January 15, 2021
De parte de Nodo50
2,549 puntos de vista


EL CASO IRLAND脡S
EN LOS TIEMPOS DE MARX Y ENGELS

En sus escritos sobre Irlanda, Marx y Engels
elaboraron la estrategia a seguir para las colonias en la etapa del desarrollo capitalista
temprano, consistente en que el proletariado de esas regiones perif茅ricas contribuyera a
eliminar las trabas que imped铆an generalizar las relaciones de producci贸n burguesas.
Pero reflexionaron a partir de la espec铆fica situaci贸n de esta nacionalidad oprimida por
el capital ingl茅s durante la d茅cada de los a帽os cincuenta y sesenta del siglo pasado.

En primer lugar, Irlanda era por entonces el asiento de los grandes
propietarios de tierras de nacionalidad inglesa y, por tanto, ese pa铆s oprimido
constitu铆a una fuente importante de plusvalor que los terratenientes ingleses extra铆an
del trabajo social de Irlanda para capitalizarlo en la metr贸poli. Esta operaci贸n se
cumpl铆a de modo sistem谩tico a trav茅s del expolio sobre los arrendatarios. Al hacer
aumentar la renta territorial en proporci贸n al aumento en las ganancias de sus
arrendatarios, los terratenientes retrasaban el desarrollo de las fuerzas productivas en
el campo al restar fondos de inversi贸n en capital fijo aplicado al trabajo social
agrario; los productos de este origen que constitu铆an el consumo directo de los
trabajadores resultaban as铆 m谩s caros, presionando al alza de los salarios m铆nimos de
subsistencia en la industria urbana y al consecuente descenso de la ganancia industrial,
recortando as铆 la acumulaci贸n de capital necesaria para dar empleo a la masa obrera
disponible seg煤n el crecimiento vegetativo de la poblaci贸n.

De este modo, tanto en el campo como en la ciudad, el aumento de la
poblaci贸n obrera irlandesa no se traduc铆a en m谩s empleo sino en paro creciente, cuya
煤nica alternativa era la emigraci贸n. En Irlanda, este sistema de expolio por mediaci贸n
del aumento confiscatorio en los alquileres de las tierras arrendadas, fue llevado al
extremo de imponer las condiciones que a la postre provocaron la desaparici贸n de la
figura del arrendatario, del peque帽o campesino irland茅s. En los a帽os 50, Marx denunci贸
esta situaci贸n publicando art铆culos en la prensa alemana y norteamericana reivindicando
los derechos de los arrendatarios:

<<Los terratenientes ingleses de Irlanda est谩n confederados
para una guerra perversa de exterminio contra los campesinos; se combinan para el
experimento econ贸mico de limpiar las tierras de bocas in煤tiles. Hay que acabar con los
peque帽os hacendados locales sin mayores fatigas que lo hace una criada con un bicho.
Aquellos desdichados, desesperados, por su parte, intentan una d茅bil resistencia a
trav茅s de la formaci贸n de sociaedades secretas, diseminadas por todo el territorio e
impotentes para llevar a cabo nada que sobrepase a manifestaciones de venganza
individual>>
(K.Marx: “New York Daily Tribune” 11 de enero de
1859)

De ah铆 que el sistema de grandes posesiones de tierras, de tal modo
convertido en un problema nacional por excelencia, combinado con el paro obrero, se
mantuviera en Irlanda con la ayuda del ej茅rcito ingl茅s. De estas condiciones objetivas,
Marx extrajo la conclusi贸n pol铆tica de que s贸lo la expropiaci贸n de los terratenientes
por medio de la nacionalizaci贸n de la tierra -reforma radical democr谩tico burguesa
aconsejada por los economistas cl谩sicos- resolver铆a la cuesti贸n nacional en Irlanda.
Por tanto, Marx y Engels definieron la resoluci贸n de la cuesti贸n nacional en Irlanda
durante el per铆odo del capitalismo temprano del siglo XIX, como una revoluci贸n de
car谩cter agrario nacionalista burguesa, cuyo programa deber铆a girar en torno a tres
consignas:

  1. Autogobierno e independencia respecto de Inglaterra.
  2. Revoluci贸n agraria y
  3. Aranceles proteccionistas para ayudar a levantar de nuevo la industria destruida por los
    ingleses.

Y vieron con claridad que estas consignas solo podr铆an ser cumplidas
en suelo irland茅s por los peque帽os y medianos agricultores, el proletariado rural, los
artesanos y la clase obrera industrial. Y para eso, no s贸lo tendr铆an en el otro bando a
la alianza entre Inglaterra y los terratenientes locales, sino tambi茅n a la burgues铆a
nacional-liberal.

Pero esta revoluci贸n no se consolidar铆a sin el apoyo activo de la
clase obrera inglesa. Y el caso era que, habiendo llevado al extremo la explotaci贸n de
los asalariados y arrendatarios irlandeses, la burgues铆a inglesa provoc贸 la
despoblaci贸n del campo, la desindustrializaci贸n en las ciudades y la emigraci贸n masiva
de mano de obra irlandesa hacia Inglaterra, lo cual hizo aumentar el ej茅rcito de reserva
de mano de obra en suelo Ingl茅s, empeorando todav铆a m谩s la situaci贸n de la clase
obrera inglesa. Tal era por entonces la base econ贸mica que foment贸 la divisi贸n
pol铆tica entre el proletariado de esas dos nacionalidades en campos enemigos:

<<El ardor revolucionario del obrero celta no se une
armoniosamente a la naturaleza positiva, pero lenta, del obrero anglosaj贸n. Al contrario,
en todos los grandes centros industriales de Inglaterra existe un profundo
antagonismo entre el proletariado ingl茅s y el irland茅s. El obrero medio ingl茅s odia al
irland茅s, al que considera como un rival que hace que bajen los salarios y el
standard
of life.
Siente una antipat铆a nacional y religiosa hacia 茅l. Lo mira casi como
los
poor whites de los estados meridionales de Norteam茅rica miraban a los
esclavos negros. La burgues铆a fomenta y conserva este antagonismo entre los proletarios
dentro de Inglaterra misma. Sabe que en esta escisi贸n del proletariado reside el
aut茅ntico
secreto del mantenimiento de su poder铆o
>> (K. Marx: “Extracto de
una comunicaci贸n confidencial”
28/03/870)

Ahora bien, dadas las condiciones de la lucha econ贸mica en Irlanda:

  1. que se concentraba en la propiedad territorial;
  2. que ten铆a un car谩cter nacional, y
  3. que al pueblo de Irlanda le asist铆an razones para ser m谩s revolucionario y estar m谩s
    exasperado que el proletariado ingl茅s,

Marx previ贸 con raz贸n que para superar esta divisi贸n pol铆tica entre
los asalariados ingleses e irlandeses, el sistema de dominaci贸n deber铆a empezar por
desmoronarse en Irlanda. Solo as铆 podr铆a extenderse a Inglaterra, que era el objetivo
revolucionario estrat茅gico. De ah铆 que aconsejara a la Primera Internacional el apoyo
m谩s decidido a la lucha del pueblo irland茅s por la defensa de la patria contra el
colonialismo ingl茅s y por el derecho a su autodeterminaci贸n nacional.

<<Por tanto, la actitud de la Asociaci贸n Internacional en el
problema de Irlanda es absolutamente clara. Su primer objetivo es acelerar la revoluci贸n
social en Inglaterra. Con tal fin es preciso asestar el golpe decisivo en
Irlanda…>>
(Ib铆d)

Durante el 煤ltimo tercio del siglo XIX, el problema de la tierra en
Irlanda se agudiz贸 en grado extremo. La importaci贸n de grano procedente de los EE.UU.
hizo bajar tanto los precios agrarios, que muchos arrendatarios irlandeses no pod铆an
pagar la renta a los terratenientes ingleses, con lo que crecieron los deshaucios y las
tensiones con el gobierno ingl茅s responsable de esa pol铆tica exterior de laissez faire.
Esta situaci贸n hizo m谩s perentoria para los campesinos irlandeses la necesidad del
autogobierno, de un Parlamento propio en el que discutir y resolver sobre los propios
asuntos de Irlanda. Dicha aspiraci贸n recibi贸 el nombre de Ley de autonom铆a (Home Rule).
De momento, esa necesidad y aspiraci贸n nacional se tradujo en la creaci贸n de la Liga
Territorial de Irlanda, cuya finalidad inmediata consisti贸 en exigir que se promulgara
una ley que redujera los alquileres y facilitara el traspaso gradual de la propiedad de
las tierras a los arrendatarios que las trabajaban.

Ante el inmovilismo de los virreyes se desat贸 la lucha armada contra
los terratenientes y pronto se establecieron zonas en que la administraci贸n de justicia
estuvo oficiosamente en manos de la Liga. Una de las medidas m谩s eficaces fue condenar al
ostracismo rehusando todo trato con quienes volvieran a arrendar el terreno de un
deshauciado; esta acci贸n fue ideada y puesta en pr谩ctica en el condado de Mayo por un
tal capit谩n apellidado Boycot, palabra que, merced a la formidable carga explosiva de
rebeld铆a social contenida en ella, fue adoptada en varios idiomas como sin贸nimo de
aislamiento, exclusi贸n, desprecio y oprobio.

Esta actitud de rebeli贸n abierta disuadi贸 al gobierno Ingl茅s y en
1881 se promulg贸 el Acta de la Tierra, que garantizaba la definitiva posesi贸n de la
tierra a quienes pagaban sus rentas y establec铆a que cualquier arrendatario que dejaba
una finca, deber铆a ser compensado econ贸micamente por toda mejora que hubiera hecho en
ella. Tambi茅n decretaba que las rentas deber铆an ser fijadas no por el terrateniente sino
por un Tribunal Territorial.

Pero esta medida del gobierno ingl茅s no fue suficiente para calmar el
铆mpetu de los fenianos que, desde EE.UU., siguieron reclamando la independencia en unidad
de la Isla. As铆, en 1886, la Liga territorial de Irlanda, creada por el
terrateniente irland茅s Parnell, deriv贸 en el Partido Parlamentario Irland茅s
(IPP) que hizo campa帽a en el parlamento ingl茅s por la Ley de Autonom铆a. En las
elecciones generales de 1885, este partido que agupaba a los campesinos propietarios de
tierra irlandeses interesados en el autogobierno, consiguieron 85 de los 103 esca帽os en
la C谩mara de los Comunes, asegur谩ndose el papel de bisagra entre los liberales ingleses
de Gladstone y los conservadores de Lord Salisbury, de modo que la Ley de autonom铆a pas贸
a ser una de las cuestiones candentes de la pol铆tica inglesa.

Esta nueva situaci贸n
result贸 amenazadora para los irlandeses protestantes del norte. Del mill贸n de
ellos que viv铆an en Irlanda, casi la mitad se concentraban en el Ulster. A diferencia
de lo sucedido en Irlanda del Sur, donde la pol铆tica colonial de Inglaterra
descapitaliz贸 y despobl贸 sus tierras, impidiendo que la revoluci贸n industrial
echara raices en esa parte de la Isla, otra cosa sucedi贸 en el Ulster, donde
desde los tiempos de Enrique VIII, se llev贸 a cabo la implantaci贸n de colonos
protestantes ingleses y escoceses que se impusieron en n煤mero y ostentaci贸n
de riqueza a la masa ind铆gena de origen cat贸lico. (1)

Los reci茅n llegados,
gente m谩s rica instruida y audaz que los oriundos campesinos cat贸licos, establecieron
en el Ulster las primeras empresas industriales y comerciales. De la cercana
Escocia -separada de Irlanda tan s贸lo por un estrecho de 22 Km., llegaron tambi茅n
en el curso del siglo XIX los metal煤rgicos. A ellos se debe la instalaci贸n de
los astilleros de Belfast. Desde hace m谩s de cien a帽os el gobierno ingl茅s se
impuso la pol铆tica de Estado -con independencia de la alternancia de los partidos
burgueses a cargo del gobierno- de ayudar a esta provincia que sigue formando
parte del Reino Unido. La industria textil pudo florecer aqu铆 porque en Inglaterra
no hubo otra capaz de hacerle sombra; la prosperidad lleg贸 as铆 a Belfast y la
poblaci贸n de esta ciudad creci贸 pasando de 20.000 habitantes en 1800 a 100.000
en 1850. A帽os m谩s tarde, la construcci贸n naval pas贸 a ser la industria m谩s importante
de la zona. En el transcurso de esos a帽os quedaron definitivamente selladas
las diferencias fundamentales entre Belfast y Dublin, el desarrollo desigual
entre el Norte y el Sur de Irlanda. (2)

Desde aquellos
tiempos la mayor铆a protestante irlandesa del Norte siempre tuvo claro que su
mayor prosperidad relativa, tanto respecto del sur, as铆 como de las minor铆as
cat贸licas del norte, depende de los estrechos v铆nculos econ贸micos y pol铆ticos
con su madre adoptiva: la burgues铆a inglesa. Y aunque la Ley de Autonom铆a segu铆a
dejando los asuntos internacionales, las decisiones sobre guerra y paz, e incluso
el control de aduanas e impuestos de Irlanda en manos del Parlamento imperial,
la fracci贸n protestante del Norte ve铆a en esa medida un intolerable primer paso
hacia la definitiva ruptura de v铆nculos con Inglaterra.

—————–o0o—————–

notas

(1)
La g茅nesis pol铆tica de este flujo hacia Inglaterra de mano de obra excedente,
causa del antagonismo entre obreros ingleses e irlandeses, remite al reinado
de Enrique VIII de Inglaterra, quien tras romper con el Papa Clemente VII porque
no autoriz贸 su divorcio con Catalina de Arag贸n, fund贸 la iglesia anglicana de
la que a intancias del parlamento, se hizo proclamar jefe espiritual. Esta nueva
situaci贸n le indujo a acabar con el poder de la aristocracia irlandesa, anexando
sus tierras a la Corona Imperial del Reino de Inglaterra para luego repartirlas
entre colonos ingleses y escoceses leales a su majestad.

Durante la 茅poca de Isabel I de Inglaterra, hija y sucesora de Enrique
VIII, los nobles irlandeses insurgentes buscaron apoyo en el soberano espa帽ol Felipe II,
para convertir a Irlanda en una base cat贸lica de hostigamiento al anglicanismo de la
Corona Inglesa, de la misma forma que el gobierno ingl茅s apoyaba la revuelta holandesa
para socavar el poder铆o espa帽ol. En 1579, la Santa Iglesia Cat贸lica y el rey de Espa帽a
prestaron ayuda a la rebeli贸n de Munster, que recibi贸 la bendici贸n del Papa Gregorio
XIII como cruzada.

En 1601, una fuerza espa帽ola de m谩s de 3.000 hombres lleg贸 a
Kinsale, en Munster para apoyar de la rebeli贸n del conde de Tyrone. Derrotado por las
fuerzas de Jacobo I sucesor de Isabel I en el trono de Inglaterra, las tierras que
ocupaban seis de los nueve condados de Irlanda hasta entonces en poder del conde de
Tyrone, fueron entregadas a colonos protestantes ingleses.

En un tercer momento, a mediados del siglo XVII, durante la guerra
civil en Inglaterra desatada a ra铆z del conflicto entre la corona y el parlamento, los
rebeldes irlandeses se apoyaron en Carlos I de Inglaterra contra los puritanos liderados
por Oliverio Cronwell, principales enemigos de las aspiraciones irlandesas. Para el
parlamento ingl茅s, perder el poder sobre Irlanda supondr铆a poner en peligro los
intereses de la aristocracia inglesa, restablecer el catolicismo y volver a convertir
Irlanda en una potencia base para la intervenci贸n extranjera.

Tales fueron las condiciones pol铆ticas que tuvieron por desenlace la
revuelta irlandesa de 1641, cuyos hechos pol铆ticos m谩s significativos fueron el
restablecimiento de la Iglesia cat贸lica, la creaci贸n de un gobierno central, la
negaci贸n entre todas las diferencias nacionales entre todos los cat贸licos de Irlanda y
la aceptaci贸n de todos los cat贸licos que desearan incorporarse a la Uni贸n. De esta
manera, la confederaci贸n irlandesa asumi贸 un car谩cter nacional, proclam贸 la defensa de
la iglesia cat贸lica y la fidelidad a la corona de Inglaterra.

En 1649, un ej茅rcito
enviado por la Rep煤blica al mando de Oliver Cronwell lleg贸 a Irlanda y en una
r谩pida campa帽a derrot贸 a los rebeldes aniquilando a m谩s de tres mil personas.
Despu茅s de su salida en 1650, otras expediciones sangrientas completaron en
dos a帽os la reconquista inglesa. As铆 fue como el r茅gimen ingl茅s impuso una nueva
colonizaci贸n a intancias del mayor acto de confiscaci贸n en la historia de Irlanda.
Vastas extensiones del Eire pasaron a ser propiedad de terratenientes ingleses
destinadas a pasturas para la cr铆a de ovejas y vacas.

(2)
En Irlanda del norte, por el contrario, se llev贸 a cabo la implantaci贸n de colonos
protestantes ingleses y escoceses que se impusieron en n煤mero y ostentaci贸n
de riqueza a la masa ind铆gena de origen cat贸lico. Los reci茅n llegados, gente
m谩s rica instruida y audaz que los oriundos campesinos cat贸licos, establecieron
en el Ulster las primeras empresas industriales y comerciales. De la cercana
Escocia -separada de Irlanda tan s贸lo por un estrecho de 22 Km., llegaron tambi茅n
en el curso del siglo XIX los metal煤rgicos. A ellos se debe la instalaci贸n de
los astilleros de Belfast. Desde hace m谩s de cien a帽os el gobierno ingl茅s se
impuso la pol铆tica de Estado -con independencia de la alternancia de los partidos
burgueses a cargo del gobierno- de ayudar a esta provincia que sigue formando
parte del Reino Unido. 

Publicado originalmente en en Nodo50




Fuente: Nortedeirlanda.blogspot.com