March 29, 2021
De parte de Capuche Informativa
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Por Patricia Bravo, publicado originalmente en Revista Punto Final n潞 562. 5-18 de marzo de 2004, Santiago de Chile. 

Este mes, al cumplirse 19 a帽os del asesinato de Paulina Alejandra Aguirre Tobar, se espera conocer la sentencia contra los miembros de la CNI que le dieron muerte a balazos en una emboscada disfrazada de enfrentamiento. La joven militante del MIR acababa de cumplir 20 a帽os, en diciembre de 1984. El homicidio ocurri贸 poco antes de la medianoche del 29 de marzo de 1985, en el sector El Array谩n: la misma noche en que los hermanos Rafael y Eduardo Vergara Toledo fueron asesinados en Villa Francia. En s贸lo unas horas, la siniestra mano de la dictadura cercen贸 la vida y los sue帽os de tres j贸venes. 

Por el homicidio calificado de Paulina Aguirre est谩n procesados y acusados como autores Alvaro Corbal谩n Castilla, mayor de ej茅rcito y jefe operativo de la CNI quien, en esa 茅poca, estaba al mando del cuartel Borgo帽o; Krantz Johans Bauer Donoso, teniente coronel de ej茅rcito en retiro, que entonces dirig铆a la Brigada Azul de la CNI bajo el mando de Corbal谩n, actualmente tambi茅n procesado por los asesinatos de la Operaci贸n Albania y del periodista Jos茅 Carrasco; Miguel Angel Soto Duarte, mayor de Carabineros en retiro, alias 鈥淓l Paco Aravena鈥; Alejandro Astudillo Adonis, oficial de la Fach; y Jorge Claudio Andrade G贸mez, teniente coronel de ej茅rcito en retiro, subcomandante del cuartel Borgo帽o. Fue Soto Duarte quien dispar贸 las balas que provocaron la muerte inmediata de Paulina. Cuando ya hab铆a ca铆do, Astudillo Adonis y Andrade G贸mez le continuaron disparando. Corbal谩n y Bauer dieron las 贸rdenes, siguieron paso a paso el 鈥渙perativo鈥 y se encargaron del montaje para simular un enfrentamiento. 

Los procesamientos de estos cinco criminales fueron revisados y confirmados un谩nimamente por la Corte de Apelaciones de Santiago. Dos de ellos reconocieron haber participado en el 鈥渙perativo鈥 por orden de Alvaro Corbal谩n. Esta fue una de las 鈥減roezas鈥 de la Brigada Azul de la CNI, encargada de reprimir al MIR y responsable de numerosos cr铆menes. Esta brigada la dirig铆a en esa 茅poca Krantz Bauer, bajo el mando general de Alvaro Corbal谩n. Durante el proceso fueron interrogados alrededor de veinte ex agentes que formaban parte de esa brigada, tres de los cuales permanec铆an en servicio activo en el ej茅rcito en el a帽o 2002.

Actualmente la investigaci贸n est谩 cerrada, el caso fue aclarado y el proceso cuenta con dos confesiones de los autores, decisivas para impedir cualquier subterfugio en busca de impunidad. Antes de fines de marzo, el ministro de fuero Jorge Zepeda deber铆a dictar sentencia de primera instancia. 

MILITANTE PRECOZ 

Paulina Aguirre pidi贸 ingresar al MIR a los 15 a帽os. A esa edad ya hab铆a comprendido de sobra lo que era vivir en dictadura. Vio a su padre, Luis Aguirre Smith, terriblemente torturado en Calama y despu茅s tras las rejas de la Penitenciar铆a de Santiago. Su t铆o Pedro, trabajador de Chuquicamata, estuvo recluido en la c谩rcel de Copiap贸 y su t铆o Carlos Acu帽a Alvarez fue fusilado en Antofagasta. 鈥淓lla quiso luchar contra los cr铆menes cometidos por la dictadura. Esperaba crear una sociedad m谩s humana, justa e igualitaria -recuerda hoy su padre-. Paulina era una bella ni帽a que continuaba asistiendo al Liceo Valent铆n Letelier en cursos vespertinos. Dibujaba y tocaba la guitarra con sus compa帽eros y amigos. Y escrib铆a, sin olvidar jam谩s su compromiso pol铆tico鈥. A su padre le dej贸 versos como 茅stos: 

Cuando el dolor, la sangre, el odio y la muerte son necesarios, miles de manos se tienden para tomar las armas.

 Acu茅rdense ustedes de m铆 Siempre.

La joven militante, cuyo nombre pol铆tico era 鈥淟uisa鈥, trabaj贸 cinco a帽os en la clandestinidad. Sus padres estaban separados y viv铆an en el exilio. Luis Aguirre en Francia y su madre, Mar铆a Eugenia Tobar Andrade, en Suecia. Es poco lo que se sabe de los 煤ltimos a帽os de Paulina en Chile. S铆 se han podido reconstituir, a grandes rasgos, sus pasos previos al asesinato. 

UNA GRIETA EN EL MURO 

A comienzos de 1985, Paulina Aguirre arrend贸 una caba帽a de madera en el interior de una parcela, en calle Pastor Fern谩ndez 16.100, en la comuna de Lo Barnechea. Seg煤n el testimonio de un testigo, la misma vivienda hab铆a sido alquilada anteriormente por una mujer de unos 30 a帽os, que dijo ser fot贸grafa y a quien visitaba un hombre de la misma edad. En las noches, los vecinos sent铆an que martillaban, como si estuvieran realizando un trabajo de carpinter铆a. La mujer abandon贸 la caba帽a intempestivamente, al d铆a siguiente de un robo en una casa vecina que motiv贸 la presencia de personal de Investigaciones. 

En los primeros d铆as de marzo, la zona central del pa铆s fue estremecida por un terremoto y una profunda grieta resquebraj贸 la 煤nica pared de cemento de la caba帽a donde viv铆a Paulina. La due帽a -Mar铆a Victoria Esquivel, hoy fallecida-, quien resid铆a en el mismo recinto, le pidi贸 que se mudara a una pieza de su casa mientras reparaban la caba帽a. Pero ella opt贸 por trasladarse transitoriamente a casa de su abuela, en la Villa Cumbres Andinas de la comuna de Macul, donde viv铆an su hermano, una t铆a y una prima. 

El 27 de marzo, los maestros que efectuaban reparaciones en la caba帽a debieron derribar la pared da帽ada y en el interior de un tabique de madera descubrieron paquetes de municiones. Alertaron a la propietaria y 茅sta dio aviso al Ministerio de Defensa. Al lugar lleg贸 un equipo de la CNI, que posteriormente anunci贸 a la prensa el hallazgo de armas, municiones y amongelatina. Dentro y fuera de la vivienda qued贸 una guardia permanente de la CNI esperando el regreso de Paulina. 

El contratista a cargo de los trabajos, Luis Valenzuela P茅rez, declar贸 durante el proceso que vio al agente de la CNI a cargo del equipo mostrarle una serie de fotos a la due帽a de la parcela y que 茅sta reconoci贸 en una de ellas a la joven arrendataria de la caba帽a, como tambi茅n a otra mujer que le hab铆a servido de aval al momento de concertar el alquiler. Valenzuela se帽ala, adem谩s, que les afect贸 cuando supieron de la muerte de la muchacha 鈥渄ebido a que sent铆amos que por nuestro trabajo hab铆a resultado muerta esta joven鈥 y que la due帽a de la propiedad estaba molesta 鈥測a que estimaba que la cantidad de personas que se encontraba oculta al interior de la parcela y en los alrededores, podr铆a haber actuado en forma diferente, deteniendo a la joven sin matarla鈥.

Seg煤n la versi贸n 鈥渙ficial鈥 entregada por la CNI, Paulina regres贸 el 29 de marzo, a las 23.15 horas. La parcela estaba plagada de esbirros de la CNI, ocultos entre los 谩rboles. Cuando la joven abri贸 la puerta del antejard铆n, le habr铆an ordenado que se detuviera e identificara. Entonces, ella habr铆a sacado un arma de su bolso con la que supuestamente dispar贸 a los agentes. 

Al repeler el ataque, 茅stos la habr铆an herido mortalmente. El informe de autopsia registra ocho entradas de bala, dos de las cuales le atravesaron la cabeza. La muerte fue instant谩nea.

La investigaci贸n realizada durante el actual proceso revel贸 que Paulina estaba siendo seguida con anterioridad, que iba desarmada y que la asesinaron a sangre fr铆a. Una vez cometido el crimen, llegaron al lugar Alvaro Corbal谩n y Kranz Bauer -ambos procesados por la Operaci贸n Albania y el primero condenado a prisi贸n perpetua por el homicidio del carpintero Juan Alegr铆a Mundaca-, para supervisar el resultado de la 鈥渙peraci贸n鈥, alterar el sitio del suceso y hacer la denuncia del 鈥渆nfrentamiento鈥. Esa fue la informaci贸n que se dio a conocer a la poblaci贸n chilena a trav茅s de la prensa. 

EN BUSCA DE LA VERDAD 

Como ocurri贸 con muchos otros casos, por el homicidio de Paulina Aguirre se inici贸 un proceso en la justicia militar que qued贸 en nada. El Segundo Juzgado Militar de Santiago no se orient贸 a indagar sobre la muerte de la joven militante del MIR, sino a investigar los delitos de tenencia ilegal de armas y conducta terrorista. Poco despu茅s, el caso fue sobrese铆do debido a que la autora de esos delitos hab铆a muerto en un enfrentamiento. Eso fue todo.

Al comienzo de la d茅cada del 90, sus familiares declararon ante la Comisi贸n de Reconciliaci贸n, Verdad y Justicia. Luego de investigar, la comisi贸n expres贸 en el Informe Rettig su convicci贸n de que 鈥淧aulina Aguirre pudo ser detenida, sin embargo fue ultimada por efectivos de la CNI cuando regresaba a su domicilio, sin que hubiese habido oposici贸n de su parte鈥. El 2001, Luis Aguirre Smith, residente en Francia, present贸 una querella ante el juez Juan Guzm谩n por intermedio del abogado de derechos humanos Francisco Bravo contra Augusto Pinochet y quienes resulten responsables de los delitos de homicidio calificado y asociaci贸n il铆cita genoc铆dica cometidos contra su hija. 

Durante el proceso en la justicia militar, Salas Wenzel hab铆a dado el nombre de dos personas -鈥淛aime Aravena Parada鈥 e 鈥淚v谩n Stuar Brice帽o鈥- que habr铆an participado en el operativo. Como es de suponer, eran 鈥渃hapas鈥, lo que se demostr贸 en ese mismo proceso. 

Posteriormente, en el 2001, el actual comandante en jefe del ej茅rcito Juan Emilio Cheyre, quien entonces ten铆a el cargo de jefe del estado mayor general del ej茅rcito, se neg贸 a entregar al ministro de fuero Juan Guzm谩n la n贸mina de militares que cumpl铆an funciones en la CNI en 1985, diligencia que hab铆a solicitado la parte querellante. S贸lo argument贸 que esa informaci贸n es 鈥渦n antecedente secreto conforme lo dispuesto en el art铆culo 436 del C贸digo de Justicia Militar鈥. Esa fue toda la 鈥渃olaboraci贸n鈥 que prest贸 el ej茅rcito para aclarar el crimen, lo que desmiente el discurso reconciliatorio y pro derechos humanos del general Cheyre. Con los escasos antecedentes disponibles, el ministro de fuero Juan Guzm谩n despach贸 una orden de investigar al Departamento V de la polic铆a de Investigaciones, que cumpli贸 una labor decisiva en la pesquisa. 

Estableci贸 que dentro de la CNI el aparato encargado de la represi贸n contra el MIR era la denominada Brigada Azul, y que el asesinato de Paulina Aguirre ten铆a las mismas caracter铆sticas de otros cometidos antes y despu茅s de su muerte, los que tambi茅n se presentaron como 鈥渆nfrentamientos鈥. Un precedente inmediato era el homicidio de Fernando Vergara Vargas, abatido en la calle el 15 de diciembre de 1984 cuando regresaba a su casa. Los falsos enfrentamientos fueron la forma que adquiri贸 en los a帽os 80 la pol铆tica de exterminio contra quienes estaban en la lucha antidictatorial. Hay testigos que escucharon en 1986 a Hugo Salas Wenzel, director de la CNI, dici茅ndole a Alvaro Corbal谩n que 鈥測a no quiero m谩s detenidos鈥.

El Departamento V de Investigaciones logr贸 identificar a un n煤mero importante de agentes de la Brigada Azul y, con la orientaci贸n de la parte querellante, solicit贸 informaci贸n judicial a otros jueces que investigaban delitos cometidos por la CNI en esos a帽os. La primera luz para dar con los autores la proporcion贸 una agente de esa brigada de la CNI, Ema Ver贸nica Ceballos N煤帽ez, perteneciente a la Armada, quien declar贸 que el operativo en El Array谩n, en el que ella dijo no haber participado, fue comentado en la Brigada Azul por un sujeto denominado 鈥淓l Paco Aravena鈥, quien ten铆a la particularidad de estar estudiando Leyes. Este hombre, seg煤n Ema Ceballos, se jactaba de haber dado muerte a Paulina Aguirre, lo que a ella le molest贸 mucho, porque consideraba un acto de cobard铆a haber matado a una muchacha tan joven y sin defensa. Esos datos fueron determinantes. A su vez, otros agentes de la CNI fueron entregando nuevos antecedentes. Uno de ellos admiti贸 que fue un montaje, que la joven estaba siendo seguida hac铆a aproximadamente un mes. Luego, Ema reconoci贸 al 鈥淧aco Aravena鈥 en una serie de fotos que le mostr贸 el ministro a cargo de la investigaci贸n. Fue identificado como Miguel Angel Soto Duarte. Es decir, el pacto de silencio se comenzaba a romper, lo que permiti贸 ir precisando la identidad de quienes participaron en el operativo y a quienes correspond铆an las chapas entregadas por Salas Wenzel. 

En octubre del 2003, cuando se distribuyeron procesos para descongestionar el trabajo del juez Guzm谩n, el caso pas贸 a manos del ministro de fuero Jorge Zepeda, quien continu贸 trabajando, ahora con el equipo de inteligencia de Investigaciones, y tom贸 declaraciones a aproximadamente veinte ex agentes de la CNI. En definitiva, lleg贸 a la conclusi贸n que Paulina Aguirre hab铆a sido objeto de un seguimiento coordinado por radio durante todo el trayecto hasta la parcela. Eso coincide con otras informaciones. El hermano de la joven, Luis Aguirre Tobar, y una prima, Ana Andrade, observaron un furg贸n Suzuki de color blanco que circulaba en torno a la casa de la abuela, donde ella hab铆a buscado refugio en los d铆as previos al asesinato. Lo m谩s sencillo fue desbaratar el montaje del 鈥渆nfrentamiento鈥. La CNI repiti贸 errores cometidos en otros casos similares, como poner el arma en la mano izquierda de la muchacha -que no era zurda-, usar una pistola con la cual no se hab铆a disparado y ausencia de restos de p贸lvora en la mano de la joven. 鈥淣o se preocuparon de esos detalles, que son fundamentales, porque evidentemente pensaron que esto jam谩s ser铆a investigado鈥, se帽ala el abogado querellante Francisco Bravo. 

La investigaci贸n judicial no confirma ni desmiente el hallazgo de armamento en la vivienda de la militante del MIR, porque se orient贸 exclusivamente a aclarar el homicidio. 鈥淎parentemente, hab铆a barretines -dice el abogado querellante-, pero Paulina lo habr铆a ignorado鈥. Qu茅 es lo que realmente hab铆a es algo dif铆cil de comprobar, porque la CNI aisl贸 la caba帽a mientras la registraba y despu茅s inform贸 de una larga lista de municiones, armas y explosivos encontrados en su interior. En la actualidad, varios de los acusados se encuentran en libertad provisional. Krantz Bauer qued贸 libre bajo fianza a pocos d铆as de haber sido detenido. Lo mismo ocurri贸 con Miguel Soto Duarte, autor de los disparos mortales. A Jorge Andrade le concedieron la libertad, pero casi de inmediato fue revocada por un dictamen de la Octava Sala de la Corte Suprema por considerarlo 鈥渦n peligro para la seguridad de la sociedad debido a la forma y circunstancias del delito investigado鈥. Sin embargo, insisti贸 y finalmente obtuvo la libertad provisional. Pero estos ser谩n los 煤ltimos d铆as en que los asesinos de Paulina Aguirre gozar谩n de ese beneficio al que con tanta facilidad acceden los violadores de derechos humanos. El ministro Jorge Zepeda Arancibia tiene la palabra.                                                                                                                                                                           

De criminales y c贸mplices 

Para el abogado querellante Francisco Bravo L贸pez, la investigaci贸n del asesinato de Paulina Aguirre lleg贸 a buen t茅rmino debido a la diligencia del Departamento V de Investigaciones y a la efectiva actuaci贸n de los ministros de fuero Juan Guzm谩n y Jorge Zepeda. Y, desde luego, gracias a la colaboraci贸n de algunos ex agentes de la CNI. 

Al respecto, distingue dos actitudes en los violadores de derechos humanos. 鈥淎lvaro Corbal谩n es de los que no demuestran ning煤n grado de arrepentimiento, va a morir en la suya, sin reconocer nunca que lo que hizo estuvo mal -dice el abogado-. Es la mentalidad del fan谩tico, que se enceguece y cree que mat贸 por la patria, y que si la historia se repite lo har铆a igual o peor. Esa es la l贸gica de los Krasnoff, los Moren Brito y los Manuel Contreras, de los represores m谩s crueles que hubo en Chile. Esto difiere de la actitud de otros que han colaborado con la justicia, que generalmente son de rango inferior y quienes, en muchos casos, fueron ejecutores materiales de los cr铆menes. No creo que colaboren s贸lo por conveniencia -rebaja de penas u otras-, sino porque tienen una carga en la conciencia que les est谩 pesando demasiado y que se manifiesta especialmente cuando envejecen y empiezan a pensar en la muerte鈥. 

驴Por qu茅 cree que decidieron matar a Paulina Aguirre? 鈥淪implemente porque era militante del MIR. Tambi茅n hay distintas tesis extrajudiciales sobre las motivaciones de Alvaro Corbal谩n para ejecutar asesinatos, operativos o montajes, m谩s all谩 de la pol铆tica de Estado de la 茅poca para reprimir a ciertos sectores pol铆ticos del pa铆s. Habr铆a motivaciones pecuniarias -el robo de las posesiones de las v铆ctimas, como 鈥榖ot铆n de guerra鈥- y tambi茅n de prestigio. La mayor parte de los supuestos enfrentamientos se produc铆a en 茅pocas de evaluaci贸n del personal de la CNI. Corbal谩n ten铆a -y tiene- muchos enemigos en el interior del ej茅rcito por su personalidad arrogante, porque se jactaba de tener contacto directo con las autoridades de m谩s alto rango, por manejar much铆sima informaci贸n. As铆, actuar en este tipo de hechos le hac铆a merecedor de buenas calificaciones, porque se le ve铆a como un hombre efectivo en la lucha antisubversiva鈥. 

驴Se siente satisfecho con los resultados de este proceso? 鈥淪铆, el asesinato est谩 aclarado. Pero me qued茅 con una espina clavada. En mi opini贸n, la justicia tambi茅n deber铆a orientar sus indagaciones hacia las fiscal铆as militares, como ocurri贸 en los casos de Tucapel Jim茅nez y Berr铆os, porque formaron parte de un aparato organizado de poder que cooper贸 en estos cr铆menes. Es decir, hubo complicidad de fiscales y jueces militares, lo que implica colaboraci贸n en el delito que se comet铆a. En la Operaci贸n Albania, el gran argumento de la defensa fue que hab铆an actuado porque exist铆a una orden de investigar, y efectivamente hubo un decreto judicial que eman贸 de un tribunal militar mediante el cual se le dio manga ancha a los agentes de la CNI para hacer y deshacer. De esa manera, bajo un manto de aparente formalidad o legalidad se cometieron cr铆menes espantosos. Como se ve en el caso de Paulina Aguirre, la justicia militar no s贸lo no hizo su trabajo, sino que se ocup贸 de blanquear cr铆menes. En general, creo que en los casos de violaciones de derechos humanos hay que seguir indagando esa veta鈥.

Retrato sicol贸gico de un asesino 

A solicitud del ministro de fuero Jorge Zepeda, se les practicaron ex谩menes de facultades mentales a los acusados. Es pat茅tico el informe del Servicio de Psicolog铆a del Hospital de Carabineros, donde Miguel Angel Soto Duarte se atend铆a desde marzo del 2003 por 鈥渢rastorno lim铆trofe de personalidad y depresi贸n mayor鈥. Dice, entre otras cosas, que 鈥渆l paciente presenta evidentes signos de alteraciones de car谩cter, ideaci贸n suicida, descontrol de impulsos, trastornos en el curso formal del pensamiento y s铆ntomas productivos ocasionales鈥. 

Otro informe emitido por el Instituto de Medicina Legal concluye que Soto Duarte presenta 鈥渦na personalidad con rasgos an贸malos de tipo mixto y que en el momento de ocurrir los hechos que se investigan no padec铆a de alteraciones psicopatol贸gicas que pudieran modificar su imputabilidad鈥. En 1986, Miguel Angel Soto comenz贸 a consultar a un psiquiatra por estados angustiosos. 鈥淒escribe las molestias que lo hicieron consultar como nerviosidad, inquietud cuando va por la calle 鈥榗omo que est谩n pendientes de m铆, que me quieren matar鈥, insomnio de conciliaci贸n y al no poderse dormir 鈥榤e da vueltas este caso鈥, presiente como una sombra a su lado o le parece escuchar la voz de un ni帽o o de una mujer estando dormido鈥. 

Cuando recuerda la muerte de Paulina Aguirre, dice: 鈥淟lega una persona, se produce una serie de disparos, no hab铆a mucha luz, 贸rdenes van y vienen鈥 Yo particip茅 en el enfrentamiento, yo dispar茅 tambi茅n鈥 pero no porque yo quisiera, sent铆 miedo, que me pudieran matar. Era un operativo extra帽o, con mucha gente encubierta detr谩s de m铆鈥 que me pod铆a matar. Me llevaba mal con los amigos. Hab铆a escuchado que me iban a matar en alg煤n enfrentamiento. Dispar茅 para que no me mataran鈥 Ahora lo 煤nico que quiero es estar tranquilo. Que la justicia me castigue luego. Que esto termine. Yo elegir铆a la pena de muerte鈥.

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Fuente: Capuchainformativa.org