November 23, 2020
De parte de Asociacion Germinal
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El cambio al régimen procreativo de tipo neomalthusiano en los países capitalistas periféricos y la nueva “higiene” “racial”. Caso mexicano
22 nov 2020
Un aportante ha puesto noticia (1) sobre la pugna en las clases medias mexicanas entre neomalthusianas de dos tendencias y fracciones de clase. Unas funcionarias públicas y aristócratas obreras, que se presentan como feministas en lugar de como neomalthusianas, abogando por hacer abortos en el sistema sanitario público para lo que buscan la despenalización. Y otras claramente mujeres de la pequeña burguesía y de fracciones técnicas en proceso de búsqueda de movilidad social ascendente, que se presentan como “anarquistas” en lugar de como neomalthusianas, que abogan por la autogestión del aborto, o sea, del acto de dar muerte al embrión humano, que estiman que lo importante es hacerlo, incluso fuera de las clínicas, dejando de lado si es legal o ilegal.Lo que esta detrás de esta pelea es que en realidad lo que están buscando ambas líneas políticas no es la despenalización del aborto en sí, sino la reducción de los precios lo m´ñas rápidamente posible. Y esto significa que en México ya está en marcha el cambio hacia un régimen procreativo capitalista de tipo neomalthusiano. La pregunta es ¿en qué consiste este tipo de régimen procreativo?

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El cambio al régimen procreativo de tipo neomalthusiano en los países capitalistas periféricos y la nueva “higiene” “racial”. Con nota sobre

Las consecuencias del régimen procreativo neomalthusiano a partir de la introducción de los medios anticonceptivos.

La reducción de los precios del aborto es crucial para expandir y consolidar los mercados neomalthusianos, cuya función estratégica, en último término, es facilitar la disminución del salario mínimo especialmente en el proletariado eliminando la porción del salario dedicada a la procreación. Esta dialéctica de la economía política del abortismo, disminución del salario-bajada de la procreación-disminución del salario (DS-BP-DS’)es el factor principal de la disminución en espiral descendente del salario mínimo proletario y simultaneamente de la natalidad en la fase toyotista. Pero, además, en esta dialéctica la reducción de los precios del aborto es una necesidad material del sistema capitalista en la fase toyotista inmediatamente después de entrar en vigor y comenzar a desarrollarse las relaciones sociales procreativas neomalthusianas.

Estas relaciones procreativas neomalthusianas no parten del principio del amor libre anarquista y espartaquista sino de la difusión de los usos y costumbres construidos a partir del principio neomalthusiano de separación del placer y la procreación.

En las sociedades en que se eleva ese tipo de reivindicaciones y reyertas reivindicativas en torno a la reducción de los precios del aborto y el reparto de sus mercados, como en este caso en México, ocurre que ya ha comenzado la proliferación de fallos de los medios anticonceptivos a los cuales se había presentado como un avance social de “liberación sexual”.

Conviene aclarar que los métodos para separar el placer sexual de la procreación, es decir, de suprimir la función sexual en la población dejando el placer de la unión sexual, sustituyen a los anteriores métodos tradicionales anticonceptivos campesinos y fordistas, basados en la contención sexual y la selección prolongada de pareja monogámica, a cambio de métodos tradicionales anticonceptivos poligámicos del siglo XX consistentes en tratamientos químicos y metodologías mécanicas, como el uso de condones y píldoras antifertilidad. Así todo cambia, y el paso del fordismo al toyotismo en el régimen reproductivo, desde un régimen reproductivo fordista a uno neomalthusiano, parece una auténtica revolución social, lamentablemente la apariencia y la esencia son muy distintas y, efectivamente, hay problemas…

Los medios anticonceptivos neomalthusianos fallan alrededor de un 2% de las veces que son utilizados, lo que en uno, dos, tres o más años significa invariablemente que el embarazo no buscado aparece. Pero la cultura dominante en las relaciones sexo-afectivas ya es la neomalthusiana que ha asegurado que tiene solucionado el problema sexual, por medio de precisamente ese mismo principio de separación de placer y procreación… a partir de esos métodos que fallan.

En suma, la introducción del régimen neomalthusiano conduce y tiene que conducir a la masificación de los embarazos no buscados, en último análisis impuestos por el fraude al consumidor y por un fraude al proletariado, al que se le ha asegurado que se ha solucionado lo que en realidad no se ha superado. Por esto es por lo que prolifera el abortismo, la segunda línea de instalación del régimen procreativo neomalthusiano que es la solución a los problemas que crea su propio sistema de aplicación, a su vez y condición necesaria, ad hoc, como hemos visto, a la disminución del salario mínimo.

Las consecuencias de las consecuencias: la defensa fanática del abortismo para que no caiga todo el reformismo en una reacción en cadena

Los neomalthusianos reaccionan negando que su misma propuesta supuestamente liberadora es la que crea el problema, y exigiendo que su sistema anti procreativo fallido sea defendido aplicando la liberación del abortismo, por un lado, y por otro exigiendo que se rebajen los precios del aborto para poder seguir desplegando su régimen, que rinde pingües beneficios en concretos segmentos de las clases medias.

La suerte del estatus deshumanizado de los humanos embrionarios en el nuevo régimen procreativo neomalthusiano queda echada en medio de estas fuerzas estructurales desencadenadas y de esta nueva lucha de clases lanzada a la palestra, mientras a la vez las clases medias, cuando lo comprenden, procuran que no se comprenda especialmente en el proletariado que la verdadera clave liberadora consiste en que primero es la revolución proletaria, con su cambio de relaciones sociales de producción, propiedad y consumo, y luego el cambio revolucionario del régimen procreativo a partir de principios revolucionarios (amor libre) y no de principios pequeño burgueses y de clases medias (separación placer/procreación), y no lo contrario.

Culturalmente, una vez se ha impuesto ya la idea central neomalthusiana, de la supuestamente inocua separación técnica previa del placer y la procreación, queda implantada la política anti sexual, o sea, de reducción de la natalidad y la fertilidad, soibre todo proletarias, para reducir costos, como si fuera su contrario, es decir, una política de liberación sexual. Este efecto suele coincidir con los fallos anticonceptivos anuales por miles, decenas de miles e incluso más a mayor escala territorial, lo que significa que las mujeres que han admitido la narrativa del capital neomalthusiano se encuentran por miles, docenas, cientos de miles y millones, cientos y miles de millones, a largo plazo, en embarazos no buscados, que era precisamente lo que estaban eludiendo al emplear los métodos recomendados por los neomalthusianos. Â¿No es esto el mayor fraude a las mujeres de la historia?

Los hombres, si es que se les puede llamar hombres en los casos en que saben de la falsedad de la narrativa neomalthusiana, estos que las han embarazado muy frecuentemente no se responsabilizan de su hijo “no buscado” e incluso piden que sea abortado pues la existencia de los humanos embrionarios para ellos no tiene importancia ninguna o causa molestias y la solución es, gracias a los neomalthusianos, fácil, o simplemente que han quedado en el paro y no tiene fuerzas para luchar.

De esta forma, las mujeres que han quedado embarazadas a causa del fraude neomalthusiano, si además el capital concentrado quiere reducir costos de gestión de la fuerza de trabajo y ya hay construidas organizaciones de difamación de la procreación, especialmente proletaria, y del humano embrionario, tienden a considerar erróneamente, y en medio de fuertes presiones subrepticias, el aborto como una solución ante la situación social en que les ha puesto estructuralmente el régimen de procreación neomalthusiano. Y lógicamente quieren hacerlo legalmente para no quedar encima criminalizadas, pero ello implica un cambio social ontológico pues obliga al desamparo colectivo de toda una fracción biopolítica de humanos, y su entrada en masa en un estatus deshumanizado, fase superior de deshumanización de la cosificación, especialmente en el proletariado.

Cualquiera que se oponga, por sus consecuencias a la emergencia de este régimen de procreación, – y reproductivo de capital – del tipo neomalthusiano, y a este capital emergente neomalthusiano vendedor de medios anticonceptivos, de abortos y representación política, es barrido, acallado, silenciado y sus críticas serán ocultadas cuando no atacado físicamente. Pero a las clases sociales no es fácil callarlas.

Recapitulemos; Los medios anticonceptivos mecánicos fueron previstos primeramente como medios para combatir la transmisión de enfermedades sexuales y son mascarillas de pene, mientras los medios químicos simplemente son medios abortivos, y dañan los cuerpos de las mujeres, reduciendo su fertilidad y causando amenorreas, tanto como van a dañar los medios anticonceptivos químicos a los hombres cuando empiecen a emplearlos. Pero si se utilizan cientos de veces, la mujer queda embarazada, y resulta que, efectivamente, se utiliza cientos de veces por lo que es cuestión de estadística que allí donde prende la cultura neomalthusiana las mujeres comiencen a verse abocadas masivamente al abortismo, especialmente en el proletariado.

La separación del placer y la reproducción no funciona como prometieron los neomalthusianos, o mejor dicho, funciona así, la idea neomalthusiana y la tecnología abocan a millones y millones, incluso cientos y miles de millones a largo plazo de embarazos no buscados. Y como la reforma antisexual implantada por medio de su aplicación ya es absolutamente necesaria para mantener los niveles de disminución del salario mínimo proletario, en lugar de eliminar el sistema neomalthusiano en busca de una solución real, la solución que dan los reformistas para tapar el fiasco del régimen reproductivo neomalthusiano es desplegar una amplia infraestructura, a veces discreta a veces clamorosa, que sirve para dar muerte a los humanos embrionarios sobrantes al capitalismo. ¿Esto es defendible? ¿Esto es revolucionario? ¿qué se pierde y qué se gana y quién lo pierde y quien lo gana en la generación de este problema nuevo y su nueva solución?

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El cambio al régimen procreativo de tipo neomalthusiano en los países capitalistas periféricos y la nueva “higiene” “racial”. Con nota sobre

Las revoluciones de colorines neomalthusianos solo buscan implantar el nuevo régimen explotador en la procreación

En el inicio del proceso, en el espacio político las clases medias, sobre todo el funcionariado y las fracciones técnicas, hacen una “revolución” del espectáculo de los colorines para reducir la fertilidad humana, abrumadas por los éxitos en la reducción de la mortalidad perinatal, infantil, en la fase fordista, que multiplica al proletariado y aumenta la competición por la movilidad social ascendente. Entonces dan un giro radical, el ideal de la familia con hijo único se abre paso, y la búsqueda del cese de la reproducción de los pobres se impone como objetivo político, luego ese ideal del hijo único también será combatido en aras de la persona consumidora soltera, que finalmente también es otro fraude neomalthusiano cuando la siguiente crisis de proletarización aprieta y se lleva al consumismo dejando solo la soledad. Pero antes de todo este desarrollo ya culminado en los paises capitalistas centrales, tanto en sus zonas urbanas como en sus zonas rurales, las clases medias urbanas dan forma reivindicativa si o si, incluso aunque se conozcan ya las consecuencias a la largo plazo de instaurarlo, del régimen procreativo neomalthusiano que sustituya al régimen fordista pro natalista normalmente ya en ruinas, pues la desvalorización de la fuerza de trabajo conlleva la desvalorización del humano embrionario.

En el movimiento de la totalidad la instauración de este régimen neomalthusiano tiene efectos beneficiosos en la acumulación de capital y la paz social, puesto que el proletariado queda a la defensiva y luego queda bajo control por el no relevo generacional suficiente. Por esto, los ataques a los conservadores, solo son la táctica, la forma externa de la contradicción de las clases medias en las zonas rurales que se resisten a la desvalorización, pero la forma interna, en este caso la estrategia neomalthusiana y del bloque de las clases medias emergentes y la oligarquía monopolista, es una estrategia contra el proletariado.

El neomalthusianismo es un tipo de reformismo de clases medias urbanas que se abre paso y consigue instalarse como cultura dominante en la procreación a determinado punto de desarrollo de la acumulación de capital y de nivel reducido de la tasa de ganancia media. Pero hay una sombra, el borrón que hay que ocultar que es el aborto en si, y sus consecuencias.

La dialéctica del capital contra el aumento de costos de fertilidad, sobre todo proletaria, deviene permanente

Realmente entre quienes están luchando por imponer este régimen reproductivo en los países de la periferia capitalista ahora, (México, Argentina, Chile, África, etcétera) a partir de la inercia estructural de la acumulación de capital y la nueva lucha de clases que impone, muchos creen ser “anarquistas” e incluso “marxistas, es cierto, pero en realidad son neomalthusianos. Incluidas estas reyertantes mexicanas que están abogando por la reducción de los precios del aborto, que como he aclarado es la consecuencia necesaria de la instauración del régimen de procreación de tipo neomalthusiano, estableciendo urgencias proabortistas con sicodramas que conducirán a… ¿a dónde conducen?

Si tomamos la experiencia del establecimiento del régimen procreativo neomalthusiano desde mediados de los años 1960s en el estado español, las medidas que se imponen contra la procreación, especialmente la proletaria, conducen a lo que el flanco débil de la teoría neomalthusiana no aclara o no quiere aclarar al proletariado.

En el corto plazo la mujer y el hombre ahorran los costos de procreación, pero tener hijos también es, además de una autoproducción y precisamente por ello, una inversión económica real. Y por eso mismo, el costo ahorrado al capital en generar la siguiente generación en lo personal y en lo colectivo, a largo plazo genera una crisis demográfica, que impide que el sistema de seguridad social sea sostenible a la vez que la acumulación de capital, entonces, al llegar a esa fase, a la que acabamos de llegar ya en el estado español, el proletariado descubre que ni tiene los hijos ni tiene la seguridad social.

La solución que dieron en el estado español a este problema a finales de los años 1990s fue importar población masivamente. Pero la tasa de reproducción de las mujeres inmigradas era alta por lo que se lanzaron a liberalizar totalmente el abortismo de manera que las infraestructuras y sistemas pro abortistas dispuestos para las autóctonas se pudieran desdoblar para las inmigradas, para lo cual debían derogar la barrera de los tres supuestos causales e incluso el seudo causal de los problemas sicológicos que les era útil para la demanda masificada en las autóctonas pero insuficiente para las inmigradas. Se trataba de liberalizarlo totalmente para agilizar los trámites y operativos en los abortaderos y los centros de atención social neomalthusianos que recomiendan normalmente abortar como solución neomalthusiana “correcta” a las mujeres pobres embarazadas, especialmente las inmigradas, que acuden a ellos a pedir ayuda.

Las enseñanzas de la Historia a los anarquistas y a los espartaquistas aquí y en México

Despues de lo visto hay que concluir que a lo que nos ha hecho arribar este régimen procreativo neomalthusiano en la reproducción social de la fuerza de trabajo es al nazi fascismo de nuevo cuño, pero entre colorines rojiverdes. Desde luego, no es admisible que se intente presentar al anarquismo o al espartaquismo como cómplices del despliegue y desarrollo de este complejo sistema de destrucción física del proletariado y estabilización de la sociedad capitalista. Lo que la militancia neomalthusiana ha hecho, está haciendo y va a hacer es su responsabilidad no una responsabilidad de los anarquistas y los espartaquistas, lo que es importante destacar porque al retirarse de la palestra después de cumplir su función totalitaria dejaran a cubierto de sus responsabilidades políticas a su corriente política de clases medias y al capitalismo como modo de producción, endosando precisamente a las victimas de sus fraudes la responsabilidad política de la estela de ruinas dejadas por este tipo de reformismo que, por si no fuera poco, contiene una sorpresa llamada eugenesia, como veremos a continuación.

Recordemos que en Alemania, en la crisis social capitalista posterior a la guerra y a la derrota de la Revolución Proletaria de 1918-1919, los nazis crearon una narrativa política en la que incluyeron al neomalthusianismo, en su núcleo esencial, la higiene de la raza o eugenesia. Comenzaron manipulando el rechazo el miedo popular al contagio de enfermedades venereas, concretamente de la epidemia de la sifilis, y en ausencia de contradictores a los cuales acallaban con métodos dictatoriales totalitarios, suplantaron la conciencia de la enfermedad con un rechazo a la población semita por “higiene racial”, para remate a continuación tomaron el abortismo como medio de control de la población en los países ocupados del Este de Europa y en los segmentos de población alemanes que consideraban subhumanos. O sea, las clases medias alemanas nazis imponían el abortismo al proletariado internacional, mientras luchaban por establecer un imperio territorial.

Pero los liberales radicales que se hacían pasar por anarquistas, por ejemplo en la CNT en los años 1930s, también tomaron la higiene de la raza o eugenismo como eje de actuación para eliminar a enfermos y pobres y tener una sociedad sana. La mayoría de la CNT no estaba de acuerdo con esas prácticas, las revistas neomalthusianas que se hacían pasar por anarquistas significaban infiltraciones de la burguesía en el proletariado revolucionario para hacerle dirección política indirectamente. En 1936, después de un golpe de mano contrarrevolucionario denunciado por García Oliver la estructura del sindicato revolucionario fue tomada en Catalunya por elementos neomalthusianos de las clases medias que buscaban imponer el nuevo régimen procreativo de la acumulación de capital en lugar de hacer la revolución social. Así el decreto de legalización del abortismo en Catalunya adujo como razón de legitimación “el interés de la raza”, llegando a ser justificado el primer aborto realizado legalmente con el causal de ausencia del padre miliciano por estar en el frente.

La implicación es que el neomalthusianismo y la eugenesia siempre van de la mano, por lo que no podemos hablar de revolución social cuando se trata de reformas para imponer régimenes procreativos de tipo neomalthusiano sino de lo contrario, de contrarrevolución social.

Mirado más de cerca, cuando se exije que bajen los precios del acto de dar muerte al embrión, se oculta que los mismos medios anticonceptivos elevan de forma permanente el número de embarazos no buscados, y las consecuencias, no solo son para los humanos embrionarios procreados para ser ultimados antes de nacer, sino para la población en su conjunto, lo que se está haciendo es oponerse a la revolución social puesto que no es posible una revolución social en proletariados que no conocen las contradicciones reales porque conscientemente se les oculta.
Tanto en México, que ya está entrando en este infame régimen procreativo retroaccionario, como en el estado español, donde la población ya no tiene posibilidad de salida histórica puesto que el derrumbe demográfico es ya imparable, con la excepción de importar más población pero de nuevo descubrimos que en esa misma operación importadora para evitar el derrumbe demográfico también se les aplica otra vez el régimen procreativo neomalthusiano a los importados. Indudablemente es para proseguir la eugenesia pero esta vez con americanos, europeos del este y africanos inmigrados, además de los autóctonos, coronando la catástrofe del derrumbe demográfico con la ignominia del abortismo aplicado ahora a los africanos.

Pero esto no lo hacen ni las feministas, ni los anarquitas ni los espartaquistas, esto lo están imponiendo los reformistas de clases medias de ideología neomalthusiana, que a la vez son ecofascistas y emplean la política de la identidades en el día a día para dividir al proletariado. Lo único que pido al proletariado es que no se deje confundir con las etiquetas y los colorines sino que examine los hechos profundamente que son duros, muy duros de roer. El primero de ellos es que no ha habido una revolución sexual en los años 1960s, lo que hubo fue una reforma de la procreación especialmente proletaria. Reforma que quieren aplicar globalmente al proletariado mundial en su conjunto, no los anarquistas ni las feministas ni los espartaquistas sino los reformistas neomalthusianos, de clases medias, socialdemócratas y liberales, aliados con la burguesía globo-oligopolista, básicamente haciendo una tortilla a la nazi con lo peor de la izquierda y lo peor de la derecha, aunque a escala global.

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Fuente: Asociaciongerminal.org