November 7, 2020
De parte de El Salto
298 puntos de vista


A finales del siglo XIX, la prensa conservadora (y alguna no tanto) se marc贸 como objetivo la criminalizaci贸n del movimiento anarquista, en un momento delicado para las propias organizaciones libertarias y en medio de un marasmo generado por las acciones individuales que tuvieron episodios en Francia, Espa帽a o Italia, entre otros.

En aquellos momentos, desde muchos voceros y grupos se hablaba de una 鈥淚nternacional negra鈥 que hab铆a establecido una especia de comit茅 secreto que promov铆a atentados terroristas en diversos pa铆ses. El origen de esa supuesta estructura lo ubicaban en el Congreso de Londres de 1881 y a la cabeza del mismo, personajes de renombre como Piotr Kropotkin o Errico Malatesta.

El mensaje era sencillo. En aquel congreso se aprob贸 una estrategia de enfrentamiento violento contra las instituciones del Estado y se prove铆a a los ejecutantes los posibles para llevar a cabo estas acciones. Incluso se reuni贸 en Roma, en 1898, una Conferencia Internacional para la Defensa Social contra el anarquismo, que pretend铆a la articulaci贸n de colaboraci贸n policial en diversos pa铆ses (or铆genes de la Interpol), bajo el paraguas de esa acusaci贸n.

Sin embargo, la realidad dist贸 mucho de lo que se pretend铆a. El Congreso de Londres de 1881 no estableci贸 ninguna t谩ctica violenta y los datos que conocemos del mismo, y que sirvieron para esta estrategia, proven铆an de infiltrados de las polic铆as francesa e italiana. Kropotkin, acusado de esta estrategia, condenaba la utilizaci贸n de una violencia sin sentido, pues como 茅l dec铆a, un edificio de siglos de explotaci贸n era imposible derribarlo con unos kilos de explosivos.

Sin embargo, el chivo expiatorio del anarquismo funcion贸 durante mucho tiempo. Se acusaba a los anarquistas de la inestabilidad interior de muchos pa铆ses, y con ello se criminalizaba al movimiento obrero, consider谩ndolo un problema de orden p煤blico. Se aprovechaba algunas circunstancias de violencia individual o de peque帽os grupos para establecer leyes de excepci贸n y represivas contra la libertad de organizaci贸n.

El anarquismo se convirti贸 en un comod铆n. Cuesti贸n que se mantuvo en protestas recientes, como la existencia del 鈥淏lack Block鈥 en las movilizaciones antiglobalizaci贸n o el surgimiento de una autodenominada 鈥淔ederaci贸n Anarquista Informal鈥 con epicentro en pa铆ses como Italia, Grecia y Espa帽a. En todos los momentos, nada nuevo bajo el sol.

Sobre las protestas actuales

Curiosamente, en los 煤ltimos d铆as hemos comprobado c贸mo ante las protestas y algaradas que se han dado en la calle por las medidas adoptadas por la pandemia del covid, muchos medios de comunicaci贸n han vuelto a utilizar el anarquismo como excusa. Un renombrado programa de televisi贸n, a cargo de un periodista que se hace llamar experto en cuestiones de sucesos, dec铆a abiertamente que Barcelona era un epicentro de experimentaci贸n del anarquismo internacional. En todas las noticias, al hablar de los perfiles de la protesta, los 鈥済rupos anarquistas鈥 aparec铆an de forma indistinta como organizadores o participantes activos de la protesta.

Da igual que los perfiles de los convocantes en las redes sociales, en su amplia mayor铆a, tengan una vinculaci贸n ideol贸gica con la ultraderecha. El anarquismo funciona a la hora de meter en el mismo saco los perfiles de la protestas

Da igual que los perfiles de los convocantes en las redes sociales, en su amplia mayor铆a, tengan una vinculaci贸n ideol贸gica con la ultraderecha. El anarquismo funciona a la hora de meter en el mismo saco los perfiles de la protestas. Sin embargo, nadie apunta qui茅nes son esos 鈥済rupos anarquistas鈥, d贸nde se coordinan y qu茅 es lo que piensan. El anarquismo fue, es y, seguramente, ser谩 un mantra para poder meter una amalgama de ideolog铆as sin conexi贸n ninguna.

驴El elogio de la algarada?

Luigi Fabbri escribi贸 un folleto titulado Influencias burguesas sobre el anarquismo donde desgranaba lo que era el anarquismo y lo que algunos apuntaban que era. Y c贸mo ese discurso de la burgues铆a sobre el anarquismo hab铆a calado, incluso, en algunos sectores libertarios.

Fabbri acusaba que eran los literatos burgueses, los periodistas y personas alejadas del movimiento obrero revolucionario los que hab铆an conferido una imagen violenta del anarquismo. Aunque el anarquista italiano no negaba la necesidad de la violencia en legitima defensa, s铆 niega la existencia de un 鈥渁narquismo violento鈥, pues doctrinalmente el anarquismo estaba alejado de la violencia. Este interesante texto de Fabbri iba dirigido a aquellos que utilizaban la palabra y el movimiento anarquista, pero tambi茅n a aquellos que denomin谩ndose anarquistas reproduc铆an lo que la burgues铆a y los movimientos dec铆an que era el anarquismo. En un momento de sus disertaciones sobre la violencia, Fabbri afirmaba lo siguiente: 鈥淟a violencia, adem谩s de estar por s铆 misma en contradicci贸n con la filosof铆a anarquista, por cuanto implica siempre dolor y l谩grimas es una cosa que nos entristece; puede impon茅rnosla la necesidad, pero s铆 ser铆a debilidad imperdonable condenarla cuando es necesaria, malvado ser铆a tambi茅n su empleo cuando fuese irracional, in煤til o se empleara en sentido contrario del que nos proponemos鈥.

Ciertamente, Fabbri hace un an谩lisis de su momento hist贸rico (insiste mucho en ello en el texto) donde si bien no descarta una violencia concertada inherente a determinadas circunstancias hist贸ricas, la pasi贸n por la violencia o la utilizaci贸n de la misma porque s铆 eran entendidas como perjudicial para el anarquismo. Al igual que Malatesta, Fabbri consideraba que el fin no justificaba los medios y que son esos medios lo que determinaban un fin. Si tus medios son violentos, tu sociedad ser谩 violenta, y pon铆a como ejemplo el modelo capitalista o el incipiente fascismo.

Si bien una mala gesti贸n y una p茅rdida de derechos justifican la movilizaci贸n, hay que hacer un buen an谩lisis previo de en qu茅 consiste esa movilizaci贸n y qu茅 finalidades tiene

A tenor de las im谩genes y los comentarios que se han dado en los 煤ltimos d铆as por las protestas en Espa帽a, nunca es mejor dar una lectura como lo hac铆a Fabbri. Si bien una mala gesti贸n y una p茅rdida de derechos justifican la movilizaci贸n, hay que hacer un buen an谩lisis previo de en qu茅 consiste esa movilizaci贸n y qu茅 finalidades tiene.

Como dec铆a hace poco el historiador Aleix Romero, la terminolog铆a y los conceptos son fundamentales y en estas movilizaciones se han desdibujado o se han pervertido. Se grita 鈥溌ibertad!鈥, pero habr铆a que preguntarse qu茅 tipo de libertad se esta defendiendo o reclamando. 驴Qu茅 鈥渓ibertad鈥 defiende un partido como Vox o animadores de ultraderecha de las movilizaciones? 驴Qu茅 concepto de 鈥渓ibertad鈥 tendr铆an aquellos que ven recortados sus derechos por tener un ocio nocturno limitado? 驴Qu茅 鈥渓ibertad鈥 reclaman los empresarios que dicen se sienten agraviados por distintas medidas adoptadas?

Cuando alguien se siente fascinado por la protesta por la protesta sin pararse a pensar determinadas cuestiones, estaremos en el punto que Fabbri criticaba a aquellos que se consideraban anarquistas seg煤n los par谩metros que establec铆a la burgues铆a y los reaccionarios. 鈥淎narquistas de derechas鈥 los denomina un buen amigo m铆o, porque dice que hacen todo lo que la derecha quiere.

Un servidor, que ha participado de movilizaciones por la defensa de la sanidad p煤blica en los 煤ltimos tiempos ante los recortes o el abandono de los barrios obreros, no logra verse identificado con unas movilizaciones que ve m谩s ultraderechistas que otra cosa, donde lo que prima es un 鈥渆logio a la algarada鈥 sin poder entender a aquellos que las justifican.

Un problema (grave) de an谩lisis

Fabbri realizaba una radiograf铆a de su tiempo y daba una respuesta desde la perspectiva anarquista. Algo que ahora mismo no se est谩 haciendo. Y esto no lo digo por comparativa a帽orando un tiempo pasado sino como invitaci贸n a la reflexi贸n.

Espa帽a ha tenido una serie de transformaciones sociales en los 煤ltimos tiempos que no han sido analizadas de forma coherente o reflexiva por los movimientos sociales, incluido el anarquismo. El ciclo que se abri贸 con el 15M, donde parec铆a que se pod铆a recuperar determinadas cuestiones horizontales, qued贸 sepultado, en parte, por un debate sobre si llevar a las instituciones o no a algunos de los protagonistas de aquel movimiento. Sin embargo, un an谩lisis social en base a la p茅rdida de derechos, a las consecuencias de los recortes sociales en el campo educativo o sanitario, quedaba en un plano secundario o no tratado con el suficiente inter茅s. Al final, las bolsas de pobreza que se generan se pueden ver canalizadas por todo lo contrario a nuestros deseos, y el resurgimiento de la extrema derecha marca un peligro que no s茅 si estamos calculando en su verdadera dimensi贸n.

Cuando en la Francia de finales del siglo XIX, las medidas introducidas por la Tercera Rep煤blica intentaban consolidarse, un personaje llamado George Boulanger organiz贸 un movimiento que con unos conceptos sucintos basados en el patriotismo y en un demag贸gico programa de reformas sociales, arrastr贸 la influencia de distintos sectores pol铆ticos. No dur贸 mucho pero dio verdaderos quiebros de cabeza no solo a las autoridades republicanas sino al importante movimiento socialista y anarquista franc茅s. Algo similar, salvando las distancias y las circunstancias, sucede estos d铆as.

La pandemia de covid19 ha aumentado o acelerado este proceso. Tengo que reconocer que me ha sorprendido la cantidad de 鈥渆pidemi贸logos鈥 y 鈥渧ir贸logos鈥 que nos rodean (y yo sin saberlo). De repente, mucha gente 鈥渟ab铆a鈥 c贸mo aplacar un virus. Y mientras se gastan fuerzas en contradecir al de frente, para demostrar que 鈥測o s茅 m谩s鈥 o 鈥渆l ejemplo X es mejor que el ejemplo Y鈥, hab铆a un descontento que crec铆a. Adem谩s, en estos tiempos complicados hay personas a las que consideramos cercanas en ideas que han perdido algo fundamental: el principio de empat铆a. Porque, ojo, la situaci贸n genera miedo en amplias capas de la poblaci贸n y lo 煤ltimo que se busca es el juicio desde la torre de marfil para mostrarte cu谩n equivocado est谩s. Los que hemos visto de cerca el peligro de virus o c贸mo personas de tu entorno han desaparecido, no buscamos f贸rmulas m谩gicas sino reflexiones de conjunto.

Si somos capaces de realizar un ejercicio de reflexi贸n por lo que nos rodea, alej谩ndonos de demagogias y mistificaciones, quiz谩 todav铆a tengamos la oportunidad de dar una lectura y ofrecer una alternativa. Pero esta reflexi贸n y v铆as de an谩lisis tienen que tener todo los elementos encima de la mesa, los que nos gustan y los que no. No se puede tomar la parte por el todo para sacar la conclusi贸n que nosotros pretendemos y demostrar al que tenemos 鈥渆nfrente鈥 que est谩 equivocado y que es un cretino o cretina porque yo soy 鈥渕谩s listo que nadie鈥. De hecho, no tendr铆a que haber un 鈥渆nfrente鈥 pues los an谩lisis se hacen codo a codo y al lado. El problema viene cuando las bases para esos debates se hacen a golpe de tweet o en 140 caracteres.

Aun as铆, hay que ser optimistas y sentar unas bases de an谩lisis y debate serio. Malatesta dec铆a que para superar una sociedad injusta hace falta las bases y los cimientos de un mundo nuevo. La destrucci贸n por la destrucci贸n es el nihilismo y de ah铆 nunca se ha sacado nada bueno. No todo est谩 perdido.




Fuente: Elsaltodiario.com