November 1, 2020
De parte de La Haine
233 puntos de vista


Los siguientes d铆as hasta el 8 de noviembre, cuando se oficialice la trasmisi贸n de mando en Bolivia, transcurrir谩n marcados por la tensi贸n y la incertidumbre

El 18 de octubre de 2020, el pueblo boliviano dio una lecci贸n de democracia al mundo entero, cuando en las urnas el 55,1% decidi贸 el retorno del Movimiento al Socialismo al gobierno. Esta contundente victoria, adem谩s de poner fin a los largos 11 meses del gobierno de facto de Jeanine A帽ez y corroborar que no hubo fraude en las elecciones del 2019, arroj贸 luz y esperanza sobre los pueblos de Am茅rica.

No ha sido f谩cil el camino. El bloque popular bajo la direcci贸n del Movimiento al Socialismo ha tenido que sortear todos los obst谩culos que ha puesto el gobierno golpista. La persecuci贸n pol铆tica a la que fueron sometidos los dirigentes pol铆ticos, las amenazas y abuso de poder contra los militantes, las dis铆miles maniobras para anular la personer铆a jur铆dica del MAS, las acusaciones de terrorismo y sedici贸n a Evo Morales, su proscripci贸n pol铆tica y la postergaci贸n en tres ocasiones de las elecciones son algunos ejemplos. Fue necesario que el pueblo se levantara y bloqueara 170 puntos del pa铆s para exigir sus derechos. Por esas razones, esos resultados electorales son una conquista del bloque popular.

Sin embargo, el peligro no desapareci贸 con la decisi贸n de la mayor铆a en las urnas. En las primeras horas, luego de conocerse la noticia, los contendientes aceptaron la arrolladora victoria del MAS, exceptuando a Luis Fernando Camacho, candidato por la alianza Creemos y ex l铆der c铆vico que fue parte del golpe de estado en el 2019, quien prefiri贸 esperar hasta que finalizara el conteo oficial de votos. En los escuetos pronunciamientos de cada uno de ellos, hay pistas de desaf铆os futuros que le tocar谩 enfrentar al binomio ganador: Luis Arce-David Choquehuanca. El candidato Carlos Mesa, quien qued贸 segundo en las elecciones, felicit贸 a los ganadores pero advirti贸 que aceptaba el mandato que el pueblo le hab铆a dado: 鈥淣os toca ser la cabeza de la oposici贸n. Honraremos a Bolivia鈥, asegur贸 en su cuenta de Twitter.

Por su parte Camacho, con un tono mesi谩nico, crucifijo en mano, enfatiz贸 que cumplir谩 con el rol de oposici贸n que le dio el pueblo en las urnas. Agreg贸 que no permitir谩 que se persiga y procese a los que se levantaron 鈥渃ontra la tiran铆a鈥 del gobierno de Evo Morales. Era previsible que ambos candidatos comenzaran ahora a disputarse el liderazgo en la oposici贸n e, incluso, traten de evadir toda culpa y responsabilidad como protagonistas del golpe de estado del 2019. Sin embargo, estas declaraciones dan cuenta de luchas intestinas venideras. Se avizora un complejo per铆odo de conflictos dentro de la Asamblea Legislativa Plurinacional, donde el MAS no logr贸 los dos tercios acostumbrados, aunque conserva la mayor铆a simple.

La tensi贸n ha estado presente durante el proceso electoral y parece que va a extenderse hasta que se produzca la trasmisi贸n del mandato, el 8 de noviembre, y quiz谩s un poco m谩s. La excesiva militarizaci贸n del pa铆s en el per铆odo de los comicios, las amenazas del ministro Murillo y la autoproclamada A帽ez, enrarecieron el ambiente y, aunque no ocurrieron hechos notables de violencia, mantuvieron en vilo a los ciudadanos. El retraso de los resultados a boca de urna, avalado por los inaceptables pretextos de las encuestadoras, fue sin dudas parte de una estrategia distractora para provocar cualquier levantamiento popular y anular los resultados. Afortunadamente, la alocuci贸n de Evo Morales desde Argentina felicitando a los ganadores y luego la exigencia de Sebasti谩n Michel, vocero de la campa帽a del MAS, ejercieron presi贸n sobre el gobierno y tuvieron que romper con el silencio y al filo de la medianoche anunciar a los ganadores en primera vuelta, de acuerdo con los resultados a boca de urna.

No obstante, el riesgo de un golpe de estado o de una convulsi贸n social a煤n est谩 latente. La susceptibilidad de los 鈥淧ititas鈥漑1] y su incapacidad de aceptar la derrota y la complicidad silenciosa del gobierno de facto, convierte en un campo minado el camino de la recuperaci贸n de la democracia en Bolivia. Peligrosas acciones de diferentes sectores de la oposici贸n dan cuenta de ello.

La lista la encabeza Jeanine A帽ez, quien tras destituir por mandato de la Asamblea Legislativa Plurinacional al ministro de Gobierno, Arturo Murillo, y al ministro de Educaci贸n, V铆ctor Hugo C谩rdenas,[2] desafi贸 al Parlamento y los restituy贸 al d铆a siguiente. De esa manera dejaba en evidencia 鈥渟u civilizado y r谩pido pronunciamiento de aceptaci贸n del resultado de las elecciones鈥. Aun con el poder de decidir y con tan oscura trayectoria hay sobradas razones para sospechar de sus futuras acciones.

El grueso de las protestas de la derecha, luego de las elecciones, se concentr贸 fundamentalmente en Cochabamba y Santa Cruz. En este 煤ltimo departamento la Uni贸n Juvenil Cruce帽ista (UJC), reconocida organizaci贸n con tendencia fascista, organiz贸 un paro por 48 horas, que no fue secundado masivamente por la poblaci贸n. Este fracasado intento de cuestionar el resultado del Tribunal Supremo Electoral trajo controversia entre la UJC y el Comit茅 C铆vico de Santa Cruz, a quienes reclamaron por falta de apoyo y les acusaron de haberlos utilizado durante el golpe del 2019.

El pasado 26 de octubre, un grupo de alrededor de 700 mujeres arrodilladas frente a la Octava Divisi贸n del Ej茅rcito en Santa Cruz, rogaron a Dios y a los militares intervenir y establecer una junta militar. Esta lamentable escena fue duramente criticada por ciudadanos e instituciones: 鈥淪on un grupo de fundamentalistas religiosos que tienen intereses que no son del conjunto de la poblaci贸n porque esos fanatismos religiosos ocurren en todas partes , algunos de los fundamentalistas religiosos son intolerantes con lo que ser铆an los derechos humanos de las personas y suponen que sus actitudes y decisiones son m谩s importantes, negando que existen otras culturas y otras formas de ver y pensar, esas actitudes intolerantes, en muchos casos, han dado lugar a posturas fascistas鈥.[3]

Este 鈥減edido religioso y pac铆fico鈥 no es m谩s que un llamado a la violencia, a un golpe de estado que anule la constitucionalidad, que condene la democracia y junto a ella vulnere constantemente los m谩s elementales derechos humanos de la poblaci贸n. Por inveros铆mil que parezca, en Bolivia, en pleno siglo XXI, han ocurrido dos eventos completamente opuestos. Por un lado, un grupo de mujeres 鈥搇a mayor parte de clase media鈥 arrodilladas clamando por violencia para imponer la voluntad de su clase; mientras en La Paz, Patricia Arce, la ex alcaldesa de Vinto que fue ultrajada y humillada por grupos extremistas de la derecha en 2019, recib铆a sus credenciales como senadora para representar al pueblo humilde y trabajador.

De acuerdo con el soci贸logo Jos茅 Antonio Mart铆nez Monta帽o: 鈥淟as personas que han asumido esa actitud, b谩sicamente desconocen la historia, parece que no han vivido las dictaduras en Bolivia, porque en la dictadura de Barrientos, la de Banzer, de Natusch Bush, de Garc铆a Mesa, los ciudadanos bolivianos perdieron los m谩s elementales derechos como personas, entonces pedir que las Fuerzas Armadas se hagan cargo es una insensatez鈥.

Sin embargo, este hecho nos lleva a otras lecturas m谩s all谩 de una memoria hist贸rica corta: se trata de una lucha de clases, que en forma de conflicto y cr铆menes por odio y racismo, desafortunadamente promete mantenerse en el escenario boliviano indefinidamente.

El r茅gimen de Jeanine A帽ez, aun en funciones, se mantiene en un silencio c贸mplice. Ser铆a bueno preguntar a la presidenta donde est谩 la mano dura para tratar a 鈥渓os violentos que no quieren la democracia鈥, tal y como anunci贸 d铆as antes de las elecciones. Es sencilla la respuesta: en su imaginario racista, 鈥渓os masistas, indios, bestias salvajes鈥 son los violentos que, cuando bloquean las ciudades para reclamar por sus derechos ciudadanos, est谩n cometiendo actos terroristas o de sedici贸n, mientras que los c铆vicos de Santa Cruz que paralizaron esa ciudad por 21 d铆as impidiendo a la poblaci贸n buscar sus alimentos y acudir a sus trabajos, eso no es terrorismo, 鈥渆so es una forma democr谩tica y civilizada de hacer valer sus derechos ciudadanos鈥. As铆 es como la derecha golpista interpreta estos hechos.

Los acontecimientos de las 煤ltimas horas son se帽ales preocupantes. En cinco de los nueve departamentos han tenido lugar protestas de los opositores al MAS, ante la actualizaci贸n de los reglamentos de la Asamblea Legislativa Plurinacional. Esta medida, dirigida a dinamizar la aprobaci贸n de leyes en funci贸n de contrarrestar la crisis sanitaria y econ贸mica que vive el pa铆s, ha sido interpretada como el irrespeto del MAS a la democracia. Las movilizaciones han llegado acompa帽adas de amenazas de paro y de no reconocimiento de los resultados de las elecciones.

La derecha muestra su lado hip贸crita, ahora sus acciones son muy apegadas a la democracia. La bancada de Comunidad Ciudadana y el propio Carlos Mesa amenazaron con no asistir a la toma de posesi贸n de Luis Arce si la Asamblea no rectifica esos cambios. Precisamente Mesa, el mismo que convoc贸 a la convulsi贸n social, a la sedici贸n en 2019 y que se mantuvo callado ante el ilegal ascenso de militares por decreto de Jeanine A帽ez, ahora le exige al presidente electo que presione a la Asamblea. En una posici贸n autoritaria y antidemocr谩tica le pide que anule estas decisiones pasando por encima del equilibrio de poderes, sobreponiendo la autoridad del poder ejecutivo sobre el legislativo, cuando en todo caso toca a la autoproclamada A帽ez, todav铆a en funciones, sugerir y no efectuar cualquiera de estos cambios.

La oposici贸n sabe que se necesita solo una chispa para provocar la desestabilizaci贸n y est谩 utilizando todos sus recursos y estrategias. Cualquier acontecimiento puede ser el detonante. Las provocaciones no cesan. Desafortunadamente, hoy falleci贸 el dirigente minero Orlando Guti茅rrez, quien se encontraba hospitalizado, tras sufrir un atentado. La vida del joven que dio el ultim谩tum a A帽ez en agosto: 鈥淥 te vas con una elecci贸n democr谩tica o te vas con una convulsi贸n social, porque el pueblo est谩 cansado鈥 ha sido truncada tempranamente. 驴Este lamentable hecho es una provocaci贸n o una amenaza? o quiz谩s ambas cosas?

Los siguientes d铆as hasta el 8 de noviembre, cuando se oficialice la trasmisi贸n de mando, transcurrir谩n marcados por la tensi贸n y la incertidumbre que significan caminar sobre un campo minado. El Movimiento al Socialismo se enfrenta al reto de responder con paciencia y sabidur铆a a los ataques de la derecha que intenta desesperadamente impedir la recuperaci贸n de la democracia en el Estado Plurinacional de Bolivia. Se ha ganado una batalla en las urnas pero la lucha sigue.

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Notas:

[1] En el 2019 una convulsi贸n social orquestada por la derecha boliviana devino en golpe de estado. Los bloqueos y el paro por 21 d铆as en la ciudad de Santa Cruz fueron protagonizados principalmente por j贸venes de clase media que se reconocen como Pititas, tomando el nombre de las pititas o cuerdas que utilizaron para bloquear el paso en las calles.

[2] Ambos ministros fueron interpelados por la Asamblea Legislativa Plurinacional para dar cuentas sobre la compra de gases lacrim贸genos, equipos antimotines y otros gastos para la Polic铆a Nacional, en el caso del ministro Murillo. C谩rdenas por su parte deb铆a explicar la suspensi贸n de clases en el pa铆s por la Covid 19. Ambos no acataron el llamado y por esa raz贸n fueron censurados.

[3] 鈥淎fuera de la 8va Divisi贸n del Ej茅rcito: Oran para que los militares tomen el mando del pa铆s鈥. https://www.leo.bo/2020/10/28

Cubadebate




Fuente: Lahaine.org