December 9, 2021
De parte de La Haine
266 puntos de vista


Que la falta de vacunas en pa铆ses en v铆as de desarrollo abrir铆a v铆as a nuevas variantes de la COVID era una cr贸nica anunciada ante la que no se tomaron medidas suficientes para evitarla. 驴Por qu茅? Porque la solidaridad es incompatible con el modelo de distribuci贸n imperante.

El Homo sapiens se cree infalible e inteligente, pero resulta ciertamente est煤pido si analizamos c贸mo abraza una insolidaridad que mata, frente a v铆as que nos beneficiar铆an a todos. Hace casi un a帽o el director de la Organizaci贸n Mundial de la Salud advert铆a de que “el mundo est谩 al borde un catastr贸fico fracaso moral. (鈥) El enfoque del ‘yo primero’ deja en riesgo a las personas m谩s pobres y vulnerables y prolongar谩 la pandemia, las restricciones necesarias para contenerla y el sufrimiento humano y econ贸mico”.

El mundo lo sab铆a, pero el ‘yo primero’ vac铆o de inteligencia ha primado. Hace un a帽o la universidad Johns Hopkins public贸 un estudio en el que preve铆a que los pa铆ses ricos, que representan solo el 14% de la poblaci贸n mundial, contar铆an con m谩s de la mitad de las reservas de las vacunas mientras que al menos una quinta parte del planeta no tendr铆a acceso a ellas hasta el a帽o 2022 como pronto. Dicho estudio tambi茅n calculaba que los pa铆ses ricos tendr铆an capacidad para vacunar casi tres veces a su poblaci贸n, mientras que los pobres ni siquiera dispondr铆an de dosis suficientes para vacunar a los trabajadores de la sanidad y a las personas de riesgo.

Tambi茅n hace un a帽o un grupo de ONG que defienden la vacuna universal alertaban de que 67 pa铆ses pobres solo podr铆an vacunar a una de cada diez personas en el a帽o 2021. 驴Se hizo algo para evitar todo aquello que ya se anunciaba? No. Sab铆amos que la desigualdad en la distribuci贸n de la vacuna da帽ar铆a la salud p煤blica, multiplicar铆a el riesgo de nuevas variantes y perpetuar铆a las restricciones, pero 驴qu茅 m谩s da eso si una minor铆a ha podido beneficiarse de ello?

Seg煤n la People鈥檚 Vaccine Alliance -integrada por m谩s de 75 organizaciones de derechos humanos que exigen vacunaci贸n universal- durante el primer semestre de este a帽o Moderna, BioNtech y Pfizer obtuvieron 26.000 millones de d贸lares de beneficios, mientras que mantienen el monopolio de la producci贸n y pagan solo entre un 7 y un 15% de impuesto de sociedades a nivel global. Sin embargo, el desarrollo de estas y otras vacunas anti-COVID no se debe solo a la aportaci贸n de las farmac茅uticas: varios pa铆ses, con Alemania y Estados Unidos a la cabeza, han invertido millones de d贸lares de fondos p煤blicos “sin condiciones, sin asegurar” el acceso a todos los pa铆ses y “sin precios justos”, como ha denunciado la campa帽a No Es Sano.

El pasado mes de julio la organizaci贸n no gubernamental SOMO denunci贸 en un informe c贸mo la presencia de Moderna en Suiza y Delaware le ofrece una “oportunidad de evadir impuestos” por la venta de sus vacunas. Es evidente que las farmac茅uticas tienen capacidad para ejercer de lobby con gran fortaleza, tanto para vender m谩s vacunas a pa铆ses ricos como para imponer condiciones duras y estrictas para pa铆ses en desarrollo.

Ante ello conviene repetir la pregunta que el dramaturgo Bertolt Brecht se formulaba en la obra Vida de Galileo: “驴Podemos negarnos al pueblo y al mismo tiempo seguir siendo hombres de ciencia? (…) La lucha por medir el cielo ha sido ganada, pero las madres del mundo siguen siendo derrotadas d铆a a d铆a en la lucha por conseguir el pan de sus hijos. Y la ciencia debe ocuparse de esas dos luchas por igual”.

Si se dispusiera de toda la informaci贸n sobre la eficacia de cada vacuna y si los fabricantes de todo el mundo tuvieran permiso para producir cualquier vacuna sin tener que afrontar juicios de propiedad intelectual, habr铆a m谩s posibilidades de proteger a la poblaci贸n mundial, de contener la pandemia y de responder con m谩s rapidez ante la aparici贸n de nuevas cepas. Pero eso supone cuestionar el sistema actual de financiaci贸n de monopolios de patentes. Y si hay que elegir entre la vida de seres humanos o la perpetuaci贸n del enriquecimiento de una 茅lite, el modelo actual demuestra que opta por la segunda opci贸n.

Es el apartheid viral, t茅rmino acu帽ado por el doctor y profesor en la universidad de Harvard Raj Panjabi. Entre la salud p煤blica y la propiedad privada, la propiedad privada. Entre el cuidado del planeta y la explotaci贸n da帽ina e ilimitada del mismo, explotaci贸n da帽ina e ilimitada. El car谩cter suicida de este sistema es innegable. Quien ose defenderlo sin matices no deber铆a pasar a la historia como contribuyente de la inteligencia humana.

El Diario




Fuente: Lahaine.org