January 16, 2022
De parte de La Haine
207 puntos de vista

De manera excepcional escribo en primera persona: a finales de los a帽os setentas, en el semanario Proceso, aprend铆 de Vicente Le帽ero que un reportero (y por extensi贸n un opinador) no debe ser protagonista del hecho o la noticia a comunicar (o comentar). Este caso, creo, amerita romper esa norma. Poco antes de las seis de la ma帽ana de este s谩bado 15 de enero de 2022, cuando me aprestaba a releer el texto de Luis Villoro El sentido de la historia, me lleg贸 la noticia. Textual, el WhatsApp de Roberto Gonz谩lez, dec铆a: 鈥淨ueridos amigos todos: me acaban de avisar que falleci贸 nuestro querido camarada y amigo Osvaldo, lo internaron hoy, creo que la operaci贸n fue a las 9 pm para destapar tres arterias del coraz贸n y no aguant贸鈥︹

Sent铆 dolor por la p茅rdida del compa帽ero y se me escap贸 un lagrim贸n. Con Patricia segu铆amos desde hace a帽os la pelea por la vida que libraba Osvaldo Cald煤, y de tanto en tanto nos asom谩bamos por El Asado Argentino, en Insurgentes Sur, para charlar un rato con 茅l. Era un gran conversador y nos un铆an algunas complicidades. El 7 de enero le envi茅 un mensaje para pasar a verlo; me respondi贸 cuatro d铆as despu茅s anunci谩ndome su operaci贸n el d铆a 14. Su partida y el texto de Villoro provocaron estas l铆neas a la manera de un testigo.

En El sentido de la historia, Villoro responde a la pregunta 驴Historia para qu茅?, y en un primer acercamiento dice que es para conocer nuestra situaci贸n presente: Remitirnos a un pasado dota al presente de una raz贸n de existir. En esa variable, la historia cumple una funci贸n: la de comprender el presente. La historia nace de un intento por comprender y explicar el presente acudiendo a los antecedentes que se presentan como sus condiciones necesarias. Tambi茅n puede verse como un intento de comprender el pasado desde el presente. Siguiendo con Villoro y a la manera de Benedetto Croce, esa relaci贸n pasado-presente tiene, a los efectos de este texto, un motivo pr谩ctico, particular: despedir al camarada Osvaldo, al compa帽ero, al amigo.

De derecha a izquierda Osvaldo Cald煤, Humberto Lagarda y Carlos Fazio en la presentaci贸n del documental ‘Zapatistas. Cr贸nica de una Rebeli贸n’.

Dice Villoro que las situaciones que nos llevan a hacer historia rebasan al individuo, plantean necesidades sociales, colectivas, en las que participa un grupo, una clase, una naci贸n, una colectividad. Una comunidad. 鈥淟as historias nacionales 鈥榦ficiales鈥 suelen colaborar a mantener el sistema de poder establecido y manejarse como instrumentos ideol贸gicos que justifican la estructura de dominaci贸n imperante鈥. Pero siempre hay minor铆as y hombres concretos que ponen en cuesti贸n la historia oficial y se niegan a obedecer al poder instituido y buscan cambiarlo; que desmitifican el absolutismo oficial y expresan un pensamiento cr铆tico, de liberaci贸n colectiva (o nacional). Que desacreditan la ideolog铆a dominante en una sociedad dada y buscan cambiar de ra铆z las estructuras de la dominaci贸n. 脡sa es la historia de los movimientos libertarios.

Villoro da una segunda respuesta a la pregunta 驴Para qu茅 la historia? Dice: Para comprender. En ese sentido la historia puede ser tambi茅n cr铆tica: Se convierte en pensamiento disruptivo.
Un pensamiento de ruptura y de cambio. Y eso nos lleva a su vez a otras dos preguntas: la condici贸n humana y su sentido. Ambas preguntas se enlazan. El inter茅s en explicar nuestro presente expresa justamente una voluntad de encontrar a la vida actual un sentido, escribe Villoro. Pero la historia, repetimos, lleva a comprender lo que relaciona, lo que pone en contacto a los hombres, haciendo que trasciendan su aislamiento. Responde a la necesidad que tenemos de prestar significado a nuestra vida personal al ponerla en relaci贸n con la comunidad de los otros hombres.

Y en ese trascender, cada vida adquiere un nuevo sentido. De nuevo Villoro: La historia ofrece a cada individuo la posibilidad de trascender su vida personal en la vida de un grupo. Al hacerlo, le otorga un sentido y, a la vez, le ofrece una forma de perdurar en la comunidad que lo trasciende: la historia es tambi茅n una lucha contra el olvido, forma extrema de la muerte.

De all铆, tambi茅n, la necesidad de dejar este testimonio, esta se帽al, sobre Osvaldo Cald煤, hombre racional, de esp铆ritu libertario, oriundo de Buenos Aires, Argentina, hijo de refugiados espa帽oles, herrero de oficio, cocinero, gran conversador, de humor tupamaro, quien en los a帽os setentas, a sus 22 abriles 鈭抍uando la revoluci贸n parec铆a estar a la vuelta de la esquina鈭, integr贸 las Juventudes Guevaristas, rama juvenil del grupo guerrillero Ej茅rcito Revolucionario del Pueblo (ERP).

Capturado en 1975, fue objeto de un simulacro de fusilamiento y encerrado en el pabell贸n 5 (el de los prisioneros irrecuperables) del Instituto Correccional Modelo U1 Dr. C茅sar Tabares (m谩s conocido como c谩rcel de Coronda), donde en virtud de las sanciones vivi贸 periodos de aislamiento total; pese a lo cual 鈭抍omo le dijo en una entrevista a Luis Hern谩ndez en 鈥楥ruce de palabras鈥, de Telesur鈭, como tantos otros compa帽eros de la resistencia en el centro carcelario, sali贸 intelectualizado a reja. Excarcelado, vivi贸 primero refugiado en Espa帽a y luego se avecind贸 en M茅xico, donde como Jos茅 Gaos, se sinti贸 empatriado, ech贸 ra铆ces y vivi贸 para contarlo.

A la manera de un testigo, pues, partimos del presente: el deceso de Osvaldo Cald煤, y de la mano de Villoro nos remitimos al pasado de este entra帽able camarada para encontrar la raz贸n de su existir: Osvaldo pele贸 toda su vida contra la historia oficial; contra la ideolog铆a y las injustas estructuras de dominaci贸n en su pa铆s y en el mundo. Aqu铆, en M茅xico, dio un nuevo sentido a su vida y trascendi贸 鈭抏ntre otros factores como el culinario鈭, por su lucha por recuperar la memoria hist贸rica de los condenados de la tierra.

Compartimos historias de entreveros y otras yerbas. Y muchos amigos. Pero no pudimos despedirnos; por eso, ahora, le digo 隆hasta siempre compa帽ero!

La Jornada




Fuente: Lahaine.org