November 26, 2020
De parte de CGT-LKN Euskal Herria
365 puntos de vista


En econom铆a se conjuga <<ceteris paribus>> (si lo dem谩s no var铆a). En pol铆tica <<la herencia recibida>>, para tirar balones fuera. F贸rmulas varias con las que justificar el incumplimiento sobrevenido <<donde dije digo, digo Diego>>. La excusa non petita para salir airoso de promesas hechas y luego defraudadas. En los 煤ltimos tiempos es frecuente reconocerlo en la ret贸rica de la clase dirigente bajo la especie <<nadie lo vio venir>>, que vale lo mismo para un roto (la crisis financiera del 2008) que para un descosido (la pandemia del 2020). Un seguro a todo riesgo con el que flotar como un corcho por aguas bravas y cloacas sin por ello caer en el merecido descr茅dito.

Estas son las generales de la ley. Pero existen otras variantes ad hoc. Una de las m谩s socorridas consiste en poner el list贸n exageradamente alto para luego acercar altruistamente las posiciones. Es lo que suele hacerse cuando <<negocian>> ERE de mayor cuant铆a los agentes sociales en comandita. Juego de tah煤res adoquinado con los <<globos sonda>> lanzados por los medios afines para testar a la opini贸n p煤blica, permitiendo que ganen ellos a costa del contribuyente. La estratagema se consuma poniendo 茅nfasis en el rechazo que lo ejecutado provoca en los rivales, como si la protesta del contrario fuera por si sola garant铆a de excelencia de lo propio. Bipolaridad siempre rentable para quienes est谩n en el poder.

Pongamos unos ejemplos de la actualidad que traen causa del Gobierno de coalici贸n PSOE-UP, anclados en la versatilidad del relato. Uno: pretender que alargar un a帽o m谩s la vida 煤til de las centrales nucleares conlleva fijar una fecha para su cierre definitivo. Dos: blasonar de extender la prohibici贸n de desahucios hasta el final del estado de alarma, como en la primera ola de la pandemia, obviando que durante el tiempo de confinamiento domiciliario se imped铆a salir de casa y los juzgados no practicaban lanzamientos porque estaban inoperativos. Y tres: prorrogar autom谩ticamente el acuerdo de las Bases Militares con EEUU porque <<crean puestos de trabajo>> (ministro Alberto Garz贸n dixit). Con argumentos tan preclaros se podr铆a validar la cr铆tica de la derecha contra la Ley Cela谩: dejar la ense帽anza de la religi贸n solo como oferta obligatoria no evaluable destruye empleo, el de los profesores de la <<asignatura>>.

Estos daguerrotipos nos ponen en situaci贸n para enmarcar la nueva norma educativa en el terreno del transformismo pol铆tico: <<ladran, luego cabalgamos>>. Est谩 claro que Lomloe rectifica algunas de las barbaridades que introdujo el adoctrinamiento carca de la Ley Wert (entre otras la catequesis en las aulas siguiendo la estela de la franquista Formaci贸n del Esp铆ritu Nacional). Y no es esa su 煤nica virtud. Pero de ah铆 a considerar la de Cela谩 el colmo del progresismo hay un abismo torticero. Ni en lo referente a la escuela concertada ni en lo que tiene que ver con la ense帽anza de la religi贸n, el avance alcanza el umbral del cambio real deseable. Lo que ha hecho la ministra que da nombre a la cosa (otra vez el fulanismo legislativo como marca de la casa) es concordar sin consensuar. Ella misma lo confiesa: <<Es una ley que busca el equilibrio y no ha aceptado posiciones maximalistas presentadas por algunos grupos. Por ejemplo: que la religi贸n salga de la escuela o que se cierre la concertada>> (El Pa铆s, 22/11/2020).

Dicho y hecho. Porque en lo fundamental el Ejecutivo PSOE-UP ha practicado lo contrario de lo que ambos partidos, por separado, anunciaron desde las troneras de la oposici贸n. <<Los socialistas denunciaran los acuerdos con la Santa Sede cuando regresen al poder>>, dijo Alfredo P茅rez Rubalcaba en respuesta a la cacicada de Wert. Consciente de que no existir铆a la aconfesionalidad del Estado, como pregona el art铆culo 17, punto 3 de la Constituci贸n, mientras primaran los acuerdos nacionalcatolicistas con el Vaticano. Y tanto m谩s si atendemos a lo declarado por los l铆deres de Podemos e Izquierda Unida, siguiendo a sus respectivos programas. Pero eso no es lo que PSOE y UP acaban de aprobar. Ni se le parece. La Ley Cela谩 no ha acabado con la subvenci贸n con dinero p煤blico a la concertada (unos 6.000 millones), solo le ha puesto deberes para adecentar el despilfarro que significaba esa modalidad de escuela privada. Tampoco ha sacado a la religi贸n de las aulas, dejando ese papel para las familias, iglesias, mezquitas o sinagogas, trasponiendo el esp铆ritu y la letra del art铆culo 27, punto 3 de la Constituci贸n (<<Los poderes p煤blicos garantizan el derecho que asiste a los padres para que sus hijos reciban la formaci贸n religiosa y moral que est茅 de acuerdo con sus propias convicciones>>). Lo que han hecho es sacarse de la manga un suced谩neo vehicular que deja en <<oferta obligatoria y no evaluable>> lo que en la Ley Wert era <<obligatorio y evaluable>>.

Sostener, como afirma la ministra del ramo, que <<la nueva ley de Educaci贸n cambia la filosof铆a elitista por equidad>>, es un magreo terminol贸gico parecido al que implica llamar educaci贸n diferenciada a la segregaci贸n por sexos, como sostiene la neocayetana caravana naranja. Ni lo uno ni lo otro, lo que ha informado a la octava modificaci贸n legal en torno a los atributos de la escuela concertada es una especie de concordato low cost entre ambas orillas ideol贸gicas. Un ten con ten. Y es que cuesta mucho ir contra la propia naturaleza. Fue el gobierno socialista de Rodr铆guez Zapatero el que ceb贸 los privilegios de la iglesia cat贸lica al aumentar del 0,5% al 0, 7% la asignaci贸n tributaria en el IRPF. De la misma manera que siendo consejera de Educaci贸n en el Ejecutivo vasco de coalici贸n PSOE-PNV, entre 2009 y 2012, fue Cela谩 la que autoriz贸 all铆 42 colegios concertados m谩s, contribuyendo decisivamente a que el 42% del alumnado actual en Euskadi utilice la red p煤blico-privada de la ense帽anza.

Todo porque el Concordato firmado entre Franco y la Santa Sede en 1953 sobrevive en los vigentes Acuerdos con el Vaticano, el preconstitucional de 28 de julio de 1976 y el dudosamente constitucional de 3 de enero de 1979 (nadie se cree que solo tres semanas despu茅s del refer茅ndum sobre la Carta Magna ya estuviera listo el sacrosanto pacto). Llama la atenci贸n que apenas se haya comentado la unanimidad con que en esa jornada se aprobaron las recomendaciones del Pacto de Toledo sobre el sistema p煤blico de pensiones por los mismos que tan encarnizadamente disputan la Ley Cela谩.

Rafael Cid

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Fuente: Cgt-lkn.org