November 9, 2020
De parte de La Haine
133 puntos de vista


La desorientaci贸n de la sociedad es una de las primeras victorias, aunque desgraciadamente no ser谩 la 煤nica, del capitalismo salvaje-tecnol贸gico. Su gestaci贸n ha sido lenta, su penetraci贸n progresiva, la pandemia ha ofrecido el marco perfecto para imponerla. A d铆a de hoy ya es una realidad asfixiante: bajo el pomposo 鈥渕antra鈥 de 鈥渓a sociedad de la informaci贸n鈥 nace una sociedad cada vez peor informada, saturada de informaci贸n la mayor parte banal, e incapaz de gestionar el aluvi贸n de mensajes que recibe. Esta saturaci贸n y el monopolio en el control de los medios de comunicaci贸n son dos de las caracter铆sticas b谩sicas del nuevo orden. La inexistencia de alternativas globales tiende a fraccionar las resistencias permitiendo la expansi贸n de los neo-conceptos pr谩cticamente sin oposici贸n organizada.

Las fundaciones se erigen hoy como los actores centrales de un nuevo orden pol铆tico-econ贸mico. Las grandes corporaciones, algunas financieras como el Deustche Bank, la Caixa o el BBVA , o prestadoras de servicios como Google o TESLA est谩n fuertemente desacreditadas[1]; por ello se hizo necesario un cambio radical de imagen que vino de la mano de la creaci贸n de las Fundaciones. Muchas de ellas, publicitadas como 鈥渇ilantr贸picas y sin 谩nimo de lucro鈥, son fuentes de enormes beneficios obtenidos de 鈥渇orma legal鈥, normalmente a trav茅s de la evasi贸n de impuestos. Se evaporan por esta v铆a ingentes cantidades de dinero legalmente y por otra parte se evitan los 鈥渃onflictos de intereses鈥 entre patronos y directivos, lo que permite establecer acuerdos monopol铆sticos entre empresas obviando los controles estatales.

Es en el 谩mbito de la informaci贸n y su control , como hemos explicado en otras reflexiones[2], donde las Fundaciones han penetrado con gran intensidad; son entes en apariencia abstractos, pero que conforman una aut茅ntica mara帽a de intereses y relaciones muy dif铆cil de aprehender. Es una estructura casi 鈥渓铆quida鈥, usando el s铆mil propuesto por Zygmunt Bauman. Comandadas por las mismas personas que dirigen los bancos y ordenan los desahucios y las grandes multinacionales que abusan en nuestros recibos de la luz o el tel茅fono, se presentan p煤blicamente como 鈥渂enefactores sociales鈥.

La pandemia est谩 generando el escenario perfecto para que las megacompa帽铆as del sector de la comunicaci贸n, disfrazadas de fil谩ntropos, pretendan gestar y controlar una sociedad cada vez m谩s dist贸pica. El beneficio que se obtiene de la tele-ense帽anza y sus negocios asociados a la educaci贸n es inimaginable.

En nuestro pa铆s estas grandes empresas, a imitaci贸n de los grandes conglomerados que operan internacionalmente, presentes desde hace d茅cadas en el mundo educativo, han constituido la HAZ, 鈥淎lianza por la Educaci贸n鈥[3]. Una iniciativa de la fundaci贸n Vodafone a la que se suman otras muchas (ENDESA, la Fundaci贸n de La Caixa, etc.) aunque algunas aparecen y desaparecen, como el Guadiana de los t铆tulos de cr茅dito. El 鈥渁lma mater鈥 de la nueva alianza no pod铆a ser otra que Google. La nueva asociaci贸n cuenta con el benepl谩cito y las bendiciones del Ministerio de Educaci贸n. La propia Ministra de Educaci贸n Isabel Cela谩 clausur贸 la presentaci贸n el pasado 22 octubre. La ministra hizo una aut茅ntica profesi贸n de fe a favor de la cooperaci贸n p煤blica-privada en la educaci贸n, lo que sin duda nos ayuda a comprender porqu茅 el borrador de la nueva ley de educaci贸n se parece tanto a la LOMCE, y porque los famosos fondos europeos van condicionados mayormente a la implantaci贸n de las tecnolog铆as digitales en la escuela. En definitiva, los bancos prestar谩n al estado un dinero que 茅ste repartir谩 entre las grandes empresas del sector, poniendo como argumento fundamental las urgencias educativas de la era COVID. El objetivo en realidad es que el alumnado y las familias se conviertan en rehenes de las pantallas y de las compa帽铆as de telecomunicaciones. En definitiva, los fondos europeos beneficiar谩n a estas grandes empresas que evaden tributos legalmente en Espa帽a, y las futuras generaciones se har谩n cargo de la deuda.

Como hemos dicho, en el filantrocapitalismo no hay 鈥渃onflicto de intereses鈥, as铆 la jefa de recursos humanos de Vodafone Remedios Orrantia es la gran benefactora y presidenta de la 鈥渃aritativa fundaci贸n鈥 de la empresa de telecomunicaciones promotora de la alianza . Lo mismo sucede con el que fuera hasta hace poco jefe de Google Espa帽a, Javier Rodr铆guez Zapatero[4], actualmente director de una empresa, el ISDI[5], dedicada a promocionar los negocios digitales con sede en Silicon Valley, pero que naturalmente tambi茅n act煤a 鈥渁ltruistamente鈥 en nuestro pa铆s . Y esto solo por citar algunos ejemplos.

Siguiendo esta l贸gica, poco antes del estallido de la pandemia, en febrero, el Ministerio de Educaci贸n ya lleg贸 a un acuerdo con la poderosa AMETIC. La patronal de las empresas tecnol贸gicas que incluye a los fabricantes de videojuegos y la representaci贸n en Espa帽a de las grandes del sector con Accenture o Amazon a la cabeza. Una de tantas muestras de lo que se ha querido llamar tendenciosamente la 鈥渃olaboraci贸n p煤blico-privada鈥. Mejor llamada en otras ocasiones parternariado p煤blico-privado, aunque quiz谩s fuera m谩s correcto hablar de compadreo p煤blico-privado, pues no es otra cosa que transferir fondos p煤blicos a empresas privadas para que sean ellas las que provean los servicios que debe ofrecer el Estado, en un marco de competencia donde los actores sociales tengan una voz decisiva.

El covid 19 ha creado la tormenta perfecta para que el capitalismo de desastre en su versi贸n m谩s elegante prospere y ejecute el asalto a la educaci贸n. La excusa es proporcionar educaci贸n a distancia a todo el alumnado para salvar las desigualdades sociales que, curiosamente, ellos mismos han ayudado a crear. En realidad y como hemos dicho, est谩n ampliando exponencialmente su negocio.

El caso de Google es paradigm谩tico: aprovechando el desastre educativo que ha generado la pandemia ha penetrado ya, a trav茅s de su google classroom, pr谩cticamente en todas las aulas de Espa帽a. La informaci贸n que recibe del profesorado, del alumnado y de los contenidos que se manejan lo convierten de hecho en el gran protagonista de las pr贸ximas d茅cadas. Ser谩 capaz a trav茅s de sus ofertas educativas de construir un sistema de ense帽anza propio adaptado a sus intereses. El debate p煤blico en torno a la educaci贸n y sus objetivos queda subsumido por la inmediatez y la aceleraci贸n que genera la aplicaci贸n de estos programas, obligando a una continua provisionalidad; este cambio perpetuo la convertir谩 en la empresa imprescindible. Parad贸jicamente y a pesar del enorme valor econ贸mico que tienen los datos que esta empresa acumula, este gigante se presenta como el 鈥済ran benefactor social鈥.

Todas las empresas-fundaciones esconden un prop贸sito escabroso, como muy bien ha descrito Anand Giridharadas[6], las 茅lites crean el problema y luego proponen soluciones que aparentan solucionarlo haci茅ndose imprescindibles para seguir manteniendo su posici贸n de privilegio. A la ya cacareada por ellos 鈥渃risis de la educaci贸n鈥, exista esta o no, ahora se a帽ade la del covid, de la que supuestamente nos salvaran las m谩quinas. La evidencia es que despu茅s de a帽os de introducci贸n masiva de lo digital en las aulas, no se evidencian mejoras cognitivas en el alumnado, sino al contrario, lo reconoce incluso el controvertido hombre de la OCDE-PISA Andreas Schleicher. Por otra parte la literatura cient铆fica cr铆tica sobre el tema se fortalece, aunque intentan acallarla. Solamente las referencias que ofrecen las dos obras de divulgaci贸n m谩s conocidas sobre el tema, la de los neurocient铆ficos Michel Desmurget y la de Manfred Spitzer[7], constituyen ya un cuerpo te贸rico s贸lido. Es urgente abrir un debate sobre la incidencia del mundo digital y especialmente sobre su impacto sobre el conocimiento y la salud de nuestros j贸venes. La pandemia est谩 provocando un desconcierto en las familias que empuja a los atribulados padres a aceptar la nueva situaci贸n como inevitable y necesaria, despreocup谩ndose de las consecuencias posteriores. La lucha contra la pandemia y las batallas de la compleja vida d铆a a d铆a tienen ocupada, indefensa, y distra铆da a la poblaci贸n. Mientras padres y madres se afanan por aguantar el tir贸n, las megaempresas y sus fundaciones, se dedican a tiempo completo a dise帽ar el nuevo futuro y a promover la mentalidad social necesaria para que este sea aceptado acr铆ticamente.

El capitalismo tecnol贸gico ha generado un pensamiento 煤nico en el que se mezcla la fantas铆a de la conquista del futuro con las pantallas en la escuela. Cuando termine esta pandemia, se habr谩n producido tantos cambios discretos y/o burdos, que no reconoceremos el panorama educativo, pero habremos aterrizado sin darnos cuenta en el orwelliano covid 鈥19鈥84.

Notas

[1]. Google ha sido multada en varias ocasiones por uso de su posici贸n monopolista en el uso de la informaci贸n. Mientras que a TESLA se le ha relacionado con la financiaci贸n del golpe de Estado contra Evo Morales en Bolivia, que ocasion贸 m谩s de un centenar de muertes.

[2]. https://tienda.elviejotopo.com/revistas/3128-revista-num-375-abril-2019.html

[3]https://www.fundacionendesa.org/es/prensa/news/d202010-presentacion-haz-alianza-por-la-educacion

[4]. Sin parentesco con el anterior presidente de gobierno socialista.

[5]https://www.isdi.education/es

[6] . Winners take all the elite charade of changing the world. Anand Giridharadas, Vintage 2019. Sin traducci贸n al castellano

[7]Los peligros de las pantallas para nuestros hijos. Michel Desmurget, Pen铆nsula, 2020. Demencia digital Manfred Spitzer, Ediciones B, 2013

Fuente




Fuente: Lahaine.org