June 30, 2021
De parte de Grupo Anarquista Apoyo Mutuo
281 puntos de vista


驴Conoc茅is a Gramsci? Yo no, y la verdad es que me importa una mierda el puto Gramsci, su vida y su obra. Lo siento por si me pierdo algo (que seguro que s铆, esa te la concedo), pero me interesa muy poco ese individuo cuyas ense帽anzas tanto emocionan a ciertos popes y repartidores del saber obrero. Estoy harto de que para reafirmar nuestros argumentos haya que citar a Gramsci, o a Chomsky, o a Marx. O a Bakunin, Kropotkin y dem谩s. Joder, si es que encima los citamos mal, como dec铆a el otro Marx (Groucho, que no me importa citarlo porque ya sabe que lo har茅 mal).

El uso indiscriminado del 鈥渁rgumento de autoridad鈥 es propio de gentes que piensan poco y necesitan que otros les afinen el argumentario. Lo que en el barrio, y en el pueblo, siempre hemos dicho 鈥渦nos petardos鈥. Unos petardos que adem谩s quieren no ser rebatidos, porque 鈥渃omo dijo Gramsci鈥tc.鈥.

Con estos mimbres hay quien quiere plantarse en Pan Bendito a explicarle a la gente la precariedad, la sociedad capitalista, la lucha obrera (controlada) y, ya de paso, el mayo del 68, el romancero cansautor completo de los 70 y la filmograf铆a completa de Kusturika, Ken Loach, Costa Gravas o Fernando Le贸n, que oye, las hay que molan mucho (en otras hasta te compadeces del jurado del festival de Venecia que se vio aquella cosa), pero no es para dar la turra todo el d铆a con ese aire de superioridad intelectual. Que es lo peor de todo.

Leer sabemos todos, y si no nos leemos los tostones que a ti te han 鈥渋luminado鈥 y 鈥渇ormado鈥 es porque no nos da la gana. Porque algunos preferimos disfrutar de la vida antes que hacernos los chulitos, y menos ante gentes que te puede explicar en primera persona lo que es un curro de mierda y no poder pagar la casa.

En el fondo, tienen raz贸n quienes dicen que a nuestro alrededor hay mucho pijo dando lecciones. Y liderando organizaciones. Y present谩ndose al parlamento de turno鈥.porque las cosas se cambian desde dentro. Lo mismo lo dijo Gramsci.

La llamada izquierda (la real, la imaginada, la parlamentaria) est谩 plagada de aspirantes a l铆deres salidos de la Moraleja que vienen a contarte teor铆a econ贸mica y luchas obreras no vividas. Gentes que desde sus acomodadas vidas y sus completos estudios universitarios (m谩ster en universidad prestigiosa incluido) te explican lo que te pasa en tu d铆a a d铆a.

Y, claro, se nota la impostura.

Para saber que vives en un mundo asqueroso en los que el poderoso se dedica a machacar todo lo que puede a los que estamos abajo (si bien, es verdad que unos m谩s abajo que otros) no necesitas que venga un ni帽o pijo bien alimentado con ganas de tener esca帽o (o como m铆nimo una columna en El Pa铆s y una tertulia en La Sexta). S贸lo hay que mirar un poco y, quiz谩, apagar la tele, no sea que se te seque la neurona (y la necesitas). Vamos, que todos sabemos d贸nde nos aprieta el zapato.

La (ultra) derecha se lo monta mejor, en este sentido. Son tambi茅n unos pijos de la moraleja, pero m谩s listos, o quiz谩 con mejores intuiciones. En vez de aburrirte con teor铆as de tipos como Gramsci y echarte la peta porque no has seguido fielmente sus ense帽anzas (y sus tocho-co帽azos donde te lo explican), te se帽alan al enemigo al que odiar (b谩sicamente tu vecino pobre de otro pa铆s que vive igual que t煤, pero es de otro pa铆s). Por supuesto con ellos vas a seguir jodido, y encima enfrentado a tus vecinos de otras latitudes, razas o preferencias sexuales, pero tendr谩s diversi贸n simbolog铆a y, ojo, la sensaci贸n de formar parte de una comunidad. Con su simbolog铆a, su bandera (grande, en este sentido a las banderas les pasa como a los coches de grandes cilindradas, indican un cierto complejo sexual de su due帽o sublimado con un enorme s铆mbolo f谩lico exhibir) y sus liturgias.

No hay m谩s que ver las liturgias nocturnas con velitas, esteladas y dem谩s que se montan en Catalunya a cuenta del sufrimiento del pueblo que ellos, y s贸lo ellos, representan. S铆, la cosa de 鈥淓l proc茅s鈥 es, sobre todo, una historia de la nueva ultraderecha que nos invade y reta, en su mayor parte. Ser铆a momento que alguien se cayese de ese guindo, a ser posible sin caer de la sart茅n al fuego del nacionalismo espa帽ol, que es lo mismo, pero con ej茅rcito propio (y jueces).

La necesidad que se tiene de buscar un mes铆as y, tal vez, una redenci贸n para nuestros sufrimientos (reales e imaginados) nos lleva a caer en estos pensamientos absurdos y, si hay mucho tiempo, leer a cl谩sicos antiguos y justificar nuestros posicionamientos en sus 鈥渆nse帽anzas鈥 en vez de ver a nuestro alrededor.

A nuestro alrededor hay paro, hay desahucios, hay racismo y machismo. Pero tambi茅n hay toda una sociedad de gente que se puede juntar y ayudarse mutuamente para superar sus problemas. Esto es, a nuestro alrededor tambi茅n est谩 la posibilidad de construir alternativas. Y no hace falta leer a Gramsci, ver una pel铆cula de Kusturika o escucharte la discograf铆a entera de Ismael Serrano (que hay que tener ganas, por cierto). Basta con empatizar y tener ganas.

El puto Gramsci nos ciega. Dejad en paz al puto Gramsci, que no nos va a arreglar la papeleta desde su tumba.

Y alejaros de toda esa gente que para articular su discurso recurren a Gramsci, Marx o cualquier otro autor. Nos sobran intelectuales de pacotilla y nos faltan manos y barrio.




Fuente: Apoyomutuo.org