November 23, 2020
De parte de SAS Madrid
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Gabriela ten├şa su vida perfectamente organizada. Gestionaba un bar de copas del que era propietaria y consegu├şa unos ingresos extra gracias a las coquetas manualidades que elaboraba desde su hogar en sus ratos libres. Suficiente para pagar los 900 euros de alquiler que le costaba el piso en el que viv├şa con sus dos hijos. Pero la llegada del coronavirus lo puso todo patas arriba.

┬źTuve que cerrar mi negocio. De repente, no pod├şa pagar las facturas ni el aumento del alquiler; me di cuenta de que era el momento de empezar una nueva vida┬╗. Y as├ş lo hizo. En un camino inverso al del ├ęxodo rural que, a partir de la segunda mitad del siglo XX, vaci├│ un sinf├şn de pueblos y aldeas espa├▒olas, Gabriela prepar├│ los b├írtulos e inici├│ su particular odisea. Del bullicioso y salobre Castelldefels (Barcelona) hasta el calmoso y subalpino G├│sol (Lleida).

┬źNo sab├şa ni d├│nde estaba, pero una vez comprob├ę que ten├şa todo lo que necesitaba, incluida una buena casa, no me lo pens├ę. Tuve mucha suerte porque cuando llegu├ę se traspasaba la ├║nica tienda de alimentaci├│n del pueblo y pude hacerme cargo de ella. Ahora ya han pasado dos meses y medio y puedo decir que he ganado calidad de vida. Y mis hijos ya no quieren regresar a Barcelona, prefieren quedarse e ir al r├şo cuando salen del colegio que volver a estar entre cuatro paredes┬╗, explica Gabriela.

Su caso es un ejemplo del reciente ├ęxodo urbano hacia zonas rurales emprendido por centenares de catalanes urbanitas, tanto impelidos a emprender un nuevo proyecto vital tras ver frustrado el que ya ten├şan a causa de la crisis de la Covid, como hastiados por c├│mo la pandemia ha modificado sus condiciones de vida en la ciudad, y que ha adquirido un impulso inusual gracias a iniciativas particulares como Repoblem, una cuenta de Twitter -con casi 19.000 seguidores- creada el pasado agosto por Ton Lloret, que desde hace 15 a├▒os reside en Argen├žola, un pueblo barcelon├ęs de poco m├ís de 200 habitantes.

┬źQuer├şa crear algo pr├íctico, un punto de encuentro ├║til para los llamamientos que realizan ayuntamientos de pueblos peque├▒os para atraer a nuevos vecinos y para los urbanitas que est├ín barajando la posibilidad de ir a vivir a un entorno rural a ra├şz del coronavirus┬╗, explica Lloret, quien a pesar del ├ęxito de su propuesta lamenta que b├ísicamente se trate de una ┬źsoluci├│n de urgencia┬╗ que suple el vac├şo dejado por la Administraci├│n catalana a la hora de facilitar el ├ęxodo urbano.

┬źQue esta iniciativa, que surge de un particular, haya tenido tanta repercusi├│n pone de manifiesto que durante muchos a├▒os el Govern no se ha preocupado de llevar a cabo unas pol├şticas de repoblaci├│n serias que reviertan los efectos negativos que el ├ęxodo rural ha generado en los pueblos┬╗, dice el creador de Repoblem.

La carencia de viviendas de alquiler, ┬źb├ísicas para que aquellos que quieran repoblar ponga a prueba su adaptaci├│n al pueblo antes de decidir comprar una casa┬╗; las dificultades relacionadas con la conexi├│n a internet, ┬źnecesaria para que el teletrabajo sea posible┬╗; la falta de actividad econ├│mica m├ís all├í del turismo ┬źpara que la gente pueda ganarse la vida┬╗; o la carencia de servicios son algunos de los problemas que, seg├║n Lloret, dificultan que la actual tendencia de migrar a los pueblos pase de lo que podr├şa quedarse en una mera moda a un fen├│meno consolidado.

En su particular misi├│n le acompa├▒a la plataforma Viure a Rural, puesta en marcha hace dos meses por el Consorcio Grup Leader Alt Urgell-Cerdanya junto a la Asociaci├│n de Iniciativas Rurales de Catalu├▒a (ARCA) -formada por actores p├║blicos y privados locales-, y que proporciona servicios y recursos para aquellos que quieren instalarse en un pueblo.

┬źOfrecemos informaci├│n sobre los servicios educativos, culturales, sobre las bolsas de trabajo y de vivienda o sobre la red sanitaria de diferentes zonas rurales a la gente de ciudad que desconoce el territorio o que no tiene una red social que le ayude a establecerse en un pueblo┬╗, explica el gerente de ARCA, Albert Puigvert.

┬źCualquier iniciativa que se ponga es marcha es necesaria porque acoger a nuevas familias no solo significa que las escuelas de los pueblos peque├▒os pueden consolidarse, que haya m├ís servicios y tiendas porque hay m├ís gente que requiere de ellas o que los ayuntamientos tengan m├ís ingresos que ayuden a mantener unas infraestructuras, como la red de agua, alcantarillado o la iluminaci├│n p├║blica, que tienen su origen en un pasado con m├ís habitantes; tambi├ęn significa tener una vida social m├ís intensa y la posibilidad de hacer talleres o actividades culturales┬╗, se├▒ala el presidente de la Asociaci├│n de Micropueblos de Catalu├▒a y alcalde de Torrebeses (Lleida), Mario Urrea.

┬źFalta comprobar si los nuevos vecinos de los pueblos lo seguir├ín siendo de aqu├ş a un a├▒o, ver si son capaces de superar o adaptarse al invierno, que es la ├ępoca dura, Porque la alternativa no es solo que m├ís pueblos queden totalmente abandonados, tambi├ęn est├í el peligro de que se produzcan grandes incendios por la falta de agricultores y ganaderos que trabajen los campos para que act├║en de cortafuegos┬╗, concluye Urrea.

Enlace relacionado ElMundo.es (22/11/2020).




Fuente: Sasmadrid.org