June 14, 2021
De parte de Ateneo Libertario Carabanchel Latina
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Eduardo P茅rez / El Salto

鈥淟a revoluci贸n se ha metido, de momento, en cama鈥. En febrero de 1875 Mija铆l Bakunin, el impenitente revolucionario ruso, estaba de baj贸n. As铆 se lo hac铆a saber en una carta a su compa帽ero franc茅s 脡lis茅e Reclus, igualmente exiliado en Suiza.

 鈥淟a evoluci贸n que se est谩 produciendo hoy d铆a es muy peligrosa, si no para la humanidad entera, s铆 al menos para algunas naciones鈥, se帽alaba en la misiva, en la que el famoso anarquista realizaba un breve esbozo de la situaci贸n en el mundo occidental: el Imperio alem谩n gestionado por Bismarck, 鈥渁 la cabeza de un gran pueblo lacayo鈥, la Iglesia cat贸lica con 鈥渓os ojos y las manos por todas partes鈥 y, en Francia, los verdugos de la Comuna de Par铆s, 鈥渄edic谩ndose a remachar las cadenas de un gran pueblo ca铆do鈥, sin que viera Bakunin motivos para el optimismo en el resto del planeta.

El ruso hab铆a nacido en una familia acomodada pero renunci贸 a todo para avivar las llamas de la revuelta que hab铆a recorrido Europa desde 1830 a 1870. Con escasos medios econ贸micos, encerrado y deportado por diversos gobiernos, Bakunin estuvo presente desde el alzamiento de Dresde de 1848 hasta el de Bolonia de 1874. Hab铆a sido un fantasma que circulaba por la Europa continental para pesadilla de los gobernantes y que, cuando no pod铆a situarse en el epicentro de la agitaci贸n, influ铆a en la militancia antiautoritaria del pa铆s que tocara.

Sin embargo, ya con 60 a帽os, el gran revolucionario se sent铆a 鈥渄emasiado viejo, demasiado enfermo, demasiado cansado, y, hay que decirlo, demasiado decepcionado鈥. Bakunin admit铆a su derrota: 鈥淓l mal ha triunfado y no puedo impedirlo鈥.

Para 茅l, el problema no ven铆a solo 鈥渄e los espantosos desastres de los que hemos sido testigos y de las terribles derrotas de las que hemos sido v铆ctimas m谩s o menos culpables鈥, en referencia a las recientes derrotas obreras y represiones consiguientes, 鈥渟ino porque, para mi gran desesperaci贸n, he constatado, y constato cada d铆a otra vez, que el pensamiento, la esperanza y la pasi贸n revolucionarios no se encuentran en las masas, y cuando esto ocurre, por mucho que se combata por los flancos, no se har谩 nada de nada鈥.

Bakunin segu铆a teniendo claro cu谩l era la soluci贸n, pero el desenga帽o con las masas le hac铆a dudar de las posibilidades. Como explicaba a Reclus: 鈥淓s evidente que no podr谩 salir de esta cloaca sin una inmensa revoluci贸n social. Pero, 驴c贸mo har谩 esta revoluci贸n? Nunca estuvo la reacci贸n europea tan bien armada contra todo movimiento popular. Ha hecho de la represi贸n una nueva ciencia que es sistem谩ticamente ense帽ada en las escuelas militares a los tenientes de todos los pa铆ses. Y, 驴con qu茅 contamos para atacar a esa fortaleza inexpugnable? Las masas desorganizadas. Pero, c贸mo organizarlas si no tienen siquiera suficiente apasionamiento por su propia salvaci贸n, si no saben ni lo que deben querer y si no quieren lo 煤nico que puede salvarlas鈥.

Visto en retrospectiva, se puede decir que el legendario revolucionario ten铆a raz贸n. El orden impuesto se mantendr铆a sin problemas durante varias d茅cadas. Bakunin, en su desilusi贸n, dejaba un espacio para la esperanza. 鈥淟a paciencia y la perseverancia heroicas鈥 de las organizaciones que manten铆an el tipo pese a las derrotas permitir铆an que el socialismo fructificase de nuevo a principios del siglo XX: 鈥淪u trabajo no se perder谩 鈥攏ada se pierde en este mundo鈥: las gotas de agua, aun siendo invisibles, logran formar el oc茅ano鈥. Lamentablemente, Bakunin no solo contemplaba esa opci贸n: 鈥淓stos inmensos Estados militares tienen que destruirse unos a otros, y devorarse unos a otros tarde o temprano鈥. 鈥淟a guerra universal鈥 que preve铆a el viejo agitador llegar铆a menos de medio siglo despu茅s.




Fuente: Ateneolibertariocarabanchellatina.wordpress.com