December 31, 2021
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El grupo de trabajo de Atención Primaria del Colegio de Enfermería de Zaragoza ha convertido un manifiesto en una comunicación urgente debido a la situación que están sufriendo las enfermeras de los centros de salud, tanto urbanos como rurales.

El texto recogido es fruto de la reunión del Colegio de Enfermería con profesionales de Enfermería de Atención Primaria. Dicha cita se celebró a petición de las coordinadoras de Enfermería de varios centros de salud de los tres sectores sanitarios de las comarcas centrales.

La situación de pandemia ha obligado a aumentar considerablemente la oferta de enfermeras de los centros de salud para poder dar atención a la ciudadanía. Aun así, desde este colegio aseguran que para lograr esta atención ha sido necesario “un gran sobreesfuerzo, muy por encima de la capacidad de dichas profesionales, quienes han trabajado y trabajan en un constante estado de alerta”.

“Este estrés ha sido posible mantenerlo durante un periodo de tiempo (se ha hecho así porque la ciudadanía y la situación sanitaria así lo ha requerido) pero esta crisis ya dura casi dos años y así es imposible continuar”, alertan.

Carga adicional de trabajo

A las jornadas interminables de rastreos, con aumentos fluctuantes de incidencia de contagios en las sucesivas olas con hasta 2.400 positivos en un sólo día; hay que sumar la realización de pruebas diagnósticas de SARS-COV 2: Primero, test de anticuerpos; después test de antígenos y PCR a lo que se suma la gestión de las vacunas.

Varios tipos de vacunas, cada una con su ficha técnica y su forma de preparación y dosis; fechas muy cortas de caducidad, que obligan a realizar todas las gestiones con premura para que no se estropeen. Vacunaciones en los centros de salud, en domicilios y en residencias; y ahora estamos inmersos en la vacunación de la tercera dosis…

“Cuando una persona viene a vacunarse, sólo ve que el pinchazo es un segundo, pero cuando se habla de vacunación, se habla de muchas acciones” así desde este colegio señalan: “Contaje de vacunas constante para la realización de agendas (para que cuadren los viales, ya que una vez abiertos la caducidad de las dosis se produce en horas); gestión de las dosis (cuando una persona no acude a recibir la vacuna después de estar citada se realizan varias llamadas para no desperdiciar esa dosis); resolución de dudas; permanente autoformación en los continuamente cambiantes protocolos (hay dosis y plazos diferentes para cada vacuna y para la misma vacuna también cambia si se trata de terceras dosis); resolución de problemas de citación (pacientes que no se pueden citar; otros que necesitan inmediatamente vacunarse)”.

Mantener la asistencia habitual

En un principio hubo un apoyo de contratación de enfermeras, pero este terminó en octubre y sólo se ha mantenido en algunos centros (cosa que ha paliado muchísimo la situación). En la mayoría de los centros en los que se cesó al personal de refuerzo, con el mismo personal de plantilla previo a la pandemia, se tiene que realizar toda la atención ordinaria y extraordinaria que se está exponiendo.

Condiciones de trabajo

A todo esto, hay que añadir las condiciones de trabajo. En muchos centros no hay espacio suficiente para vacunar y se ha tenido que salir de los centros a lugares que no están preparados para actos sanitarios. Y que, con la subida de la luz, ha provocado que no se habiliten sistemas calefacción o aire acondicionado. Se ha tenido, y se está teniendo, que realizar, día tras día, jornadas de vacunación en condiciones de temperatura ambiente, en verano a un calor insoportable y ahora en invierno con bajísimas temperaturas.

Nula comunicación de la Administración

“La cosa empeora cuando todas las novedades y cambios en vacunación pasan por la prensa antes que por los profesionales”, critican desde el Colegio de Enfermería. “Los pacientes acuden a los centros de salud con exigencias de las que no tenemos constancia por vía oficial; tachando a las enfermeras, en el mejor de los casos, de incompetentes” y añaden, que la imagen que se transmite es de “improvisación, descontrol y falta de profesionalidad”.

Este problema se podría solucionar, apuntan, si se tuviera más en cuenta a las Direcciones de Enfermería de Atención Primaria y a las profesionales de base porque son el personal que está sacando adelante toda la vacunación de la población.

Enfermería avisa: la situación es límite en los centros

La Enfermería de los centros de salud ha llegado a su límite: “El estrés de estos casi dos años ya no es posible mantenerlo. Mención aparte hay que hacer a los coordinadores de Enfermería que, además de realizar la asistencia como los demás enfermeros del equipo, tienen que realizar las de coordinación; toda la gestión de personal; agendas, vacunas, farmacia; almacén; etc.”.

Por todo lo anteriormente expuesto consideran que es urgente que se dote de capacidad real de decisión al personal de enfermería, que se libere de las actividades y tareas que pueden asumir otros sectores como “trabajadores sociales para la realización de rastreo; auxiliares de clínica, administrativos/as y celadores para apoyo y refuerzo de los circuitos de vacunación y pruebas de diagnóstico SARS-COV-2”.

Además piden equiparar la ratio de enfermeras por habitantes a los niveles que existen en la Unión Europea y recomendados por la OMS y la OCDE, así como mejorar las condiciones de contratación. También reclaman que se libere a las coordinadoras de enfermería de sus labores asistenciales para que puedan dedicarse en exclusiva a sus tareas de gestión.

Por último, piden adecuar y acondicionar los espacios físicos para que las enfermeras puedan prestar la atención en condiciones adecuadas de calidad y seguridad para los y las pacientes. Y asignar un interlocutor entre las enfermeras de los centros de salud y el Departamento de Salud Pública para poder realizar de manera ágil consultas técnicas.


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Fuente: Arainfo.org