May 26, 2021
De parte de Amor Y Rabia
2,046 puntos de vista


鈥楴o es no鈥 en defensa de los derechos de ni帽as y ni帽os. 驴Por qu茅 aceptamos que el bienestar de los menores y la educaci贸n ocupe el 煤ltimo lugar en la escala de lo 鈥榚sencial鈥 y lo 鈥榥o-esencial鈥?

por Ewa Chmielewska

21 de abril de 2020

En comparaci贸n con otros pa铆ses europeos, Espa帽a ha adoptado unas medidas de confinamiento especialmente crueles con respecto a los ni帽os. Hace un par de semanas Salvador Illa, ministro de Sanidad, desestim贸 peticiones de padres y diferentes colectivos que ped铆an que se dejase pasear a los ni帽os argumentando que 鈥渓a infancia es un vector de transmisi贸n del virus鈥. En una l铆nea similar, el pasado 15 de abril, Jos茅 Luis Pedreira, uno de los responsables gubernamentales de trazar un plan para el desconfinamiento infantil, afirmaba que los ni帽os  son 鈥渢ransmisores muy activos鈥 del virus, y a帽ad铆a que, si otros pa铆ses europeos son m谩s permisivos en este sentido, esto se debe a una supuesta especificidad de la estructura familiar en Espa帽a: 鈥淓n casi todos los pa铆ses europeos, la familia es la estructura nuclear y en Espa帽a la familia se entiende de forma ampliada con abuelos en las casas鈥 (El Pa铆s, El retorno al colegio no puede ser en condiciones habituales). Esta afirmaci贸n, no sustentada en datos concretos, no solo no explica por qu茅 hay un n煤mero elevado de contagios en Madrid y Barcelona, lugares donde hay un n煤mero especialmente considerable de familias desplazadas, sino que esquiva por completo la discusi贸n del asunto central de esta cuesti贸n. 驴Son realmente los ni帽os vectores importantes de contagio o 鈥渢ransmisores muy activos鈥?

Es urgente abrir un debate al respecto que haga que decisiones tan da帽inas para el desarrollo y el bienestar infantil se tomen con arreglo a datos y no se basen 煤nicamente en prejuicios y supersticiones. Seg煤n estudios cient铆ficos recientes basados en el an谩lisis de la Covid-19 en poblaciones reales, los ni帽os se infectan menos que los adultos y la tasa de transmisi贸n es menor en ni帽os que en adultos. Lo afirma un estudio publicado el 14 de abril en The New England Journal of Medicine, que est谩 basado en la investigaci贸n hecha en Islandia, el 煤nico pa铆s donde se est谩 realizando un estudio poblacional del coronavirus gracias a tests masivos

En el estudio basado en la poblaci贸n en Islandia, los ni帽os menores de 10 a帽os y las mujeres ten铆an una menor incidencia de infecci贸n por SARS-CoV-2 que los adolescentes o adultos y hombres. 

Esta misma conclusi贸n la anticipan ya estudios hechos en marzo, tal y como podemos leer en el bolet铆n The role of children in the transmission of SARS-CoV-2 (COVID-19)-a rapid review publicado por el Instituto de Salud P煤blica noruego:

驴AFECTA EL SARS-COV-2 A LOS NI脩OS?

鈥淓l SARS-CoV-2 se ha detectado en muchos ni帽os, tambi茅n en Noruega, por lo que no hay duda de que tambi茅n los ni帽os est谩n infectados. Hasta ahora, los ni帽os parecen menos propensos a las infecciones que los adultos鈥.

驴TRANSMITEN LOS NI脩OS LA INFECCI脫N? SI ES AS脥, 驴A QUI脡N? 驴SUS PADRES? 驴OTROS NI脩OS?

鈥淪eg煤n la evidencia actual, parece que los ni帽os infectados no representan un vector importante para la transmisi贸n, pero a煤n es demasiado pronto para sacar conclusiones, ya que la imagen puede cambiar a medida que obtenemos datos m谩s completos de los procesos de seguimiento de infecciones鈥

驴CU脕LES SON LOS EFECTOS CUANTIFICABLES DE LOS CIERRES DE ESCUELAS / GUARDER脥AS DURANTE LA EPIDEMIA DE COVID-19?

鈥淣o hemos encontrado ning煤n informe de investigaci贸n que haya calculado los efectos del cierre de escuelas / guarder铆as durante la epidemia de Covid-19. Hay varias revisiones sistem谩ticas sobre este tema, pero se basan principalmente en estudios realizados en relaci贸n con las epidemias de gripe. Es muy incierto hasta qu茅 punto son relevantes las experiencias de las epidemias de gripe en relaci贸n con la epidemia de Covid-19, ya que es muy posible que los ni帽os jueguen un rol reducido en la transmisi贸n del SARS-CoV-2, a diferencia de lo que sucede con el virus de la gripe鈥.

La tentaci贸n de prescribir el confinamiento total de los ni帽os ante la falta de datos al respecto es por eso una reacci贸n cruel e irracional, basada en los prejuicios acerca de la infancia propios del adultocentrismo m谩s agresivo. Se afirma, por ejemplo, que los ni帽os no se lavan las manos o que lo tocan todo, pero se asume que los adultos s铆 que se las lavan y tienen una conducta ejemplar cuando tocan, por ejemplo, productos en el supermercado o cuando guardan la distancia de seguridad. Se considera, adem谩s, que el rol de los padres a la hora de supervisar la higiene de sus hijos es nulo e imprudente. No parece importar el da帽o que a corto y a largo plazo supone este encierro irracional de los ni帽os y ni帽as, un colectivo que por definici贸n no tiene derecho a auto-representarse y al que parece que, ahora, ni sus propios padres pueden representar.

Ni un solo ni帽o ha muerto en Suecia (1,9 millones de ni帽os) por Coronavirus a pesar de que las escuelas est谩n abiertas y los alumnos no tienen que usar mascarillas, seg煤n un estudio del New England Journal of Medicine (FUENTE)

En ocasiones se reinterpretan los datos expuestos en algunos estudios cient铆ficos desde los prejuicios adultoc茅ntricos, como sucede con  un art铆culo reciente publicado por el Centers for Disease Control and Prevention norteamericano: Coronavirus Disease 2019 in Children 鈥 United States, February 12鈥揂pril 2, 2020. Este estudio analiza casos pedi谩tricos de Covid-19 en 50 estados, bas谩ndose en casos que los organismos estatales pudieron confirmar y reportar a la CDC (no se analiza, por lo tanto, la incidencia de los contagios en la poblaci贸n) y hace un an谩lisis de la gravedad de s铆ntomas en ni帽os con respecto a los adultos.  Tal y como el mismo art铆culo indica, su limitaci贸n es la falta de datos sistem谩ticos. Al no disponer de datos acerca de incidencia de la Covid-19 en la poblaci贸n general ni datos acerca de su transmisi贸n (la capacidad de hacer tests es limitada en los EE.UU.) la CDC concluye que 鈥渆l distanciamiento social de todos grupos de edad con toda probabilidad reduce la trasmisi贸n del virus鈥, aunque no haya nada en sus propios c谩lculos que confirme que la infancia es un vector significante de transmisi贸n. Esta misma recomendaci贸n la repite Business Insider el 14 de abril, que a帽ade como evidencia (ante la falta de la misma) la opini贸n de un pediatra-epidemi贸logo: 鈥淓s m谩s f谩cil decirles a los adultos que act煤en siguiendo las reglas de sentido com煤n鈥.

Hay una clara relaci贸n entre la falta de evidencia cient铆fica y la tendencia a difundir recomendaciones basadas en un aparente sentido com煤n, aunque estas sean altamente perjudiciales para un grupo social tan vulnerable como son los ni帽os. Un problema a帽adido es la tendencia a utilizar sin mayor an谩lisis los datos y conocimientos previos acerca de la epidemiolog铆a de la gripe obviando que la gripe no es el coronavirus y, sobre todo, ignorando que la incidencia, la gravedad, y la transmisi贸n del virus entre los peque帽os es radicalmente diferente entre la gripe y la Covid-19. (Este 煤ltimo error fue probablemente el que cometieron los epidemi贸logos al principio de la epidemia al trazar curvas matem谩ticas que exageraban el rol de contagio en colegios bas谩ndose no en evidencias sobre Covid-19 sino en las de la gripe). Sin embargo, ante el peligro de que se traduzcan en leyes las recomendaciones acerca del confinamiento infantil basadas puramente en la evasi贸n de la responsabilidad pol铆tica, hay que reconocer tambi茅n que hay aqu铆 un error de traducci贸n cultural, y es que cuando los expertos de los EE.UU. (y de algunos pa铆ses de Europa) hablan del distanciamiento social de los menores, esto no implica arresto domiciliario sino la reducci贸n de la vida social.

Tras se帽alar un estudio brit谩nico a Espa帽a por su enorme % de ni帽os y menores muertos “por coronavirus”, el Ministerio de Sanidad reconoce que  en realidad s贸lo han muerto 7, el resto eran ancianos centenarios (FUENTE)

LA GUERRA Y LA EDUCACI脫N: PRODUCIENDO ESCLAVOS

Las redes est谩n estos d铆as llenas de comentarios sobre la pertinencia de las normativas que el Gobierno ha aplicado a los ni帽os durante el estado de alarma. Si los ni帽os fuesen considerados realmente como un colectivo que merece protecci贸n, muchos de estos comentarios ser铆an calificados como promotores de un delito de odio contra la infancia. Hay tambi茅n comentarios que, sin atacar frontalmente a los ni帽os, muestran una inusitada crueldad hacia ellos, como el de un comentarista an贸nimo, que argumentaba que 鈥渓os ni帽os en la Segunda Guerra Mundial no sal铆an a la calle y no se quejaban鈥. Escandalizan m谩s, sin embargo, afirmaciones como las de la epidemi贸loga Clara Granell, quien califica de irresponsables a los padres que reclaman el derecho a sacar a sus hijos a pasear pues, seg煤n ella, ser铆a como sacar a los ni帽os en plena guerra a sortear azarosamente en la calle las balas del enemigo.

Este uso de la guerra como condici贸n que justifica el asalto a las libertades y derechos de los ni帽os se ha convertido en un t贸pico que encontramos ya plenamente asentado en opiniones dispares (y disparatadas) en varios medios, un clich茅 al que nos empezamos casi a acostumbrar. Teniendo en cuenta este lenguaje que combina a partes iguales belicismo gratuito y adultocentrismo no es de extra帽ar que durante las primeras semanas de la gesti贸n de esta crisis por parte del Gobierno la educaci贸n fuese lo primero que se sacrific贸. Las escuelas cerraron antes que los bares y discotecas y hay razones para pensar que ser谩n tambi茅n las 煤ltimas en abrir. Esto sucede mientras se potencia la idea de un nuevo civismo, centrado en fomentar un ciudadano-modelo que permanece inm贸vil, aplaude cuando se le pide que lo haga y permite, mientras tanto, que las curvas matem谩ticas de Imperial College sustituyan el pensamiento y al debate p煤blico necesario para que se mantenga un sistema democr谩tico.

En contra de lo que se nos intenta transmitir cuando se habla de la infancia y la guerra, los ni帽os en la Segunda Guerra Mundial s铆 sal铆an de sus casas. Durante la ocupaci贸n de Polonia por parte de la Alemania nazi miles de personas arriesgaron sus vidas a diario y a lo largo de a帽os para mantener la continuidad de la educaci贸n. Menos de dos meses despu茅s de que estallara la guerra, en octubre de 1939, se inaugur贸 la Organizaci贸n Secreta de Educadores (Tajna Organizacja Nauczycielka), un 贸rgano educativo del estado clandestino polaco. Seg煤n cont贸 Ewa Bukowska, una maestra nacida en 1916, las clases se auto-organizaban ya desde el inicio de la guerra, pues eran los propios padres quienes acud铆an a los profesores 鈥減ara evitar que los ni帽os se desmoralicen por falta de ocupaci贸n”. Se estima que un mill贸n y medio de ni帽os polacos (un mill贸n, seg煤n el historiador ingl茅s Norman Davies) acudieron a clases en pisos clandestinos asumiendo en su desplazamiento un riesgo considerable. Tanto los ni帽os como el resto de personas involucradas en esta red educativa clandestina se arriesgaban a sufrir las m谩ximas represalias por parte del ocupante. Asum铆an este riesgo porque eran conscientes de que quedarse en sus casas significar铆a convertirse en esclavos, tal y como quer铆a Heinrich Himmler:

鈥淣o puede haber educaci贸n m谩s avanzada para la poblaci贸n no-alemana del Este que cuatro a帽os de primaria. Esta educaci贸n elemental tiene como objetivo hacer simples c谩lculos hasta 500 como mucho, escribir el nombre propio, aprender a obedecer a los Alemanes seg煤n el mandamiento divino, ser honestos, diligentes y responsables. No considero necesario que sepan leer鈥.

O en palabras de Martin Bormann: 鈥淟os esclavos tienen que trabajar para nosotros… La educaci贸n es peligrosa. Basta con que sepan contar hasta 100. Cualquier persona educada es el enemigo futuro鈥. De acuerdo con esta estrategia, las medidas de limitar la educaci贸n de los menores, junto a la masiva exterminaci贸n de la clase estudiada polaca, ten铆a como objetivo asegurarse que 鈥渓os eslavos鈥 se conviertan de verdad en 鈥渆sclavos鈥

Habr谩 quienes piensen que esta comparaci贸n es exagerada porque la crisis sanitaria actual no es una guerra (驴no se trataba de una guerra seg煤n el Gobierno y sus consejeros?) sino que se trata de una situaci贸n temporal y excepcional. Pero, 驴sab铆an los polacos durante la ocupaci贸n alemana nazi cu谩nto iba a durar la guerra? 驴Sabemos nosotros cu谩nto tiempo durar谩 el estado de alarma (un estado de excepci贸n de facto), teniendo en cuenta, adem谩s, que los criterios cambian cada d铆a y que ya no se sabe cu谩l es el objetivo de esta 鈥渓ucha鈥? No olvidemos que hasta hace poco m谩s de una semana el objetivo era aplanar la curva de contagios para evitar la saturaci贸n del sistema sanitario, pero que el discurso oficial est谩 ahora abrazando cada vez m谩s la delirante idea de 鈥渃ombatir鈥 el virus, un objetivo imposible que nada tiene que ver con el prop贸sito inicial de reforzar el sistema sanitario, pero que permitir铆a extender las medidas excepcionales durante meses o a帽os.  Reformulando la pregunta anterior: 驴cu谩nto tiempo tiene que pasar y qu茅 tipo de destrucci贸n tiene que darse para que sea obvio que seguir con las medidas actuales convertir谩 pronto la inocente met谩fora b茅lica en un escenario real de guerra? 驴Cu谩les ser谩n las consecuencias de esto para los ni帽os y para nuestro (su) futuro si su bienestar y educaci贸n es lo primero que se sacrifica? 驴Por qu茅 aceptamos que el bienestar de los ni帽os y la educaci贸n ocupe el 煤ltimo lugar en la escala de lo 鈥渆sencial鈥 y lo 鈥渘o-esencial鈥? Los nazis sab铆an que, para que el pueblo ocupado obedezca, hay que limitar su acceso a la educaci贸n cuanto antes. Sab铆an que esta era la manera m谩s efectiva de producir esclavos. 驴Ser谩 casual que durante esta crisis, a la vez que se est谩 creando una desigualdad sin precedentes, se est茅 permitiendo el asalto a la educaci贸n? No estoy insinuando que el Gobierno tenga entre manos una agenda oculta de naturaleza ominosa, pero s铆 que la arrogancia 茅tica y la inconsciencia con la que se toman determinadas medidas tendr谩n consecuencias nefastas y duraderas para toda nuestra sociedad, especialmente para los ni帽os, y en mayor medida para aquellos que pertenecen a los sectores m谩s desfavorecidos de la poblaci贸n.

EL CUIDADO Y EL MACHISMO DE ESTADO

La escuela no es solo educaci贸n. Es tambi茅n cuidado. El servicio de cuidado que ofrece la escuela es lo que permite trabajar a los padres (y sobre todo a las madres) en otros 谩mbitos al margen del hogar. La nula importancia que se le da al trabajo de cuidado es lo que lleva, por ejemplo, a considerar por parte del Gobierno que es perfectamente compatible tele-trabajar y cuidar a los hijos al mismo tiempo, como si el cuidado no fuese un trabajo a tiempo completo, especialmente en una situaci贸n tan excepcional para los ni帽os como la del confinamiento. Este desprecio del cuidado como trabajo 鈥渄e verdad鈥 no es otra cosa que la repetici贸n del viejo mantra machista que, al mismo tiempo que considera indispensable que la madre se ocupe de los hijos y de la casa, presupone que esa madre en realidad 鈥渘o hace nada鈥 porque est谩 en casa.

El desprecio hist贸rico al trabajo no-remunerado de la mujer est谩 en la base de esta actitud que permite considerar como 鈥渘o-esencial鈥 el trabajo de cuidado que proporciona la escuela. Mientras que en pa铆ses como Dinamarca o Alemania las clases se retomar谩n en breve, y en Francia a partir del 11 de mayo, en Espa帽a no parece que haya un plan para volver a las aulas. Este estado de excepci贸n continuo de la educaci贸n refleja que el Gobierno no considera esencial la labor educativa y social que tienen las escuelas y, peor a煤n, que no valora la educaci贸n en la misma medida que otro tipo de actividades, tanto las 鈥渆senciales鈥 como las 鈥渘o esenciales鈥. Esto es as铆 porque la educaci贸n y el trabajo de cuidado no se consideran parte del sector productivo. Es parad贸jico que esta negaci贸n de la educaci贸n como un sector esencial de la sociedad se d茅 justo cuando estamos padeciendo las consecuencias de no haber considerado a la sanidad como parte esencial del sector productivo, justificando los recortes en ese sector como si esta fuera una manera 鈥渞esponsable鈥 de colocar los recursos. Es m谩s parad贸jico a煤n que sea un Gobierno de izquierdas, preocupado por la igualdad y los derechos sociales, el que difunda y amplifique el bulo del falso dilema entre la econom铆a y la vida (o la econom铆a y salud). Si para algo ha servido la cr铆tica marxista y post-marxista es precisamente para dejar claro que las condiciones materiales son indisociables de la vida de los individuos.

Entristece confirmar que es justo en este momento dram谩tico cuando estamos viviendo la representaci贸n perfecta de lo que Nancy Fraser ha denominado como 鈥渓a contradicci贸n entre el capitalismo y el cuidado鈥. Seg煤n la feminista norteamericana, para poder subsistir el capitalismo precisa de la reproducci贸n social (es decir, del cuidado entendido de manera amplia). Pese a que la posibilidad de la producci贸n econ贸mica capitalista depende estrechamente de la reproducci贸n, es la misma ideolog铆a capitalista la que separa, de manera perversa, la producci贸n de la reproducci贸n, relegando la responsabilidad de cuidado en los colectivos m谩s vulnerables como mujeres, clases populares e inmigrantes. Es precisamente esta estructura inherentemente machista que deshumaniza a la mujer, a las clases populares y a los inmigrantes, constituyendo lo que Jason Moore denomina 鈥渃heap nature鈥 (naturaleza barata), la que produce, adem谩s, un aumento de desigualdad. Hay voces que invitan a creer que esta crisis es, en el fondo, la crisis del capitalismo. Es en efecto una crisis del capitalismo pero todo parece indicar que es la crisis en la que el capitalismo se reinventa a s铆 mismo adquiriendo una forma m谩s salvaje, aunque sutil y presuntamente 茅tica. Habr铆a que pedir a los expertos que asesoran estos d铆as al Gobierno que trazasen una curva matem谩tica que proyectase el aumento exponencial de desigualdad por cada d铆a que siguen cerradas las escuelas para demostrar as铆 la importancia que la educaci贸n presencial tiene como instrumento para paliar los efectos nocivos de esta crisis.

鈥淣O ES NO鈥

El confinamiento de la infancia, un paso m谩s en la violencia del adultocentrismo contra el sector m谩s vulnerable de la sociedad, afecta al bienestar de los ni帽os a todos los niveles. Afirmar, como hacen algunos expertos, que los ni帽os son resilientes y sobrevivir谩n a esta crisis sin mayor problema es uno de los clich茅s que m谩s se repiten durante estas semanas. Sostener que los da帽os que sufren los ni帽os por culpa del confinamiento son pasajeros es algo as铆 como justificar el uso transitorio de la violencia o el maltrato: como si dij茅ramos que recibir una bofetada de vez en cuando no supone un problema o que el ambiente de violencia dom茅stica que muchos ni帽os tienen que soportar estos d铆as en una intensidad superior a lo habitual no les causar谩 perjuicio alguno. Lo que numerosos psic贸logos y educadores sostienen es que el encierro en casa afecta directamente el desarrollo f铆sico y neuropsicol贸gico de los ni帽os. Heike Freire y Jos茅 Mar铆a Paricio alertan, por ejemplo, sobre el riesgo elevado de obesidad, trastornos del sue帽o, irritabilidad, y ansiedad pero indican tambi茅n que: 鈥淣ing煤n adulto, ning煤n experto, por muy sabio que sea, puede conocer exactamente esas carencias, saber cu谩nto tiempo de confinamiento es capaz de soportar cada ni帽o y cada ni帽a, ni a partir de qu茅 momento empezar谩 o no a acusar el encierro y sus efectos nocivos鈥

De hecho, los efectos a largo plazo de este encierro podr铆an ser mucho m谩s graves de lo que creemos, ya que se trata de efectos dif铆cilmente cuantificables. Basta pensar en c贸mo se describen los efectos del encierro sostenido en los adultos (caso, por ejemplo, de los astronautas o cient铆ficos de expediciones polares). Javier Salas, citando en El Pa铆s a Larry Palinkas, psic贸logo de la Universidad del Sur de California, habla de fen贸menos como 鈥渆mpanada mental鈥 o 鈥渉ibernaci贸n cerebral鈥, algo que el citado cient铆fico asocia con trastornos de sue帽o, 鈥渄esaceleraci贸n del cuerpo y la mente debido a la estimulaci贸n restringida鈥 o 鈥渟ignos de peque帽o deterioro del funcionamiento cognitivo鈥.

Si estos son los efectos del encierro en los adultos, 驴es 茅tico asumir que no se dar谩n en los ni帽os? 驴Es justo arriesgar que este tipo de 鈥渄eterioro cognitivo鈥 se produzca en un organismo que est谩 todav铆a en fase de desarrollo cognitivo? Podr铆amos pensar tambi茅n en otros posibles problemas, tales como el efecto que la reducci贸n de los est铆mulos visuales tiene en beb茅s, cuyo desarrollo de las conexiones neuronales relacionadas con la vista depende de est铆mulos visuales exteriores. 驴Se desarrollar谩 correctamente la vista de un beb茅 si se limita su campo de visi贸n a apenas unos metros durante varios meses? 驴Qu茅 suceder谩 si esta situaci贸n se alarga? Igualmente, conviene tener en cuenta los efectos negativos que para el desarrollo de los menores supone la privaci贸n de la educaci贸n y la sociabilidad. El psic贸logo alem谩n Heiner Rindermann afirma, por ejemplo, en The Coronavirus and Its Social Consequences que cada semana perdida de clases supone una p茅rdida de 0.08 al 0.12 por ciento de puntos de coeficiente intelectual, una cifra que aumentar铆a seg煤n este experto en familias desfavorecidas y sin estudios o con estudios b谩sicos. A medida que pasan los d铆as, hay tambi茅n cada vez m谩s publicaciones que alertan sobre el impacto del cierre de escuelas y del distanciamiento social en la salud mental de los ni帽os, como por ejemplo el art铆culo de Joyce Lee publicado el 14 de abril en The Lancet: Mental health effects of school closures during COVID-19.

Indigna que una actitud tan adultoc茅ntrica, socialmente discriminatoria y da帽ina provenga de un Gobierno como el actual, el cual ha tenido la loable idea de crear un Ministerio de Igualdad pero que parece no tener mayor inter茅s en proteger al sector m谩s desfavorecido y vulnerable de la sociedad. Como mujer y como madre me escandaliza que sea tan f谩cil silenciar mi 鈥渘o鈥 cuando se trata del bienestar de mis hijos, mientras se pretende hacer campa帽a defendiendo mis 鈥渟铆es鈥 y mis 鈥渘oes鈥 cuando esos se pueden clasificar como parte de una pol铆tica identitaria que, no pocas veces, sigue de manera acr铆tica una agenda neo-liberal travestida de pol铆ticas sociales. Es hora de que los sectores m谩s progresistas del Gobierno de Espa帽a reflexionen acerca del sentido real de la igualdad y piensen en c贸mo su asalto a la infancia (煤nico en Europa) es un ataque frontal a los derechos de los ni帽os, las mujeres, los padres, la conciliaci贸n laboral y, en definitiva, al grueso de la agenda social que dicen defender.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com