January 16, 2022
De parte de La Haine
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16/01/2022 :: Barcelona, Nacionales PP.Catalans
x Diario Octubre
Una vida de lucha que sigue ahora en otras empresas, contra otros patronos, y con un mont贸n de experiencias de las que conviene sacar conclusiones

El cierre definitivo de Nissan, consumado en diciembre, fue escenificado tr谩gicamente por la salida de los trabajadores de las f谩bricas, aquel 煤ltimo d铆a, con las cartas de despido bajo el brazo y un saco lleno de ilusiones frustradas a sus espaldas. Era el 煤ltimo acto de una lucha que ha durado tanto como ha existido la empresa en Espa帽a, con distintos nombres y propietarios.

Los herederos de hist贸ricas huelgas como la de Motor Ib茅rica en 1976 han vivido una vida de lucha. Una vida de lucha que sigue ahora en otras empresas, contra otros patronos, y con un mont贸n de experiencias de las que conviene sacar conclusiones.

La 煤ltima de las luchas de Nissan, que tom贸 forma de huelga decidida y potente entre mayo y agosto de 2020, vio la consigna 鈥淣issan no se cierra鈥, coreada por los trabajadores, trocarse en 鈥淣issan s铆 se cierra, pero en un a帽o鈥, cuando los amos de las f谩bricas invocaron la reforma del art铆culo 51 ET, en virtud de la cual pueden despedir trabajadores a placer al finalizar el per铆odo de consultas con los representantes de la plantilla. Los dirigentes sindicales, muchos de ellos valientes y de intenciones sinceras, estaban desarmados pol铆ticamente y se mov铆an dentro de los par谩metros legales del sistema. Invocando la ayuda del Gobierno, exigiendo la intervenci贸n de los tribunales y utilizando el lenguaje t茅cnico de las empresas 鈥攑roductividad, competitividad, racionalizaci贸n鈥 intentaron combatir a pedradas al gigante.

El acuerdo final tomado en agosto de 2020 y refrendado por amplia mayor铆a por los obreros pon铆a fecha definitiva al cierre, diciembre de 2021, y acordaba jugosas indemnizaciones para muchos de los despedidos. Claramente por encima de los baremos legales establecidos. As铆, los trabajadores nacidos antes de 1966 se van con el 90% del sueldo hasta los 63 a帽os; los de 1967, con el 85%; los de 1968, con el 80%; los de 1969, con el 75%; y para el resto, indemnizaci贸n de 50 o 60 d铆as por a帽o trabajado sin l铆mite de anualidades.

Pero, 驴acaso se puede poner precio a la indignidad de perder el trabajo al que le has dedicado tu vida? Y si insistimos en pon茅rselo, 驴bastan 100 o 150.000 euros para vivir honradamente hasta los 84 u 85 a帽os en los que se sit煤a la esperanza media de vida de los espa帽oles? 驴D贸nde encontrar谩n trabajo los obreros de 40, 50 o 60 a帽os en un mundo hiperespecializado, en el que cada d铆a surgen nuevas m谩quinas y t茅cnicas productivas y en el que las empresas financian sus propios m谩steres, hechos a su media, en las universidades?

Diariamente se plantea ante la clase obrera en distintas empresas la siguiente disyuntiva: aceptar los rigores de lo que el 鈥渕ercado鈥 exige o ser arrojados a las filas del paro. Los empresarios claman que el mundo es cada vez m谩s competitivo para justificar las m谩s variadas tropel铆as contra nuestros derechos y tienen parte de raz贸n: en el juego de la competencia capitalista, el pez grande se come al pez chico. Y as铆, la empresa que tiene menores salarios, m谩s productividad y que, en definitiva, extrae m谩s plusval铆a y es capaz tambi茅n de vender sus productos a menor precio gana la partida.

Pero, 驴qu茅 nos importa a nosotros la lucha entre los capitalistas por el control del mercado cuando nosotros s贸lo podemos y sabemos pensar en una vida digna, justa para nosotros y para el pueblo? Conceptos como productividad, competitividad o racionalizaci贸n nos son ajenos, no nos importan.

Nos son conceptos ajenos y no nos importan, pero los han introducido de contrabando en la lucha sindical, que tambi茅n est谩 impregnada de concepciones pol铆ticas. A menudo, los representantes de los trabajadores no se sientan a hablar de nuestra dignidad, de nuestra vida, 隆no hay golpe de pu帽o sobre la mesa por nosotros y por nuestra supervivencia! Se negocia en su lenguaje y s贸lo se invocan sus leyes. En la mesa de negociaci贸n se argumenta que la empresa es viable, es productiva, que todo se puede hacer mejor con unos pocos ajustes. 隆Hay que negociar!

Pero la sed de los capitalistas es insaciable y las conquistas no se les arrancan por medio de la raz贸n, sino por la fuerza. Los trabajadores de Nissan, hoy atrapados en la esperanza de una futura 鈥渞eindustrializaci贸n鈥, s贸lo pueden ver su situaci贸n ir a peor. Algunos se prejubilar谩n, ya lo han hecho; otros engrosar谩n las filas del paro; y algunos, quiz谩, ver谩n los frutos de esa 鈥渞eindustrializaci贸n鈥 que no es m谩s que nuevo capital invertido en las antiguas capacidades productivas de Nissan. Ahora bien, al capital s贸lo lo atrae la miseria de los trabajadores y un nuevo capitalista llegar谩 a costa de menores condiciones laborales entre los que se queden, pues no hay m谩s forma de convencerlo. Y as铆, ya entre la plantilla se habla de posibles salarios de 1.400 o 1.500 euros, 隆una reducci贸n de m谩s de 400-500 euros en comparaci贸n con la media de la antigua Nissan!

La lucha sindical 鈥攄e resistencia, ef铆mera, temporal鈥 tiene delante el muro de hormig贸n del capitalismo. Toda lucha que ganamos es una lucha que deberemos repetir en el futuro para mantener la conquista o perderla; a toda lucha que perdamos le seguir谩 otra en la que perdamos m谩s o ganemos algo.

Por eso, cuando los capitalistas plantean un empeoramiento de nuestras condiciones laborales, es importante ser conscientes de que la 煤ltima batalla de la guerra contra nuestro empresario particular es la revoluci贸n socialista, en la que tomemos el poder de su Estado y el control de su empresa.

Entre medias, no obstante, nos encontrarnos ante luchas parciales y de resistencia y debemos ser capaces de dibujar ese horizonte final, de decir claro qu茅 es lo que queremos y c贸mo lo conseguiremos alg煤n d铆a. Porque la diferencia entre la consigna, abstracta y et茅rea, de 鈥淣issan no se cierra鈥 y 鈥溌acionalizaci贸n inmediata!鈥 marca el l铆mite al que est谩n dispuestos a llegar los trabajadores. Con la primera consigna se responde al ERE con negociaci贸n por las indemnizaciones, acogi茅ndonos a la legalidad vigente; con la segunda consigna se responde ocupando la f谩brica y exigiendo la intervenci贸n estatal.

No nos enga帽emos. La nacionalizaci贸n en la Espa帽a capitalista es terreno pantanoso. La Comisi贸n Europea aprob贸 en 2020 la posibilidad de que el Estado intervenga empresas pero con m煤ltiples condiciones: tiene que avisar a Bruselas, esperar su autorizaci贸n, reestructurar la empresa para que sea viable y retirar el capital p煤blico tan pronto como sea posible, am茅n de otras limitaciones. A煤n y as铆 existen experiencias, como Suzuki-Santana en Linares, que demuestran dos cosas: que la nacionalizaci贸n se puede dar y que tambi茅n puede fracasar a posteriori cuando la empresa p煤blica act煤a dentro del mercado y sin voluntad pol铆tica de continuidad.

Pero tambi茅n tenemos otras experiencias, como la de Arcelor Mittal en Francia, que nos ense帽an que mantener la consigna de la nacionalizaci贸n, 隆a煤n en las luchas parciales!, cambia el resultado de la lucha inmediata contra el cierre. Tambi茅n es una ense帽anza pol铆tica para toda nuestra clase: nos muestra los l铆mites de la gesti贸n capitalista pero, a煤n m谩s importante, tambi茅n el potencial de nuestras fuerzas cuando no nos dejamos limitar por el marco de actuaci贸n pol铆tico e ideol贸gico que nos han impuesto.




Fuente: Ppcc.lahaine.org