December 4, 2021
De parte de La Haine
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Octog茅simo aniversario del inicio del Batalla de Mosc煤, 5 de diciembre de 1941, que marc贸 el principio del fin de la superioridad militar nazi

Con motivo del octog茅simo aniversario inicio del Batalla de Mosc煤 el 5 de diciembre de 1941, una batalla que cambi贸 el curso del Segunda Guerra Mundial, reproducimos el cap铆tulo dedicado a este acontecimiento del libro de Jacques R. Pauwels, 芦Los grandes mitos de la historia moderna. Reflexiones sobre la democracia, la guerra y la revoluci贸n禄, Boltxe Liburuak, diciembre de 2021 [Traducido al castellano por Beatriz Morales Bastos].

El mito:

El curso de la guerra cambi贸 en junio de 1944, cuando se produjo el desembarco de Normand铆a. A partir de entonces se hizo retroceder sistem谩ticamente a los alemanes, y los estadounidenses y sus aliados brit谩nicos, canadienses y de otros pa铆ses liberaron la mayor parte de Europa. 脡xitos de taquilla de Hollywood como El d铆a m谩s largo y Salvar a soldado Ryan han fomentado muy eficazmente esta idea.

La realidad:

El curso de la guerra empez贸 a cambiar despacio, de forma casi imperceptible, ya en el verano de 1941, apenas unas semanas despu茅s de que el aparentemente invencible ej茅rcito alem谩n invadiera la Uni贸n Sovi茅tica. Una contraofensiva emprendida por el Ej茅rcito Rojo frente a Mosc煤 el 5 de diciembre de ese a帽o confirm贸 el fracaso del Blitzkrieg, es decir, la estrategia que supuestamente hab铆a sido la clave de la victoria alemana. Ese d铆a los comandantes de la Wehrmacht informaron a Hitler que ya no era posible la victoria.

Caricatura del artista dan茅s Herluf Bildstrup (https://soviet-art.ru/what-herluf-bidstrup-saw-in-ussr/#more-12136).

Al menos en lo que se refiere al 芦escenario europeo禄, la Segunda Guerra Mundial empez贸 con la invasi贸n de Polonia por parte del ej茅rcito alem谩n en septiembre de 1939. Unos seis meses despu茅s hubo otras victorias a煤n m谩s espectaculares, esta vez sobre los Pa铆ses Bajos y Francia. Para el verano de 1940 Alemania parec铆a invencible y predestinada a gobernar indefinidamente el continente europeo (Gran Breta帽a se neg贸 a arrojar la toalla, pero no pod铆a esperar ganar la guerra sola y tem铆a que Hitler dirigiera pronto su atenci贸n a Gibraltar, Egipto y/o otras joyas de la corona del Imperio brit谩nico). Pero cinco a帽os despu茅s Alemania experiment贸 el dolor y la humillaci贸n de la derrota total. El 20 de abril de 1945 Hitler se suicid贸 en Berl铆n mientras los buld贸ceres del Ej茅rcito Rojo entraban en la ciudad y el 8/9 de mayo Alemania se rindi贸 incondicionalmente.

Est谩 claro, por tanto, que el curso de la guerra hab铆a cambiado en alg煤n momento entre finales de 1940 y 1944, pero 驴cu谩ndo y d贸nde? En Normand铆a en 1944, seg煤n algunos, especialmente seg煤n Hollywood; en Stalingrado durante el inverno de 1942-1943, seg煤n otros. En realidad, ya hab铆a empezado a cambiar en el verano de 1941 y fue evidente a principios de diciembre, cuando el Ej茅rcito Rojo emprendi贸 una contraofensiva frente a Mosc煤.

No deber铆a sorprender que fuera en la Uni贸n Sovi茅tica donde cambi贸 el curso de la Segunda Guerra Mundial. La guerra contra la Uni贸n Sovi茅tica era la guerra que Hitler hab铆a anhelado desde un principio, como dej贸 muy claro en las p谩ginas de Mein Kampf, escrito a mediados de la d茅cada de 1920. Pero, como hemos visto en un cap铆tulo anterior, los generales e industriales, y toda la clase alta de Alemania tambi茅n deseaban un Ostkrieg, una guerra en el este, es decir, contra los sovi茅ticos. De hecho, como ha demostrado de forma convincente el historiador alem谩n Rolf-Dieter M眉ller en una monograf铆a muy bien documentada [1], lo que Hitler quer铆a emprender en 1939 era una guerra contra la Uni贸n Sovi茅tica y no contra Polonia, Francia o Gran Breta帽a. El 11 de agosto de ese a帽o Hitler explic贸 a Carl J. Burckhardt, un funcionario de la Liga de las Naciones, que 芦todo lo que emprendi贸 estaba dirigido contra Rusia禄 y que 芦si Occidente [estos es, los franceses y los brit谩nicos] es demasiado est煤pido y demasiado ciego para entenderlo, se ver铆a obligado a llegar a un acuerdo con los rusos, volverse y derrotar a Occidente, y despu茅s volverse con toda su fuerza para atestar un golpe a la Uni贸n Sovi茅tica禄 [2]. De hecho, eso es lo que ocurri贸. Occidente result贸 ser 芦demasiado est煤pido y ciego禄, como Hitler hab铆a dicho, y le dio v铆a libre en el este, de modo que lleg贸 a un acuerdo con Mosc煤 (el 芦Pacto Hitler-Stalin禄) y entonces emprendi贸 la guerra contra Polonia, Francia y Gran Breta帽a. Pero su objetivo segu铆a siendo el mismo: atacar y destruir la Uni贸n Sovi茅tica lo antes posible.

Hitler y los generales alemanes estaban convencidos de haber aprendido una lecci贸n fundamental de la Primera Guerra Mundial. Alemania era una importante potencia industrial, pero no ten铆a acceso a materias primas esenciales, especialmente desde que el Tratado de Versalles le hab铆a despojado de sus colonias. Sin un suministro constante de materias primas estrat茅gicas, en particular petr贸leo y caucho, Alemania no pod铆a ganar una guerra larga, interminable; el Reich tendr铆a que ganar muy r谩pido.

As铆 es como naci贸 el concepto de Blitzkrieg, es decir, la idea de una guerra (Krieg) r谩pida como un 芦rel谩mpago禄 (Blitz). El Blitzkrieg requer铆a ataques sincronizados de oleadas de tanques y aviones para romper las l铆neas defensivas, ejemplificadas por la L铆nea Maginot francesa, detr谩s de las cuales cab铆a esperar que se concentraran las tropas enemigas; una profunda penetraci贸n en el territorio hostil, seguida r谩pidamente de unidades de infanter铆a que no se desplazaban a pie o en tren, como en la Gran Guerra, sino en camiones; y despu茅s regresar para contener y liquidar ej茅rcitos enemigos enteros en gigantescas 芦batallas de cerco禄 (Kesselschlachten).

La estrategia Blitzkrieg funcion贸 perfectamente en 1939 y 1940. La Wehrmacht y la Luftwaffe lograron aplastar las defensas polacas, holandesas, belgas y francesas. Inevitablemente, a los Blitzkriege, 芦guerras r谩pidas como el rel谩mpago禄 siguieron Blitzsiege, 芦victorias r谩pidas como el rel谩mpago禄. Estas victorias fueron muy espectaculares, pero no proporcionaron a Alemania un gran bot铆n en forma de los vitalmente importantes petr贸leo y caucho. En cambio, la 芦guerra rel谩mpago禄 agot贸 las reservas acumuladas antes de la guerra. Afortunadamente para Hitler, en 1940 y 1941 Alemania pudo seguir importando petr贸leo de Ruman铆a (un pa铆s neutral que se iba a convertir en aliado en septiembre de 1940, despu茅s de un golpe de Estado fascista) y del todav铆a neutral EEUU. De acuerdo con los t茅rminos del Pacto Hitler-Stalin, la Uni贸n Sovi茅tica tambi茅n suministr贸 petr贸leo a Alemania aunque, como ya hemos visto, no se sabe bien en qu茅 cantidades ni de qu茅 calidad. Lo que es m谩s importante es que a Hitler le preocupaba m谩s que, a cambio del petr贸leo, Alemania ten铆a que suministrar a la Uni贸n Sovi茅tica productos industriales de gran calidad y tecnolog铆a militar de vanguardia, que los sovi茅ticos utilizaron para modernizar su ej茅rcito y mejorar su armamento [3].

Es comprensible que Hitler recuperara su anterior plan de guerra contra la Uni贸n Sovi茅tica poco despu茅s de derrotar a Francia, en concreto en el verano de 1940. Unos meses despu茅s, el 18 de diciembre de 1940 se dio la orden formal de planificar dicho ataque, al que se dio el nombre clave de Operaci贸n Barbarroja [4]. Ya en 1939 Hitler hab铆a estado muy empe帽ado en atacar a la Uni贸n Sovi茅tica y se hab铆a vuelto contra Occidente solo 芦para tener seguridad en la retaguardia cuando finalmente estuviera dispuesto a ajustar cuentas con la Uni贸n Sovi茅tica禄, como se帽ala Rolf-Dieter M眉ller, el cual concluye que para 1940 nada hab铆a cambiado en lo que concern铆a a Hitler: 芦El verdadero enemigo era el que estaba en el este禄 [5].

Hitler simplemente no quer铆a esperar mucho m谩s antes de cumplir la gran ambici贸n de su vida, destruir el pa铆s al que hab铆a definido como su archienemigo en Mein Kampf. Era consciente de que los sovi茅ticos estaban preparando fren茅ticamente sus defensas para un ataque alem谩n que, como muy bien sab铆an, se iba a producir tarde o temprano. Dado que los sovi茅ticos eran m谩s fuertes cada d铆a, el tiempo no estaba, obviamente, de parte de Hitler. 驴Cu谩nto m谩s pod铆a esperar antes de que se despareciera la 芦oportunidad禄?

Emprender un Blitzkrieg contra la Uni贸n Sovi茅tica promet铆a proporcionar a Alemania los recursos casi ilimitados de ese vasto pa铆s, como el trigo ucraniano (para alimentar tanto a los civiles como a los soldados alemanes), minerales como carb贸n (a partir del cual se podr铆a producir caucho sint茅tico y lubricante) y, m谩s importante, los ricos yacimientos de petr贸leo del C谩ucaso, donde los Panzers y Stukas, grandes consumidores de gasolina, podr铆an llenar sus tanques hasta los topes en cualquier momento. Fortalecido con estas bazas, a Hitler le iba a resultar sencillo ajustar cuentas con Gran Breta帽a, empezando por apropiarse de Gibraltar, por ejemplo, e incluso emprender una ofensiva desde el C谩ucaso contra el rico en petr贸leo Oriente Pr贸ximo. Alemania ser铆a por fin una verdadera potencia mundial, invulnerable dentro de una 芦fortaleza禄 europea que se extender铆a desde el Atl谩ntico hasta los Urales, poseedora de recursos ilimitados y, por lo tanto, capaz de ganar incluso guerras largas e interminables contra cualquier enemigo, incluido EEUU, en una de las futuras 芦guerras de los continentes禄 ideadas en la febril imaginaci贸n de Hitler.

Hitler y sus generales estaban seguros de que el Blitzkrieg que preparaban contra la Uni贸n Sovi茅tica iba a tener el mismo 茅xito que sus anteriores 芦guerras rel谩mpago禄 contra Polonia y Francia. Cre铆an que la Uni贸n Sovi茅tica era un 芦gigante con pies de barro禄 cuyo ej茅rcito, supuestamente decapitado por las purgas de Stalin a finales de la d茅cada de 1930, no era 芦nada m谩s que una broma禄, como el propio Hitler afirm贸 en una ocasi贸n [6]. Preve铆an que para ganar las batallas decisivas que iban a emprender se necesitar铆a una campa帽a de entre cuatro y seis semanas a la que posiblemente seguir铆an algunas operaciones de limpieza en las que lo que quedara de las huestes sovi茅ticas 芦ser铆an perseguidas por todo el pa铆s como a un pu帽ado de cosacos vencidos禄. En todo caso, Hitler estaba sumamente confiado y la v铆spera del ataque 芦se alardeaba de estar a punto de obtener el mayor triunfo de su vida禄 [7].

Los expertos militares de Washington y Londres tambi茅n cre铆an que la Uni贸n Sovi茅tica no podr铆a ofrecer una resistencia importante al gigante nazi, cuyos 茅xitos militares de 1939 y 1940 le hab铆an granjeado la reputaci贸n de invencible. Los servicios secretos brit谩nicos estaban convencidos de que la Uni贸n Sovi茅tica ser铆a 芦liquidada en un plazo de entre ocho y diez semanas禄 y el Jefe del Estado Mayor Imperial (el m谩s alto cargo del ej茅rcito brit谩nico) afirm贸 que la Wehrmacht cortar铆a al Ej茅rcito Rojo 芦como un cuchillo caliente la mantequilla禄 y que el Ej茅rcito Rojo ser铆a acorralado 芦como ganado禄. Seg煤n la opini贸n experta de Washington, 芦Hitler aplastar铆a Rusia [sic] como un huevo禄 [8].

El ataque alem谩n empez贸 el 22 de junio de 1941 a primera hora de la ma帽ana. Tres millones de soldados alemanes y casi 700.000 soldados aliados de la Alemania nazi, incluidos finlandeses y rumanos, cruzaron la frontera. Su equipamiento consist铆an en 600.000 autom贸viles, 3.648 tanques, m谩s de 2.700 aviones y algo m谩s de 7.000 piezas de artiller铆a.

Al principio todo transcurri贸 seg煤n lo planeado. Se abrieron enormes brechas en las defensas sovi茅ticas, r谩pidamente se conquistaron partes impresionantes de territorio y cientos de miles de soldados del Ej茅rcito Rojo murieron, resultaron heridos o fueron hechos prisioneros. El camino a Mosc煤 parec铆a abierto. Sin embargo, pronto fue evidente que el Blitzkrieg en el este no iba a ser tan sencillo como se hab铆a supuesto.

Enfrentado a la maquinar铆a militar m谩s poderosa que exist铆a, el Ej茅rcito Rojo recibi贸 una buena paliza, como cab铆a esperar, pero tambi茅n opuso una dura resistencia, tal como el ministro de propaganda Joseph Goebbels reconoci贸 en su diario ya el 2 de julio, y devolvi贸 el golpe con mucha fuerza. El general Franz Halder, en muchos sentidos el 芦padrino禄 del plan de ataque de los alemanes, reconoci贸 que la resistencia sovi茅tica era mucho m谩s fuerte que todo aquello a lo que se hab铆an enfrentado en Europa Occidental. Los informes de la Wehrmacht citaban una resistencia 芦dura禄, 芦tenaz禄 e incluso 芦salvaje禄, que provocaba grandes p茅rdidas de hombres y equipos en el bando alem谩n [9]. Con m谩s frecuencia de lo esperado las fuerzas sovi茅ticas lograron lanzar contraataques que ralentizaron el avance alem谩n. Algunas unidades sovi茅ticas se ocultaron en los vastos pantanos de Pripet y en otros lugares, y organizaron una mort铆fera guerra de guerrillas para la que se hab铆an hecho intensos preparativos durante el tiempo ganado gracias al Pacto y que amenaz贸 las largas y vulnerables l铆neas alemanas de comunicaci贸n [10]. Tambi茅n result贸 que el Ej茅rcito Rojo estaba mucho mejor equipado de lo que se esperaba. Un historiador alem谩n escribe que los generales alemanes estaban 芦asombrados禄 por la calidad de armas sovi茅ticas como el lanzacohetes Katyusha (tambi茅n conocido como 芦贸rgano de Stalin禄) y el tanque T-34. Hitler estaba furioso porque sus servicios secretos no hubieran tenido conocimiento de la existencia de algunas de estas armas [11].

Lo que m谩s preocupaba a los alemanes era que el grueso del Ej茅rcito Rojo lograra retirarse en relativo buen orden y esquivara el cerco y la destrucci贸n, con lo que evitaba una repetici贸n de Cannae o Sed谩n con la que Hitler y sus generales hab铆an so帽ado. Parec铆a que los sovi茅ticos hab铆an observado y analizado minuciosamente los 茅xitos de los Blitzkrieg alemanes de 1939 y 1940, y sacado lecciones 煤tiles. Debieron haberse dado cuenta de que en mayo de 1940 los franceses hab铆an concentrado el grueso de sus fuerzas justo en la frontera y en B茅lgica, lo que permiti贸 que la maquinaria de guerra alemana las encerrara (las tropas brit谩nicas tambi茅n se vieron atrapadas en este cerco, pero lograron escapar a trav茅s de Dunkerque). Por supuesto, los sovi茅ticos hab铆an dejado algunas tropas en la frontera y como era de esperar fueron las que m谩s p茅rdidas sufrieron en las primeras etapas de la Operaci贸n Barbarroja. Pero, al contrario de lo que afirman historiadores como Richard Overy [12], el grueso del Ej茅rcito Rojo se qued贸 en la retaguardia, y evit贸 quedar atrapado. Esta 芦defensa en profundidad禄 (facilitada por la adquisici贸n en 1939 de un 芦glacis禄, un 芦respiro禄 territorial, es decir, 芦Polonia Oriental禄) fue lo que frustr贸 la ambici贸n alemana de destruir totalmente el Ej茅rcito Rojo. Como escribi贸 el mariscal Zhukov en sus memorias, 芦la Uni贸n Sovi茅tica habr铆a sido aplastada si hubi茅ramos organizado todas nuestras fuerzas en la frontera禄 [13].

Para mediados de julio, a medida que la guerra de Hitler en el este empezaba a perder sus cualidades de Blitz, algunos dirigentes alemanes empezaron a expresar su enorme preocupaci贸n. Por ejemplo, el almirante Wilhelm Canaris, jefe de los servicios secretos de la Wehrmacht, la Abwehr, confes贸 el 17 de julio a un colega en el frente, el general von Bock, que no ve铆a 芦m谩s que negro禄. En el frente dom茅stico, tambi茅n muchos civiles alemanes empezaron a pensar que la guerra en el este no iba bien. En Dresde, Victor Klemperer, un ling眉ista jud铆o que llevaba un diario, escribi贸 el 13 de julio que 芦nosotros [los alemanes] sufrimos p茅rdidas inmensas, hemos subestimado a los rusos禄 [14].

M谩s o menos en ese mismo momento el propio Hitler abandon贸 su sue帽o de una victoria r谩pida y f谩cil, y rebaj贸 sus expectativas; ahora mencionaba la esperanza de que para octubre sus tropas llegaran al Volga y de que m谩s o menos un mes despu茅s se apoderaran de los yacimientos de petr贸leo del C谩ucaso [15]. Para finales de agosto, cuando la Operaci贸n Barbarroja se deber铆a haber ido reduciendo paulatinamente, un memorando del Alto Comando de la Wehrmacht (Oberkommando der Wehrmacht, OKW) reconoci贸 que no ser铆a posible ganar la guerra [16].

Un problema fundamental era que cuando empez贸 la Operaci贸n Barbarroja el 22 de junio se calcul贸 que los suministros de los que se dispon铆a de petr贸leo, neum谩ticos, piezas de recambio, etc., no iban a durar mucho m谩s que uno o dos meses. Se hab铆a considerado suficiente porque supuestamente solo iba a costar unas seis semanas doblegar a la Uni贸n Sovi茅tica y entonces los victoriosos alemanes podr铆an disponer de los recursos pr谩cticamente ilimitados de este pa铆s (tanto productos industriales como petr贸leo y otras materias primas [17]. Pero a finales de agosto de 1941 las puntas de lanza de la Wehrmacht estaban lej铆simos de esos distantes confines de la Uni贸n Sovi茅tica en los que se iba a conseguir petr贸leo, el m谩s precioso de todos los art铆culos marciales. Si los tanques consiguieron seguir circulando, aunque cada vez m谩s despacio, hacia las aparentemente interminables extensiones ucranianas y rusas, fue en gran medida gracias al petr贸leo rumano y al combustible importado de EEUU, v铆a la neutral Espa帽a y la ocupada Francia.

Las llamas del optimismo se avivaron de nuevo en septiembre, cuando las tropas alemanas capturaron Kiev y, m谩s al norte, avanzaron en direcci贸n a Mosc煤. Hitler cre铆a, o al menos pretend铆a creer, que ahora se acercaba el final para los sovi茅ticos. En un discurso p煤blico en el Palacio de Deportes de Berl铆n pronunciado el 3 de octubre declar贸 que pr谩cticamente hab铆a terminado la 芦guerra oriental禄. Y se orden贸 a la Wehrmacht dar el golpe de gracia lanzando la Operaci贸n Tif贸n (Unternehmen Taifun), una ofensiva destinada a tomar Mosc煤.

Sin embargo, las probabilidades de 茅xito parec铆an cada vez m谩s exiguas, porque los sovi茅ticos se afanaban en traer unidades de reserva del Lejano Oriente. Su esp铆a principal en Tokio, Richard Sorge, les inform贸 de que los japoneses, cuyo ej茅rcito estaba estacionado en el norte de China, ya no consideraban la posibilidad de atacar las vulnerables fronteras de los sovi茅ticos en la zona de Vladivostok [18] (como hemos visto, les hab铆a enfadado que Hitler firmara un Pacto con Stalin y hab铆an cambiado a una 芦estrategia meridional禄 que los iba a hacer entrar en conflicto con EEUU).

Para empeorar las cosas, los alemanes ya no eran superiores en el aire, en particular sobre Mosc煤. No se pod铆an llevar suficientes suministros de munici贸n y comida desde la retaguardia al frente, ya que la actividad guerrillera hab铆a obstaculizado gravemente las extensas l铆neas de suministro [19]. Por 煤ltimo, empezaba a hacer fr铆o en la Uni贸n Sovi茅tica, aunque probablemente no m谩s que lo habitual en esa 茅poca del a帽o. El alto mando alem谩n, que ten铆a plena confianza en que su Blitzkrieg habr铆a terminado para el final del verano, no hab铆a considerado necesario proveer a las tropas de equipamiento apropiado para luchar bajo la lluvia, con barro, nieve y las g茅lidas temperaturas del oto帽o e invierno rusos.

Tomar Mosc煤 era un objetivo extremadamente importante para Hitler y sus generales. Se cre铆a, probablemente de forma equivocada, que la ca铆da de su capital 芦decapitar铆a禄 a la Uni贸n Sovi茅tica y provocar铆a as铆 su colapso. Tambi茅n parec铆a importante evitar repetir lo ocurrido en verano de 1914, cuando el aparentemente imparable avance alem谩n dentro de Francia hab铆a sido detenido in extremis a las afueras del este de Par铆s en la Batalla del Marne. Este desastre (desde la perspectiva alemana) hab铆a robado a Alemania una victoria casi segura en el primer momento de la Primera Guerra Mundial y la hab铆a obligado a librar una larga lucha que, al carecer de suficientes recursos y debido al bloqueo de la Armada Brit谩nica, estaba condenada a perder. Esta vez, en una nueva Gran Guerra contra un nuevo archienemigo no iba a haber un nuevo 芦milagro del Marne禄, es decir, no iba a haber el menor titubeo a las afueras de la capital enemiga. Era imprescindible que Alemania no se encontrara sin recursos y bloqueada en un conflicto largo y prolongado que estaba condenada a perder. A diferencia de Par铆s, Mosc煤 iba a caer, la historia no se iba a repetir y Alemania iba a acabar victoriosa. O eso era lo que se esperaba en el cuartel general de Hitler.

La Wehrmacht sigui贸 avanzando, aunque lentamente, y a mediados de noviembre algunas unidades estaban ya a solo treinta kil贸metros de la capital, pero las tropas estaban totalmente exhaustas y se estaban quedando sin suministros. Sus comandantes sab铆an que, por muy tentadoramente cerca que estuviera Mosc煤, era simplemente imposible tomar la ciudad y que ni siquiera hacerlo les dar铆a la victoria. El 3 de diciembre varias unidades abandonaron la ofensiva por propia iniciativa. En unos d铆as se oblig贸 a todo el ej茅rcito alem谩n situado frente a Mosc煤 a pasar a la defensiva. En efecto, el 5 de diciembre a las tres de la madrugada, en medio del fr铆o y de una nevada, el Ej茅rcito Rojo lanz贸 de pronto un importante y bien preparado contraataque. Se abrieron brechas en muchos puntos de las l铆neas de la Wehrmacht y los d铆as siguientes se hizo retroceder a los alemanes entre 100 y 280 kil贸metros, adem谩s de sufrir graves perdidas de hombres y de equipamiento. Solo con grandes dificultades se evit贸 un cerco catastr贸fico. El 8 de diciembre Hitler orden贸 a su ej茅rcito abandonar la ofensiva y pasar a posiciones defensivas. Culp贸 de este rev茅s a la supuestamente inesperada llegada temprana del invierno, se neg贸 a retroceder m谩s hacia la retaguardia, como suger铆an algunos de sus generales, y propuso volver a atacar en primavera [20].

As铆 acab贸 el Blitzkrieg de Hitler contra la Uni贸n Sovi茅tica, la 芦guerra oriental禄 que, de haberla ganado, no solo habr铆a realizado la gran ambici贸n de su vida, destruir la Uni贸n Sovi茅tica, sino tambi茅n, y m谩s importante, habr铆a proporcionado a la Alemania nazi recursos suficientes para convertirse en un gigante casi invulnerable.

Se supon铆a que un triunfo contra la Uni贸n Sovi茅tica habr铆a hecho imposible una derrota alemana y probablemente lo habr铆a hecho. Quiz谩 sea justo afirmar que si la Alemania nazi hubiera derrotado a la Uni贸n Sovi茅tica en 1941, Alemania ser铆a todav铆a hoy la potencia hegem贸nica de Europa y posiblemente tambi茅n de Oriente Pr贸ximo y el Norte de 脕frica. La derrota en la Batalla de Mosc煤 en diciembre de 1941 significaba que la guerra rel谩mpago de Hitler no produjo la esperada victoria rel谩mpago. En la nueva 芦Batalla del Marne禄 justo al oeste de Mosc煤 la Alemania nazi sufri贸 la derrota que hizo imposible su victoria no solo contra la propia Uni贸n Sovi茅tica, sin tambi茅n contra Gran Breta帽a y en la guerra en general. Hay que se帽alar que en aquel momento EEUU todav铆a no estaba ni siquiera involucrado en la guerra contra Alemania.

Hitler y sus generales cre铆an, no sin raz贸n, que para ganar una nueva edici贸n de la Gran Guerra Alemania ten铆a que ganarla a la velocidad del rel谩mpago. Pero el 5 de diciembre de 1941 fue evidente para todos los presentes en el 芦cuartel general del F眉hrer禄 que no iba a haber un Blitzsieg contra la Uni贸n Sovi茅tica y que Alemania estaba condenada a perder la guerra antes o despu茅s. Seg煤n el general Alfred Jodl, jefe del Estado Mayor de Operaciones del OKW, Hitler se dio cuenta entonces de que ya no pod铆a ganar la guerra [21], de modo que se puede afirmar que el 茅xito del Ej茅rcito Rojo frente a Mosc煤 fue sin lugar a dudas el 芦punto de inflexi贸n禄 [Z盲sur] de toda la guerra mundial禄, como afirma Gerd R. Uebersch盲r, un experto alem谩n en la guerra contra la Uni贸n Sovi茅tica [22].

En otras palabras, el curso de la Segunda Guerra Mundial cambi贸 el 5 de diciembre de 1941. Sin embargo, del mismo modo que los verdaderos cursos no cambian repentinamente, sino de forma gradual e imperceptible, en realidad el curso de la guerra no cambi贸 en un solo d铆a, sino a lo largo del per铆odo de los al menos cuatro meses transcurridos entre el verano de 1941 y principios de diciembre de ese mismo a帽o.

El curso de la guerra en el este hab铆a ido cambiando de manera extremadamente lenta, pero no tan imperceptiblemente. Ya en julio de 1941, menos de un mes despu茅s de que se emprendiera la Operaci贸n Barbarroja, observadores bien informados hab铆an empezado a dudar de que todav铆a fuera posible una victoria alemana, no solo en la Uni贸n Sovi茅tica sino en la guerra en general. Ese mes los generales del r茅gimen colaborador franc茅s del mariscal P茅tain reunidos en Vichy discutieron acerca de los informes confidenciales que hab铆an recibido de sus colegas alemanes sobre la situaci贸n en el frente oriental. Se enteraron de que el avance en el interior la Uni贸n Sovi茅tica no iba tan bien como se esperaba y llegaron a la conclusi贸n de que 芦Alemania no iba a ganar la guerra sino que ya la hab铆a perdido禄. A partir de ese momento una cantidad cada vez mayor de miembros de la 茅lite militar, pol铆tica y econ贸mica francesa se prepar贸 discretamente para abandonar el condenado Vichy; esperaban que su pa铆s fuera liberado por los estadounidenses, con quienes hab铆an establecido contactos a trav茅s de intermediarios simpatizantes, como el Vaticano y Franco [23].

En septiembre, cuando se supon铆a que deb铆a haber terminado el Blitzkrieg en el este, un corresponsal del New York Times que trabajaba en Estocolmo se mostr贸 convencido de que la situaci贸n en el frente oriental era tal que Alemania 芦podr铆a colapsar totalmente禄. Acababa de volver de visitar el Reich donde hab铆a sido testigo de la llegada de trenes cargados de soldados heridos. Y el siempre bien informado Vaticano, que al principio estaba muy entusiasmado con la 芦cruzada禄 de Hitler contra la patria sovi茅tica del 芦imp铆o禄 bolchevismo, a finales del verano de 1941 estaba muy preocupado por la situaci贸n en el este; a mediados de octubre lleg贸 a la conclusi贸n de que Alemania iba a perder la guerra [24] (evidentemente, no se hab铆a informado a los obispos alemanes de las malas noticias, puesto que un par de meses despu茅s, el 10 de diciembre, declararon p煤blicamente que 芦observaban con satisfacci贸n la lucha contra el bolchevismo禄). Igualmente, a mediados de octubre los servicios secretos suizos informaron de que 芦los alemanes ya no pueden ganar la guerra禄 [25].

A finales de noviembre un cierto derrotismo hab铆a empezado a contagiar a los altos rangos de la Wehrmacht y del Partido Nazi. Incluso mientras urg铆an a sus tropas a avanzar hacia Mosc煤, algunos generales opinaban que ser铆a preferible hacer propuestas de paz y terminar paulatinamente la guerra sin lograr la gran victoria que tan segura parec铆a al empezar de la Operaci贸n Barbarroja. Y poco despu茅s de terminar noviembre el ministro de Armamento Fritz Todt pidi贸 a Hitler que buscara una manera diplom谩tica de salir de la guerra puesto que estaba perdida tanto desde el punto de vista puramente militar como desde el industrial [26].

Es un mito que los invasores alemanes de la Uni贸n Sovi茅tica fueran derrotados por el 芦general Invierno禄. Los alemanes fueron derrotados por el Ej茅rcito Rojo, con el apoyo de toda la naci贸n sovi茅tica, excepto, por supuesto, los colaboracionistas que, por desgracia, existen en todos los pa铆ses. Como los alemanes se enfrentaron a una resistencia tan f茅rrea, al final del verano la Operaci贸n Barbarroja no estaba ni mucho menos terminada, tal como Hitler y sus generales hab铆an esperado. Esto significa que a m谩s tardar en septiembre de 1941 hab铆a fallado la estrategia Blitzkrieg, que se supon铆a iba a ser la clave de la victoria alemana. Cost贸 unos pocos meses m谩s, hasta el 5 de diciembre, a principios del inverno, certificar este fracaso con el inicio de la contraofensiva sovi茅tica frente a Mosc煤; pero en lo que respecta a Alemania, el da帽o fatal ya estaba hecho en verano. El mito que se lo atribuye al 芦general Invierno禄 lo idearon los nazis para explicar el fracaso de la Operaci贸n Barbarroja y despu茅s de 1945, en el contexto de la Guerra Fr铆a, se mantuvo vivo como parte de la campa帽a para minimizar la contribuci贸n sovi茅tica a la derrota de la Alemania nazi.

Cuando el Ej茅rcito Rojo emprendi贸 su devastadora contraofensiva el 5 de diciembre, el propio Hitler se dio cuenta de que su causa estaba perdida, pero no estaba dispuesto a permitir que lo supiera la opini贸n p煤blica alemana. Los portavoces nazis presentaron las desagradables noticias del frente cerca de Mosc煤 como un rev茅s temporal, del que culparon a la supuestamente inesperada temprana llegada del 芦general Invierno禄 y/o a la incompetencia o cobard铆a de algunos comandantes. Fue solo un a帽o despu茅s, tras la calamitosa derrota en la Batalla de Stalingrado en el invierno de 1942-1943, cuando la opini贸n publica alemana y todo el mundo se iba a dar cuenta de que Alemania estaba condenada, raz贸n por la cual todav铆a hoy muchos historiadores creen que el curso de la guerra cambi贸 en Stalingrado.

Result贸 imposible mantener en secreto total las catastr贸ficas implicaciones de la debacle frente a Mosc煤. Por ejemplo, el 19 de diciembre de 1941 el c贸nsul alem谩n en Basilea inform贸 a sus superiores en Berl铆n que el (abiertamente pronazi) jefe de una misi贸n de la Cruz Roja suiza, que hab铆a sido enviado al frente en la Uni贸n Sovi茅tica para ayudar a los heridos aunque solo en el bando alem谩n, lo que contraven铆a las normas de la Cruz Roja, hab铆a vuelto a Suiza con la noticia, que hab铆a sorprendido mucho al c贸nsul, de que 芦ya no cre铆a que Alemania pudiera ganar la guerra禄 [27].

En su cuartel general situado en las profundidades de un bosque de Prusia oriental Hitler segu铆a cavilando acerca del desastroso cambio de rumbo cuando recibi贸 otra sorpresa. En la otra punta del globo los japoneses hab铆an atacado la base naval estadounidense de Pearl Harbor, en Hawai, el 7 de diciembre de 1941. Los acuerdos en vigor entre Berl铆n y Tokio eran de naturaleza defensiva y habr铆an exigido que el Reich se uniera al bando de Jap贸n si este hubiera sido atacado por EEUU, pero ese no era el caso. Hitler no ten铆a esa obligaci贸n, como se ha afirmado o al menos insinuado en las historias y documentales sobre ese dram谩tico acontecimiento. Tampoco los dirigentes japoneses se hab铆an sentido obligados a declarar la guerra a los enemigos de Hitler cuando este atac贸 Polonia, Francia y la Uni贸n Sovi茅tica. En cada ocasi贸n Hitler ni se hab铆a molestado en informar a Tokio de sus planes, sin duda por temor a los esp铆as. Del mismo modo, los japoneses tampoco informaron a Hitler de sus planes de entrar en guerra con el T铆o Sam (en realidad, estos planes eran el resultado de una 芦estrategia meridional禄 a la que, como hemos visto, Tokio hab铆a cambiado porque Hitler hab铆a firmado un pacto con Stalin).

Con todo, el 11 de diciembre de 1941 el dictador alem谩n declar贸 la guerra a EEUU. Esta decisi贸n aparentemente irracional solo se puede entender a la luz del aprieto en el que se encontraba Alemania en la Uni贸n Sovi茅tica. Es casi seguro que Hitler supusiera que este gesto totalmente gratuito de solidaridad iba a llevar a su aliado del Lejano Oriente a declarar en reciprocidad la guerra al enemigo de Alemania, la Uni贸n Sovi茅tica, lo que habr铆a llevado a los sovi茅ticos a la extremadamente peligrosa situaci贸n de una guerra en dos frentes (el grueso del ej茅rcito japon茅s todav铆a estaba estacionado en el norte de China y, por tanto, habr铆a podido atacar inmediatamente a la Uni贸n Sovi茅tica en la zona de Vladivostok).

Parece que Hitler crey贸 que pod铆a exorcizar el espectro de la derrota en la Uni贸n Sovi茅tica, y en la guerra en general, emplazando a una especie de deus ex machina japon茅s a acudir la vulnerable frontera siberiana de la Uni贸n Sovi茅tica. Efectivamente, seg煤n el historiador alem谩n Hans W. Gatzke, el F眉hrer estaba convencido de que 芦si Alemania no se un铆a a Jap贸n [en la guerra contra EEUU], ser铆a […] el fin de toda esperanza de que Jap贸n le ayudara contra la Uni贸n Sovi茅tica禄 [28]. Pero Jap贸n no pic贸 el anzuelo de Hitler. Tokio tambi茅n despreciaba al Estado sovi茅tico, pero el Pa铆s del Sol Naciente, que ahora estaba en guerra contra EEUU, se pod铆a permitir el lujo de una guerra en dos frentes tan poco como los sovi茅ticos. Tokio prefer铆a apostar por una estrategia 芦meridional禄, con la esperanza de ganar el gran premio del Sudeste de Asia (incluidas la rica en petr贸leo Indonesia y la rica en caucho Indochina) a tener que embarcarse en una incursi贸n en los inh贸spitos confines de Siberia. Solo muy al final de la guerra, tras la rendici贸n de la Alemania nazi, se iban a producir hostilidades entre la Uni贸n Sovi茅tica y Jap贸n. En el pr贸ximo cap铆tulo nos centraremos en la guerra en el Lejano Oriente en la que participaron Jap贸n y EEUU, y finalmente tambi茅n la Uni贸n Sovi茅tica.

Y de este modo, por culpa del propio Hitler, entre los enemigos de Alemania ahora no solo estaban Gran Breta帽a y la Uni贸n Sovi茅tica, sino tambi茅n el poderoso EEUU, cuyas tropas se pod铆a esperar que aparecieran en las costas de Alemania, o al menos en las costas de la Europa ocupada por los alemanes, en un futuro inmediato. En efecto, los estadounidenses iban a enviar tropas a Francia, pero solo en 1944 y este acontecimiento sin duda importante a menudo se presenta todav铆a como el punto de inflexi贸n de la Segunda Guerra Mundial. Sin embargo, merece la pena preguntarse si los estadounidenses habr铆an desembarcado en Normand铆a o, para el caso, si habr铆an declarado la guerra a la Alemania nazi, si Hitler no les hubiera declarado la guerra el 11 de diciembre de 1941. Y habr铆a que preguntarse si Hitler habr铆a tomado la decisi贸n desesperada, incluso suicida, de declarar la guerra a EEUU si no se hubiera encontrado en una situaci贸n desesperada en la Uni贸n Sovi茅tica. As铆 pues, la entrada de EEUU en la guerra contra Alemania que, por muchas razones, no se ve铆a venir antes de diciembre de 1941 y para la que Washington no hab铆a hecho preparativo alguno, como pronto veremos, tambi茅n fue una consecuencia del rev茅s que sufri贸 Alemania frente a Mosc煤.

La Alemania nazi estaba condenada, pero la guerra a煤n iba a ser larga. Hitler ignor贸 los consejos de sus generales, que le recomendaban encarecidamente buscar una salida diplom谩tica, y decidi贸 seguir luchando con la escasa esperanza de sacarse de alg煤n modo la victoria de la manga. La contraofensiva rusa iba a perder 铆mpetu a principios de enero de 1942, la Wehrmacht iba a sobrevivir al invierno de 1941-42 y en primavera de 1942 Hitler iba a reunir trabajosamente todas las fuerzas disponibles para una ofensiva en direcci贸n a los yacimientos de petr贸leo del C谩ucaso denominada 芦Operaci贸n Azul禄 (Unternehmen Blau). El propio Hitler reconoci贸 que 芦si no consegu铆a el petr贸leo de Maikop y Grozny, tendr铆a que terminar esta guerra禄 [29].

Pero para entonces hab铆a desaparecido el factor sorpresa y los sovi茅ticos dispon铆an de inmensas cantidades de hombres, petr贸leo y otros recursos, adem谩s de un equipamiento excelente, en su mayor铆a producido en f谩bricas que hab铆an sido trasladadas detr谩s de los Urales entre 1939 y 1941. La Wehrmacht, en cambio, no se pudo resarcir de las enormes p茅rdidas que hab铆a sufrido en 1941. Entre el 22 de junio de 1941 y el 31 de enero de 1942 los alemanes hab铆an perdido 6.000 aviones y m谩s de 3.200 tanques y veh铆culos similares. Nada menos que 918.000 hombres hab铆an muerto, resultado heridos o estaban desaparecidos en combate, lo que equivale al 28,7% de la dotaci贸n media del ej茅rcito, 3,2 millones de hombres [30]. Alemania perdi贸 en la Uni贸n Sovi茅tica no menos de 10 millones del total de los 13,5 millones de sus hombres muertos, heridos o hechos prisioneros a lo largo de toda la guerra y el Ej茅rcito Rojo reivindic贸 haber matado al 90% de todos los alemanes muertos en la Segunda Guerra Mundial [31].

Por consiguiente, las fuerzas disponibles para avanzar hacia los yacimientos de petr贸leo del C谩ucaso era muy limitadas. Resulta sorprendente que en esas circunstancias los alemanes lograran llegar tan lejos en 1942. La bestia estaba herida de muerte, pero iba a tardar mucho tiempo en exhalar su 煤ltimo aliento e iba a seguir siendo poderosa y peligrosa hasta el final, como descubrir铆an los estadounidenses en el invierno de 1944-1945 en la Batalla de las Ardenas. Pero cuando en septiembre de ese a帽o su ofensiva se fue agotando inevitablemente, las debilitadas l铆neas alemanas se extend铆an a lo largo de muchos cientos de kil贸metros y presentaban un objetivo perfecto para un contraataque sovi茅tico. Cuando lleg贸 el ataque consigui贸 encerrar a todo el ej茅rcito alem谩n y destruirlo en Stalingrado. Despu茅s de esta gran victoria del Ej茅rcito Rojo fue obvio que la derrota alemana en la Segunda Guerra Mundial era inevitable, pero la condici贸n previa de la sin duda m谩s espectacular y m谩s evidente derrota alemana en Staligrado fue el fracaso del Blitzkrieg oriental en la segunda mitad de 1941, que culmin贸 en una derrota frente a Mosc煤 a principios de diciembre de ese a帽o.

Todav铆a hay m谩s razones para considerar diciembre de 1941 el punto de inflexi贸n de la guerra. La contraofensiva sovi茅tica acab贸 con la reputaci贸n de invencible de la que hab铆a disfrutado la Wehrmacht desde sus 茅xitos contra Polonia en 1939 y levant贸 as铆 la moral de los enemigos de Alemania en todas partes. En Francia, por ejemplo, la Resistencia se hizo m谩s grande, m谩s audaz y mucho m谩s activa. A la inversa, el fracaso del Blitzkrieg desmoraliz贸 a los finlandeses y a otros aliados de Alemania. Y los pa铆ses neutrales que hab铆an simpatizado con la Alemania nazi se volvieron ahora complacientes respecto a los 芦anglo-estadounidenses禄. Franco, por ejemplo, esperaba congraciarse con ellos mirando hacia otro lado cuando los aviadores aliados derribados, ayudados por la Resistencia francesa, violaban t茅cnicamente la neutralidad espa帽ola al cruzar el pa铆s desde Francia a Portugal en su camino de regreso a Gran Breta帽a. Portugal, que tambi茅n era neutral oficialmente aunque manten铆a relaciones amistosas con Gran Breta帽a, incluso permiti贸 a los brit谩nicos y a los estadounidenses utilizar una base a茅rea en las Azores, que iba a demostrar ser extremadamente 煤til en la Batalla del Atl谩ntico.

Lo que es m谩s importante, la batalla de Mosc煤 tambi茅n garantiz贸 que el grueso de las fuerzas armadas alemanas estuviera ligado a un frente oriental de aproximadamente 4.000 kil贸metros durante un periodo de tiempo indefinido y, por tanto, requiriera la mayor parte de los recursos estrat茅gicos disponibles, sobre todo petr贸leo. Esto eliminaba casi por completo la posibilidad de nuevas operaciones de Alemania contra Gran Breta帽a e incluso hizo cada vez m谩s dif铆cil suministrar suficientes hombres y material a Rommel en el norte de 脕frica, lo que llev贸 finalmente a su derrota en la Batalla de El Alamein en oto帽o de 1942.

Fue frente a Mosc煤 en diciembre de 1941 cuando cambio el curso de la guerra. All铆 fue donde se acab贸 con el Blitzkrieg, que ya llevaba varios meses moribundo, y donde, por consiguiente, se oblig贸 a la Alemania nazi a luchar sin recursos suficientes el tipo de guerra prolongada que Hitler y sus generales sab铆an que no pod铆an ganar. Fue tambi茅n en ese momento cuando el T铆o Sam se vio arrastrado a la guerra contra la Alemania nazi. Los estadounidense iban a estar preocupados durante mucho tiempo por su guerra contra Jap贸n, as铆 que solo despu茅s del desembarco de Normand铆a, esto es, menos de un a帽o antes del final de la guerra, iban a empezar a contribuir de forma significativa a la derrota de la Alemania nazi [32]. 驴Por qu茅 tardaron tanto?

Los dirigentes pol铆ticos y militares estadounidenses y brit谩nicos, representantes de las clases altas de sus pa铆ses, siempre hab铆an sido intr铆nsecamente antisovi茅ticos, mucho m谩s que antinazis; de hecho, hab铆an sido filofascistas, es decir, miraban con buenos ojos el fascismo porque el fascismo era enemigo del comunismo. Es una iron铆a de la historia que acabaran entrando en guerra contra el fascismo, personificado por Hitler (y tambi茅n por Mussolini), y se encontraran as铆 siendo aliados de la Uni贸n Sovi茅tica. Pero se trataba de una alianza que no era natural, destinada a durar 煤nicamente hasta derrotar al enemigo com煤n (como dijeron algunos generales estadounidenses en una ocasi贸n, estaban luchando una guerra 芦con el aliado equivocado contra el enemigo equivocado禄) [33]. Esto explica por qu茅, despu茅s de que EEUU entrara en la guerra, los 芦anglo-estadounidenses禄 se comportaron en la medida de lo posible como un tertius gaudens, encantados de dejar a los sovi茅ticos y a los nazis matarse mutuamente mientras ellos miraban desde la barrera.

El hecho de que el Ej茅rcito Rojo suministrara la carne de ca帽贸n necesaria para vencer a Alemania permiti贸 a los aliados occidentales minimizar sus p茅rdidas. Tambi茅n les permiti贸 fortalecerse para intervenir de forma decisiva en el momento adecuado, cuando ambos, el enemigo nazi y el aliado sovi茅tico, estuvieran exhaustos. Entonces iban a poder decidir c贸mo iba a ser Europa (y gran parte del resto del mundo) despu茅s de la guerra.

Por ese motivo Washington y Londres no abrieron un 芦segundo frente禄 desembarcando tropas en Francia en 1942 (se puede definir como un 芦fracaso intencionado禄 el desembarco de una peque帽a fuerza de tropas, en su mayor铆a canadienses, en Dieppe el 19 de agosto de 1942, que fue rechazada con grandes p茅rdidas por unos defensores alemanes fuertemente atrincherados; el objetivo de esta idea de Churchill era demostrar a los partidarios brit谩nicos de un segundo frente y a Stalin que los aliados occidentales todav铆a no estaban preparados para una empresa de esa envergadura en Francia) [34].

A pesar de lo que han afirmado algunos historiadores, sin lugar a dudas ya era factible desembarcar un ej茅rcito en Francia en 1942, el a帽o en el que el grueso de las fuerzas alemanas estaba dedicado a un intento desesperado aunque condenado al fracaso de conquistar los yacimientos de petr贸leo de la Uni贸n Sovi茅tica. En vez de ello, los responsables de Washington y Londres optaron por una operaci贸n igualmente complicada desde el punto de vista log铆stico: en noviembre de 1942 se enviaron tropas al norte de 脕frica para ocupar las colonias francesas situadas all铆, lo que proporcion贸 poca o ninguna ayuda al Ej茅rcito Rojo, como la habr铆a proporcionado la apertura de un 芦segundo frente禄 en Francia.

Solo despu茅s de la catastr贸fica derrota que sufri贸 la Wehrmacht en la Batalla de Stalingrado, es decir, en febrero de 1942, fue obvio que la Alemania nazi estaba condenada a perder la guerra. Eso hizo que Washington y Londres cambiaran su pol铆tica y se implicaran directamente en la tit谩nica lucha contra la Alemania nazi donde realmente hac铆a falta, es decir, en Europa.

A Roosevelt y Churchill no les gustaba en absoluto que, despu茅s de Stalingrado, el Ej茅rcito Rojo se estuviera abriendo paso de forma lenta pero segura hacia Berl铆n y posiblemente hacia lugares situados m谩s al oeste, as铆 que desde la perspectiva de la estrategia angloestadounidense 芦se hizo imperativo enviar tropas a Francia y adentrarse en Alemania para mantener la mayor parte de ese pa铆s fuera de las manos [sovi茅ticas]禄, como han escrito dos historiadores estadounidenses, Peter N. Carroll y David W. Noble [35]. Por consiguiente, se decidi贸 enviar tropas a Francia lo antes posible, pero era demasiado tarde para llevar a cabo una operaci贸n tan compleja desde el punto de vista log铆stico en 1943, especialmente porque hab铆a que trasladar desde el norte de 脕frica el equipo necesario para el desembarco, de modo que hubo que esperar hasta la primavera de 1944. Y cuando finalmente desembarcaron no fue para provocar la derrota de la Alemania nazi, sino para impedir que la Uni贸n Sovi茅tica lo hiciera sola.

En todo caso, cuando los estadounidenses, los brit谩nicos y otros aliados occidentales desembarcaron en Normand铆a en junio de 1944 quedaba menos de un a帽o de una guerra cuyo resultado ya se hab铆a decidido realmente tres a帽os antes, en el verano de 1941. La idea de que ese desembarco constituy贸 una especie de punto de inflexi贸n no es m谩s que un mito, inventado para ocultar el papel fundamental que hab铆a desempe帽ado la Uni贸n Sovi茅tica en la derrota de la Alemania nazi. Tambi茅n naci贸 un mito menor y menos importante, 煤til para el mismo prop贸sito: la idea de que los sovi茅ticos solo hab铆an logrado sobrevivir a la arremetida nazi gracias al importante apoyo material que les hab铆a prestado el T铆o Sam en el contexto del famoso Programa de Pr茅stamo y Arriendo de ayuda a los aliados de EEUU. Varios hechos demuestran que aunque esta historia se ha tejido en torno a algunos hechos hist贸ricos, como suele ocurrir con los mitos, tampoco refleja la realidad hist贸rica [36].

En primer lugar, antes de Pearl Harbor, es decir, a principios de diciembre de 1941, la Uni贸n Sovi茅tica no era aliada del T铆o Sam. EEUU era un pa铆s neutral y su clase alta simpatizaba m谩s con los nazis que con los sovi茅ticos, un tema que abordaremos en los dos pr贸ximos cap铆tulos. Una cantidad considerable de estadounidenses ricos, poderosos y muy influyentes (industriales, banqueros, congresistas, generales, l铆deres religiosos, etc.) esperaba con impaciencia la derrota de la patria del anticapitalista e 芦imp铆o禄 bolchevismo. Solo cuando debido a la gratuita declaraci贸n de guerra a EEUU por parte de Hitler el 11 de diciembre de 1941 EEUU se encontr贸 con que era enemigo de la Alemania nazi y, por lo tanto, aliado no solo de los brit谩nicos, sino tambi茅n de los sovi茅ticos, las llamas del antisovietismo estadounidense por lo menos disminuyeron sin extinguirse del todo.

En segundo lugar, por lo que se refiere a la ayuda estadounidense a la Uni贸n Sovi茅tica, no hubo ninguna ayuda en 1941, el a帽o que termin贸 con la inversi贸n del curso de la guerra. Mosc煤 pidi贸 suministros estadounidenses en cuanto empez贸 la Operaci贸n Barbarroja, pero no recibi贸 una respuesta afirmativa. A fin de cuentas, tambi茅n en EEUU se supon铆a que la Uni贸n Sovi茅tica iba a colapsar pronto. El embajador estadounidense en la URSS incluso desaconsej贸 tajantemente el env铆o de ayuda argumentando que, en vista de la inminente derrota sovi茅tica, estos suministros caer铆an en manos alemanas [37].

La situaci贸n cambi贸 a finales del oto帽o de 1941, cuando cada vez estaba m谩s claro que los sovi茅ticos no iban a ser 芦aplastados como un huevo禄. De hecho, su firme resistencia demostr贸 que probablemente iban a ser un aliado continental muy 煤til para los brit谩nicos, con quienes los empresarios y banqueros estadounidenses pod铆an participar en el muy rentable negocio del Pr茅stamo y Arriendo. Ampliar a los sovi茅ticos la ayuda del Programa de Pr茅stamo y Arriendo (que significaba la venta, no el regalo, de equipamiento) promet铆a ahora generar m谩s beneficios todav铆a. La Bolsa de Nueva York empez贸 a reflejar esa realidad: las cotizaciones ascendieron a medida que se ralentizaba el avance nazi en Rusia. En este contexto es en el que Washington y Mosc煤 firmaron un acuerdo de Pr茅stamo y Arriendo en noviembre de 1941, pero iban a pasar muchos m谩s meses antes de que las entregas empezaran a llegar. Un historiador alem谩n, Bernd Martin, insiste en que a lo largo de 1941 la ayuda estadounidense a la Uni贸n Sovi茅tica sigui贸 siendo meramente 芦imaginaria禄 [38].

As铆 pues, la ayuda material estadounidense solo fue significativa en 1942 o probablemente en 1943, es decir, mucho despu茅s de que los sovi茅ticos hubieran destruido sin la ayuda de nadie las posibilidades de una victoria de la Alemania nazi utilizando sus propias armas y equipamiento. Seg煤n el historiador brit谩nico Adam Tooze, 芦el milagro sovi茅tico no deb铆a nada a la ayuda occidental [y] los efectos del Programa de Pr茅stamo y Arriendo no influyeron en el equilibrio de fuerzas en Europa del este antes de 1943禄 [39].

En tercer lugar, la ayuda estadounidense nunca represent贸 m谩s del 4% o 5% de la producci贸n sovi茅tica total en 茅poca de guerra, aunque hay que admitir que en una situaci贸n de crisis incluso un porcentaje tan peque帽o puede ser crucial. En cuarto lugar, los propios sovi茅ticos fabricaron todas las armas ligeras y pesadas de gran calidad que hicieron posible su 茅xito contra la Wehrmacht.

En quinto lugar, y probablemente lo m谩s importante, la muy publicitada ayuda del Programa de Pr茅stamo y Arriendo a la URSS qued贸 neutralizada en gran medida por la ayuda no oficial, discreta, aunque muy importante, que proporcionaron fuentes corporativas estadounidenses a los alemanes, enemigos de los sovi茅ticos, un tema en el que nos centraremos en el cap铆tulo 11. En 1940 y 1941 empresas y trust petroleros estadounidenses participaron en lucrativos acuerdos comerciales con la Alemania nazi y le suministraron enormes cantidades de petr贸leo a trav茅s de pa铆ses neutrales como Espa帽a. Por ejemplo, la parte proveniente de EEUU de las importaciones que hizo Alemania de aceite de vital importancia para lubricar motores aument贸 r谩pidamente durante el verano de 1941, concretamente de un 44% en julio a nada menos que un 94% en septiembre. En vista del agotamiento de sus reservas de productos petrol铆feros en aquel momento, es justo decir que los Panzer alemanes probablemente nunca habr铆an llegado hasta las afueras de Mosc煤 sin el combustible suministrado por los trusts del petr贸leo estadounidenses, como ha argumentado el historiador alem谩n Tobias Jersak, una autoridad en el 谩mbito del 芦combustible estadounidense para el F眉hrer禄 [40].

Es indudable que no careci贸 de importancia la muy publicitada ayuda del Programa de Pr茅stamo y Arriendo tanto a la Uni贸n Sovi茅tica como a Gran Breta帽a. Pero la enorme ayuda que proporcion贸 entre bastidores (sin que lo supiera la opini贸n p煤blica y ni siquiera, al parecer, la mayor铆a de los historiadores actuales) no el Estado estadounidense sino las corporaciones estadounidenses fue por lo menos igual, y m谩s probablemente superior.

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Notas:

[1] Rolf-Dieter M眉ller, Der Feind steht im Osten: Hitlers geheime Pl盲ne f眉r einen Krieg gegen die Sowjetunion im Jahr 1939.

[2] Citado en M眉ller, p. 152.

[3] Soete, pp. 289-290, incluida la nota de la p谩gina 289.

[4] V茅ase, por ejemplo, Uebersch盲r (2011a), p. 39.

[5] M眉ller, p. 169.

[6] Uebersch盲r (2011b), p. 95.

[7] Citas de M眉ller, pp. 209, 225.

[8] Pauwels (2015), p. 66; Losurdo (2008), p. 29.

[9] Overy (1997), p. 87.

[10] Uebersch盲r (2011b), pp. 97-98.

[11] Uebersch盲r (2011b), p. 97; Losurdo (2008), op. cit., p. 31.

[12] Overy (1997), pp. 64-65.

[13] Furr (2011) p. 343: Losurdo (2008), p. 33; Soete, p. 297.

[14] Citado en Losurdo (2008), pp. 31-32.

[15] Wegner, p. 653.

[16] Uebersch盲r (2011b), p. 100.

[17] M眉ller, p. 233.

[18] Hasegawa, p. 17.

[19] Uebersch盲r (2011b), pp. 99-102, 106-107.

[20] Uebersch盲r, (2011b), pp. 107-11; Roberts, p. 111.

[21] Hillgruber, p. 81.

[22] Uebersch盲r (2011b), p. 120.

[23] Este acontecimiento se describe detalladamente en Lacroix-Riz (2016), p. 220 y siguientes.; la cita es de la p. 246.

[24] Lacroix-Riz (1996), p. 417; Baker, p. 387.

[25] Bourgeois, pp. 123, 127.

[26] Uebersch盲r (2011b), pp. 107-108.

[27] Bourgeois, pp. 123, 127.

[28] Gatzke, p. 137.

[29] Wegner, pp. 654-656.

[30] Uebersch盲r (2011b), p. 116.

[31] Ponting, p. 72.

[32] Es cierto que su guerra en el aire hab铆a comenzado antes, pero su programa de bombardeos estrat茅gicos hizo relativamente poco da帽o a Alemania, como concluyeron los estudios de posguerra.

[33] Pauwels (2015), p. 199; Canfora (2008), pp. 288-289.

[34] La historia de Dieppe se relata detalladamente en Pauwels (2012).

[35] Carroll y Noble, p. 354.

[36] Para m谩s detalles, v茅ase Pauwels (2017), pp. 197-198.

[37] Mayers, p.131.

[38] Martin, pp. 459, 475.

[39] Tooze, p. 589.

[40] Estad铆sticas de Jersak, que utiliz贸 documentos 芦top secret禄 elaborados por la Werhmacht Reichsstelle f眉r Mineral枚l, que se pueden consultar en la secci贸n militar del Bundesarchiv, los archivos federales de Alemania, expediente RW 19/2694.

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Fuente: Lahaine.org