November 18, 2022
De parte de Nodo50
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鈥淯n fantasma recorre Europa: el fantasma del comunismo鈥 escrib铆an Karl Marx y Friedrich Engels en el Manifiesto del Partido Comunista publicado en 1848. Hoy, como en el siglo XIX, los enemigos del comunismo utilizan el adjetivo comunista como 鈥渆p铆teto zahiriente鈥 contra toda fuerza opositora. Pero, desgraciadamente para la clase trabajadora, la Europa actual parece muy lejana de la realidad que le toc贸 vivir a Marx y Engels, donde el movimiento comunista era una amenaza real para el poder establecido.

Sin embargo, si nos atenemos a las declaraciones de l铆deres de la derecha y la ultraderecha o si escuchamos lo que dicen algunas personas en los medios, el comunismo ser铆a una ideolog铆a pol铆tica muy viva, que incluso se agazapar铆a detr谩s de gobiernos socialdem贸cratas y hasta social liberales. Poco importa que con el t茅rmino comunismo estas personas se est茅n refiriendo a una izquierda que no tiene nada que ver, ni en su origen ni en su programa pol铆tico, con los principios comunistas. Tampoco importa que se refieran a liderazgos de personas que alguna vez tuvieron militancia comunista pero que, en su praxis pol铆tica actual, no han propuesto nunca traspasar los cauces de lo permitido dentro del marco econ贸mico del capitalismo y su democracia liberal. La m铆nima proximidad a ideas gen茅ricas de justicia social, b煤squeda de impuestos progresivos o cualquier atisbo de redistribuci贸n equitativa de los beneficios o costes, es presentado por la derecha y, tambi茅n, por cierto progresismo, como una pol铆tica bolchevique propia de la Uni贸n Sovi茅tica. O, en su versi贸n actualizada, como un ejemplo del 鈥渃omunismo bolivariano鈥 que, seg煤n sus delirantes observaciones, existir铆a en Venezuela. 

La disociaci贸n entre el discurso y la realidad ha llegado a l铆mites hilarantes, por no decir deprimentes, por cuanto se produce justo en un momento hist贸rico en que las organizaciones comunistas son, en la mayor铆a de los pa铆ses, residuales y con poco poder pol铆tico real. Quiz谩s si no fuera as铆 no existir铆a barra libre para hacer afirmaciones absurdas que contravienen cualquier comparaci贸n con los hechos. Que Correos emita un sello por el centenario del Partido Comunista de Espa帽a (PCE) se ha convertido, para quienes ven comunismo por encima de sus posibilidades, en s铆ntoma de la influencia del comunismo en Espa帽a que, adem谩s, debe ser combatido por v铆a judicial pidiendo paralizar su distribuci贸n.

El fen贸meno no es exclusivo de Espa帽a. A principios de noviembre, Donald Trump sosten铆a que su pa铆s hab铆a pasado, en el lapso de dos semanas, del socialismo al comunismo. Afirmar que EEUU es un pa铆s comunista por obra de la administraci贸n Biden es tan rid铆culo como decir que el comunismo se esconde detr谩s de las cabezas de quienes denuncian el cambio clim谩tico, como expon铆a Isabel D铆az Ayuso d铆as atr谩s. Si hubiera un concurso de boutades anticomunistas, la imitadora madrile帽a de Margaret Thatcher lo habr铆a ganado hace tiempo con su apolillado lema 鈥渃omunismo o libertad鈥. Los personajes de D铆az Ayuso o de Trump llevar铆an a risa o a miradas condescendientes por sus burdas manipulaciones si no fuera porque millones de personas creen a pies juntillas sus palabras. 

Atizar el fantasma del comunismo no es nuevo ni inocente. Responde a una estrategia pol铆tica muy clara: negar la legitimidad de unas ideas que surgieron de la clase trabajadora para luchar por su emancipaci贸n. Pero la superficialidad con la que se utiliza en la pol铆tica actual la palabra comunismo se entiende por una combinaci贸n de factores, entre los que destaca, en primer lugar, la proliferaci贸n de la mentira y la provocaci贸n, tan propia de la ultraderecha. A ello hay que a帽adir el desconocimiento de la tradici贸n de pensamiento marxista; la p茅rdida de memoria hist贸rica; el anticomunismo labrado durante el franquismo y la Guerra Fr铆a; y el retroceso ideol贸gico de los valores de la izquierda por d茅cadas de bombardeo de pensamiento 煤nico neoliberal. 

Reducir todo a 鈥渃omunismo鈥 y atacar con la etiqueta peyorativa a quienes pretenden buscar alternativas, incluso cuando estas sirven para mejorar el capitalismo, no para eliminarlo, tiene la finalidad de evitar cualquier debate que cuestione la insostenibilidad del sistema y la necesidad de su transformaci贸n. Adem谩s, tildar cualquier pol铆tica de la izquierda de 鈥渃omunista鈥 supone, en el imaginario de sus detractores, asociarla con el autoritarismo y el totalitarismo. De esta manera desplazan la horquilla de posibilidad ideol贸gica hacia la derecha, invalidando que la izquierda pueda plantear soluciones que vayan m谩s all谩 de una pol铆tica de reformas superficiales del capitalismo. As铆 se disciplina a los sectores de la izquierda temerosos de ser marcados como comunistas que buscar谩n la moderaci贸n para ser aceptados dentro de los m谩rgenes permitidos por un sistema cada vez m谩s derechizado. 

Medios de comunicaci贸n y comunismo

En la construcci贸n de esta demonizaci贸n del comunismo participan, como no pod铆a ser menos en nuestra sociedad, los medios de comunicaci贸n. La pr谩ctica inexistencia de referentes en el debate p煤blico que sean abiertamente comunistas es un s铆ntoma. El debate ideol贸gico serio brilla por su ausencia. Es l贸gico, a quienes controlan qu茅 se puede opinar en los medios del capitalismo no les interesa dar espacio a unas ideas que lo confrontan. En las pocas ocasiones que se habla de comunismo en los medios proliferan los clich茅s y los comentarios de barra de bar. Salen a relucir los gulags, lo peor de los errores del socialismo real y la lamentable resoluci贸n del Parlamento Europeo que equipara nazismo y comunismo. Una realidad que no tiene nada que ver con la ideolog铆a comunista tal y como la concibieron sus pensadores referentes. Si hubieran le铆do a Marx sabr铆an que el comunismo es una forma superior de organizaci贸n social que trasciende el individualismo, pero implica 鈥渆l completo y libre desarrollo de todos los individuos鈥, un gobierno del pueblo para el pueblo que poco tiene que ver con las caricaturas autoritarias que se han hecho sobre 茅l.

El comunismo, aunque le pese a quienes lo detestan, es una ideolog铆a con un futuro tan grande como su pasado. Su an谩lisis y cr铆tica de las din谩micas de funcionamiento del capitalismo, de su explotaci贸n a la clase trabajadora, de su tendencia a profundizar las brechas de desigualdad y del imperialismo que genera, siguen vigentes a pesar de las mutaciones del sistema. Por eso, la propuesta de construir una sociedad donde la econom铆a responda a una regulaci贸n racional al servicio de los intereses colectivos es m谩s que necesaria. Una sociedad aut茅nticamente justa e igualitaria que no est茅 regida por los intereses particulares de la clase capitalista que se enriquece con el trabajo no pagado a la clase trabajadora, y con la propiedad privada de bienes y servicios que bien podr铆an ser p煤blicos. Lo mismo sucede a la hora de pensar relaciones entre Estados que no se gu铆en por la competitividad y la rapi帽a de recursos. Esto es urgente m谩xime en tiempos en que la humanidad se enfrenta a un presente de escasez de recursos naturales junto a un m谩s que posible colapso clim谩tico que puede ser catastr贸fico si no se para a tiempo esta l贸gica perversa. Para cualquier persona consciente, deber铆a ser una prioridad acabar con la irracionalidad de una producci贸n fren茅tica que esquilma los recursos del planeta y explota a la clase trabajadora para seguir moviendo la rueda de una econom铆a basada en el aumento sin fin de las ganancias del capital. Esto pasa por superar el capitalismo

El comunismo es una alternativa que plantea construir una sociedad diametralmente opuesta a la que tenemos en la actualidad y un cambio de tal magnitud siempre enfrenta grandes resistencias. Si bien en este momento el comunismo no es, en t茅rminos globales, un movimiento potente como lo fue en otras 茅pocas hist贸ricas, la radicalidad transformadora de las ideas comunistas sigue siendo una amenaza potencial al poder de la clase dominante. De ah铆 el rechazo que genera el comunismo entre quienes mandan en el mundo y el miedo que tratan de infundir con su simple menci贸n, aunque sea us谩ndolo como trampantojo. Resuenan los ecos de Marx y Engels: 鈥渦n fantasma recorre el mundo, el fantasma del comunismo鈥.




Fuente: Lamarea.com