December 29, 2021
De parte de El Topo
222 puntos de vista

Es un no parar. Raro es el mes en el que no se publica un libro sobre los verdaderos or铆genes del flamenco, que algunos encuentran en Damasco y otros en la escuela bolera. Rara es la semana sin que alguien reivindique el cante como una de las esencias de su patria, que puede ser Andaluc铆a, Espa帽a o una nueva rep煤blica cantonal. Raro es el d铆a sin un arrebatado tuit que da por sabido el expolio hondo de los payos a los gitanos y pasa a explicar c贸mo fue el supuesto proceso: tal d铆a nos quitaron este acorde; una semana despu茅s, la forma de tocar las palmas.

Debe de ser emocionante sentirse parte de algo as铆 (una epopeya, una patria, un pueblo, una cultura, una raza鈥) y sumar tus pulsiones personales a un caudal antediluviano. El problemilla, en lo que al cante y su historia se refiere, es que muchas de esas personas suelen erigirse en interlocutoras desde el papel de v铆ctimas (aunque lo sean, acordemos que uno no es v铆ctima todo el rato ni en todas las discusiones), y esa es una circunstancia que nos ha desarmado en los debates te贸ricos a los que (parece ser que) no lo somos, porque siempre hemos preferido equivocarnos o callar en favor de las v铆ctimas antes que en contra de ellas. As铆 que en el flamenco, henchidos de solidaridad y sentido de la reparaci贸n hist贸rica, hemos acabado tragando gigantescas ruedas de molino musicol贸gicas.

Porque a ti te dicen 芦me han robado el flamenco禄 y respondes 芦co帽e, pues vamos a intentar devolv茅rtelo禄. Te cuentan que el cante forma parte del coraz贸n de una naci贸n oprimida y te emocionas porque lo reivindiquen como un artefacto libertador. Te explican que Ziryab invent贸 la guitarra flamenca, pero que nos lo han ocultado en favor de don Pelayo, y te sientes inevitablemente furioso con el segundo y embriagado por el primero. Cada una de esas reacciones quiz谩s te conviertan en mejor persona, pero contribuyen, de forma parad贸jica, a seguir socavando la dignidad de los pueblos a los que supuestamente se pretende reivindicar porque esquivan las profundas verdades sociales, pol铆ticas y materiales del asunto. En Historia hay que cerrar la navaja de Ockham porque no, la respuesta m谩s sencilla no es la m谩s probable.

Convengamos, llegado este punto, en que nadie sabe muy bien qu茅 es el flamenco, lo cual, si lo miramos con ni帽a curiosidad, es maravilloso. El objeto de estudio que nos ocupa esquiva toda caracterizaci贸n f谩cil, as铆 que no es de extra帽ar que su esencia sea tan voluble en manos de unas y otros. 驴C贸mo de importante es el sistema musical a la hora de definir el g茅nero? 驴Es m谩s significativo, en cambio, el modo expresivo, la est茅tica o la intenci贸n art铆stica? 驴Ponemos el foco en el baile, antes que en el cante o el toque? 驴D贸nde queda la literatura popular flamenca, tan representativa del estilo? 驴Consideramos parte fundamental del g茅nero, tambi茅n, ciertas actitudes o tipos psicol贸gicos? 驴Nos fiamos de las escasas fuentes documentales o tiramos de epistemolog铆a folcl贸rica? Existen miles de preguntas modelo, algunas muy f谩ciles, que tirar铆an por tierra casi cualquier teor铆a hecha o por hacer sobre los or铆genes del flamenco, y eso no puede ser buena se帽al. Quiz谩s nos acusen de exceso de relativismo, pero es que hay que quitarle cierta solemnidad a los que explican la cuna del cante porque, de partida, ya saben qu茅 es el flamenco, 驴no os parece?

Adem谩s de desconfiar de toda certeza, sin embargo, tambi茅n podemos animar el debate con aportaciones que ayuden a comprender el contexto en el que naci贸 el flamenco (lo que quiera que ello sea) y que conduzcan las miradas, de paso, hacia la realidad social de sus pueblos protagonistas. En este sentido, nos vemos obligados a fajarnos en un terreno demasiado prosaico para lo acostumbrado en el mundillo, porque tenemos que hablar de dinero. Dinero como papel moneda de toda la vida, como salario y como necesidad; pero tambi茅n dinero como met谩fora de las din谩micas de clase que subyacen en el flamenco, como recordatorio de los usos de la sociedad capitalista en la que naci贸 y como s铆mbolo, aunque simplificador, de los tipos de acercamientos que echamos en falta a la hora de hablar de la historia del cante: el materialista, el pol铆tico, el desmitificador.

Una mirada de este cariz, por ejemplo, no desde帽ar铆a que el flamenco, g茅nero cristalizado en el siglo XIX, es hijo de un sociedad proto-industrial que se reprodujo en otros sitios al mismo tiempo y que pari贸 productos similares. El jazz, el tango o el fado son m煤sicas populares urbanas que beben de unos pueblos y unas tierras, por supuesto, pero que nacen a la vera de grandes puertos mundialmente conectados, repletos de una nueva clase social, el proletariado, que trasegaba mercanc铆as y culturas, que consum铆a alcohol y arte, que necesitaba alegr铆a y consuelo. Para entender el sustrato flamenco, pues, podemos mirar a Nueva Orle谩ns, Buenos Aires o Lisboa, y sumar a la investigaci贸n otros productos que surgieron para dotar de una cosmovisi贸n a ese sujeto en ciernes que hab铆a dejado atr谩s el campo y su cultura. El espiritismo, tan estrafalario ahora pero tan curioseado por los anarquistas, por ejemplo, no era m谩s que un amago de sustituir la religiosidad tradicional por algo m谩s moderno, cient铆fico, elevado. Ese gesto y ese contexto en el cual se sublima una artefacto sociocultural (religioso, en este caso) son los mismos que quiz谩s lleven a transformar un fandango folcl贸rico en un fandango flamenco. Y si todo esto parece exc茅ntrico, que puede ser, consid茅rese que Sevilla, C谩diz o Jerez fueron, al fin y al cabo, como las ciudades antes citadas: puertos important铆simos de una potencia colonial (en decadencia, cierto, lo cual quiz谩s tambi茅n confiera car谩cter), sociedades que sufrieron los embates de la industrializaci贸n y zonas donde el socialismo de diferente tipo tuvo una fort铆sima implantaci贸n, llegando incluso a vi帽as y olivares. No digo que todo ello sea m谩s responsable del flamenco que el poblamiento musulm谩n de la pen铆nsula, pero les aseguro que no lo es menos.

Con todo, una mirada materialista sobre el origen del cante no deber铆a quedarse solo en aspectos supraestructurales, sino leer la historia al nivel del est贸mago. Se ha hablado siempre, acertadamente, de que el profesionalismo fue fundamental para el nacimiento del flamenco, puesto que la competici贸n por el favor del p煤blico (y por el destino de su dinero, por tanto) alent贸 las carreras creativas, los experimentos, refritos y versiones, el perfeccionamiento t茅cnico, etc. Y es verdad, pero creo que a煤n no se ha puesto suficiente 茅nfasis en el modelaje que el consumidor de flamenco realiz贸 sobre los modos expresivos del cante, dejando a un lado su consabido filtro sancionador de palos, estilos y nuevas f贸rmulas. Aunque es un tema complej铆simo y delicado, que espero apuntar con el respeto que merece, baste una an茅cdota que contaba Chocolate para plantearlo: los d铆as que, siendo joven, se encontraba descansado porque hab铆a conciliado el sue帽o con la barriga llena, un se帽or que le compraba el cante le encontraba m谩s fr铆o, menos expresivo. Cuando cantaba hechecito polvo por el hambre, en cambio, su flamenco era considerado excelso y le recompensaban por ello. Ese discreto y terrible influjo de la burgues铆a en el arte de los pobres es rastreable en otras partes del globo, pero, en el caso de las producciones gitanas, lo he presenciado en directo en el Festival de Guca. Se trata de un rinc贸n de Serbia donde, a buen seguro y sin 谩nimo de establecer paralelismos f谩ciles, encontramos un pliegue geogr谩fico, civilizatorio e hist贸rico muy similar al de la Espa帽a moderna. All铆, en medio de un tremendo galimat铆as de naciones, razas, culturas, proyectos pol铆ticos, modos de vida y formas de honrar a dios, se desarrolla cada a帽o un formidable encuentro de bandas balc谩nicas. Y all铆, como al Chocolate, tambi茅n pagan mejor a los gitanos m谩s castigados por la vida que tienen un estilo m谩s pat茅tico o estramb贸tico. Seg煤n me dijo uno de ellos: 芦si te faltan dientes, cobras m谩s禄. Esos payos eslavos que tiran billetes y quieren ver al gitano que ellos tienen en mente no son muy diferentes de los se帽oritos y burgueses que han promulgado con sus cuartos un (maravilloso, huelga decirlo) modo expresivo muy caracter铆stico.

Este berenjenal y otros similares, que as铆 dichos pueden parecer espinosos, cuando no disparatados porque han estado ausentes en la teorizaci贸n sobre el flamenco, son fundamentales para entender el cante, su historia y sus protagonistas. Por eso, si me permit铆s el consejo, todo el mundo deber铆a leer La distinci贸n de Bourdieu antes de buscar el flamenco en Tartessos. Ello redundar谩 en una comprensi贸n mejor de las din谩micas que mecen la cultura, en un mayor conocimiento de las gentes que nos han precedido en esta tierra y en una dignificaci贸n m谩s honrada de los pueblos, culturas, razas, naciones y almas que han horadado el cante. El comp谩s invisible que marca el dinero, entendido en los amplios sentidos que antes hemos comentado, est谩 por estudiar, describir y divulgar. Entre todas podemos hacerlo. Estoy seguro de que se trata de una misi贸n necesaria y apasionante.




Fuente: Eltopo.org