February 26, 2022
De parte de ANRed
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Concentraci贸n de ACT UP ante el hotel Astoria Waldorf de Nueva York en 1990. Foto de Donna Ann McAddams.

La epidemia de VIH durante los a帽os 80 y 90 manifest贸 los peores s铆ntomas de un tiempo y una sociedad que ya estaban enfermos. Numerosas propuestas entre el arte y el activismo pol铆tico denunciaron desde la primera persona y en colectivo las respuestas ofrecidas por las autoridades. Lo hicieron mientras sus autores trataban de sobrevivir. Por Jos茅 Dur谩n Rodr铆guez.


David Wojnarowicz pidi贸 a sus amistades que no le hicieran un funeral. En su lugar, el artista les orden贸 que, cuando llegara el momento, convocaran una manifestaci贸n. 鈥淓s sano hacer p煤blico lo privado, pero las paredes de la sala o capilla son finas e innecesarias, un simple paso puede convertirlo en un espacio mucho m谩s p煤blico鈥, se lee en una entrada de su diario fechada en 1988, el a帽o en que fue diagnosticado positivo en VIH. Wojnarowicz tuvo la despedida que hab铆a exigido: el cortejo f煤nebre, organizado por su c铆rculo 铆ntimo de artistas y activistas, estuvo acompa帽ado por proyecciones de textos y fotograf铆as suyas, precedidas por una pancarta que dec铆a: 鈥淒avid Wojnarowicz (1954-1992) ha muerto de sida debido a la negligencia del gobierno鈥. En ese 1992, el sida era la primera causa de muerte en hombres entre 25 y 44 a帽os en Estados Unidos.

Poeta, fot贸grafo, m煤sico, artista visual, Wojnarowicz vivi贸 a la sombra del sue帽o americano e hizo todo lo posible para convertir sus experiencias en obras que rompieran el silencio en torno a la epidemia de VIH y el abandono, el estigma y la culpabilizaci贸n de quienes contrajeron el virus. En un autorretrato fotogr谩fico publicado en 1989 encarna esa idea con una imagen impactante: los labios cosidos con hilo y aguja. Ese mismo a帽o, en un texto muy cr铆tico con las instituciones, incluidas las del arte, aseguraba que, cuando le dijeron que hab铆a contra铆do el VIH, se dio cuenta de que tambi茅n hab铆a contra铆do una sociedad enferma. Por entonces, el senador republicano Jesse Helms promovi贸 una enmienda para prohibir la concesi贸n de subvenciones y fondos p煤blicos a la creaci贸n de obras 鈥渙bscenas o indecentes鈥. Aunque la enmienda no sali贸 adelante, Wojnarowicz public贸 otro texto en el que afirmaba que no se trataba de un problema del mundo del arte sino del 鈥渁sesinato de homosexuales y del silencio impuesto por ley, de la invisibilidad y el silenciamiento de las personas con sida, de impedir el acceso a la informaci贸n a quienes tienen que tomar decisiones relativas a la seguridad en sus relaciones sexuales鈥.

鈥楽ilence=death鈥, obra de David Wojnarowicz. Foto: Andreas Sterzing. Cortes铆a del artista y P.P.O.W. Gallery, Nueva York.

Wojnarowicz, al igual que el ilustrador Keith Haring, el fot贸grafo Robert Mapplethorpe, el cineasta Derek Jarman o el m煤sico Arthur Russell, forma parte de lo que la historiadora del arte 脡lisabeth Lebovici considera 鈥渢oda una generaci贸n de artistas, cr铆ticos, historiadores y comisarios鈥 a la que el sida devast贸 a finales de los a帽os 80 y principios de los 90. En su ensayo Ce que le sida m鈥檃 fait: art et activisme 脿 la fin du XXe si猫cle, publicado en Francia en 2017 y extractado por el Museo de Arte Contempor谩neo de Barcelona (MACBA) en 2020, Lebovici habla de que el VIH/sida abri贸 una crisis en las representaciones y se pregunta c贸mo hacer visible una crisis que golpea comunidades invisibilizadas, c贸mo dar visibilidad a personas que han desaparecido, en un mundo que niega los lazos que nos unen a ellas. Ella ofrece una respuesta cr铆tica con el modo en que se hizo durante aquellos a帽os: 鈥淓l virus es un signo abstracto, pero su iconograf铆a, a la que recurren los medios, se refiere casi autom谩ticamente a la imagen de un hombre m谩rtir, acostado, marcado por todas partes por la enfermedad. La figuraci贸n al encerrar el cuerpo del sida en la categor铆a envilecedora de 鈥榲铆ctima鈥 hace que se vea r谩pidamente como consecuencia visual del deseo homosexual鈥. Lebovici recuerda asimismo que incluso el peri贸dico de izquierdas Lib茅ration lleg贸 a referirse al sida como 鈥渃谩ncer gay鈥 en 1983.

La tambi茅n historiadora del arte Andrea Galaxina se fija en algunas iniciativas que cuestionaron las narrativas impuestas 鈥渄esde fuera鈥 sobre el sida. Lo hace en Nadie miraba hacia aqu铆, un ensayo de reciente publicaci贸n por El Primer Grito en el que recopila obras y acciones desarrolladas por personas afectadas por el virus y que presenta dos visiones: la colectiva desde el activismo pol铆tico y la personal de artistas que vivieron con VIH/sida y trataron este tema en sus creaciones, contando la historia a trav茅s de su propia voz y en primera persona. Las propuestas art铆sticas que analiza se sirvieron de las t茅cnicas de la guerrilla comunicativa, intervinieron en espacios p煤blicos y dieron fruto en forma de carteles, pegatinas, camisetas, performances espectaculares en la calle y piezas de cine y v铆deo. Galaxina explica que muchas de esas obras ten铆an una funci贸n pr谩ctica y que 鈥渘o estaban pensadas para la contemplaci贸n, para el disfrute est茅tico, sino como una herramienta de denuncia y, adem谩s, eran profundamente radicales, lo que hizo que incluso a las instituciones del arte les costase incorporarlas en sus discursos curatoriales鈥. Tambi茅n se帽ala que eran inc贸modas para el p煤blico, puesto que le interpelaban y le preguntaban qu茅 estaba haciendo para acabar con la crisis del sida, 鈥渇rente a otros trabajos realizados por artistas ajenos al activismo 鈥攓ue fueron, curiosamente, los que alcanzaron m谩s notoriedad鈥, en los que por lo general se representa a personas al final de su vida y que invitan m谩s a sentir l谩stima que a cuestionar todo un sistema鈥. En ese sentido, ella destaca que 鈥渓a que seguramente sea la producci贸n cultural m谩s popular sobre el sida, la pel铆cula Philadelphia, es obra de un director heterosexual, Jonathan Demme, y est谩 protagonizada, asimismo, por hombres heterosexuales: Tom Hanks, Denzel Washington y Antonio Banderas鈥.

Frente al discurso dominante sobre la enfermedad, representada por los medios de comunicaci贸n hegem贸nicos desde una dimensi贸n privada, una tragedia personal resultado de decisiones individuales, sin abordar el papel que las condiciones sociales, pol铆ticas y econ贸micas tuvieron en el desarrollo de la crisis del sida, los relatos creados desde el arte activista situaban la lupa en otros lugares. En una anotaci贸n de 1991 en sus diarios, publicados en espa帽ol por Caja Negra treinta a帽os despu茅s, Wojnarowicz dice ser consciente del papel 鈥渜ue cumplen los medios de comunicaci贸n y de c贸mo la manipulaci贸n que hacen de las im谩genes sobre este virus puede afectar la percepci贸n del p煤blico y hasta a las fundaciones que investigan en materia de salud鈥. Unos meses antes, otro apunte resum铆a su postura al respecto, como artista y persona afectada por el VIH: 鈥淟as ventanas son mi televisi贸n y las calles mi peri贸dico鈥.

Para Andrea Galaxina, 鈥渓a manera en la que se cuenta una enfermedad, en este caso el sida, influye poderosamente en c贸mo se aborda pol铆tica, social y econ贸micamente. Y los activistas del sida se dieron cuenta de esto muy pronto y empezaron a trabajar en enunciar, a trav茅s del arte y de otros canales, cu谩les eran los problemas que planteaba la crisis del sida 鈥攓ue iban m谩s all谩 de ser una cuesti贸n exclusivamente sanitaria鈥, qui茅nes eran los culpables de haber llegado a esa situaci贸n y en proponer posibles soluciones鈥. Ella subraya que la crisis del sida, 鈥渃omo se encargaron de denunciar incansablemente los activistas鈥, fue el producto de una combinaci贸n de factores 鈥渆ntre los que destacan el capitalismo voraz, las pol铆ticas ultraconservadoras, el racismo, la homofobia y la total despreocupaci贸n por proteger a los m谩s d茅biles鈥.

El silencio mata

En 1986 el proyecto art铆stico Silence = Death cre贸 una de las im谩genes m谩s ic贸nicas y representativas del movimiento antisida. Un p贸ster sencillo con fondo negro, en el centro el tri谩ngulo rosa con el que los nazis se帽alaban a los prisioneros homosexuales en los campos de concentraci贸n, pero invertido, con el v茅rtice hacia arriba, y el lema silence=death (silencio igual a muerte). El cartel se peg贸 en la calle y en establecimientos, y acab贸 convertido en un emblema muy reconocible, aunque las reacciones iniciales fueran de incomprensi贸n en algunos casos.

Cartel del colectivo art铆stico Silence=Death que se convirti贸 en icono de la lucha contra el silencio y la desinformaci贸n sobre el VIH/sida.

Un a帽o despu茅s se fund贸 en Nueva York ACT UP, un colectivo pol铆tico de acci贸n directa que pretend铆a influir en el gobierno, en las instituciones sanitarias y en la industria farmac茅utica para informar, prevenir y encontrar tratamientos adecuados frente al sida. Sus actuaciones, organizadas horizontalmente, consiguieron llamar la atenci贸n y difundir ampliamente sus mensajes, siempre muy cr铆ticos con la inacci贸n gubernamental, la codicia de las corporaciones y las intromisiones religiosas, en un entorno muy dif铆cil por el fundamentalismo reaccionario que presid铆a la Casa Blanca. Hasta 1985, cuatro a帽os despu茅s de los primeros casos oficiales, el presidente Ronald Reagan no pronunciar谩 la palabra sida en p煤blico. Su primer discurso sobre el tema tendr谩 lugar dos a帽os y varios miles de muertos despu茅s, en 1987.

El trabajo de ACT UP sirvi贸 de archivo de los saberes contra el sida y para que esa informaci贸n circulara, tambi茅n realiz贸 an谩lisis pol铆ticos de la situaci贸n y 鈥渢ransform贸 el cuerpo enfermo en cuerpo pol铆tico, lo que supone un enorme desaf铆o al statu quo, ya que al mostrarlo desde el yo, despojado de moralina y sensacionalismo, no pretende despertar compasi贸n o l谩stima sino exponer su mera existencia en una sociedad en la que la (buena) salud funciona como requisito imprescindible para la productividad y por tanto para validarnos dentro del sistema鈥, se lee en Nadie miraba hacia aqu铆. La presi贸n de ACT UP, afirma Andrea Galaxina, oblig贸 a cient铆ficos y m茅dicos a tener en cuenta sus opiniones.

La dimensi贸n art铆stica result贸 fundamental en las acciones de ACT UP. Silence = Death se integr贸 en el colectivo, que desarroll贸 nuevos grupos dedicados a las acciones creativas como Gran Fury, que en 1988 dise帽贸 otra imagen memorable: el cartel The Government has blood on its hands (El Gobierno tiene las manos manchadas de sangre). Gran Fury tambi茅n se encarg贸 de realizar varios trabajos gr谩ficos sobre una realidad ampliamente ignorada entonces: el impacto del VIH sobre las mujeres y c贸mo hab铆an sido excluidas de los procesos m茅dicos, desde el diagn贸stico al tratamiento.

Pero Galaxina apunta que, si hay un formato fundamental para explicar y entender el arte creado en el contexto de la crisis del sida, este es el v铆deo, con la aparici贸n y proliferaci贸n de videoc谩maras: 鈥淓l v铆deo del activismo antisida contar谩 entre sus caracter铆sticas con la utilizaci贸n de recursos muy precarios, un trabajo de edici贸n limitado y, en la mayor铆a de las ocasiones, la ausencia de la voz en off dando todo el protagonismo a las personas con sida que, al contrario de lo que suced铆a en los programas de televisi贸n comerciales, aqu铆 aparecen como sujetos empoderados con una voz propia鈥.

Evaluando lo que consigui贸 el arte activista, la autora de Nadie miraba hacia aqu铆 destaca que, al menos, puso sobre la mesa preguntas sobre la utilidad del arte cuando la gente se est谩 muriendo en masa o si se puede considerar arte un p贸ster reproducido infinitamente, pegado en las calles y sin autor铆a conocida. 鈥淟as propuestas del arte activista 鈥攙alora Andrea Galaxina鈥 pon铆an el interrogante sobre esto en un momento, y no es casualidad, en que el arte contempor谩neo se estaba convirtiendo en un objeto especulativo de primer nivel y que, para m谩s inri, afectaba sobremanera a artistas que viv铆an con sida鈥.

Pepe Espali煤, v铆deo de la acci贸n 鈥楨l nido鈥 (Arnhem, Holanda), 1993. Col路lecci贸 MACBA. Fundaci贸 MACBA. 漏 Pepe Espali煤, VEGAP, Barcelona. Foto: MACBA.

Preguntada por la posibilidad de que la crisis del coronavirus pueda producir respuestas art铆stico-activistas similares a las que trata en el ensayo, ella cree que algunas fuerzas motoras del arte durante la crisis del sida, como la rabia, est谩n ausentes ahora, pero no descarta que, en este marco actual, puedan aparecer obras con fondo y forma. 鈥淓s probable que a煤n sea demasiado pronto para poder generar algo lo suficientemente reposado que proponga algo interesante m谩s all谩 de los lugares comunes de 鈥榣a soledad del confinamiento鈥, 鈥榚l uso de la tecnolog铆a鈥, la idea esa que nos vendieron al principio de la pandemia de que colectivamente se puede superar todo, que ahora parece que se desmorona. Seguro que surgir谩n cosas interesantes, pero creo que apelar谩n m谩s a la pospandemia y a ese territorio devastado por el individualismo, el ego铆smo de los pa铆ses ricos, la destrucci贸n de lo p煤blico y la crisis emocional brutal que va a derivar de todo esto. Espero que ah铆 el 鈥榓rte del coronavirus鈥 se帽ale y responda de manera valiente, igual que hizo el arte de la crisis del sida鈥, compara esta especialista.

Cada semana fallec铆a alguien

El 1 de diciembre de 1989, Joan Tallada daba vueltas por la plaza de Catalu帽a en Barcelona con una hucha en la mano, tratando de animar a los transe煤ntes a colaborar con la causa. Fue la primera acci贸n de ACT UP Barcelona en la que particip贸, tras haber militado en el Front d鈥橝lliberament Gai de Catalunya. El impulso de ACT UP en Estados Unidos propici贸 el nacimiento de otros grupos similares en el mundo anglosaj贸n, como Outrage!, Queer Nation o Lesbian Avengers. Y estos modos de activismo pol铆tico y art铆stico contra el sida, de cuestionamiento radical y b煤squeda de soluciones pr谩cticas a problemas concretos, tambi茅n se extendieron por Europa. 鈥淣o creo que tuvi茅ramos objetivos muy definidos, la idea general era visibilizar la problem谩tica del sida como una problem谩tica pol铆tica, no como un tema estrictamente de salud. Dicho de otra manera: una politizaci贸n de un tema de salud, entender que los problemas de salud no son solo una cuesti贸n biom茅dica sino tambi茅n pol铆tica, econ贸mica, cultural y social. El VIH escenificaba esa idea como ning煤n otro problema en ese momento鈥, recuerda Tallada en conversaci贸n telef贸nica.

Cartel de ACT UP Barcelona.

La reclamaci贸n de pol铆ticas a favor de la prevenci贸n y contra la discriminaci贸n de las personas afectadas por el VIH fue el eje sobre el que orbit贸 la actividad de ACT UP Barcelona. Desarrollaron acciones como dibujar con tiza en el suelo de la plaza de Sant Jaume, donde est谩n las sedes del Ayuntamiento de Barcelona y la Generalitat, las siluetas de personas para representar a quienes hab铆an fallecido por el sida. Hasta all铆 llevaron ata煤des de cart贸n en una suerte de procesiones f煤nebres. Tambi茅n realizaron acciones de carrying en la C谩rcel Modelo, siguiendo lo que hizo el artista Pepe Espali煤, portando en brazos a personas en relevos de parejas para visibilizar la solidaridad y el apoyo de la comunidad a las personas con VIH. 鈥淟o hicimos para llamar la atenci贸n sobre la falta absoluta de acciones de prevenci贸n y cuidado para las personas con VIH en las c谩rceles, fue bastante emotivo鈥, explica Tallada. Otra intervenci贸n tuvo lugar en el Hospital del Mar, para denunciar el trato que se hab铆a dado a un enfermo de sida con demencia al que se at贸 a la cama para evitar que se levantara. Desplegaron una pancarta desde la 煤ltima planta y, tras ocupar el vest铆bulo, consiguieron una reuni贸n con la directora del hospital y el compromiso de que se cambiar铆an los protocolos de actuaci贸n con pacientes de VIH. Finalmente, el hospital fue condenado por malas pr谩cticas en este caso.

Sin embargo, Tallada huye del triunfalismo al valorar los logros de sus actuaciones: 鈥淎penas conseguimos nada a corto plazo, pr谩cticamente nada, muy poco. Era un momento muy dif铆cil, no hab铆a tratamientos antirretrovirales, se empezaba a utilizar el AZT y quiz谩 alguno m谩s, pero eran tratamientos que no funcionaban bien, ahora sabemos por qu茅. Hab铆a mucha histeria social en torno al VIH y pol铆ticamente era un tema tab煤. Hubo alg煤n pol铆tico fallecido por el sida en el parlamento catal谩n y nunca se ha hecho p煤blico, que lo entiendo porque las familias tienen todo el derecho a mantenerlo confidencial, pero es algo que incid铆a en el estigma y la discriminaci贸n. No tengo la sensaci贸n de que en el corto plazo consigui茅ramos gran cosa鈥. Lo que s铆 recuerda como muy positivo es el hecho de que las personas con VIH sintieran que sus voces se escuchaban, aunque no salieran en la televisi贸n, y que hab铆a una cierta difusi贸n de informaci贸n.

Tallada reconoce que mantiene una relaci贸n ambivalente con la exaltaci贸n de la memoria de lo que hicieron durante aquellos a帽os. No quiere mirar atr谩s con nostalgia y tampoco caer en el adanismo, ya que sus acciones beb铆an de una tradici贸n, no surg铆an de la nada. 鈥淔ueron tiempos dur铆simos 鈥攍amenta鈥, cada semana fallec铆a alguien. Fuimos la respuesta necesaria a una situaci贸n concreta. A veces se nos ve como h茅roes, pero 茅ramos simplemente gente intentando sobrevivir. No hay que mitificar. En ACT UP Barcelona hab铆a gente que era activista por vocaci贸n pero otra mucha lo fue por accidente, porque no ten铆a m谩s remedio y su vida no se hubiera politizado si no hubiera tenido VIH o su pareja o sus amigos鈥. S铆 valora que ACT UP resultara semilla, caldo de cultivo para posteriores florecimientos, como el Grupo de Trabajo sobre Tratamientos del VIH.

Adem谩s de este movimiento en Barcelona, en Madrid hubo dos nombres propios que operaron bajo coordenadas parecidas: La Radical Gai y LSD. La Radical Gai se fund贸 en 1991 como una escisi贸n de COGAM y en 1993 se crea un grupo formado por lesbianas llamado LSD. 鈥淟a Radical Gai y LSD 鈥擫esbianas Sin Duda, Lesbianas Son Disruptivas,鈥︹ fueron dos colectivos que nacen y act煤an en contacto generacional y formando parte del tejido social que se articula en el barrio de Lavapi茅s鈥, se帽ala Fefa Vila, quien particip贸 en ambos grupos y en los 煤ltimos tiempos ha comisariado diversas exposiciones sobre las intervenciones, publicaciones, traducciones, pegatinas, manifestaciones o fiestas que organizaron. La Radical Gai public贸 durante sus a帽os de actividad el fanzine De un plumazo, del que se llegaron a lanzar seis n煤meros y un par de dosieres de entre los que destaca Silencio = Muerte. Por su parte, LSD editaron cuatro n煤meros de otro fanzine, Non Grata. Ambos colectivos llevaron a cabo campa帽as artivistas 鈥攍a palabra 鈥渁rtivista鈥 fue concebida en LSD, asegura Vila鈥 como El ministerio (de Sanidad) tiene las manos manchadas de sangre, y promovieron boicots a entidades y empresas como Cruz Roja, Iberia o Renfe por 鈥渧ernos como colectivos de riesgo鈥.

Para Vila, el objetivo era claro: la vida, sobrevivir, 鈥渇铆sica y simb贸licamente鈥, y lo que se logr贸 fue 鈥渞evertir procesos que estigmatizaban y creaban odio hacia nuestros cuerpos y vidas. Conseguimos que se cortasen y que midiesen sus palabras en los medios de comunicaci贸n y sus agresiones en tantos otros contextos sociales鈥. Ella enumera con fruici贸n los efectos tangibles que provocaron esas propuestas art铆sticas activistas: 鈥淰isibilizar, poner nombre e imagen; desplazar imaginarios y contextos llenos de estigma, odio, dolor y muerte, y redireccionarlos mediante discursos encarnados en primera persona, en muchas primeras personas, con mucha rabia, contra el capital que era ya global; crear nuevas alianzas entre sectores pol铆ticos diversos; poner en la agenda de la izquierda lo LGTBIQ, crear estrategias internacionales; sacar el arte del muermo del museo y poner los discursos art铆sticos en circulaci贸n para una comprensi贸n y una vida en com煤n y de defensa de lo com煤n, de lo m谩s fr谩gil鈥︹. Tambi茅n entiende que las intervenciones activistas, por ef铆meras que fueran, dejaron huella y allanaron el camino para cambios posteriores: 鈥淩adicalizar tanto el contexto en esos a帽os fue lo que permiti贸 luego el paso a pol铆ticas institucionales que, por ejemplo, ampararon el matrimonio homosexual, sin apenas discusi贸n social al respecto en Espa帽a鈥.

Los optimistas

Aunque el sida ya no figure en las portadas, salvo para recordar efem茅rides como el 40 aniversario en 2021 de los primeros casos comunicados, las cifras siguen siendo muy importantes y demuestran que el riesgo a煤n existe. Seg煤n ONUSIDA, el Programa Conjunto de las Naciones Unidas sobre el VIH/sida, 37,7 millones de personas viv铆an con VIH en todo el mundo en 2020. Ese a帽o, un mill贸n y medio de personas contrajeron la infecci贸n, con la mitad de los nuevos contagios registrados en mujeres y ni帽as. Desde el pico alcanzado en 1997, las nuevas infecciones por VIH se han reducido en un 52%. 680.000 personas fallecieron a causa de enfermedades relacionadas con el sida en 2020.

En la producci贸n cultural, la epidemia de VIH es un asunto que puntualmente contin煤a apareciendo, con mayor o menor fortuna en sus acercamientos. Sobre arte y sida, por ejemplo, gira el argumento de la novela Los optimistas, de Rebecca Makkai, publicada en 2021 por Sexto Piso. Se trata de una trama con dos momentos temporales, 1986 y 2015, en la que la autora entremezcla el terror que la irrupci贸n del VIH crea en un grupo de amigos y los intr铆ngulis del mercado del arte. En Fiebre (Random House, 2021), el escritor italiano Jonathan Bazzi realiza un ejercicio autobiogr谩fico singular sobre su experiencia con el VIH.

Y en el audiovisual, la pel铆cula 120 pulsaciones por minuto, dirigida por Robin Campillo y estrenada en 2017, recrea los primeros a帽os 90 y el nacimiento de la versi贸n de ACT UP en Par铆s. Y la serie It鈥檚 a sin, dirigida por Russell T. Davies, creador de Queer as folk y responsable del renacimiento televisivo de Doctor Who, se sit煤a en el Londres ochentero para asistir al impacto que supuso la llegada del VIH en la comunidad homosexual.

Fuente: El Salto





Fuente: Anred.org