November 4, 2021
De parte de Lobo Suelto
156 puntos de vista

 a Nelly Richard.

Los 煤ltimos sucesos ameritan aforismos para entender la fascistizaci贸n de la revuelta chilena (2019) como 芦multitud desbordante禄 respecto a los identitarismos 鈥榡ungla鈥 que han secuestrado el imaginario popular por la v铆a de la erotizaci贸n: 鈥渕igrantes鈥 versus 鈥渘acionalismos鈥; 鈥渟ubversivos鈥 versus 鈥渄em贸cratas鈥; 鈥渃havistas versus libertarios鈥, 鈥渕alestares versus violencia鈥; 鈥渇eministas versus familia鈥, entre otras dicotom铆as policiales. Hoy se requieren algunos nomadismos para surfear clasismos medi谩ticos. En santa jaur铆a, los periodistas de vitacura, la polic铆a anti-migrantes, el deleite gubernamental por los sustantivos de guerra (18/0), la militarizaci贸n del Wallmapu, los administradores del relato visual y los columnistas dominicales, han normado una ciudad sin densidad imaginal, ni retrato disidente.A los oportunismos conceptuales del 鈥mainstream鈥 chileno (Think Tank), se suman las amenazas de un conservadurismo securitario, trazando un 鈥榩aisaje de la lepra鈥 para avanzar en la criminalizaci贸n del campo pol铆tico. Ante cualquier dise帽o gubernamental, las derivas del campo popular han abrazado la sensaci贸n de caos, percepciones de terror e inseguridad capturadas afectivamente por la kastizaci贸n. Todo bajo la colonizaci贸n restauradora de la amenaza caos/emergencia que el catolicismo integrista ha movilizado, qua gramscismo de ultraderechas, en las 煤ltimas semanas como 芦traza de esperanza y orden 茅tico禄. Tras el pi帽erismo, la regresi贸n fascista -captura afectiva- se ha traducido en un infinito deseo policial.

Contra el gesto pol铆tico que recusa los pecados de la revuelta n贸made (2019), la restituci贸n olig谩rquica se encuentra en vilo mediante evangelizaciones, racializaciones y enemigos medi谩ticos. Tal extrav铆o no solo implica una cr铆tica a la monumentalizaci贸n de la revuelta, sus demonios y primeras l铆neas patriarcales. Hemos sido convocados a impugnar su apriori estetizante (aur谩tico), pero tambi茅n  imputamos a una 芦izquierda anor茅xica禄, institucionalista, colmada de tecnopols e intensamente elitaria, cuyo desfonde la imposibilita para movilizar pasiones populares, ni menos asumir que el tiempo intempestivo de la revuelta nos arroj贸 a la traves铆a del pensar. Aludimos, pues, a una hegemon铆a incapaz de domiciliar el acontecimiento octubrista y, que contra todo desvar铆o, a煤n vitorea 芦representar禄 los tumultos de insurgencia y sentido. La experiencia plebeya (2019), con su mundanidad y romanticismo, fue la refutaci贸n pr谩ctica del movimiento 2011, su af谩n lideral/teol贸gico, empecinado en el 芦paradigma del malestar禄. La irrupci贸n emplaz贸 el reparto de lo sensible y los contratos generacionales (modernizantes) prescindiendo de la elitizaci贸n que abund贸 en una ciudadan铆a Pi帽erista (2017). Es curioso tal centelleo, el 2011 como rebeli贸n de 芦consumidores activos禄, fue la condici贸n de (im)posibilidad que experimentamos bajo los 芦octubrismos m煤ltiples禄 (2019). Lejos de los 芦rectorados semi贸ticos禄, con su 芦teor铆a del malaise禄, se desliz贸 un emplazamiento an-econ贸mico contra la violencia infinita del capital, su acumulaci贸n an谩rquica, cuyo pivote fue la 芦huelga general禄. La revuelta, fue una inflexi贸n en la democracia representacional (patriarcal), en particular la herencia medieval de los a帽os 90鈥, y obr贸 como puerta de entrada al siglo XXI. Ello por la v铆a de una democracia expresiva, paritaria, feminista, plurilinguistica  e intercultural emplazando la 芦historiograf铆a blanca禄 y el 芦ensayismo olig谩rquico禄. A no dudar, toda revuelta es siempre un entramado tan谩tico-er贸tizante (esquirlas), y la izquierda en su insolvencia, no fue capaz de movilizar la demanda popular e integrar la protesta en el campo institucional, o bien, en una econom铆a pol铆tica de los discursos.

Antes, un progresismo neoliberal, de tercera v铆a, hab铆a gravado diversos 芦contratos  de lenguaje禄, unos m谩s est茅ticos que otros, con la hiedra olig谩rquica, abjurando de toda alternativa pol铆tico-imaginal. Hoy es posible recordar la pasi贸n institucionalista frente a los imaginarios punitivos, la terquedad de los consensos, que hacen que la propia revuelta pueda devenir -velozmente- en un 鈥榤anicomio鈥, o bien, en una 芦potencia fascista禄. De ese riesgo siempre estuvimos al tanto dada la rutinizaci贸n de los a帽os 90鈥. Hoy irrumpe una derecha que  confisca la imaginaci贸n popular, recrea un pacto para un 芦Chile de certezas punitivas禄 (Kastizaci贸n del 鈥榩ueblo pedag贸gico-destinal鈥) y ha logrado agenciarse en aquel verbo progresista que hizo del disenso una diferencia tur铆stica. Un r茅gimen de grav谩menes, jaur铆as y seguros verbales es la promesa de la kastizaci贸n con el mundo popular. 

Un momento alevosamente regresivo cincelado por polit贸logos, medios de comunicaci贸n y gestores visuales de Vitacura, que ofrece un sentido com煤n a las agencias corporativas. El quid anida en esos 芦lacayos de la pluma禄 que nos dictan c谩tedra para normar la 茅poca, establecer un realismo normalizador y codificar las urgencias de la vida cotidiana. Por su parte el pacto apruebo-dignidad  ha sido incapaz de enfrentar la capitalizaci贸n punitiva del 芦fascismo neoliberal禄. Quiz谩 por el temor a no adoptar posiciones fuertes se termin贸 cediendo el espacio a un triunfo p铆rrico para el mes de Noviembre (2021). El candidato del frenteamplismo, empapado de una gram谩tica ilustrada-liberal, no ha podido abjurar de la 芦ficci贸n republicana禄, y establecer l铆neas demarcatorias con la kastizaci贸n y su certeza securitaria de gobernanza. En medio de lo grotesco, en pleno apogeo de la desesperaci贸n, hemos sido parcialmente secuestrados por el 芦lirismo de la revuelta禄 鈥揺sp铆ritus libres y devotos de una metaf铆sica que cre铆amos extraviada- con esa 芦efervescencia purificadora禄 que pretende sanar nuestras llagas. Y s铆, octubre y los mil demonios. Con su fervor destituyente, la romantizaci贸n de la Plaza Dignidad, la monumentalizaci贸n triunfante de la categor铆a pueblo, ha devenido un posible tiempo on铆rico, inaferrable e irrefrenable, idealista o eventualmente fetichizante. Pero recordemos a  Virno, cuando advierte que la multitud est谩 caracterizada por una fundamental oscilaci贸n entre la innovaci贸n y la negatividad, a veces agresiva, a veces solidaria, 芦鈥nclinada a la cooperaci贸n inteligente pero tambi茅n a la guerra entre bandos, a la vez veneno y ant铆doto;  as铆 es la multitud. Ella encarna adecuadamente las tres palabras clave con que se ha intentado aclarar cu谩l podr铆a ser un entendimiento no dial茅ctico de lo negativo: ambivalencia, oscilaci贸n, siniestro禄. Y a no dudar, un paroxismo es un estado jubiloso. Serm贸n, moral, promesa y certeza forman parte de una arquitectura teol贸gica de la pol铆tica. El lirismo es una infinitud intima -una suprema ebriedad- que el sujeto busca gritar una vez que los partidos pol铆ticos horadaron todo sistema de mediaci贸n (negociaci贸n). Con todo la revuelta vino a perpetuar una fricci贸n destituyente/constituyente que las izquierdas fueron incapaces de articular en met谩foras populares y pr谩cticas de trazabilidad (hegemon铆a).  

Bien sabemos que bajo la modernizaci贸n (1990-2010) la exhumaci贸n de lo imaginal activ贸 un intelectual diezmado que cultiv贸 la domesticaci贸n del 芦pensamiento cr铆tico禄 recreando el mundo del sociologicismo (polit贸logos) y funcionarios cognitivos consagrados como lobistas y empleados visuales del poder corporativo. Mediante ese expediente nos hemos llenado de funcionarios org谩nicos sin proyecto -insustancialidad ontol贸gica- que aprovisionan think tank sin ninguna densidad hermen茅utica. Dicho en crudo, 隆Nada de epistemes plebeyas! fue la pancarta del 芦experto indiferente禄. Y as铆, aferrados a la usura categorial de la indexaci贸n, en desmedro del ensayo y la densidad etnogr谩fica, en plena precarizaci贸n de la creatividad, han recusado a la calle, al sujeto popular, desde viejas econom铆as de la subjetividad, a saber, an贸micos, violentos, irracionales e indomables. Y puntualmente como 鈥渁lgo l铆rico鈥 y m谩s complejo de analizar, pero sin superar el clivaje orientalista entre civilizaci贸n y barbarie. 




Fuente: Lobosuelto.com