Alemania imperial durante la Primera Guerra Mundial, la campaña de propaganda británica hizo gran parte de la historia de la atrocidad, el Alemán viola monjas y el Huno ballonetador de bebés. La efectividad de la campaña fue tan impresionante que sembró dudas en toda una generación sobre la veracidad de los relatos sobre crímenes de guerra.

2ºGM

En sus esfuerzos por tratar de ganar el apoyo de Estados Unidos para su causa contra Hitler en la Segunda Guerra Mundial, el tren de la propaganda británica volvió a operar con un efecto concertado, demonizando a los aislacionistas y denigrando a los partidarios y miembros del Comité ‘America First’. La gran esperanza entonces era que Gran Bretaña luchara contra los alemanes hasta el último estadounidense. Condujo a una de las operaciones encubiertas más grandes en la historia del Reino Unido realizada bajo los auspicios de una agencia conocida como “Coordinación de Seguridad Británica” BSC. Durante el curso de sus operaciones, las campañas del BSC entraron en el torrente sanguíneo político estadounidense, con las actividades de inyección de Walter Winchell, Drew Pearson, una estación de radio (WRUL) y la Overseas News Agency (ONA).

Guerra Fría – IRD

Durante la Guerra Fría, los propagandistas encubiertos volvieron a tener una gran demanda. En 2021, el Observer reveló que el Departamento de Investigación de la Información (IRD, por sus siglas en inglés) había hecho su parte para incitar a las masacres de comunistas y simpatizantes en Indonesia en 1965. Panfletos supuestamente escritos por furiosos patriotas indonesios, pero inventados por las oscuras reflexiones del IRD, pidieron la eliminación del partido comunista indonesio, el PKI. Las muertes que siguieron se contaron por cientos de miles.
El IRD, que tenía, en su apogeo a mediados de la década de 1960, una plantilla de 360 empleados, tenía un objetivo principal: contrarrestar la propaganda soviética y sus efectos en Gran Bretaña. Tuvo sus orígenes en los disparos iniciales de la Guerra Fría, establecida en 1948, pero se encontró detrás de los esfuerzos de varias secciones de Whitehall ya dedicadas al esfuerzo antisoviético.
Su programa era más comprometido y más ambicioso de lo que se pensaba anteriormente. “Está muy claro ahora”, explicó Rory Cormac, una autoridad en la historia de la subversión y la inteligencia, a The Guardian, “que el Reino Unido se involucró en más propaganda encubierta de lo que suponen los historiadores y estos esfuerzos fueron más sistémicos, ambiciosos y ofensivos de lo contemplado. A pesar de las negaciones oficiales, [esto] fue mucho más allá de simplemente exponer la desinformación soviética”.
Los efectos de la propaganda pueden ser perversamente insidiosos. Se puede usar y abusar de aliados o de naciones amigas si el objetivo es mejorar la seguridad del propagandista. Como dice lacónicamente Howard Becker al describir las consecuencias de la propaganda encubierta, “la verdad o la falsedad, según es determinado por cualquier estándar, no se plantea. La propaganda que logra su fin puede ser completamente verdadera, puede ser completamente falsa; sólo la Racionalidad Conveniente gobierna la elección de los medios”.
El IRD muestra que, si bien su escala era más modesta que la de sus contrapartes estadounidenses, soviéticas y de Europa del Este, podía sostenerse en términos de inventiva. Se especializó en crear fuentes de noticias falsas y declaraciones falsas diseñadas para agitar los sentimientos de tensión racial, crear inestabilidad y fomentar el caos social y político.
Una característica de la campaña de propaganda encubierta fue la falsificación de declaraciones por parte de organismos y entidades oficiales soviéticos. La agencia de noticias dirigida por los soviéticos Novosti era una de las favoritas, dada la publicación de 11 declaraciones falsas supuestamente escritas por el organismo entre 1965 y 1972.

Guerra de los Seis Días de 1967

A raíz de la victoria relámpago de Israel durante la Guerra de los Seis Días de 1967, el equipo redactó una serie de documentos que afirmaban ser escritos por organizaciones musulmanas descontentas, doloridas por la derrota y que buscaban respuestas. No había que buscar muy lejos al culpable comunismo ateo. 
“¿Por qué la nación árabe en este momento está afligida por tanto dolor y desastre?” pregunta una declaración supuestamente emitida por la Liga de Creyentes, una organización islamista ficticia
“¿Por qué las valientes fuerzas fueron derrotadas en la yihad por los malvados paganos sionistas?” La razón: porque “nos estamos apartando del camino correcto, estamos siguiendo el camino elegido para nosotros por los comunistas-ateos para quienes la religión es una forma de enfermedad social”.
Otro material se centró en organizaciones ya existentes e influyentes, como la Hermandad Musulmana. Un panfleto del IRD, supuestamente publicado por el grupo, cuestiona la calidad del armamento soviético. En cuanto a los propios soviéticos, eran “ateos de lengua-sucia” que tenían poco tiempo para los egipcios, meros “campesinos que vivieron toda su vida alimentando supersticiones reaccionarias”.

IRD en África

En África, se hicieron esfuerzos de propaganda para difamar las actividades de las organizaciones soviéticas de fachada como la Federación Mundial de la Juventud Democrática WFDY . Figuras nacionalistas y revolucionarias también fueron atacadas. Una declaración, de principios de 1963, falsificada por el IRD, expone a la WFDY acusando falsamente a los africanos de ser moralmente débiles, incivilizados y “primitivos”. El tema se repite en otra declaración falsificada tres años después, y en un comunicado falso de Novosti que señala la mala calidad de los estudiantes africanos matriculados en una universidad internacional en Moscú.
Estas revelaciones recientes tienen un cierto sabor a obviedad, pero sirven como recordatorios de que las noticias, aunque sean oficiales, apestan cuando se revisa entre líneas (y mentiras). Cormac nos recuerda que la actual secretaria de Asuntos Exteriores del Reino Unido, Liz Truss, tiene su propia “célula de información gubernamental”, un eco lejano del IRD. Vale la pena mirar detrás de los méritos del próximo boletín de noticias, aunque solo sea para desilusionarse.
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Fuente: Tarcoteca.blogspot.com