May 22, 2022
De parte de Nodo50
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鈥淣o cambiar de reyes, sino no tener ninguno: ni el padre, ni el hijo, ni el esp铆ritu de Franco que anida en los dos鈥

Sabino Cuadra, discurso en el Congreso, 21/05/2014[i] 

Despu茅s de haber estado casi dos a帽os en Abu Dabi bajo la protecci贸n de una petrodictadura, el em茅rito ha venido a pasar un fin de semana en Galicia para disfrutar de una de sus grandes aficiones: participar en una regata con su barco y su gente amiga, que le ha hecho una recepci贸n entusiasta a los gritos de 鈥溌iva el rey!鈥 y 鈥溌iva Espa帽a!鈥. Una vez m谩s, como no deja de hacer toda la derecha reaccionaria, han querido echar en el olvido el largo historial de corrupci贸n y delitos que le ten铆a que haber conducido hace tiempo a la c谩rcel si no hubiera sido por el doble rasero que han aplicado la fiscal铆a y el poder judicial espa帽ol. Ha sido sin duda una provocaci贸n en toda regla que no puede ocultar la complicidad con ella de su hijo, Felipe VI, con quien se ver谩 en su palacio en Madrid para luego regresar a su residencia dorada en el emirato 谩rabe.

Entre quienes han mostrado su apoyo a la visita destaca el gran empresario y padre de uno de los principales dirigentes de Vox, Carlos Espinosa de los Monteros, quien en su d铆a estuvo a la cabeza de la tan desgastada Marca Espa帽a y que ahora ha inventado otra, Concordia Real, empe帽ado en justificar las enormes ganancias del em茅rito鈥︹渆n beneficio de todos los espa帽oles鈥, o sea, del capitalismo de amiguetes que representa. Por si hubiera alguna duda, el nombre del barco propiedad de Juan Carlos I, Brib贸n (鈥減ersona que enga帽a, estafa o roba鈥, seg煤n el Diccionario de uso del espa帽ol de Mar铆a Moliner), encaja perfectamente con la trayectoria pol铆tica y personal de este miembro de la dinast铆a de los Borbones, de triste recuerdo en nuestra historia contempor谩nea por la larga tradici贸n de corrupci贸n, parasitismo y militarismo que siempre la ha caracterizado. Para no ir muy lejos, recordemos que no por casualidad el grito 鈥溌bajo los borbones!鈥 presidi贸 dos momentos revolucionarios tan relevantes como los que condujeron a la proclamaci贸n de la I y la II Rep煤blicas espa帽olas en 1873 y 1931.

Chocamos as铆, una vez m谩s, con el lastre de un principio mon谩rquico que se ha querido imponer siempre frente al principio democr谩tico y a la igualdad ante la ley y cuya naturaleza antidemocr谩tica se ha visto perpetuada con la Constituci贸n de 1978 que, por cierto, el rey ladr贸n ni siquiera tuvo que jurar. Un principio que se ha visto ratificado por un Tribunal Constitucional que ha librado a la Corona, incluido el em茅rito, de toda responsabilidad penal al considerar que la inviolabilidad le protege en toda su actividad, ya sea p煤blica o privada. Un absurdo que, por suerte, no ha sido reconocido por el tribunal brit谩nico que ha de juzgarle por el acoso a su ex amiga Corinna Larssen.

Esa inviolabilidad es la que le ha permitido desde los inicios de la Transici贸n, con la complicidad de la casi totalidad de los medios de comunicaci贸n y de los partidos del r茅gimen, incluido el PSOE, ir acumulando una enorme fortuna gracias a su papel como embajador plenipotenciario de los lobbies de las empresas transnacionales espa帽olas, especialmente ante las petrodictaduras 谩rabes pero tambi茅n en Am茅rica latina. Un legado del que sin duda su hijo, el actual monarca, se ha beneficiado y al que est谩 dando continuidad, como demuestra el reciente acuerdo al que ha llegado el gobierno 鈥渕谩s progresista de la historia鈥 con el emir de Catar, otro r茅gimen dictatorial convertido ahora en 鈥渟ocio estrat茅gico鈥.

Una monarqu铆a dem贸foba

Con todo, en estos d铆as se est谩 hablando menos del papel pol铆tico de la monarqu铆a y cuando se hace, es para recordar sus presuntas luces frente a la larga sombra de la corrupci贸n. Se pretende as铆 hacernos olvidar que el actual em茅rito no s贸lo ha sido alguien que ha enga帽ado, estafado y robado durante su larga vida, sino que adem谩s, pese al mito creado en torno a su papel durante el golpe de estado del 23 de febrero de 1981 (en realidad, s贸lo se limit贸 a frenar al ala m谩s reaccionaria de los golpistas que no quiso seguir las 贸rdenes de su gran amigo, el general Armada[ii]), ha dado sobrados ejemplos a lo largo de todo su reinado, de su beligerancia contra cualquier aspiraci贸n popular a desbordar los l铆mites marcados por el consenso de la tambi茅n mitificada Transici贸n e incluso a someter su propia instituci贸n al control parlamentario.

Su figura y la de Felipe VI han sido y son s铆mbolo m谩ximo de la continuidad de un r茅gimen que no fue fruto de una ruptura con la dictadura y que sigue estrechamente asociado al neocaciquismo olig谩rquico, a la preservaci贸n de los privilegios de la iglesia cat贸lica y a la guerra sucia de un aparato de estado procedente del franquismo contra todo tipo de disidencias (como hemos visto ahora con el Catalangate) y a los intereses del imperialismo estadounidense; todo ello desde la defensa fundamentalista de 鈥渓a indisoluble unidad de la Naci贸n espa帽ola, patria com煤n e indivisible de todos los espa帽oles鈥, seg煤n predica el art铆culo 2 de la Constituci贸n. Por eso no sorprende que tanto el padre como el hijo hayan evitado siempre la condena expl铆cita de los cr铆menes de la dictadura franquista; que, como han demostrado recientemente, sean los mejores amigos del r茅gimen marroqu铆 opresor del pueblo saharaui; que Felipe VI obtuviera el apoyo entusiasta del PP y de Vox con su discurso criminalizador contra los m谩s de 2 millones de personas que el 1 de octubre de 2017 ejercieron leg铆timamente en Catalunya el derecho a decidir su futuro; o, en fin, que siga siendo visto por el bloque de poder dominante, pese a su desgaste creciente, como garante de sus intereses. En resumen, la monarqu铆a ha sido y es el motor de una mal llamada democracia militante que caracteriza a la Constituci贸n material espa帽ola y que en estos tiempos turbulentos es claramente funcional al neoliberalismo autoritario en auge a escala global.

Afortunadamente, la indignaci贸n popular que est谩 generando esta visita va m谩s all谩 de las gentes de izquierda y de pueblos como el catal谩n y el vasco -que en todas las encuestas se muestran mayoritariamente contrarios a esa instituci贸n antidemocr谩tica- y se est谩 manifestando abiertamente en las redes sociales y muchos medios de comunicaci贸n. Con todo, un amplio sector de opini贸n progresista se limita simplemente a exigir que el em茅rito 鈥渞inda cuentas de su comportamiento鈥 o 鈥減ida perd贸n鈥, sin pretender ir m谩s lejos. Se trata de un sector que incluye a un PSOE que ni siquiera se ha atrevido a promover una ley de transparencia de la Casa Real y que sigue oponi茅ndose a abrir un debate p煤blico sobre la conveniencia de convocar un refer茅ndum sobre la forma de estado, pese a que encuestas independientes (ya que el CIS renuncia a preguntar sobre esta cuesti贸n desde hace a帽os) confirman que una mayor铆a de la ciudadan铆a estar铆a a favor de esa iniciativa.

Existe, por tanto, un descr茅dito evidente de la monarqu铆a, pero 茅ste se est谩 manifestando en el contexto de una crisis m煤ltiple y de un ciclo reaccionario que nos obliga a reconocer que todav铆a estamos lejos de que la desafecci贸n popular hacia esta instituci贸n se transforme en movilizaci贸n unitaria y sostenida a favor de un proyecto republicano que no sea mero rechazo del rey brib贸n y de su hijo. Un proyecto que sea capaz de responder tambi茅n al malestar social que se est谩 extendiendo entre las capas populares frente al constante aumento de todo tipo de desigualdades e injusticias, o a los nuevos esc谩ndalos que salen de las cloacas de un r茅gimen estructuralmente corrupto e irreformable. Un proyecto, en fin, que sea compartido por nuestros distintos pueblos y que vuelva a hacer decir alg煤n d铆a en voz alta a sus herederos las palabras que otro Borb贸n, Alfonso XIII, pronunciara tras las elecciones municipales celebradas el 12 de abril de 1931:鈥淣o tengo hoy el amor de mi pueblo鈥.

Jaime Pastor es polit贸logo y editor de viento sur

Notas:

[i] Citado en Sabino Cuadra, 鈥淒e Juan Carlos I a la Euskal Errepublika, pasando por Felipe VI鈥, en Jaime Pastor y Miguel Urb谩n (eds.), 隆Abajo el rey! Rep煤blicas, Sylone y viento sur, 2020, pp. 89-97.

[ii] Me remito a mi cap铆tulo 鈥淓l 23-F, Juan Carlos I y su golpe de tim贸n a estribor鈥, en Jaime Pastor y Miguel Urb谩n (eds.), op. cit., pp. 47-53.

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Fuente: Vientosur.info