March 4, 2021
De parte de Arrezafe
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WORKERS
WORLD
– 03/03/2021

Traducción
del inglés: Arrezafe.

La
prisión estatal de Angola, en Luisiana (EEUU), era una plantación de 7.500
hectáreas antes de la Guerra Civil, llamada así por el país
africano del que fueron secuestradas muchas de las personas
esclavizadas en Luisiana. La plantación, trabajada entonces por
africanos esclavizados, lo es ahora por trabajadores reclusos de
ascendencia africana.


Los
reclusos de esta prisión comenzaron una huelga de hambre a
principios de febrero. La razón: los funcionarios de la prisión se
negaron a devolverlos al régimen normal de la cárcel tras haber
cumplido su condena de aislamiento por una infracción del
reglamento.

Según
The Lens, un medio de noticias independiente sin fines de
lucro de Nueva Orleans y la costa del Golfo, los huelguistas
informaron que los mantienen segregados en sus celdas durante más de
23 horas al día y solo se les deja salir para ducharse, aunque según
algunos, incluso esa hora no está asegurada.

“Tenemos
que luchar por una ducha”, declaró el recluso en huelga Percy
Hawthorne a The Lens. Hawthorne había estado recluido en
aislamiento disciplinario desde principios de noviembre por “desafío”
y “desobediencia grave”, aunque se suponía que su castigo
solo sería de 10 días.

Otro
recluso en huelga, Frederick Ross, declaró al mismo medio que
durante la mayor parte del tiempo que estuvo en aislamiento
disciplinario, no se le permitió adquirir artículos en la cantina.
“No tengo pertenencias, ni libros, ni televisión, ni nada”.

Miguel
expuso a Workers World por qué se unió a la huelga de
hambre: “Me sentenciaron a 90 días de confinamiento aislado, que
finalmente se convirtieron en más de cuatro meses. Esto es, 30 días
de más”.

Un
preso que quiso permanecer en el anonimato informó a Workers
World
que en 2020, estando en aislamiento inició una huelga de
hambre. “Al cabo de un tiempo en soledad, los hombres están
totalmente estresados. No hay televisión, ni radio; las duchas son
escasas, y con suerte recibimos una llamada telefónica al mes.
El correo es irregular, una carta de Baton Rouge a veces tarda un
mes en ser entregada”.

Los
guardias son negligentes y odiosos, por lo que a veces se inician
incendios para llamar su atención. Los prisioneros se pelean. Uno
pateó la cabeza de un recluso que murió en el suelo. La tensión
está en todas partes, pero los funcionarios intentan ocultar los
asesinatos”.

Un
informe de 2019 del Vera Institute of Justice indicó que
entre enero de 2015 y noviembre de 2016, “un promedio del 17,4% de
las personas recluidas en las cárceles estatales de Luisiana
estaban segregadas, cuando la estimación nacional es del 4.5%”.

Según
el New York Times (11/06/2010), “Angola es la prisión de
máxima seguridad más grande de los Estados Unidos, con 6.300
prisioneros y 1.800 empleados, incluidos oficiales penitenciarios,
conserjes, mantenimiento y guardias”.

Según
la ACLU [American Civil Liberties Union], Luisiana tiene la tasa más
alta de muertes en prisión per cápita del país y el número más
alto de personas que cumplen cadenas perpetuas sin libertad
condicional, más que Alabama, Arkansas, Mississippi, Tennessee y
Texas juntos.

Solitary
Watch

Solitary
Watch
investiga, documenta y difunde información sobre la
aplicación generalizada del confinamiento aislado en las cárceles
estadounidenses. En 2019, este grupo de vigilancia nacional sin fines
de lucro publicó un informe sobre el confinamiento aislado en
Luisiana, basado en la encuesta más grande jamás realizada por
reclusos en régimen de aislamiento. El informe relataba “historias
escalofriantes de abusos, privaciones y soledad aplastante”.

Según
solitarywatch.org, el
confinamiento solitario en Luisiana está “profundamente
arraigado en la historia del sometimiento racial y el cautiverio en
el sur, que comienza con la esclavitud y se prolonga a través del
arrendamiento de convictos y las leyes
Jim Crow
hasta la era moderna del encarcelamiento masivo”.

Los
defensores de los derechos de los presos de la Louisiana Stop
Solitary Coalition
critican al departamento por tratar a los
presos de manera inhumana. “Habiendo cumplido más de 44 años en
régimen de aislamiento, soy plenamente consciente de la brutalidad
del mismo, y de la dureza que supone la huelga de hambre en esas
circunstancias. Así que sé, por experiencia personal, lo
desesperados que deben estar estos hombres para recurrir a esto”,
dijo Albert Woodfox, miembro de la Stop Solitary Coalition.

Woodfox
era uno de los “3 de Angola”, tres hombres injustamente acusados
de asesinato y encerrados durante décadas en prisión. Fue liberado
de Angola en 2016 y ha escrito un libro titulado “Solitario”.

Los
huelguistas quieren garantías por escrito de que serán liberados
del aislamiento y trasladados en condiciones adecuadas y seguras.

Si
bien lo que precipitó la huelga de hambre fue exigir la liberación
de los reclusos que habían cumplido el periodo de aislamiento, se
están cometiendo muchos, muchos otros crímenes contra los
trabajadores encarcelados en la prisión de Angola, todos ellos
cometidos por el Louisiana Department of Corrections, lo cual
justificaría con creces la huelga.

Nadie
debería verse obligado a hacer una huelga de hambre para ser tratado
con justicia. Exigimos el fin inmediato del confinamiento aislado.

¡Abajo
los muros de la prisión! ¡Libertad!




Fuente: Arrezafe.blogspot.com