February 28, 2021
De parte de ANRed
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Bandera LGTB durante un concierto del grupo liban茅s Mashrua Leila en El Cairo.

Tras la promesa de libertades que supuso la Primavera 脕rabe, pronto llegar铆a la desilusi贸n. ONG, abogados y activistas contraatacan, a veces arriesgando su vida en una lucha por sus derechos. El Salto habl贸 con algunos de quienes batallas desde la primera l铆nea.  Por Wilson Fache (El Salto)


Cinco de la tarde. Una cafeter铆a chic del centro de El Cairo. Llega sonriendo y disculp谩ndose: 鈥淪iento el retraso鈥, dice jadeando y dejando su bolso de cuero sobre la mesa. Tras pedir un cappuccino y coger aire, comienza su narraci贸n, como si se estuviera preparando para bucear en apnea. 鈥淧or donde empezar鈥 es una persecuci贸n sin precedentes鈥.

Las variaciones de tono marcan el ritmo de sus palabras. De manera casi inconsciente, cada vez que pronuncia t茅rminos como 鈥渞茅gimen鈥, 鈥渄ictador鈥, 鈥渉omosexual鈥 y 鈥減risi贸n鈥 lo hace una octava por debajo, como si estuviera interpretando 鈥渓a partitura de los oprimidos鈥. De repente se calla. Echa un vistazo a sus espaldas y decide cambiarse de sitio. 鈥淭engo la impresi贸n de que pueden o铆rme鈥, murmura se帽alando con la cabeza a un grupo de amigos que comparten una tarta de chocolate. 驴Paranoia? No. O quiz谩s s铆. No importa. Se trata de una t茅cnica de supervivencia en el Egipto del Mariscal Al Sisi.

Por razones de seguridad no revelaremos la verdadera identidad de nuestro protagonista. Le llamaremos Letrado Mohamed. Este abogado penalista, que se define a s铆 mismo como activista, ha elegido ejercer una funci贸n tan valiente como peligrosa: defender a los miembros del colectivo LGTBIQ+ en los tribunales de El Cairo, detenidos por cr铆menes que datan de otra 茅poca. A menudo se les acusa de 鈥渓ibertinaje鈥, la acusaci贸n favorita de la Polic铆a para designar a los egipcios que se atreven a desear a una persona de su mismo sexo.

鈥淣o existe una ley que proh铆ba la homosexualidad en s铆, as铆 que las autoridades utilizan sobre todo los cr铆menes de prostituci贸n y el t茅rmino libertinaje para acusar a los gais, aunque sea mentira. En algunos casos, los polic铆as que llevan a cabo las detenciones afirman que durante una relaci贸n sexual se ha producido un intercambio de dinero, pese a que no sea cierto鈥, destaca el abogado. En 2019, Bedayaa, una organizaci贸n egipcia de defensa de los derechos de las personas LGBTIQ+, registr贸 un total de 92 detenciones. En la gran mayor铆a de los casos, los sospechosos fueron absueltos. Sin embargo, el mal est谩 hecho: traumas, eventuales maltratos sufridos durante el arresto, divulgaci贸n p煤blica de la orientaci贸n sexual de los detenidos 鈥攜a sea real o supuesta鈥 y un mont贸n de vidas rotas.

鈥淭odos 茅ramos muy optimistas鈥 

La cafeter铆a donde nos damos cita se sit煤a a un paso de la mal llamada Plaza Tahrir (鈥渓iberaci贸n鈥 en 谩rabe). Fue aqu铆 donde el 25 de enero de 2011, hace justamente 10 a帽os, miles de egipcios se reunieron para reclamar la dimisi贸n de Hosni Mubarak, en el poder desde hac铆a 30 a帽os. El levantamiento popular acogi贸 a El Cairo y se propag贸 por los cuatro rincones del pa铆s, congregando a egipcios de toda 铆ndole: laicos, islamistas, feministas, comunistas, conservadores, burgueses, clases populares鈥 Cada uno proyectaba sus propias fantas铆as en este movimiento. Para muchos homosexuales, lesbianas y transexuales 鈥攜 todos los que no se reconoc铆an en la sociedad del momento鈥 este periodo fue vivido como la promesa de m谩s libertades individuales.

鈥淐reamos nuestra ONG justo antes del principio de la Revoluci贸n. Muchos de nuestros miembros se dijeron: 鈥淓s el momento de obtener nuestros derechos鈥. All铆 est谩bamos, en la Plaza Tahrir, y por aquel entonces todos 茅ramos muy optimistas鈥, recuerda Nur (seud贸nimo), directora ejecutiva de Bedayaa.

Tras casi tres semanas de movilizaci贸n popular, Mubarak anunci贸 su dimisi贸n. Podr铆a haber sido la llegada de una nueva Rep煤blica, pero en 2013, despu茅s de algunos sobresaltos, la esperanza democr谩tica se apag贸 con la ascensi贸n al poder del Mariscal Abdulfatah Al Sisi. Hoy, en la Plaza Tahrir, un ej茅rcito de polic铆as vestidos de uniforme y en civil ocupan el lugar donde hace a帽os se juntaban los manifestantes. Durante la noche, oscura, las luces giratorias ba帽an la plaza de una tenue luz azul.

Homofobia de Estado

鈥淏ajo el mandato de Mubarak, nuestra comunidad ya estaba en el punto de mira, pero no tanto como hoy. El lema de la 茅poca era: si sois discretos y no hac茅is ruido, os dejaremos en paz. Con los Hermanos Musulmanes y Mohamed Morsi (presidente de 2012 a 2013), se puede hablar de un periodo oscuro para el colectivo LGTBIQ+. Cuando Morsi fue destituido y Al Sisi tom贸 el poder, muchos se sintieron aliviados, incluso felices. Sin embargo, hoy constatamos que la situaci贸n es peor que nunca鈥, asegura el Letrado Mohamed, con un 谩pice de amargura en su voz.

鈥淓s una persecuci贸n sin precedentes en la historia del pa铆s. El fen贸meno no es completamente nuevo, pero la represi贸n se ha vuelto sistem谩tica鈥, afirma Rasha Younes, especialista de derechos LGTBIQ+ en Human Right Watch (HRW). Rasha constata un aumento del n煤mero de discursos de odio al m谩s alto nivel dentro del poder.

鈥淓sta homofobia de Estado emana del propio Al Sisi, pasando por ministros y funcionarios de bajo rango y llegando hasta las fuerzas del orden, polic铆as y jueces; la ret贸rica del Gobierno permite a los individuos actuar con total impunidad鈥

鈥淓sta homofobia de Estado emana del propio Al Sisi, pasando por ministros y funcionarios de bajo rango y llegando hasta las fuerzas del orden, polic铆as y jueces; la ret贸rica del Gobierno permite a los individuos actuar con total impunidad鈥, analiza esta investigadora al otro lado del tel茅fono desde Berl铆n. 鈥淟a influencia de Al Sisi tiene un impacto enorme sobre lo que la sociedad considera permisible o no鈥, concluye. La represi贸n no se limita al colectivo LGTBIQ+; en un pa铆s que cuenta con decenas de miles de prisioneros pol铆ticos, toda forma de disidencia es silenciada y los activistas, encerrados.

La comunidad LGTBIQ+ egipcia puede identificar exactamente cu谩ndo comenz贸 esta ola de represi贸n particularmente perversa: el 22 de septiembre de 2017. Aquella noche, 35.000 personas asisten al concierto del grupo liban茅s Mashrou鈥 Leila, cuyo cantante, Hamed Sinno, es homosexual. En cada canci贸n, en cada estribillo, el p煤blico canta tan fuerte que apenas se escucha a los m煤sicos. De repente, dos personas se suben a hombros de sus amigos y ondean un par de banderas arco铆ris. El p煤blico aplaude.

鈥淐uando se habla de lo que ocurri贸, a menudo se omiten esas ovaciones, pero despu茅s de todo, los espectadores estaban en el concierto de un grupo con un vocalista abiertamente gay鈥, escribir谩 un tiempo despu茅s Hamed Sino en Frieze. 鈥淒urante el resto de la noche, nos sentimos en seguridad, nos sentimos todos amados. Las personas que sacaron las banderas eran Sarah Hegazy y Ahmed Ala, y por una noche, El Cairo era suyo. Pod铆a incluso decirse que la comunidad hab铆a ganado la Primavera 脕rabe鈥, concluye.

鈥淯na victoria鈥

La euforia durar谩 muy poco. Desde el d铆a siguiente comenzaron a circular en las redes sociales y en medios locales rumores delirantes acerca de una supuesta 鈥渙rg铆a sat谩nica鈥. Las amenazas de muerte comienzan a llover. Decenas de personas son detenidas, entre ellas Ahmed Ala y Sarah Hegazy, militante feminista, lesbiana y comunista. Violada y torturada durante su arresto, encuentra refugio en Canada, donde finalmente se suicid贸 el verano pasado.

Ahmed Ala tambi茅n se vio obligado a exiliarse en Toronto. Contactado por tel茅fono, prefiere mostrarse optimista sobre los eventos que cambiaron su vida por completo: 鈥淒espu茅s de lo ocurrido en 2017, de repente nos convertimos en parte integrante del discurso p煤blico, a menudo para mal, por parte de gente que consideraba que deber铆amos estar muertos. Pero tambi茅n para bien, por parte de quienes defienden el derecho de las personas LGTBIQ+ a vivir libremente. El debate se extendi贸 por las redes sociales y las ONG comenzaron a implicarse. Y eso, fue una gran victoria鈥, asegura, convencido.

鈥淎lgunos podr铆an oponerse al uso de la palabra 鈥榲ictoria鈥, tras haber visto la campa帽a de acoso que todo esto ha provocado, lo cual ha provocado la detenci贸n de muchas personas. Pero yo tambi茅n estuve en la c谩rcel. Publicaron mi direcci贸n personal en internet; mi nombre apareci贸 en todos los medios junto a amenazas dirigidas hacia mi persona, as铆 que tengo derecho a considerar que no todo est谩 perdido鈥, a帽ade.

La activista transg茅nero Malak Elkashif, con cerca de 50.000 seguidores en Facebook, se ha convertido en uno de los rostros de la resistencia. En 2019, cuando apenas ten铆a 19 a帽os, fue detenida por 鈥減ertenecer a un grupo terrorista鈥

El destino tr谩gico de Sarah Hegazy podr铆a haber marcado el fin del militantismo a favor de los derechos LGTBIQ+ en Egipto鈥 si no fuera por la perseverancia de la comunidad. Un ejemplo es la activista transg茅nero Malak Elkashif quien, con cerca de 50.000 seguidores en Facebook se ha convertido en uno de los rostros de la resistencia. En 2019, cuando apenas ten铆a 19 a帽os, fue detenida por 鈥減ertenecer a un grupo terrorista鈥 y por 鈥減erturbar el orden p煤blico鈥. Encarcelada y violentada durante cuatro meses en una prisi贸n de hombres, tambi茅n fue sometida a un examen anal para demostrar una 鈥渟exualidad desviada鈥. Una pr谩ctica que implica tortura y que no tiene ning煤n valor m茅dico ni legal.

Pese a todo, Malak sigue su combate y afirma que no abandonar谩 ni Egipto ni su lucha. Y no es la 煤nica. Si bien la campa帽a de represi贸n es in茅dita, tambi茅n lo es la ola de activismo. Desde el frente de batalla, los activistas que hemos conocido conf铆an en que la llegada de una sociedad donde sus identidades no sean reprimidas est谩 por llegar. 鈥淨uiero expresarles mi m谩s profunda gratitud. Sus luchas tendr谩n un impacto en nuestra comunidad para las generaciones venideras鈥, nos dice con esperanza Hamed Sinnno, el cantante de Mashrou鈥 Leila.

鈥淔inalmente, los labios fusionan en un beso鈥

Una decena de egipcios y otros tantos extranjeros, casi todos homosexuales, se encuentran en un apartamento sublime de un barrio de clase alta en El Cairo. En la terraza, la conversaci贸n gira en torno a sus condiciones de supervivencia. 鈥淣o me creo que hayas dado el paso de salir del armario, 隆eres muy valiente!鈥, exclama uno de los invitados, de veintitantos a帽os, dirigi茅ndose a otro de los presentes que ha elegido vivir su homosexualidad p煤blicamente, algo muy poco com煤n, inimaginable para el joven. 鈥淧ara m铆 la 煤nica soluci贸n es emigrar a Europa鈥, concluye con una sonrisa triste. Sin embargo, despu茅s de medianoche, la tristeza da paso a la diversi贸n.

En la pista de baile, el alcohol desinhibe y Lady Gaga se encarga del resto. Don鈥檛 hide yourself in regret. Una sonrisa, una mano busca una cadera. Just love yourself and you鈥檙e set. Los torsos se rozan y los dedos se infiltran bajo la camisa. Escalofr铆os.  Im on the right track, baby. En un movimiento t铆mido y despu茅s apasionado, los labios fusionan en un largo beso. I was born this way. El grupo de amigos se despide al amanecer, con el esp铆ritu m谩s ligero que el d铆a anterior. Una suave brisa acaricia las calles vac铆as. El Cairo est谩 a sus pies.

El exilio es la opci贸n m谩s segura, pero para ello es necesario disponer de los medios suficientes. En ocasiones, los menos privilegiados optan por casarse con una persona del sexo opuesto con el fin de salvaguardar el honor familiar

En una sociedad donde las diferencias de clase son tan marcadas que se asemejan a un sistema de castas, algunos miembros del colectivo LGTBIQ+ son m谩s privilegiados que otros. Los barrios m谩s modernos ofrecen espacios de libertad y de encuentro fuera del alcance de la mayor铆a de los egipcios. 鈥淎 veces tus vecinos te denuncian a la Polic铆a bas谩ndose solamente en tu apariencia f铆sica; estiman que no eres una persona cisg茅nero y heterosexual. 脷ltimamente estamos constatando que hay m谩s denuncias en los barrios populares que en aquellos donde viven las clases m谩s altas, donde se pueden organizar fiestas privadas y encuentros de manera m谩s f谩cil鈥, explica Nur, la directora de Bedayaa. 鈥淟a cuesti贸n de las clases sociales se refleja en los casos: la mayor铆a de las personas LGTBIQ+ a quien ofrecemos asistencia provienen de los medios m谩s desfavorecidos鈥, a帽ade.

El exilio es la opci贸n m谩s segura, pero para ello es necesario disponer de los medios suficientes. En ocasiones, los menos privilegiados optan por casarse con una persona del sexo opuesto con el fin de salvaguardar el honor familiar. 鈥淎 menudo recibimos mensajes de personas que nos piden ayuda para escapar. La mayor parte no dispone de los fondos necesarios para salir del pa铆s. Yo misma he pensado varias veces en emigrar definitivamente鈥, admite Nur, activista y en la actualidad amenazada. 鈥淐ada ma帽ana me despierto y me digo: puede que hoy sea el d铆a de mi arresto鈥.

Cuando las fiestas m谩s selectas y la inmigraci贸n no son una opci贸n, solo quedan las aplicaciones para conocer gente, que, sin embargo, se han convertido en el terreno de caza favorito de los polic铆as. Con la ayuda de perfiles fraudulentos, las fuerzas de seguridad 鈥渁trapan鈥 a muchos gais en citas falsas. Pese al peligro existente, estas aplicaciones rebosan de hombres en busca de nuevos encuentros. Cada uno pone en pr谩ctica su propia t茅cnica de supervivencia. 鈥淣unca quedo con personas que tienen perfiles sospechosos y solo me doy cita en lugares p煤blicos, y nunca en medio de la noche鈥, testimonia un usuario. 鈥淪i en la calle te muestras como un heterosexual, nadie vendr谩 a molestarte鈥, asegura otro. 鈥淧ara tener encuentros m谩s seguros, solamente frecuento turistas y expatriados鈥, reconoce un refugiado sirio que vive en Alejandr铆a.

鈥淣o me arrepiento de nada鈥

Sin embargo, existen algunos signos de apertura en la sociedad que dan motivos para el optimismo. Es el caso de Nur Selim, el hijo del c茅lebre actor Hesham Selim. El a帽o pasado, la estrella del cine anunci贸 durante una emisi贸n de televisi贸n que su hijo era transg茅nero. Contra todo pron贸stico, el p煤blico reaccion贸 con benevolencia: Ni Nur ni su padre fueron objeto de una temible campa帽a de acoso. Dentro del colectivo, algunos vieron un motivo para alegrarse: 鈥淭ras la declaraci贸n de mi padre鈥, cuenta Nur Selim, 鈥渧arias personas LGBTIQ+ me contactaron para decirme que gracias a sus palabras, sus propios padres hab铆an dado un gran paso para aceptarlos.鈥

Mand铆bula marcada, barba generosa, voz grave y bastantes m煤sculos. Nur seduce. O al menos, corresponde a los c谩nones de belleza masculina definidos por la sociedad. Puede que sea trans, pero sobre todo es un hombre heterosexual, miembro de una 茅lite econ贸mica y cultural, condici贸n que le permite vivir m谩s tranquilo que otros. 鈥淪i hubiera sido una mujer transg茅nero, mi vida habr铆a sido completamente diferente porque vivimos en una sociedad patriarcal y mis贸gina鈥, -recuerda. A la espera del cambio, Nur reflexiona en c贸mo utilizar mejor sus privilegios y su notoriedad.

鈥溌縈e considero un activista? No, porque para eso tendr铆a que hacer mucho m谩s. Todav铆a pienso en c贸mo voy a llevar a cabo mi compromiso con la causa. Para ser sincero, tengo miedo鈥︹ -confiesan sus ojos negros. 鈥淰eo muchos documentales sobre activistas para inspirarme鈥 -a帽ade, riendo a carcajadas. Tras un instante de duda, afirma: 鈥渓o que est谩 claro es que quiero aportar mi granito de arena para provocar un cambio real en este pa铆s鈥.





Fuente: Anred.org