August 24, 2021
De parte de La Tarcoteca Contrainfo
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El sistema político implantado por EEUU en Afganistán ha sido incapaz de sostenerse así mismo. En 2001 se produce la invasión de Afganistán. Desde ese preciso momento la desafección política es extrema, desde las primeras elecciones no llegan a conseguir más de un 50% de participación en el mejor de los comicios. Un gobierno, oposición, policía y ejército mantenidos a base de fondos dirigidos por el Pentágono y sus organizaciones pantalla. El objetivo de las maniobras políticas fue establecer una serie de organizaciones satélite que permitieran desarrollar estructuras para posibilitar el expolio del país.
La evidencia de este hecho es que, mientras con el anterior gobierno taliban en los 90s prácticamente se erradicó el cultivo de adormidera, en 2004 ya comienza a ser el primer exportador mundial. Por poner uno de los últimos años con registro el PIB de Afganistan en 2017 fue de unos 16.700 millones €, de los que el estado mueve unos 5.500 millones €, mientras que el PIB proveniente de la venta directa de heroína se calcula que es de unos 1.400 millones €, a lo que hay que sumar la parte del gasto de EEUU para mantener la ocupación del país, de unos 100.000 millones € anuales, alrededor de 2 billones € en total gastados en 20 años.

El modelo extractivista de la heroína, como sucede con la mayoría de las drogas, genera un tipo de explotación entorno a organizaciones criminales y paramilitares capaces de movilizar la mercancía por los países del entorno, que permea a todos los estamentos e instituciones, nacionales e internacionales. El estado funciona en piloto automático manteniendo a duras penas sus rutinas. 

Sus tres poderes han sido cooptados por los traficantes de heroína. El primer presidente de Afganistán, Hamid Karzai, CEO de la petrolera UNOCAL, abandona el puesto en 2009 bajo las acusaciones de corrupción. En 2021 A Ghadi escapa en helicóptero a Pakistán portando 3 balizas con unos 65 millones de €.

Lo mismo ha sucedido en el ejército afgano. Pertrechado, entrenado y controlado por EEUU ni si quiera ha huido. Tampoco han rendido las armas. Ni si quiera han cambiado de bando. La retirada de fondos americanos ha significado el alto en las operaciones regulares para los clientes habituales y el inicio de operaciones para otros postores. Gran parte de los 200.000 desertores del arado que se alistaron en el ejército afgano de ocupación volverán a sus quehaceres empujados por la misma necesidad. Su labor oficialmente extraoficial en estos 20 años ha sido controlar y mantener la producción de opio. Este es el punto común que mantendrá la estructura paraestatal en los próximos años. Pero no será eterno. Recordar que, antes que Afganistán, el 80% de la producción de opio mundial provenía del Triangulo Dorado.

El clientelismo es un sistema On/Off frágil, en el que cuando se deja de invertir en los clientes se cancela el servicio y cesa la lealtad. El problema del clientelismo como estrategia es que necesita un aporte constante de capitales y prevendas que deslegitiman a los favorecidos. En cuanto se corta la financiación se disuelve la red clientelar como si no hubiera existido; o peor, si va acompañado de reclamaciones de justicia y compensación. Cambia la dirección del dinero y cambian las lealtades. 

Lo mismo es extrapolable a otra escala a multitud de situaciones en las que se genera una dependencia artificial vendedor-cliente. Sobre todo queremos destacar los medios de comunicación por su labor social. Éstos son capaces de crear consenso y transmitir los valores de las clases dominantes complementando los sistemas represivos de los distintos países, lo cual les permiten mantener el control sin ejercer medidas represivas duras. Actualmente vivimos un progreso constante de los medios, acompañados de la digitalización, las redes sociales, una tendencia a la copación laboral ebn el sector servicios y en general hacia la sociedad del espectáculo más que a la de la información. La fragilidad de estos sistemas es tal que una oleada de pánico puede hacer saltar el sistema por los aire.

Esta interpretación pude explicar cómo es posible que una organización, pueblo, estado, fuertemente dependiente de aportes externos y desvinculado de su entorno, es capaz de colapsar, incapaz de reorganizarse, ante el corte súbito de ínsumos. 10 días tardó en gobierno de Afganistán y su red en exiliarse desde la declaración del fin de la guerra de Joe Biden.Y cómo las formas organizativas previas, tradicionales o no, son capaces de sustituirlos con todo lo que ellos implica. A afganistán volvieron los antiguos jefes tribales, caciques regionales y su organización patriarcal.




Fuente: Tarcoteca.blogspot.com