January 1, 1970
De parte de Red Nacional De Medios Alternativos
559 puntos de vista

Tras la sorpresiva muerte -este viernes- del juez penal de Nechochea, Mario Juliano (64), pionero incansable de la abolici贸n de las c谩rceles y titular de la Asociaci贸n de Pensamiento Penal publicamos una entrevista que le hiciera la APL, donde condensa parte de sus l煤cidas propuestas para acabar con el punitivismo, la devastaci贸n humana, la difusi贸n del terror, el disciplinamiento social y el negocio ensangrentado que comportan los muros, las rejas y el mismo sistema penal. Fue realizada en 2015 y mantiene, intacta, toda su vigengia. Propuso la liberaci贸n de gran parte de la poblaci贸n carcelaria cuando a煤n no exist铆a el Covid-19. 隆Gracias por tanto y hasta siempre, querido maestro!

(Por Oscar Castelnovo y Rosario Fern谩ndez) De acuerdo a los est谩ndares internacionales cada persona privada de libertad debe habitar, como m铆nimo, en un espacio de 7 metros cuadrados. Atendiendo a esta recomendaci贸n de la Comisi贸n Interamericana de Derechos Humanos, en el territorio de la Provincia de Buenos Aires solo habr铆a capacidad para 20.000 presos. Sin embargo, hoy se hallan tras las rejas bonaerenses casi 34.000 hombres y mujeres hacinados en 54 penales, inmersos en un contexto de muertes, tormentos, violaciones y con asistencia perfecta a una escuela de resentimiento y superaci贸n en el delito. As铆 lo entendi贸 el juez penalista de Necochea, Mario Juliano, quien present贸 un proyecto de Conmutaci贸n de Penas para categor铆as espec铆ficas de detenidos al ex gobernador Daniel Scioli, 煤nico funcionario que puede tomar esta resoluci贸n seg煤n lo dispone la Constituci贸n Provincial. La medida ya fue implementada por diversos pa铆ses que evaluaron su estado de emergencia carcelaria y los efectos adversos para la seguridad y la econom铆a de la sociedad.

El proyecto fue discutido e impulsado, en distintos 谩mbitos entre ellos la Facultad de Derecho de la Universidad de Buenos Aires, por abogados, soci贸logos, estudiantes y dirigentes sociales que se alarmaron con los informes del Comit茅 contra la Tortura de la Comisi贸n Provincial de la Memoria, donde ,entre otros, act煤a el Premio Nobel de la Paz Adolfo P茅rez Esquivel. As铆, 茅ste juez penal considera que 鈥渃ualquier sociedad necesita gestionar sus conflictos, pero lo que es evidente es que ni el sistema judicial ni la respuesta estatal del encierro han demostrado ser eficientes鈥. En el siguiente di谩logo explica c贸mo y por qu茅 pueden implementarse alternativas destinadas a salir 鈥渄el sendero a un precipicio muy cercano鈥.

鈥斅緾贸mo describe la situaci贸n carcelaria que lo impuls贸 a esta presentaci贸n?

鈥擡n la provincia hemos agotado los calificativos para referir a las condiciones tras las rejas. Todos los d铆as nos encontramos con hechos que nos sorprenden, como por ejemplo que falte alimentaci贸n para personas que tienen escasas posibilidades de atender una necesidad tan b谩sica como comer. Las denuncias publicadas por el Comit茅 contra la Tortura, las muertes y suicidios reales o fraguados, crecen de modo constante como los decesos por enfermedades evitables.

No podemos hablar de episodios aislados sino de hechos violentos que se repiten. La violencia no es solamente poner mano sobre un individuo y la tortura no es solo aquello que uno se representa simb贸licamente con una persona atada y picaneada. Hoy avanzamos a un concepto m谩s compatible con toda pena cruel, inhumana y degradante que es el com煤n denominador en las c谩rceles.

Yo vivo muy cerca y por lo tanto tengo bastante contacto con la Unidad N掳 15 de Bat谩n, donde se registraron casos de internos que fueron mordidos por las ratas. De manera que reclamamos que se proporcione un trato digno a las personas, recordando que el estar preso solamente implica la restricci贸n de la libertad ambulatoria y no el resto de los derechos.

鈥擡n el proyecto usted enumera situaciones espec铆ficas para descongestionar los penales en la provincia. 驴Cu谩les fueron los fundamentos?

鈥擯rimero, debo decir que no es un mecanismo ex贸tico que se nos ocurri贸 a nosotros. Es un modo de dar una respuesta r谩pida e inmediata al problema de la superpoblaci贸n carcelaria, conmutando las penas a categor铆as de condenados que no representar铆an un problema para el mantenimiento de la seguridad ciudadana, intentamos descomprimir. En la propuesta nos referimos a individuos, algunos de los cuales ya est谩n en alguna medida integrados en la sociedad, que se encuentran en fase de confianza egresando todos los d铆as de los penales para estudiar, trabajar u otros motivos, que regresan a las c谩rceles solamente a pernoctar, ocupando de modo bastante irrazonable una plaza. Hemos pensado tambi茅n en otros grupos como personas de m谩s de 60 a帽os, las madres alojadas con sus ni帽os en los establecimientos, que es un ejemplo de la enorme trascendencia de la pena a personas inocentes de toda inocencia, como son los chicos que crecen tras las rejas.

鈥斅縌ui茅nes m谩s?

鈥擝ueno, los condenados por los delitos tentados 鈥揳quellos que no han llegado a afectar concreta y efectivamente a terceras personas鈥, que no es extremadamente numerosa y no representan un peligro. Tambi茅n incluimos a los condenados a penas menores a tres a帽os, porque se supone que deber铆an cumplir esas penas de corta duraci贸n fuera de la prisi贸n, pero debido a la perversidad de algunos jueces hay quienes las cumplen encerrados sin necesidad. Otro segmento que nos parece importante es el de los penados por los delitos culposos, aquellos donde no ha existido voluntad de realizar un da帽o sino que 茅ste fue producto de la negligencia. En fin, una serie de categor铆as鈥 pero hago una acotaci贸n: esta propuesta que le hicimos a Scioli no era una cuesti贸n autom谩tica, gen茅rica e indiscriminada. Insistimos en que debe analizarse caso por caso.

鈥斅縏uvo alguna respuesta del ex gobernador o de su entorno?

鈥擫a respuesta vino de la mano del ministro de Justicia, Ricardo Casal, quien defini贸 a nuestra propuesta como 鈥渁bsurda鈥, lo cual, por car谩cter transitivo, implicar铆a pensar que la puesta en pr谩ctica de una cl谩usula constitucional es absurda para el entonces Ministro de Justicia. Lamentamos la posici贸n de Casal, porque lo que nosotros proporcionamos al gobierno provincial es una herramienta, una propuesta de trabajo que la podemos discutir, podemos estar equivocados en alg煤n punto, en alguna medida, pero creemos que desechar lisa y llanamente un ofrecimiento que podr铆a dar r谩pidamente una soluci贸n a este problema no nos parece lo m谩s perspicaz.

鈥斅縌u茅 pa铆ses recurrieron a medidas como esta?

鈥擲on numerosos. Estados Unidos, por ejemplo, que es un pa铆s que no puede calificarse justamente dentro de los progresistas. En el a帽o 2011 la Corte Federal en un conocido caso que se llama 鈥淧lata versus California鈥 orden贸 a ese estado que liberara 45.000 mil presos para descongestionar los establecimientos. En ese momento California ten铆a 180.000 detenidos. Este es un ejemplo absolutamente paradigm谩tico que debe formar parte de una pol铆tica p煤blica que se precie de racional. Otros pa铆ses: Chile en el a帽o 2012 liber贸 a 6.000 detenidos por el mismo problema de sobrepoblaci贸n carcelaria. Y en 2013 lo hicieron Bolivia y Per煤.

鈥擨ncluy贸 en su proyecto una cita del Papa Juan Pablo II. 脡l dijo que los problemas que crea la c谩rcel son superiores a los que pretende resolver鈥

鈥擲铆, quisimos mostrar que esta no es una idea solamente de los sectores radicalizados o abolicionistas de la c谩rcel sino que, una persona tan insospechada de tales pensamientos como Juan Pablo II, en el jubileo del a帽o 2000, interpel贸 a los gobernantes para que atendieran la situaci贸n y que liberaran personas en honor al jubileo. Y esa idea de que el encierro genera m谩s dificultades de las que resuelve fue tomada por una diversidad de sectores. Entonces, no estamos tan fuera de foco.

鈥擴sted es juez penal y al mismo tiempo se define como abolicionista de la c谩rcel y el sistema penal. 驴C贸mo fue el tr谩nsito desde la funci贸n judicial a estas convicciones?

鈥擡l tr谩nsito se dio por el choque con la realidad. Creo que cualquier persona que tenga un m铆nimo de formaci贸n humanista, y a煤n sin 茅sta, comprende que estamos frente a un sistema fracasado: la c谩rcel no mejora a las personas, devasta su humanidad. Adem谩s, no tomo el trabajo de juez penal como una funci贸n ontol贸gica. Yo trabajo de juez, que es una cuesti贸n distinta. Y trato de honrarlo desde la posici贸n m谩s respetuosa de los derechos de las personas. Y s铆, es un trabajo terrible juzgar a los dem谩s, implica intr铆nsecamente un acto de omnipotencia. Bueno, estoy trabajando por lograr microabolicionismos. Esta es mi idea y hay algunos logros para exhibir y muchas metas a煤n por alcanzar en lo m谩s inmediato.

鈥斅縋or ejemplo?

鈥擬ire, treinta a帽os atr谩s hablar de la posibilidad de una mediaci贸n, conciliaci贸n o salida alternativa al conflicto penal era pensar en algo de otro mundo. Hoy, hablar de suspensi贸n de juicio a prueba o probation implica que hemos avanzado en un camino abolicionista de la respuesta m谩s grave y m谩s dr谩stica del sistema penal. Estoy muy involucrado en profundizar la herramienta de la mediaci贸n. Donde yo vivo, el treinta por ciento de los conflictos judiciales se resuelven por mediaci贸n. Es decir, se prescinde del sistema judicial en general y del sistema penal en particular para resolver conflictos. As铆, la persona acusada evita tener que transitar por estos laberintos que la Justicia le propone. A trav茅s de estas herramientas se pueden obtener respuestas mucho m谩s constructivas.

鈥擴sted ha dicho que los jueces y los abogados generaron una brecha irreconciliable con la sociedad por sus actos, su lenguaje, su vestimenta, sus h谩bitos, etc茅tera. 驴Qu茅 ejercicio cotidiano realiza para achicar esa brecha?

鈥擫e doy mucho valor a lo gestual. Yo me presento frente a los justiciables tal cual soy, sin ning煤n tipo de aditamento. Intento mantener mi legitimidad en base a lo que pienso y no a las apariencias. No soy el due帽o de la verdad. Fundamentalmente tengo asumido una responsabilidad social que la canalizo a trav茅s de la Asociaci贸n de Pensamiento Penal en la que participo mostr谩ndome propenso al debate all铆 donde se presente, respondiendo a todos los requerimientos que se me formulen.

Toda vez que puedo asisto a donde sea a debatir en un di谩logo franco y respetuoso, donde seguramente podemos rever posiciones. No me instalo en ning煤n Olimpo. Al dar una resoluci贸n, fundamentalmente la sentencia, hemos abandonado la lectura farragosa que muchas veces ni nosotros mismos entendemos lo que quisimos decir. Nos limitamos a dar una explicaci贸n sencilla y corta de por qu茅 resolvimos lo que resolvimos. Peque帽as y grandes cosas que pueden contribuir a achicar la brecha.

鈥擲i tuviera que decir tres cosas elementales a quienes claman por m谩s c谩rceles para que reflexionen sobre el encierro 驴qu茅 les dir铆a?

鈥擫o primero, que hay que tomar conciencia de que ninguna persona est谩 exenta de caer en una prisi贸n, y que la prisi贸n es un lugar del cual jam谩s se sale. Ni a煤n aquellos que van por unas pocas horas. Una vez que se ha entrado, ya nunca m谩s se pueden quitar sus marcas. Sobre esto habr铆a que reflexionar, ya no por el pr贸jimo sino por nosotros mismos, por nuestros hijos y nuestros familiares. Lo segundo: que los ciudadanos vean cu谩l es el costo social y econ贸mico para nuestros pa铆ses y los resultados que estamos obteniendo. En t茅rminos de inversi贸n: 驴es productiva? Se debe analizar esto y pensar de qu茅 manera con esta equivocada inversi贸n estamos restando recursos a otras 谩reas que podr铆an mejorar nuestra calidad de vida en t茅rminos generales y particularmente en el tema que nos ocupa. Y tercero: que me acompa帽aran un d铆a a una c谩rcel.

鈥斅縌u茅 responsabilidad le asigna al ordenamiento econ贸mico mundial respecto del encierro en prisiones como principal respuesta de los Estados al conflicto social?

鈥擲in duda la ra铆z del problema est谩 en la sociedad capitalista en la que vivimos. Existen m煤ltiples factores, pero detr谩s del delito hay montada una industria muy redituable que necesita ser retroalimentada para mantener su tasa de ganancia. Esto lo dijo el crimin贸logo noruego Nils Christie hace veinte a帽os en su texto La industria del control del delito y hoy tiene mayor vigencia a煤n. Toda la econom铆a que se mueve tras la c谩rcel es monumental. Se trata de un negocio donde se despliegan fabulosos intereses, hay lobbies que est谩n fogoneando y generando muros y rejas para los sectores m谩s vulnerables. Incluso, crecen las c谩rceles privadas, por ejemplo, en Estados Unidos. As铆, creo que en alg煤n momento el capitalismo deber铆a rendir un leg铆timo homenaje a los delincuentes que le hacen ganar much铆simo dinero y sostienen todo este negocio doloroso para nosotros. Pero el capitalismo deber铆a decir: 隆Gracias, se帽ores delincuentes!

&RECUADRO&

UNA HERRAMIENTA CLAVE

鈥斅縌u茅 sucede en la mediaci贸n que usted propone con la persona que agredi贸? 驴De qu茅 modo puede reparar el da帽o causado?

-Hay que dejar en claro que el mecanismo de la mediaci贸n es voluntario. No est谩 obligado ni el acusado ni el afectado a someterse a ella. Segunda cuesti贸n: requiere un abordaje con especialistas interdisciplinarios, personas entrenadas para arrimar soluciones, para proponer v铆as distintas, no pensando al delito desde lo simb贸lico como una agresi贸n al Estado, sino pens谩ndolo como un conflicto intersubjetivo, entre dos personas de carne y hueso que pueden admitir esas v铆as de exploraci贸n. Personalmente creo que todos los conflictos admiten esa posibilidad. Se trata de encontrar otro tipo de soluciones que no sean una sentencia y la c谩rcel.

El ejemplo m谩s directo es la reparaci贸n econ贸mica, material. Por supuesto que la clientela del sistema penal en general no est谩 en condiciones de responder econ贸micamente. Esto podr铆a generar ciertos desequilibrios y desigualdades, donde ser铆a una herramienta para aquellas personas que cuentan con recursos econ贸micos y se ver铆an quiz谩s excluidas las que no cuentan con ellos. Hay estados que tienen fondos espec铆ficos para este tema. Y existen muchas formas en las que la v铆ctima podr铆a verse satisfecha, por ejemplo, trabajos para la comunidad, para alguna entidad con la cual el afectado se encuentre particularmente vinculado. Se me ocurre la Cruz Roja, un jard铆n de infantes, un centro de salud con el cual la v铆ctima tenga un particular inter茅s y se pudiera llegar a una reparaci贸n en este sentido. Hace un tiempo vi algo que sucedi贸 no s茅 si en Irak o en Ir谩n. Estaban llevando a un se帽or a la horca y, pocos metros antes, vino la madre de la v铆ctima, le peg贸 una bofetada al agresor y pidi贸 que no lo ejecutaran y no lo hicieron. Me parece que las v铆ctimas, gen茅ricamente hablando 鈥揺s una categor铆a un poco dificultosa鈥, pueden encontrar una resignificaci贸n de su conflicto en el encuentro con el agresor. La posibilidad de verse cara a cara con la persona que lo agredi贸 permitir铆a a quienes sufren la experiencia de graves trastornos, encontrar explicaciones que nosotros en el sistema judicial no se las podemos dar. Es muy factible que en ese encuentro aparezcan nuevos horizontes para dar satisfacci贸n a los interrogantes, de esa maneta, permitir a los damnificados seguir viviendo de otro modo.




Fuente: Rnma.org.ar