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El barranco de V铆znar devuelve los restos de m谩s de una decena de mujeres fusiladas en la Guerra Civil


August 10, 2022
De parte de Nodo50
154 puntos de vista

El habitual silencio que invade un entorno tan triste como el del barranco de V铆znar se rompe con un grito de emoci贸n. Es el de Silvia Gonz谩lez, documentalista de la . 鈥溌uede ser Elo铆sa! 隆Puede ser Elo铆sa!鈥, repite mientras revisa el listado de v铆ctimas que tiene en su mano. Un bot贸n que se resiste a desaparecer al paso del tiempo, y que se posa sobre lo que alg煤n d铆a fue su pecho, ha servido de pista para fijarse en un cuerpo que es m谩s peque帽o de lo com煤n y que parece indicar que perteneci贸 a una joven de menos de 20 a帽os. Su nombre podr铆a ser Elo铆sa y su historia es la de la injusticia de una muerte prematura por un asesinato en plena Guerra Civil. Ella es una de las doce mujeres que han aparecido en una misma fosa en V铆znar y que constatan que la herida por la memoria hist贸rica sigue abierta y lejos de cicatrizar.


El barranco de V铆znar y la deuda de la historia: Granada apura las excavaciones de represaliados del franquismo

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Por segundo a帽o consecutivo, un equipo interdisciplinar coordinado por la y la Asociaci贸n Granadina para la Recuperaci贸n de la Memoria Hist贸rica est谩 exhumando cuerpos fusilados del barranco de V铆znar. Entre y este, se han recuperado ya 40 y se espera que acaben siendo muchos m谩s. Seg煤n los documentos recogidos en su d铆a por el periodista granadino Eduardo Molina Fajardo, el n煤mero de personas que se encuentran en este lugar puede acercarse a las 300. De momento, los sondeos y las excavaciones no solo le dan la raz贸n, sino que el trabajo de documentaci贸n de la AGRMH est谩 dando pasos hacia adelante para saber m谩s sobre sus vidas y recuperar su legado d谩ndoles dignidad. De esta forma ya han contactado con m谩s de 80 familias que buscan a sus seres queridos entre los restos.

La inversi贸n est谩 haciendo posible en esta ocasi贸n que los trabajos vayan m谩s r谩pido que hace un a帽o. Gracias a que hace uso de fondos del Ministerio de Presidencia, los trabajos cuentan con un presupuesto de 135.000 euros que ha permitido contratar a ocho t茅cnicos que hacen diferentes labores de identificaci贸n de campo y laboratorio. Esta segunda campa帽a comenz贸 en abril y acabar谩 en septiembre cuando ya se hayan abierto cinco fosas y se hayan podido extraer m谩s de una treintena de personas que llevan m谩s de 86 a帽os enterradas sin dignidad tras haber sido fusiladas por los fascistas en los primeros meses de la Guerra Civil. Imaginar c贸mo fueron sus 煤ltimos momentos sobrecoge. Caminando por un terreno yermo desde un antiguo barrac贸n colegial, situado a un kil贸metro, reconvertido a c谩rcel y llamado La Colonia, muchos de los fusilados acudieron all铆 sabiendo que ser铆a lo 煤ltimo que vivir铆an.

Algunas de las v铆ctimas excavaron incluso sus propias fosas y o bien fueron asesinadas al borde de estas en ese momento o tuvieron que regresar a La Colonia conociendo el lugar en el que horas despu茅s ser铆an ejecutadas. La inmensa mayor铆a fueron hombres, por eso llama mucho la atenci贸n que entre los fusilados haya al menos una treintena de mujeres. Doce de ellas comparten el d铆a de su muerte y el espacio en el que llevan enterradas desde hace 86 a帽os. En esta segunda campa帽a han sido el gran hallazgo del equipo que trabaja en el barranco de V铆znar y que, sabiendo que estaban en alguna fosa com煤n del entorno, no sab铆an cu谩ndo las encontrar铆an. Sin embargo, a falta de hacer los estudios gen茅ticos, las pistas sobre el terreno son las que avanzan que se trata de las doce mujeres fusiladas el 6 de octubre de 1936. La mayor铆a eran modistas y los dedales encontrados junto a ellas lo demuestran.

鈥淚mpresiona bastante鈥, sostiene Francisco Carri贸n, profesor del Departamento de Prehistoria y Arqueolog铆a de la UGR que lidera las exhumaciones. 鈥淓s la primera fosa tan grande con . Con profesiones que se hab铆an recogido en estudios hist贸ricos y que nos hablan desde costureras a sirvientas y algunas de ellas muy j贸venes. Estoy especialmente sensibilizado con este hallazgo鈥. Una sensibilidad que se nota sobre todo en los ojos de Silvia Gonz谩lez, la documentalista de la AGRMH. 鈥淓sto para las familias es una inyecci贸n de esperanza. Quer铆an hacerlos desaparecer a todos, pero estamos consiguiendo encontrarlos鈥. De hecho, la propia configuraci贸n del barranco delata las intenciones de los asesinos. El terreno era yermo y no ten铆a m谩s que matorrales, pero hoy est谩 repleto de pinos. 鈥淪abemos que hubo militares de la falange que vinieron a plantar los 谩rboles para que el entorno quedase oculto. Llegaron a decirnos en su d铆a que a las v铆ctimas se les hab铆a enterrado con cal viva para hacernos perder la esperanza de que quedasen restos鈥.

Un trabajo meticuloso

Gracias al tes贸n y a la ilusi贸n de este equipo que lideran Carri贸n, Gonz谩lez y Rafael Gil Bracero, profesor de Historia Contempor谩nea de la UGR, es posible que el dolor de tantas familias pueda ser reparado. 鈥淒esde el punto de vista de la Asociaci贸n Granadina para la Recuperaci贸n de la Memoria Hist贸rica (AGRMH) nos congratula que las familias puedan tener la esperanza de poder identificar a sus seres queridos. Sabemos que es un empe帽o dif铆cil, porque de los varios cientos que se calcula que puede haber, no tenemos la certeza de dar con todos los restos. Es un paraje bastante complicado, aunque vamos a hacer todo lo posible para sacar esos restos de unas vidas segadas por el terror鈥, sostiene Gil Bracero. 鈥淓l estudio antropol贸gico de los restos nos pone en evidencia de una realidad que ha querido estar oculta durante los a帽os del franquismo y una parte de la transici贸n es la evidencia del terror que vivi贸 Granada durante la guerra鈥.

Ese terror a煤n se percibe en las fosas de V铆znar. Impresiona ver las posturas en las que aparecen los restos humanos y es sencillo poder visualizar c贸mo fueron arrojados a la tierra sin el m谩s m铆nimo reparo. As铆, los trabajos para extraer los huesos se hacen m谩s complicados. 鈥淧rimero hay que hacer la excavaci贸n para llegar al dep贸sito de individuos. En una fosa con doce personas podemos tardar un mes perfectamente por la dificultad que entra帽a sacar los restos completos de los individuos. Como no est谩n ordenados, sino desordenados en la fosa, hay que actuar con mucha precauci贸n. Hay que ser muy precisos en que el pie de un individuo no sea el de otro. Necesitamos saber cu谩les hay que sacar primero y cu谩les despu茅s, para evitar que haya contaminaci贸n de los restos entre ellos. Una vez que se han extra铆do, se llevan al laboratorio y se limpian. Una vez limpios se extienden sobre las mesas para hacer el estudio antropol贸gico completo. Aunque en campo haya una primera apreciaci贸n, en el laboratorio se acaban cotejando los restos鈥, explica Francisco Carri贸n.


En esa primera fase de los trabajos es en la que emergen las primeras se帽ales de qui茅nes son y c贸mo llegaron a ser asesinados en este paraje. En la fosa de las doce mujeres, los t茅cnicos sobre el terreno explican que hay al menos una joven que es probablemente menor de 20 a帽os y que, si las pesquisas de Silvia Gonz谩lez son correctas, ser铆a Elo铆sa, fusilada con apenas 15 a帽os. Tambi茅n hay al menos dos mujeres de avanzada edad que fueron madres porque as铆 lo demuestran sus restos. Sus vestigios configuran el macabro recuerdo de unas vidas injustamente segadas. Hay restos de dedales, de botones, se aprecian las suelas de los zapatos y resulta visible a simple vista que son mujeres por la forma de los huesos y por el menor tama帽o de los cuerpos. Si se guarda silencio, casi es posible viajar en el tiempo y empatizar con la angustia y el miedo de quienes est谩n ah铆 enterradas.

Precisamente silencio es lo que mucho tiempo hubo en casa de Mar铆a Jos茅 Su谩rez. Ella es sobrina nieta de Rosario Fregenal, una de las mujeres m谩s populares de la Granada de principios de siglo. Su cuerpo, como el de otra treintena de mujeres, ha permanecido oculto bajo metros de tierra e indiferencia de las instituciones durante m谩s de ocho d茅cadas. Ahora, esta segunda campa帽a de exhumaciones le permite recuperar la esperanza de darle dignidad a su t铆a abuela y poder enterrarla junto a su madre y sus hermanas. Porque dignidad es la palabra que m谩s se repite en la conversaci贸n con Mar铆a Jos茅 Su谩rez. La misma que trataron de arrebatarle a su familia y que ella ahora renueva con orgullo.

El asesinato de Rosario Fregenal

Un cors茅 abrazado a los restos de lo que parece ser una mujer ha acercado m谩s que nunca la ilusi贸n de reencontrarse con alguien a quien jam谩s conoci贸 en persona, pero cuyo legado ha sido el motor de Mar铆a Jos茅 durante toda su vida. Aunque es pronto para asegurar que ese cors茅 y ese cuerpo sean el de Rosario Fregenal, hay indicios que permiten pensar que podr铆a ser ella. 鈥淪ilvia Gonz谩lez me ha advertido con cari帽o de que puede que no sea mi t铆a abuela, pero a m铆 no me importa. Solo con el hecho de que est茅n trabajando en buscarlos a todos, ya es un regalo para las familias. Compartimos alegr铆as cuando se identifican los restos鈥, confiesa Mar铆a Jos茅 Su谩rez.

La historia de su t铆a abuela es m谩s que interesante. 鈥淓ra una mujer conocida. Mi t铆a pertenec铆a a una familia republicana de toda la vida鈥. Rosario era la mayor de siete hermanos y como muchas personas de principios del pasado siglo, no pudo ir a la escuela porque tuvo que dedicarse a ayudar a su padre en la zapater铆a familiar. De Granada capital, era una persona querida por sus vecinos porque 鈥渁yudaba con lo que pod铆a y con lo que no鈥. Costurera, su sobrina nieta cuenta que 鈥渃on los trozos de tela que consegu铆a se hac铆a ropa para ella que acababa regalando a los que lo necesitaban鈥. Su madre llegaba a re帽irle pregunt谩ndole que si sal铆a a la calle a ver c贸mo pensaba volver si regalaba tanta ropa. 鈥淢am谩, yo no la necesito, me hago otra鈥, dec铆a ella.

Pronto, gracias a la influencia de su padre, se enrol贸 en la pol铆tica local de la mano de las formaciones republicanas de la 茅poca. Aunque no fue a la escuela, era autodidacta y aprendi贸 a leer y a escribir por s铆 misma. 鈥淪iempre estaba leyendo鈥. Fruto de su cultura, se afili贸 al Sindicato de la Aguja que defend铆a cuestiones tan b谩sicas, pero imposibles para la 茅poca, como que las costureras pudiesen trabajar sentadas. Entabl贸 una gran amistad con Fernando de los R铆os, pol铆ticos socialista y ministro en la Segunda Rep煤blica. De su mano, su posici贸n pol铆tica qued贸 siempre definida del lado de las libertades y el progresismo, lo que a la postre significar铆a su sentencia de muerte.


Pocos meses antes de estallar la Guerra Civil, en las elecciones de febrero de 1936 que gan贸 el Frente Popular, Rosario Fregenal vivi贸 un episodio que para su familia y para ella misma signific贸 un antes y un despu茅s. Acudi贸 a una mesa electoral en la que no estaba de apoderada, pero de visita comprob贸 que uno de los miembros de las mesas era menor de edad. Le conoc铆a por haber cosido ropa para su novia. Por entonces, corr铆a el rumor de que la derecha pretend铆a impugnar las elecciones si ganaba la izquierda al alegar que hab铆a menores en las mesas electorales que ellos mismos hab铆an colocado. Al percatarse de la situaci贸n, Rosario denunci贸 la irregularidad y se enfrent贸 agriamente con uno de los fascistas all铆 presentes. Su nombre, Daniel el Cabrero, ha perseguido a la familia de Rosario por el resto de sus d铆as ya que este hombre fue uno de los principales responsables de su muerte.

Con la Guerra Civil ya iniciada, Rosario Fregenal fue detenida dos veces y puesta en libertad en ambas ocasiones. Hasta el 12 de octubre de 1936. Aquel d铆a, tras comer con su madre y sus hermanas, sus captores llamaron a la puerta de su vivienda, a煤n hoy en pie. La buscaban a ella. Rosario, antes de entregarse, se percat贸 de que uno de los agentes que la iban a detener era el infame Daniel el Cabrero con el que se hab铆a enfrentado en aquella mesa electoral. 鈥淰oy a subir a por una chaqueta y ahora vuelvo鈥, dijo. En ese momento, las hermanas y la madre de Rosario hicieron un cord贸n humano d谩ndose las manos, para evitar que los captores se llevasen a la hija mayor de la familia. Como respuesta, uno de los agentes agredi贸 con la culata de su pistola a la madre de Rosario y esta cay贸 al suelo. Rosario, al bajar del segundo piso, encontr贸 as铆 a su madre y se lanz贸 a ayudarla, pero sus captores no le dejaron. Se la llevaron y nunca m谩s supieron de ella, aunque incluso el compositor Manuel de Falla trat贸 de mediar para salvarla.

Solo una de sus hermanas mantuvo algo m谩s el contacto. Durante casi un mes, acudi贸 al Convento de San Gregorio, situado muy pr贸ximo a Plaza Nueva, para llevarle comida. Pero el 2 de noviembre todo cambi贸. 鈥淐hiquilla, no traigas m谩s comida que donde est谩 tu hermana ya no necesita comer鈥. As铆, supieron que Rosario hab铆a sido fusilada con 45 a帽os. Poco tiempo despu茅s conocieron que hab铆a muerto en el barranco de V铆znar que hoy se abre en canal para reparar aquellas heridas. 鈥淯n d铆a despu茅s de matar a Rosario intentaron llevarse a uno de sus hermanos, pero alguien intercedi贸 y se libr贸鈥. El azar del destino quiso que fuese fusilada junto con otras tres mujeres y no junto con cuatro. La cuarta se libr贸 al filo de la fosa porque uno de los asesinos la reconoci贸 y decidi贸 indultarla.

鈥淒esde entonces en mi familia nunca se ha hablado de aquello. Segu铆a habiendo miedo鈥, explica Mar铆a Jos茅 Su谩rez. Ella misma recuerda c贸mo su abuela, hermana de Rosario, lloraba a menudo en una terraza. 鈥溌縌u茅 te pasa, abuela?鈥, le preguntaba ella. 鈥淟os recuerdos, cari帽o, los recuerdos鈥. Recuerdos que marcaron a la sobrina nieta de Rosario que siente que ha recogido el legado de su t铆a abuela. 鈥淪iempre he querido encontrarla y cuando supe hace a帽o y medio que iban a abrir el barranco de V铆znar, me invadi贸 una sensaci贸n de esperanza鈥. Su madre, sobrina directa de Rosario, ha seguido viva hasta hace pocos meses y supo que era posible que encontrasen a su t铆a, pero ni siquiera ella se atrev铆a a hablar de lo ocurrido. Sin embargo, ya en su lecho de muerte, tuvo un gesto que habl贸 por s铆 solo. 鈥淐uando a mi madre le quedaban d铆as y estaba moribunda, le ped铆 el favor de poder tomarle muestras de ADN. Le dije 鈥滿am谩, abre la boca que es para encontrar a la t铆a Rosario鈥. Y abri贸 la boca鈥, recuerda entre l谩grimas.

鈥淔amilias como la m铆a solo queremos que nuestros seres queridos sean enterrados con dignidad. A mi hija le he dicho que, si yo me muero de forma repentina, que por favor no deje de buscar a la t铆a Rosario鈥. Unas palabras que resuenan en todo el barranco si se escucha a cualquiera de los descendientes de los fusilados. Porque se trata de dignidad y de reparaci贸n, ni siquiera ya de represalia. 鈥淨ueremos que la gente joven no olvide lo que pas贸 y que se recuerde a las v铆ctimas鈥. Una empresa en la que todos los implicados se sienten unidos. Por Elo铆sa, que con solo 15 a帽os fue asesinada o por Rosario Fregenal, cuyo legado pervive, los trabajos en el barranco de V铆znar no se detendr谩n. La debe existir para no olvidar y desde Granada no faltar谩n esfuerzos. 




Fuente: Eldiario.es
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