December 13, 2020
De parte de SAS Madrid
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El negocio del sector privado crece, pese al desplome econ贸mico, impulsado por la dificultad del sistema p煤blico para cumplir con su cartera de servicios: los seguros de salud aumentan un 5% sus ingresos.

Pilar Rubio Costa ha empezado a dormir “mucho mejor” despu茅s de recurrir a la sanidad privada para que le aliviara sus dolores de rodillas hace tres semanas. Explica esta mujer de 80 a帽os desde su domicilio, en el barrio popular de Carr煤s, en Elche, que ha pasado por una pesadilla desde finales de febrero, cuando el sistema p煤blico ten铆a que haberle realizado la 煤ltima infiltraci贸n en las dos piernas, como era costumbre cada seis meses tras diagnosticarle desgaste 贸seo de sus r贸tulas hace tres a帽os. Literalmente desesperada, “no pod铆a m谩s, ya no pod铆a ni caminar”, se justifica, y sin que su m茅dico de cabecera pudiera ofrecerle otra cosa que calmantes. “Y no los quer铆a porque su efecto dura pocos d铆as”, opt贸 por lo que nunca pensaba que har铆a, pedir cita en una cl铆nica.

El colapso de la atenci贸n sanitaria p煤blica, en todos sus niveles, por la pandemia del Covid-19, est谩 llevando a usuarias y usuarios que se lo pueden permitir, o que no les queda m谩s remedio, a buscar alternativa en las empresas de salud, un negocio que no se est谩 resintiendo. As铆 lo constatan, por ejemplo, los seguros de salud, cuya facturaci贸n entre enero y septiembre super贸 los 7.000 millones, 327 millones m谩s que en el mismo periodo de 2019 gracias a las p贸lizas de asistencia sanitaria, que crecieron un 5,14%, seg煤n la patronal del sector asegurador Unespa.

Este fen贸meno ha venido favorecido por la apuesta de las entidades bancarias de comercializar seguros de salud coincidiendo con la crisis sanitaria. Una de ellas es Banca March, que lleva desde septiembre ofreciendo el seguro de DKV, compa帽铆a aseguradora que registr贸 entre enero y agosto un incremento en las ventas de seguros de salud individuales del 35%, “el crecimiento m谩s importante de su historia”, aseguraron fuentes de la empresa. A este respecto, durante la pandemia, la consultora Bain & Company realiz贸 una encuesta a mil personas. Entre los que no ten铆an seguro, un 27% afirmaba que ten铆a intenci贸n de firmar uno. Curiosamente, el 23% de los interesados afirmaba tener escasos recursos, con ingresos mensuales de cero a mil euros.

En el caso de Pilar Rubio, sus 煤nicos ingresos provienen de una pensi贸n de viudedad de 683 euros. Si hubiera cotizado todos los a帽os que trabaj贸 en el sector textil, revela, su situaci贸n ser铆a diferente y podr铆a haber hecho frente sin problemas a la factura del hospital privado de su ciudad para la infiltraci贸n de sus rodillas. Un total de 810 euros, precio que oscil贸 de los 280 euros iniciales que le dijeron, sin contar las visitas al m茅dico especialista, que cuestan 70 euros. Al final, un familiar de Pilar se ha ofrecido a hacer frente al pago y ella espera que la pr贸xima infiltraci贸n sea en la p煤blica. La Conselleria de Sanidad Universal y Salud P煤blica reconoce la demora: “Se par贸 todo con el estado de alarma porque no deb铆an venir los pacientes al hospital para evitar un posible contagio”. Y el Servicio de Atenci贸n e Informaci贸n al Paciente (SAIP) a帽ade que ya se han retomado las infiltraciones y que est谩n empezando a llamar a los pacientes que est谩n en lista de espera, entre los que se encuentra Pilar, quien sigue sin saber cu谩ndo podr谩 volver a su hospital de toda la vida.

Factura de 6.150 euros

En cambio, la factura de Josefa Girau, de 67 a帽os, ha sido bastante m谩s elevada: 6.150 euros por operarse el hombro en una cl铆nica de Benidorm. Cuenta su hija Noelia Bru que Josefa tuvo la mala fortuna de caerse en la calle unos d铆as antes del 14 de marzo, d铆a en el que se decret贸 el estado de alarma. Los dolores en el hombro, lejos de desaparecer, aumentaron hasta el punto de impedirle, como a Pilar, dormir por la noche. Sin la posibilidad de hablar con su m茅dico y tras intentarlo en el ambulatorio varias veces sin 茅xito, lo 煤nico que consigui贸 fue que le pincharan para el dolor, efecto que se disipaba pronto.

“No le qued贸 m谩s remedio que acudir a la privada donde le dijeron, tras una resonancia, que ten铆a los ligamentos del brazo rotos”, recuerda Bru. Sin seguro y coste谩ndose de su bolsillo, asumi贸 el pago “desesperada”. “Cuando fue a cl铆nica no sab铆a qu茅 le iba a costar, ten铆a tanto dolor que le daba igual el dinero”, se帽ala su hija tras aclarar que sus padres tienen una situaci贸n “desahogada”. “Aunque no la tuvieran, mi madre hubiera mendigado si les hubiera hecho falta”, concluye.

Enlace relacionado ElDiario.es 13/12/2020.




Fuente: Sasmadrid.org