February 22, 2021
De parte de SAS Madrid
370 puntos de vista


Aunque la figura del investigador hospitalario existe, en Espa帽a se da la paradoja de que gran parte de la investigaci贸n que se realiza en nuestros hospitales es protagonizada por personal que ni siquiera est谩 en plantilla del propio hospital. Estos cient铆ficos est谩n ‘subcontratados’ en unas estructuras, incrustadas dentro de los propios hospitales aunque ajenas administrativamente, llamadas fundaciones de investigaci贸n biom茅dica (FIB). Pr谩cticamente todos los hospitales del pa铆s tienen en su interior personal a cargo de una FIB, una relaci贸n asim茅trica que ahora con la pandemia est谩 desbord谩ndose por todas partes.

Te贸ricamente, la Ley de Investigaci贸n Biom茅dica de 2007 obliga a los hospitales a contar con estas figuras, no basta con que los m茅dicos ‘asistenciales’ saquen tiempo de su jornada para investigar y publicar, sino que se requieren investigadores profesionales a tiempo completo. Ellos son los que realizan tareas como analizar muestras de pacientes para generar una t茅cnica que permita detectar un nuevo virus mediante test PCR, por ejemplo.

La realidad es que casi ning煤n hospital cuenta con investigadores en plantilla. “Hay alguna honrosa excepci贸n, como el Ram贸n y Cajal, el Hospital de la Fe en Valencia o centros en el Pa铆s Vasco o Galicia, donde a煤n tienen en plantilla investigadores hospitalarios, pero la inmensa mayor铆a de centros del Servicio Nacional de Salud nos han externalizado a fundaciones”, explica Juan 脕ngel Fresno, otro Miguel Servet que durante 10 a帽os ha liderado el grupo de oncolog铆a molecular en el Hospital La Paz de Madrid, eso s铆, vinculado al instituto de investigaci贸n IdiPAZ, la FIB del centro.

La punta de lanza contra el covid-19

Estas fundaciones nacieron hace m谩s de una d茅cada, con el bienintencionado objetivo de flexibilizar la contrataci贸n de investigadores asociados a los hospitales, pero la Ley de Estabilidad Presupuestaria y Sostenibilidad Financiera de 2012 鈥攎谩s conocida como ley Montoro鈥 las dej贸 sumidas en un extra帽o limbo entre lo p煤blico y lo privado, con ninguna de las ventajas de lo primero y todos los inconvenientes de lo segundo. Pese a que ingresan bastante dinero, por ejemplo, al captar recursos de empresas farmac茅uticas para realizar en ellos ensayos cl铆nicos, son incapaces de reinvertir esas ganancias millonarias en sus empleados, anta帽o j贸venes prometedores que llegaron con una beca de investigaci贸n Ram贸n y Cajal o Miguel Servet para acabar empalmando contratos temporales y sacando resultados a contracorriente hasta verse un d铆a a las puertas del matadero laboral. Siguiente.

A este problema estructural, uno m谩s, de la investigaci贸n m茅dica espa帽ola se ha sumado la pandemia. Muchos de los hallazgos sobre el conocimiento o el tratamiento del coronavirus que hemos contemplado en el 煤ltimo a帽o han salido de estas FIB. La investigadora en gen茅tica molecular Alma Bracho fue una de las pioneras en la secuenciaci贸n del virus SARS-CoV-2 en Espa帽a, a finales de febrero, y ahora se encarga de vigilar la aparici贸n de la variante brit谩nica y otras. Carlos Spuch dirige una novedosa terapia con litio para tratar enfermos graves de covid-19. 脕frica Holgu铆n sigue de cerca las mutaciones emergentes en las prote铆nas fundamentales del virus usando datos de miles de pacientes. Margarita Poza ha logrado predecir brotes de la enfermedad antes de que Sanidad los notifique gracias al an谩lisis de aguas residuales. La situaci贸n con estos centros es preocupante y nuestra suerte en esta pandemia depende mucho de ellos. Algunas de estas denuncias 鈥攄ecenas de cient铆ficos han demandado a los centros para lograr ser estabilizados鈥 son p煤blicas, pero quedan docenas de ellas a煤n soterradas y que est谩n empezando a brotar por efecto domin贸.

Cient铆ficos de 茅lite a la calle

En Cantabria, el Instituto de Investigaci贸n Valdecilla fue noticia hace un a帽o al despedir a Jos茅 Ramos Vivas, hasta entonces director del Laboratorio de Microbiolog铆a y un investigador bastante reconocido en su campo. Vivas hab铆a llegado al centro 11 a帽os antes con un contrato Miguel Servet 鈥攑atrocinado por el Instituto de Salud Carlos III, que financia el sueldo de perfiles con una s贸lida carrera investigadora para favorecer su integraci贸n en el Sistema Nacional de Salud鈥 y una vez terminada la beca permaneci贸 en el Idival empalmando contratos. Todo el ‘know how’ acumulado por Vivas, as铆 como la financiaci贸n obtenida como consecuencia de su liderazgo all铆, se perdi贸. La propia directora del ISCIII, Raquel Yotti, o el consejero c谩ntabro de Sanidad trataron de intervenir para encontrar alternativas al despido, pero no lo lograron. M谩s recientemente, en diciembre de 2020, otro investigador ligado a la fundaci贸n durante una d茅cada, Alain Ocampo, tambi茅n fue despedido tras la finalizaci贸n de su contrato Miguel Servet II.

La iron铆a quiso que a principios de diciembre, el entonces ministro Salvador Illa visitara el centro y sus responsables le mostraran unas im谩genes tomadas por el equipo de Ocampo como ejemplo de la investigaci贸n puntera que se realiza en el Idival. Diez d铆as despu茅s, el contrato de Ocampo se extingui贸. La respuesta de los dirigentes del centro, que han comparecido recientemente en la Comisi贸n de Sanidad de Cantabria, es que los contratos Miguel Servet tienen “principio y fin”.

La Asociaci贸n Nacional de Investigadores Hospitalarios explica a El Confidencial que “en este caso, el investigador tiene adem谩s proyectos en vigor del Plan Nacional de I+D+i que se perder谩n. Y lo m谩s sangrante es que es un experto microbi贸logo, justo el perfil m谩s necesario en esta 茅poca de pandemia”. El secretario de la asociaci贸n, el genetista Francisco J. del Castillo, indica que “lo que nos tememos es que el investigador es ‘usado’ mientras su salario est谩 subvencionado por el Gobierno central en todo o en parte y, cuando a la FIB le toca asumirlo, se le pone en la calle”.

“La inmensa mayor铆a de centros del Servicio Nacional de Salud nos han externalizado a fundaciones”

El propio Del Castillo, empleado en el Instituto Ram贸n y Cajal de Investigaci贸n Sanitaria (vinculado al hospital madrile帽o del mismo nombre), tuvo que recurrir a los tribunales para que la fundaci贸n estabilizara su situaci贸n y no le pusiera de patitas en la calle despu茅s de 12 a帽os. “As铆 es como todos hemos logrado nuestro contrato indefinido: ten铆a un grupo investigador que funcionaba, con proyectos en marcha, colaboraciones montadas… y no iba a dejar que aquello se fuera al traste“, as铆 que demand贸 y se gan贸 su estabilidad. “Los investigadores hospitalarios hemos ganado todas las demandas, creo que llevamos 65 o 70 y las hemos ganado todas”.

As铆 estuvieron a帽os much铆simos investigadores en todo el pa铆s, habitualmente de mediana edad y que llevaban a帽os empalmando contratos de diversas categor铆as y bordeando, cuando no cometiendo claramente, un fraude de ley. Pero lleg贸 2012 y se prohibi贸 a estos centros hacer contratos indefinidos. Todos aquellos cient铆ficos que han ingresado en estos centros en los 煤ltimos a帽os se han visto atrapados en una ‘Trampa 22’ de manual.

Pese a que eran imprescindibles en el organigrama de la fundaci贸n, cada tres a帽os ten铆an que ser despedidos y permanecer seis meses en la nevera del SEPE para poder contratarles de nuevo. Una de ellos cuenta a este peri贸dico que acudi贸 al SEPE en uno de estos periodos y le preguntaron qu茅 categor铆a profesional ten铆a. “Investigadora”, respondi贸 y la administrativa le dijo que su profesi贸n no aparec铆a en el nomencl谩tor: “No me sale nada de investigadora, 驴te importa si te pongo detective?”.

Los primeros en secuenciar el SARS-CoV-2

“Ahora s铆 que est谩n estabilizando los contratos Miguel Servet, si pasas los cortes de publicaci贸n y producci贸n cient铆fica s铆 que te estabilizan si pasas la evaluaci贸n del ISCIII, pero durante muchos a帽os nos dec铆an que una vez pasaras la evaluaci贸n, te buscaras otro sitio“, explica Alma Bracho, quien trabaja desde su creaci贸n en la Fundaci贸n para el Fomento de la Investigaci贸n Sanitaria y Biom茅dica de la Comunidad Valenciana, Fisabio. El centro ha tenido un empuj贸n de popularidad durante la pandemia por el trabajo que est谩n haciendo con la secuenciaci贸n y el an谩lisis bioinform谩tico de genomas del virus SARS-CoV-2 enviados desde hospitales de toda Espa帽a.

Junto con el catedr谩tico Fernando Gonz谩lez Candelas e I帽aki Comas, Bracho y sus compa帽eros realizaron la primera secuenciaci贸n del genoma del virus a mediados de marzo, lo que permiti贸 comprobar c贸mo desde que sali贸 de China ya hab铆a sufrido algunas mutaciones. Pese al m茅rito cient铆fico que ha permitido a Espa帽a situarse como uno de los pa铆ses que m谩s secuencian variantes (tras Reino Unido y Dinamarca), la situaci贸n del personal t茅cnico e investigador de la Fisabio es bastante precaria.

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El contrato de Bracho, cuya labor (coordinar la vigilancia epidemiol贸gica de las variantes potencialmente peligrosas del coronavirus pand茅mico en la Comunitat Valenciana) es actualmente esencial, no solo para la Fisabio sino para toda Espa帽a, concluye el pr贸ximo 13 de marzo. “Nos regimos a煤n por la ley Montoro, por la cual a los tres a帽os tienen que hacerte fijo, pero en la fundaci贸n no pueden porque dependen de la masa salarial de la Conselleria de Hacienda”, explica la cient铆fica a El Confidencial. Todos los que como ella llegaron con un contrato Miguel Servet han tenido que hacer encaje de bolillos administrativo para poder seguir con su actividad investigadora. “De hecho, el contrato que tengo actualmente est谩 bajo el convenio colectivo de oficinas y despachos: seg煤n el a帽o en que entraras en la empresa, el personal est谩 adscrito a un convenio colectivo u otro”.

La disparidad con los investigadores hospitalarios o del CSIC con los que suelen colaborar es sangrante, dado que bajo su actual convenio no tienen derecho a complementos por productividad cient铆fica o sexenios, pero hasta esos detalles son menores en comparaci贸n con el drama que es no tener un puesto de trabajo asegurado a medio plazo. “Ahora tenemos un 83% de temporalidad, pero las hay peores, la Fundaci贸n del Instituto de Investigaci贸n del Hospital LaFe de Valencia ha llegado a m谩s de un 95% y son tasas que no te puedes permitir en un campo tan especializado, donde la gente tiene que estar muy formada”, explica Bracho. Su salario, evidentemente, es tambi茅n impropio de alguien con un doctorado, un curr铆culo cient铆fico inmaculado y 25 a帽os de experiencia profesional meritoria.

“El contrato que tengo actualmente est谩 bajo el convenio colectivo de oficinas y despachos”

La parte ‘p煤blica’ de estas fundaciones les obliga a publicitar las ofertas de empleo. Por ejemplo, hace unos d铆as, salieron en Fisabio dos plazas de t茅cnico en anatom铆a patol贸gica para trabajar en biobancos de tumores. Entre los requisitos, se valora una experiencia acreditada en el 谩rea, conocimiento de la Red Valenciana de Biobancos, formaci贸n en el uso de muestras biol贸gicas para investigaci贸n y publicaciones o presentaciones en congresos. 驴El sueldo? 19.450 euros brutos al a帽o, en principio durante 12 meses. En realidad, estas dos personas, aunque contratadas por la fundaci贸n, estar谩n empleadas en los Servicios de Anatom铆a Patol贸gica de los hospitales de Castell贸n y Arnau de Valencia, pero cobrar谩n mucho menos que sus compa帽eros en n贸mina del hospital. Una suerte de subcontrata legal para reforzar los hospitales con cient铆ficos buenos a precios de saldo.

Otra oferta del mismo centro busca un investigador con experiencia en proyectos de calidad del aire para un proyecto de ocho meses. El contrato es de 26 horas al mes por 253 euros brutos. El gancho aqu铆 es la “posibilidad de realizaci贸n de una tesis doctoral”, probablemente fuera del horario de seis horas y media semanales.

Cu谩ndo se torci贸 todo

“Las fundaciones se crearon con el objetivo de facilitar la gesti贸n de los fondos de investigaci贸n en un hospital, que requiere mayor flexibilidad que la gesti贸n de otras partidas”, explica Fresno. “Sigo pensando que la idea era buena, porque las fundaciones tienen un margen de maniobra que no tienen las administraciones p煤blicas propiamente dichas: el problema es cuando se les manda gestionar personal”.

En resumen, como sector p煤blico, padecen la rebaja del 5% del sueldo a los funcionarios, supresi贸n de la paga extra o la imposibilidad de encadenar contratos temporales, pero no tienen ninguna de sus ventajas: ni estabilidad ni promoci贸n. “No vemos ninguna ventaja a las fundaciones”, dice Fresno. En 2019, arrancaron a la Comunidad de Madrid el primer convenio espec铆fico para las FIB, pero la situaci贸n de estas docenas de investigadores en terreno de nadie sigue siendo irregular en toda Espa帽a.

La Fundaci贸n para la Investigaci贸n y la Innovaci贸n Biosanitaria del Principado de Asturias (Finba) es otra FIB en el centro de la pol茅mica. Esta vez, por la designaci贸n de Faustino Blanco, secretario general de Sanidad a comienzos de la pandemia, como director de la Finba. El otrora n煤mero dos de Salvador Illa fue seleccionado a dedo y no por un concurso p煤blico, como su antecesor en el cargo, el doctor Enrique Caso, y adem谩s su sueldo de 110.000 euros duplica el del anterior director de la fundaci贸n.

En este caso, es el patronato de la misma, presidido por el empresario radiof贸nico Blas Herrero, quien ha decidido colocar ah铆 a Blanco. La gota que ha colmado el vaso es la queja de los sindicatos, que adem谩s de un caso clamoroso de puertas giratorias ven una provocaci贸n que el director vea su sueldo duplicado mientras la gran mayor铆a de investigadores de la Finba son mileuristas y temporales. Esta semana, Podemos Asturias ha exigido que, una de dos, Blanco d茅 un paso atr谩s o se retire toda la financiaci贸n p煤blica a la fundaci贸n.

D贸nde est谩 el dinero

Algo a lo que est谩n obligadas estas fundaciones es a ser totalmente transparentes con sus cuentas, lo cual permite observar de primera mano el 贸ptimo negocio que resultan ser.

Por ejemplo, de los 2,39 millones que ingres贸 la FIB del Hospital Infantil Universitario Ni帽o Jes煤s en 2019, casi 1,47 millones procedieron de colaboraciones con la empresa privada, concretamente, ensayos cl铆nicos. Estos se llevan a cabo en el propio hospital, pero son gestionados por la fundaci贸n, tanto en recursos como en personal. El resto procedi贸 de donaciones privadas (casi todo) y alrededor de medio mill贸n de euros, de subvenciones. Otras mayores, como la del Ram贸n y Cajal, ingresan m谩s de ocho millones de euros cada a帽o por estos conceptos y acaban generando un super谩vit de m谩s de tres millones.

Su car谩cter ‘sin 谩nimo de lucro’ hace que este dinero tenga que reinvertirse, pero raramente acaba redundando en m谩s estabilidad o mejores condiciones para los investigadores. Toda la pasta que se ha ganado en un ejercicio con la actividad investigadora suele ser inyectada directamente a los fondos de reserva, una enorme suma de dinero (millones de euros) que nunca se toca.

“Las fundaciones de investigaci贸n biom茅dica se llevan una parte de los proyectos que se ejecutan en esas fundaciones”, explica una fuente que conoce de cerca el funcionamiento de estas instituciones y prefiere no ser nombrada. “Ese dinero procede de los proyectos p煤blicos y luego en el 谩mbito hospitalario por los ensayos cl铆nicos, que son muy importantes: por sus fines fundacionales, ese dinero deber铆a emplearse en la promoci贸n de la investigaci贸n, pero eso es lo que no vemos que est茅 ocurriendo”.

“Como las empresas farmac茅ticas est谩n muy interesadas, pues pueden llegar a pagar un 40, 45, 50 o 57% extra”

“Cuando una fundaci贸n pide por ejemplo 100.000 euros al Fondo de Investigaci贸n Sanitaria del Instituto de Salud Carlos III, para llevar a cabo los proyectos, autom谩ticamente recibe 121.000 euros, donde los 21.000 son los gastos necesarios para gestionar los 100.000 que me han dado, lo cual es un buen pellizco”, prosigue. “Pero si vamos a los ensayos cl铆nicos, que son privados y no p煤blicos, es potestativa la cantidad que puedes solicitar, y como las empresas farmac茅ticas est谩n muy interesadas, pues pueden llegar a pagar un 40, 45, 50 o 57% extra, o sea, que si son 100.000 euros, les van a dar 157.000″. Todo esto hace m谩s llamativo que los t茅cnicos de laboratorio que realizan estos ensayos est茅n cobrando cantidades netas, aseguran, de unos 800 euros mensuales.

驴Luz al final del t煤nel?

“La gente lo que suele hacer es marcharse tras encadenar varios contratos, se buscan oposiciones y, como consecuencia, el Sistema Nacional de Salud se empobrece”, dice Del Castillo. “Cuando llega una crisis como esta, nos encontramos que un buen n煤mero de microbi贸logos brillantes han huido, y aquellos que ahora est谩n en la universidad no tienen acceso a datos de pacientes como nosotros, por lo que solo pueden hacer investigaci贸n b谩sica, nunca traslacional”.

La tensi贸n es clara. La m谩quina de las fundaciones biom茅dicas extrae un beneficio econ贸mico m谩ximo a costa de sus investigadores, pero una m谩quina tan productiva ten铆a que empezar a griparse. Tras a帽os de negociaciones, a finales de diciembre de 2020 se present贸 en la Comunidad de Madrid el primer convenio colectivo para los 1.087 empleados en las 13 FIB de la regi贸n. Es un paso muy importante, dado que hasta el momento la precariedad de estos investigadores era una de esas pelotas que se pasan entre el Ministerio de Sanidad y las 17 comunidades aut贸nomas, que tienen las competencias para ello.

Los inspectores de trabajo les dicen que su 煤nica opci贸n es denunciar, porque ganan seguro

“La ley dice que tenemos que integrarnos en las plantillas de los hospitales, desde el punto de vista legal estaba clar铆simo y este convenio ten铆a que haber llegado hace mucho”, explica Fresno. “驴Cu谩l fue el problema? Hubo algo pol铆tico y alguien lo par贸, nos dijo que no se pod铆a hacer: lo de los investigadores hospitalarios en el resto de Europa es algo que ocurre, solo es un problema de Espa帽a”.

Para los cient铆ficos subcontratados fuera de Madrid, la batalla a煤n no ha terminado. “En estos 煤ltimos cuatro a帽os de gobierno de izquierda en Valencia, no ha cambiado nada”, explica Bracho. “Hemos estado manifest谩ndonos, promoviendo concentraciones, llamando a inspecci贸n de trabajo鈥 Pero nos dicen que la 煤nica soluci贸n, que nos recomend贸 la propia inspecci贸n de trabajo tras reconocer las irregularidades en la contrataci贸n, es denunciar, porque con ajuste a la ley ganamos seguro, y eso es lo que, de hecho, est谩 pasando”, pese a que todas las sentencias favorables a estos trabajadores son recurridas a instancias de la Generalitat.

La investigadora, actualmente centrada en identificar la irrupci贸n de la variante B. 1.1.7 del SARS-CoV-2 en nuestro pa铆s, suspira en voz alta y formula el deseo de que, cuando la llamen para una entrevista, sea solo para hablar de su ciencia, y no de su precariedad en la ciencia.

Enlace relacionado ElConfidencial.com (22/02/2021).




Fuente: Sasmadrid.org