March 19, 2023
De parte de Asociacion Germinal
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La econom铆a capitalista global se mueve en el delgado filo que separa la recesi贸n del desastre financiero. Los desequilibrios sist茅micos que gener贸 la crisis del 2008 nunca han sido superados. Pese a la brutal expansi贸n cuantitativa desplegada por los bancos centrales en la 煤ltima d茅cada, profundizada por las medidas tomadas para hacer frente a la pandemia, la econom铆a capitalista nunca ha llegado a recuperarse del todo de la devastaci贸n provocada por la Gran Depresi贸n y se mueve con dificultades, como un equilibrista beodo, sobre un delgado hilo suspendido sobre una futura nueva recesi贸n cuya magnitud previsible a煤n se desconoce.

El reinicio econ贸mico tras la pandemia constituy贸 una operaci贸n problem谩tica. El colapso de las cadenas de suministros globales tension贸 el comercio mundial y la actividad industrial. El inicio de la guerra en Ucrania profundiz贸 las contradicciones en este escenario tensionado. La inflaci贸n se desboc贸 y las cadenas de suministros no pudieron ser reconstruidas en su totalidad, en medio de una fuerte tensi贸n geopol铆tica que amenaza provocar un proceso de disgregaci贸n en varios bloques beligerantes del mercado mundial.

La guerra ha generado, tambi茅n, una crisis energ茅tica que atenaza la econom铆a europea y bloquea el proceso de Transici贸n Ecol贸gica que pretenden implementar las potencias occidentales. Adem谩s, la tensi贸n geopol铆tica amenaza con detener el proceso de innovaci贸n tecnol贸gica que apuntaba hacia una 鈥淐uarta Revoluci贸n Industrial鈥, y con 茅l, toda posible opci贸n de una soluci贸n 鈥渢茅cnica鈥 a la crisis clim谩tica. Una hipot茅tica desconexi贸n tecnol贸gica entre los bloques dirigidos por Estados Unidos y China, dificultar铆a la innovaci贸n disruptiva, poniendo en funcionamiento est谩ndares t茅cnicos diferenciados entre ambos bloques, fracturando las grandes bases de datos que alimentan los avances en Inteligencia Artificial y fragmentando los procesos de investigaci贸n y desarrollo de las grandes transnacionales al prohibirse determinadas tecnolog铆as por su origen nacional en determinados mercados.

La Reserva Federal y el Banco Central Europeo han reaccionado a la inflaci贸n con agresivas subidas de los tipos de inter茅s. Esto amenaza con generar una depresi贸n en la econom铆a real, cuya magnitud todav铆a se desconoce. Los pr茅stamos m谩s caros implican una fuerte presi贸n sobre los hogares con hipotecas y sobre los m谩rgenes de beneficio de las empresas productivas, as铆 como sobre los tesoros nacionales, fuertemente endeudados tras el aumento del gasto p煤blico provocado por la pandemia. Adem谩s, la subida de los tipos de inter茅s en los mercados centrales provoca la fuga de los capitales de los mercados de los pa铆ses del Sur en direcci贸n al Norte, donde obtendr谩n una mayor rentabilidad, lo que amenaza con generar brutales crisis de la deuda en pa铆ses como Argentina, Egipto, etc.

En este contexto turbulento y vol谩til se produce la quiebra desordenada del Sillicon Valley Bank (SVB) y del Signature Bank en Estados Unidos. Son bancos de tama帽o mediano con inversiones poco diversificadas. El SVB estaba especializado en captar dep贸sitos de start ups tecnol贸gicas y fondos de capital riesgo. Una reforma legal implementada por el presidente Donald Trump, en 2018, relaj贸 los requisitos de vigilancia sobre los bancos medianos bajo la premisa de que no eran sist茅micos (su hipot茅tica quiebra no pod铆a arrastrar al conjunto del sistema financiero a la crisis). El SVB invirti贸 sus dep贸sitos, en un contexto de bajos tipos de inter茅s, en bonos del tesoro de Estados Unidos a largo plazo. Al subir los tipos de inter茅s, la retribuci贸n de los dep贸sitos subi贸 tambi茅n y los m谩rgenes de los bonos cayeron aceleradamente. El banco se vio obligado a vender los bonos con descuento para tratar de capitalizarse y los depositantes huyeron. El banco cay贸 con rapidez, en la mayor quiebra de un banco estadounidense desde 2008.

Ante el olor de la sangre, los depositantes de los bancos medianos estadounidenses huyen hacia bancos de mayor tama帽o. Esto pone en duda la supervivencia de otras entidades financieras d茅biles. Las grandes entidades de Wall Street, capitaneadas por JP Morgan, Bank of America, City y Wells Fargo, rescatan el jueves 16, con una inyecci贸n de 30.000 millones de d贸lares, al banco First Republic, cuyos t铆tulos acumulan ese d铆a una ca铆da del 80 % en una semana.

Paralelamente, la crisis de la banca mediana estadounidense precipita la implosi贸n de la entidad financiera suiza Credit Suisse. El jueves 16 de marzo Credit Suisse se desploma un 24 % en Bolsa y provoca ca铆das generalizadas de la cotizaci贸n de los bancos europeos. El banco suizo llevaba ya varios a帽os amenazando con colapsar tras desastrosas inversiones en 2021 en los fondos Greensill Capital y Archegos Capital Management, que le provocaron un agujero en sus cuentas de casi 4000 millones de euros. La combinaci贸n de la ca铆da del Sillicon Valley Bank con las declaraciones del principal accionista del Credit Suisse, el Saudi National Bank, en el sentido de que no va a continuar invirtiendo en el banco, provocan el desplome de la entidad suiza. Atenci贸n: el Credit Suisse no es un banco mediano regional, sino una instituci贸n con 50.500 empleados, el segundo mayor banco de Suiza y uno de los cincuenta m谩s grandes del mundo. Desde 2020 los inversores en el Credit Suisse han visto evaporarse un 84 % de toda su inversi贸n y el precio de los seguros de impago de la entidad (los llamados CDS) se ha disparado aceleradamente.

Parece, por lo tanto, que es posible que nos encontremos ante los inicios de una nueva crisis financiera, que venga a sumarse a los brutales efectos de la inflaci贸n, la recesi贸n en ciernes y la crisis energ茅tica. Los grandes medios de comunicaci贸n especializados en econom铆a lo niegan. El SVB es demasiado peque帽o para arrastrar al conjunto del sistema financiero norteamericano, afirman. Es un banco de nicho de mediano tama帽o. En todo caso, el Fondo de Garant铆a de Dep贸sitos estadounidense anuncia que se va a hacer cargo de toda posible p茅rdida de los depositantes, incluso superando la cuant铆a asegurada, seg煤n la legislaci贸n previa, de 250.000 d贸lares.

La reacci贸n del Banco Central Europeo es parecida. Cristine Lagarde anuncia que el BCE contin煤a, sin inmutarse, su senda de subida de los tipos de inter茅s, y que, en todo caso, har谩 lo necesario para sostener el sistema financiero de la Eurozona. El Banco Nacional Suizo anuncia que va a rescatar al Credit Suisse con 50.000 millones de euros. Los rumores de que Credit Suisse podr铆a ser absorbido por UBS (otra entidad financiera helv茅tica) se hacen cada vez m谩s insistentes.

La situaci贸n, sin embargo, puede no ser tan sencilla como la pintan los anuncios de los bancos centrales occidentales. Los depositantes de los bancos medianos estadounidenses est谩n huyendo en masa hacia las entidades sist茅micas. Es muy posible que SVB y Signature Bank no sean los 煤ltimos en caer. Y, aunque gran parte de la banca europea tenga pocos negocios en com煤n con Credit Suisse, lo cierto es que entre los principales accionistas de la entidad helv茅tica se cuentan algunos de los fondos que m谩s presencia tienen en las bolsas del continente, como BlackRock o el Norges Fund.

El problema subyacente a esta turbulencia bancaria es de dif铆cil resoluci贸n. El proceso de financiarizaci贸n que desat贸 la crisis del 2008 nunca fue del todo revertido, y las contradicciones que el mismo genera para el proceso de acumulaci贸n capitalista subsisten, y se agravan con el escenario de alta inflaci贸n y crisis energ茅tica desatado por la guerra de Ucrania y las tensiones geopol铆ticas con China. Ante la posibilidad de una nueva crisis financiera provocada por las subidas agresivas de los tipos de inter茅s implementadas para atajar la inflaci贸n, los Bancos Centrales Occidentales tratan de soplar y sorber al mismo tiempo: suben los tipos (drenando capital del sistema para detener la inflaci贸n) al tiempo que rescatan a los depositantes de las entidades financieras que quiebran (introduciendo capital en el sistema para tratar de parar la recesi贸n y la crisis financiera).

Desde el uno de enero de 2022, el estabishment econ贸mico occidental se ha mostrado enormemente optimista: la guerra no era para tanto, Alemania ha sobrevivido a un invierno sin gas ruso, y los precios de la energ铆a no se han desbocado como era de esperar. Se ha hablado de que la recesi贸n en ciernes va a ser suave y coyuntural, y de que la inflaci贸n empezar谩 a remitir este mismo a帽o.

Sin embargo, el escenario real puede entreverse tras las brumas levantadas por los colapsos bancarios de la semana pasada. Occidente es como un equilibrista borracho que sabe que, muy probablemente, caer谩 al vac铆o, pero que no sabe cu谩l ser谩 la dimensi贸n de la ca铆da. El barco, es cierto, no se ha hundido este invierno. Pero cada vez cruje m谩s y empiezan a aparecer nuevas v铆as de agua. 驴Podr谩 el equilibrista occidental evitar la ca铆da o limitar su extensi贸n? Nos movemos en el filo de una nueva gran crisis mientras los tambores de una guerra civilizacional con los pa铆ses emergentes se hacen cada vez m谩s audibles.

Y, mientras tanto,  las calles de Par铆s y de Atenas arden en el marco de huelgas generales como no se hab铆an visto desde el gran ciclo planetario de luchas del 2011. 驴La nueva crisis se ver谩 acompa帽ado de una nueva emergencia de los movimientos de insurgencia contra el capitalismo? En ello estamos porque, como dijo en su d铆a Francisco Carrasquer, la opci贸n revolucionaria se basa mantener siempre un 鈥渙ptimismo intransigente鈥.

Jos茅 Luis Carretero Miramar para Kaosenlared

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Fuente: Asociaciongerminal.org