February 3, 2021
De parte de Kurdistan America Latina
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Felix Padel naci贸 en Londres, estudi贸 en las universidades de Oxford y Delhi literatura e historia antiguas, antropolog铆a y sociolog铆a, y se doctor贸 en antropolog铆a social. Actualmente, vive y trabaja sobre todo en la India. Ha escrito dos importantes libros: 鈥淪acrificing People: Invasions of a Tribal Landscape鈥 (1995/2010) y 鈥淥ut of This Earth: East Indian Adivasi and the Aluminium Cartel鈥 (2010, con el activista indio Samarendra Das), que constituye un importante cuestionamiento/exposici贸n del capitalismo, especialmente de los modelos de explotaci贸n desenfrenada a trav茅s de la miner铆a y la industria armament铆stica, que implican el despojo masivo de los habitantes originales de la tierra que han salvaguardado intactos los antiguos ecosistemas, junto con el genocidio cultural y el ecocidio. Este libro ha contribuido a abrir el debate sobre la miner铆a y el uso de los recursos en la India.

Los kurdos representan una de las culturas m谩s antiguas de Asia Occidental, y su lucha por la justicia y la paz -隆incluso por el reconocimiento b谩sico!- representan uno de los movimientos m谩s significativos y menos comprendidos del mundo. Hay muchos otros pueblos y movimientos de este tipo, de los que sabemos poco, debido a la distorsi贸n de los medios de comunicaci贸n, y a su 鈥渇abricaci贸n del consentimiento鈥.

Los movimientos con los que m谩s me he relacionado son los de los pueblos ind铆genas de la India, conocidos como pueblos tribales o adivasis, que se retiraron hace tiempo a las regiones m谩s inaccesibles de la India, de monta帽as y bosques y r铆os, donde preservaron su entorno natural durante siglos. Ahora, estas zonas est谩n siendo invadidas por, literalmente, cientos de empresas que embalsan los r铆os, extraen los minerales de las monta帽as, talan los bosques y promueven los cultivos transg茅nicos.

El 鈥渄esarrollo鈥 es, a menudo, una m谩scara para extraer recursos de una manera que destruye las comunidades y los ecosistemas. Todos conocen la presa de Ilisu y la destrucci贸n que amenaza en el suroeste de Turqu铆a. La India tiene m谩s de 3.000 grandes presas. Algunas presas individuales han desplazado a m谩s de 200.000 personas, principalmente adivasis, junto con los sistemas de campos y bosques con los que siempre han convivido. En las regiones del Himalaya, donde los grandes r铆os descienden r谩pidamente, se est谩n construyendo varios cientos de nuevas presas. Hay muchos movimientos para tratar de detener estas presas, pero la gran magnitud de las obras y la financiaci贸n que llegan lo hacen muy dif铆cil.

Aparte de la enorme destrucci贸n de los ecosistemas y las comunidades que siempre han dependido de estos r铆os, alrededor del 70% de cada proyecto se financia mediante pr茅stamos, y 茅sta carga de la deuda, en efecto, hipoteca los r铆os y privatiza su agua, que siempre hab铆a sido propiedad com煤n.

Este uso de la deuda en la estructura de poder actual debe entenderse m谩s abiertamente. El sistema econ贸mico promovido por el Banco Mundial/FMI ha sumido a un pa铆s tras otro en una deuda impagable. Esta deuda se utiliza luego como palanca para obligar a estos pa铆ses a abrir sus recursos. Lo hemos visto especialmente con los gobiernos estatales de la India, donde algunos de los estados m谩s pobres acumularon la mayor deuda, pagando por presas y minas de carb贸n, b谩sicamente una infraestructura para la industria minera. Esta deuda se utiliz贸 despu茅s para obligar a estos estados a abrirse a las empresas mineras extranjeras, ya que estos estados -Odisha, Jharkhand, Chhattisgarh- son los m谩s ricos en minerales.

Existe un estrecho v铆nculo, al que se presta poca atenci贸n, entre las grandes presas y la fabricaci贸n de metales. El aluminio, en particular, necesita grandes cantidades de electricidad para fundirse y, desde la d茅cada de 1890, las fundiciones de aluminio suelen construirse junto a grandes presas para suministrar energ铆a hidroel茅ctrica. La presa de Asu谩n en Egipto, la de Akosombo en Ghana, la de Tucurui en Brasil, son algunas de las m谩s de 100 presas en todo el mundo construidas b谩sicamente para abastecer a las f谩bricas de aluminio. Es posible que Ilisu sea otra; hoy en d铆a la conexi贸n no suele hacerse expl铆cita.

Una de las razones por las que la industria del aluminio es tan importante es que es un metal clave para el sector aeroespacial y de defensa, es decir, para el complejo industrial militar. Muchas de las guerras que ocurren en el mundo son b谩sicamente guerras por los recursos; esto incluye probablemente las guerras de Irak y Libia, donde est谩n en juego enormes cantidades de petr贸leo, y quiz谩s incluso Afganist谩n, donde hay muchos minerales. Algunos de los pa铆ses africanos sumidos en la guerra, como el Congo, son muy ricos en minerales, lo que ha alimentado los combates. En el centro de la India se promueven cientos de proyectos mineros y f谩bricas de metales, muchos de ellos contra fuertes movimientos locales, algunos en zonas adivasi, otros no. Estos movimientos de resistencia se encuentran entre los m谩s fuertes del mundo, aunque se informa muy poco fuera de la India.

Superpuesta a esta situaci贸n, en los 煤ltimos diez a帽os ha despuntado una insurgencia mao铆sta, formada por el movimiento 鈥渘axalita鈥 y su 鈥淕rupo de Guerra Popular鈥, activo desde los a帽os 1960, combinada con la influencia de los mao铆stas nepal铆es. En pocos a帽os, la insurgencia mao铆sta se ha extendido a m谩s de 100 distritos, principalmente en el este de la India Central. El primer ministro de la India la ha calificado como la mayor amenaza para la seguridad del pa铆s. La explotaci贸n, la desposesi贸n y la injusticia a las que se enfrentan los adivasis han llegado a ser tan extremas que, al parecer, se est谩n uniendo a los mao铆stas en gran n煤mero, y se han desplegado 10.000 polic铆as armados contra ellos en la 鈥淥peraci贸n Cacer铆a Verde鈥.

Los grupos de derechos humanos han denunciado cientos de horribles atrocidades cometidas por hombres de uniforme contra los aldeanos adivasi, sin esperanza de obtener justicia. En varios casos bien registrados en los que las mujeres y los hombres adivasi se han atrevido a denunciar a la polic铆a por atrocidades, las personas que han presentado los casos han sido encarceladas por 鈥渃asos falsos鈥 y, al parecer, torturadas, lo que les ha hecho inaccesibles a sus abogados y partidarios.

Hay muchos paralelismos entre el movimiento mao铆sta en el centro de la India y la lucha kurda. Arundhati Roy escribi贸 un art铆culo en un semanario indio, en marzo de 2010, titulado 鈥淲alking with the Comrades鈥 (Caminando con los camaradas), sobre su visita a los mao铆stas en los bosques de Chhattisgarh, en el centro de la India, en el que entrevist贸 y grab贸 las historias de vida b谩sicas de varios j贸venes mao铆stas adivasi, tanto mujeres como hombres. Las mujeres adivasi que han visto c贸mo violaban y asesinaban a sus amigos y familiares cercanos, est谩n muy motivadas para alistarse. Esta es una de las muchas similitudes con el movimiento kurdo.

Otra es la magnitud de la violencia y la pol铆tica del gobierno de reclutar a un gran n煤mero de adivasis como 鈥淪PO鈥 (Special Police Officers) para luchar contra los mao铆stas; dado que las personas a las que se arma y entrena para luchar son principalmente adivasis, se trata de una receta para la guerra civil: cientos de aldeas se dividen, en efecto, entre partidarios de los mao铆stas y del gobierno, y resulta muy dif铆cil permanecer neutral. Esto es similar al sistema de 鈥済uardias de pueblo鈥 en Turqu铆a, y tambi茅n a Colombia, donde las milicias gubernamentales han desempe帽ado un papel enorme y destructivo en la lucha contra los insurgentes comunistas.

Sin embargo, hay diferencias. Por un lado, Turqu铆a nunca habr铆a permitido la publicaci贸n de un art铆culo como el de Arundhati. Turqu铆a tiene una de las prensas menos libres, mientras que India tiene una de las m谩s libres -incluso en Occidente, es dif铆cil imaginar que se publique un art铆culo importante 鈥淐aminando con Al Qaeda鈥 o 鈥淟os talibanes鈥 que d茅 una visi贸n simpatizante. Esto no quiere decir que la situaci贸n en India sea f谩cil para los periodistas: los medios de comunicaci贸n suelen ser propiedad de los mismos conglomerados que poseen las empresas mineras, y los periodistas que intentan sacar a la luz las atrocidades cometidas por las empresas y las fuerzas de seguridad se enfrentan a una gran presi贸n.

Adem谩s, los dirigentes mao铆stas no son adivinos, y el propio Mao impuso la producci贸n de acero de forma tan despiadada como cualquiera en su 鈥淕ran Salto Adelante鈥, causando la muerte de millones de personas. Se sabe que los mao铆stas cobran dinero por protecci贸n de las empresas mineras, y los dirigentes se niegan a explicar su pol铆tica sobre la miner铆a, aunque en el estado de Jharkhand, por ejemplo, han impedido que se lleven a cabo numerosos acuerdos mineros sobre el terreno.

Lo que est谩 ocurriendo en el centro de la India, y en las zonas kurdas de Turqu铆a, sigue un patr贸n establecido por los capitalistas europeos hace siglos. Estados Unidos, en particular, es un pa铆s fundado sobre el genocidio de sus habitantes nativos. Un genocidio similar tuvo lugar en Australia -en Tasmania toda la poblaci贸n nativa fue exterminada a principios del siglo XIX.

La Compa帽铆a Brit谩nica de las Indias Orientales fue una de las primeras 鈥渃ompa帽铆as multinacionales鈥 del mundo. Gran Breta帽a ya hab铆a desempe帽ado un papel importante en el comercio de esclavos, comprando/capturando negros de 脕frica Occidental y envi谩ndolos a Sudam茅rica para trabajar en las plantaciones. Uno de los principales comercios de la EIC era el opio, que obligaba a cultivar a los agricultores de la India y a comprar a China, a la que hizo la guerra en dos ocasiones para obligarla a comprar opio.

Repasando los registros de la Compa帽铆a de las Indias Orientales, una de las principales preocupaciones era aumentar los ingresos de la India -poco a poco la mayor parte de la India qued贸 bajo el dominio brit谩nico. Se libraron varias guerras para que los pueblos tribales aceptaran el dominio brit谩nico y para reprimir las rebeliones tribales, cuando el dominio brit谩nico hab铆a aumentado enormemente la explotaci贸n y el despojo de los pueblos. Pero lo que tambi茅n llama la atenci贸n es la preocupaci贸n por la moralidad, la preocupaci贸n por hacer que las acciones brit谩nicas parezcan leg铆timas y justas: 鈥減acificar鈥 y 鈥渃ivilizar鈥 las 鈥渮onas sin ley鈥. El 鈥淕obierno de la India鈥 era en origen una filial del EIC, destinada a administrar el territorio y a recaudar ingresos, raz贸n por la cual el jefe de un distrito se llama a煤n hoy 鈥渞ecaudador鈥.

Otra pauta establecida por los brit谩nicos, como probablemente sepan, fue el bombardeo de pueblos kurdos y 谩rabes por parte de la RAF durante la d茅cada de 1920, utilizando gas mostaza. El petr贸leo era el principal motivo entonces -como a menudo ahora. La 鈥淕uerra contra el Terror鈥 es una completa contradicci贸n en los t茅rminos: cuando el terror es utilizado por las fuerzas de seguridad, en una escala mucho mayor que el terror de los 鈥渢erroristas鈥, 驴por qu茅 las fuerzas de seguridad no deber铆an ser llamadas terroristas? Es evidente que en Turqu铆a, en la India y en muchos otros pa铆ses, el terror principal son las acciones de las fuerzas de seguridad.

Otros pa铆ses en los que este patr贸n es especialmente evidente son, por supuesto, Israel. M谩s lejos, Indonesia es un ejemplo notorio: Pap煤a Occidental fue, en efecto, traicionada por la ONU cuando Indonesia se apoder贸 de ella. Desde entonces, los pueblos nativos han llevado a cabo una insurgencia, y las empresas mineras estadounidenses/australianas han desempe帽ado un papel importante en connivencia con las fuerzas de seguridad indonesias.

En Am茅rica Latina, las regiones amaz贸nicas de Ecuador, Per煤 y Colombia han sido invadidas por empresas petroleras, con una escalada de violencia y devastaci贸n medioambiental en los 煤ltimos a帽os. Nigeria tambi茅n ha sido testigo de una enorme violencia por parte de las fuerzas de seguridad en connivencia con Shell y otras empresas petroleras. En la India, a menudo se despliegan mil o m谩s polic铆as para forzar la construcci贸n de un proyecto, con una violencia considerable y varios 鈥渄espidos policiales鈥. Tambi茅n en este caso, la pauta se remonta a los violentos a帽os inmediatamente posteriores a la Primera Guerra Mundial, cuando el coronel Dyer, en el Punjab, orden贸 a sus tropas disparar contra una multitud desarmada, matando a varios centenares.

Uno de los mayores disparos de la polic铆a en los 煤ltimos a帽os se produjo en Kalinganagar, en Orissa, donde se est谩n construyendo varias plantas sider煤rgicas importantes, en particular por una de las mayores empresas de la India: Tata. El 2 de enero de 2006, Tata trat贸 de iniciar las obras con el apoyo de muchos polic铆as; hubo una pelea y explosiones por un cable trampa. Tras la muerte de un polic铆a, la polic铆a dispar贸 contra los aldeanos adivasi durante m谩s de una hora, matando a 14 e hiriendo a unos 60. La iron铆a del nombre es que Kalinga era un pueblo que se resisti贸 al emperador Ashoka, en el siglo III a.C., cuando estaba conquistando la mayor parte de la India. Era un pueblo sin reyes, pero opuso una fuerte resistencia. Ashoka erigi贸 inscripciones por toda la India en las que expresa una especie de remordimiento, diciendo que 100.000 kalingas fueron asesinados, 150.000 esclavizados, y muchos murieron por enfermedad y hambre. As铆 que, en cierto modo, la guerra de Kalinga es uno de los primeros hechos registrados de la historia de la India, y sus proporciones genocidas se repiten ahora. Puede que el n煤mero de muertos sea relativamente peque帽o (aunque las atrocidades de la 鈥淥peraci贸n Caza Verde鈥 no lo son), pero las comunidades desplazadas se enfrentan a un genocidio cultural: la destrucci贸n de todo lo que valoran y el desarraigo de su v铆nculo con la tierra.

Esto tambi茅n es evidente en las zonas kurdas de Turqu铆a, donde se ha informado de la destrucci贸n de varios miles de pueblos y de que 10.000 habitantes han acudido como refugiados a las ciudades o han abandonado Turqu铆a. Podr铆a decirse que el genocidio consta de dos procesos principales: uno es el exterminio f铆sico, como el que se llev贸 a cabo contra muchas tribus americanas y australianas, contra los armenios en Turqu铆a y por los nazis contra los jud铆os.

El otro es la matanza de culturas arraigadas a la tierra: este fue otro aspecto en Am茅rica y Australia, donde los misioneros se encargaron de 鈥渄estribalizar鈥 a los ni帽os llev谩ndolos a internados donde se les prohib铆a hablar sus propias lenguas, etc., un modelo similar a la prohibici贸n del kurdo en Turqu铆a. Los adivasis suelen decir 鈥減uede correr nuestra sangre, pero no dejaremos nuestra tierra鈥 -conociendo la condici贸n de 10.000 personas que ya han sido desplazadas, y sufren una 鈥渕uerte del alma鈥.

En muchos sentidos, las sociedades tribales o 鈥渟ociedades ecol贸gicas鈥 son la ant铆tesis del capitalismo. Como dijo un adivasi a punto de ser desplazado por la presa del Narmada en una declaraci贸n que se public贸: 鈥淣os toman por pobres, pero no lo somos. Vivimos en armon铆a y cooperaci贸n con los dem谩s鈥 Obtenemos buenas cosechas de la Madre Tierra鈥 Las nubes nos dan agua鈥 Producimos muchos tipos de granos con nuestro propio esfuerzo, y no necesitamos dinero. Usamos semillas producidas por nosotros鈥 En el esp铆ritu de Laha (trabajo comunal) producimos una casa en un solo d铆a鈥 Vosotros viv铆s en casas separadas. No os preocup谩is por la alegr铆a o el sufrimiento de los dem谩s. Pero nosotros vivimos del apoyo de nuestros parientes y amigos鈥 驴C贸mo es posible que en nuestros pueblos prevalezca ese sentimiento de compa帽erismo? Porque nos ayudamos mutuamente. Disfrutamos de la misma posici贸n. Hemos nacido en nuestra aldea. Nuestro Nara (cord贸n umbilical) est谩 enterrado aqu铆鈥 (Baba Mahariya, 2001).

Un anciano kond (adivasi) pregunt贸 a un amigo m铆o: 鈥溌緿贸nde est谩n los santos en tu sociedad? En este pueblo todos somos santos. Consumimos poco, compartimos lo que tenemos y no desperdiciamos nada鈥. Un l铆der indio estadounidense llamado Russell Means lo expres贸 con m谩s fuerza a煤n, en un discurso pronunciado en la reserva de Pine Ridge (Dakota del Sur) en 1982: 鈥淪er es una propuesta espiritual. Ganar es un acto material. Tradicionalmente, los indios americanos siempre han intentado ser las mejores personas que pod铆an. Parte del proceso era, y es, regalar la riqueza -descartar la riqueza, para no ganar. La riqueza material es un indicador de falso estatus entre la gente tradicional, mientras que es 鈥榩rueba de que el sistema funciona鈥 para los europeos鈥 La tradici贸n intelectual europea de desespiritualizar el universo es muy similar al proceso mental que conlleva deshumanizar a otra persona鈥 El proceso mental funciona para que sea 鈥榲irtuoso鈥 destruir el planeta. T茅rminos como 鈥榩rogreso鈥 y 鈥榙esarrollo鈥 se utilizan aqu铆 como palabras de cobertura鈥 Por ejemplo, un agente inmobiliario puede hablar de 鈥榙esarrollar鈥 una parcela abriendo una cantera de grava. El desarrollo significa aqu铆 una destrucci贸n total y permanente, con la eliminaci贸n de la propia tierra. Pero la l贸gica europea ha 芦ganado禄 unas cuantas toneladas de grava, con las que se puede 鈥榙esarrollar鈥 algo m谩s de terreno mediante la construcci贸n de lechos de carreteras. En definitiva, todo el universo est谩 abierto a este tipo de locura鈥 Se ha abusado de la Madre Tierra. Se ha abusado de los poderes. Y esto no puede continuar para siempre鈥. Cuando utilizo el t茅rmino 鈥榚uropeo鈥 no me refiero a un color de piel o a una estructura gen茅tica concreta. Me refiero a una mentalidad, a una visi贸n del mundo que es producto del desarrollo de la cultura europea鈥 la Cultura de la Muerte鈥.

Entre las diferencias m谩s notables que distinguen a las sociedades adivasis y otras sociedades ecol贸gicas de la sociedad dominante, se encuentra el 茅nfasis en compartir frente a la competencia, que es un valor primordial en la sociedad capitalista dominante. Esto tambi茅n se aplica al Derecho, donde el proceso legal tradicional pretende reconciliar a los contendientes en una disputa en lugar de dar la raz贸n a uno y el otro a otro. Por lo general, ambas partes son multadas, incluso una m谩s que la otra, y las multas pagan una fiesta de reconciliaci贸n.

Otra diferencia principal es que estas sociedades viv铆an en una relaci贸n sostenible con su entorno: la sostenibilidad es la esencia de estas culturas. Esto tambi茅n es evidente en lo que respecta a los pueblos kurdos: vivir con ligereza en la tierra, sin tomar m谩s all谩 de cierto punto. Esto contrasta con muchos proyectos que se justifican en el marco del 鈥淒esarrollo Sostenible鈥, cuando lo que es 鈥渟ostenible鈥 se define principalmente como lo que es rentable: los 鈥3 pilares del DS鈥 son la econom铆a, la sociedad y el medio ambiente. Pero poner la 鈥渆conom铆a鈥 en primer lugar convierte el concepto en un sinsentido. Toda la vida depende de unos ecosistemas sanos. La sociedad tambi茅n exist铆a mucho antes de que la econom铆a y los mercados se separaran como una categor铆a aparte.

En el coraz贸n del capitalismo, desde el siglo XVIII, est谩 la idea de que si las personas siguen su propio inter茅s, esto conducir谩 al mayor bien com煤n, una idea que sabemos que ha conducido a niveles absurdos de sobreexplotaci贸n.

En muchos sentidos, la econom铆a neoliberal es el fundamentalismo m谩s peligroso que jam谩s haya existido. Es un conjunto de dogmas llenos de flagrantes contradicciones: todo el mundo sabe que los pa铆ses ricos se enriquecieron protegiendo sus mercados, no liber谩ndolos a la competencia. Los economistas que dirigen el FMI y el Banco Mundial, as铆 como Wall Street y los principales bancos del mundo, est谩n fuera de control, en el sentido de que sus pr茅stamos, pol铆ticas y acuerdos han tenido impactos devastadores en los ecosistemas y las comunidades desde la d茅cada de 1950, de los que no asumen ninguna responsabilidad.

De forma inusual, una consultora del Banco Mundial que visitaba las aldeas que se ver铆an afectadas por las presas del Alto Indravati, financiadas por el BM, en Orissa, grab贸 una conversaci贸n con los aldeanos: 鈥淯sted es una mujer y nosotros somos mujeres鈥 Usted es una persona alfabetizada de un gran pa铆s. Entiendes que estas cosas nos est谩n pasando. As铆 que, por favor, como mujer, ay煤danos鈥 La sociedad humana que vive en Am茅rica debe saber lo que est谩 pasando en otra sociedad humana que vive en la India. Y son responsables porque todos somos humanos, viviendo en la tierra. No pueden escapar. Si yo me muero de hambre, t煤 tambi茅n tienes una responsabilidad鈥.

Pero asumir la responsabilidad es precisamente lo que los economistas tienden a no hacer. Sobre todo por construir la burbuja de la Deuda. Si alguno de ustedes ha visto el documental Inside Job de Charles Fergusson, 茅ste documenta a los financieros y economistas responsables de la desregulaci贸n del comercio de derivados en Estados Unidos, incluyendo a Alan Greenspan y otros, mostrando precisamente c贸mo fueron responsables de la ca铆da de las hipotecas subprime en 2008, en la que miles de personas perdieron sus hogares.

Cuando uno explora el papel de la deuda en las finanzas modernas, se va dando cuenta de que todo el sistema se basa en una monstruosa burbuja de deuda. El sistema capitalista se ha mantenido gracias a una serie de artificios. La industria armament铆stica y la guerra han desempe帽ado un papel importante. Por un lado, las guerras han sido una de las principales causas de la deuda nacional, pero tambi茅n, las industrias armament铆sticas son una de las principales fuentes de beneficios para las naciones m谩s ricas, y una de las principales causas de la creciente carga de la deuda de las naciones m谩s pobres.

La teor铆a econ贸mica no aborda adecuadamente esta base de la deuda de las finanzas modernas; tampoco muestra el lugar central que ocupa la industria armament铆stica en el sistema econ贸mico moderno, y mucho menos el papel clave que desempe帽a en la propagaci贸n de la corrupci贸n. Como comentaba The Times en 1926, cuando una moci贸n presentada en la Sociedad de Naciones para prohibir la venta de armas con fines de lucro privado fue derrotada gracias a los grupos de presi贸n armament铆sticos estadounidenses: 鈥淟a guerra no s贸lo es terrible, sino que es algo terriblemente rentable鈥.

En muchos sentidos, la democracia moderna es una farsa, porque las elecciones est谩n financiadas por corporaciones, incluidas las empresas armament铆sticas, a las que los partidos elegidos se resisten a desafiar. Los pol铆ticos elegidos aparecen a menudo como los personajes de un escenario, cuando los hilos son movidos por entidades financieras con poca visibilidad p煤blica.

Merece la pena recordar el modelo original de democracia, formulado en Atenas en el siglo V a.C. Una de sus caracter铆sticas principales era la prohibici贸n de los pol铆ticos y jueces profesionales: estas funciones deb铆an ser asumidas por los ciudadanos de forma rotativa.

El sistema capitalista tal y como lo conocemos no puede continuar durante mucho tiempo sin destruir la tierra. Si queremos sobrevivir como especie, hay que volver a aprender los principios de los estilos de vida ecol贸gicos, junto con el sentido de vivir como una comunidad, compartiendo en lugar de permitir que los individuos acumulen cantidades rid铆culas de riqueza privada.

Esto est谩 en sinton铆a con la necesidad de Justicia, y de un reconocimiento mucho m谩s amplio, para los kurdos, y para los adivasis de la India, entre otros muchos Pueblos Ecol贸gicos. La injusticia alimenta la guerra, la polarizaci贸n, los actos de terror mutuos, y acompa帽a una sobreextracci贸n demencial de recursos, que estos pueblos consideran como Fuentes de Vida. Es significativo que en estas dos culturas, como en las de muchos otros Pueblos Ecol贸gicos, la Danza juega un papel vital en la vida comunitaria, 隆pueblos que a煤n saben bailar!

FUENTE: Felix Padel / Komun Academy / Fecha de publicaci贸n original: 21 de junio de 2020 / Rojava Azadi Madrid / Edici贸n: Kurdist谩n Am茅rica Latina

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Fuente: Kurdistanamericalatina.org