May 2, 2022
De parte de Nodo50
163 puntos de vista

Traducci贸n del art铆culo The inflation debate del blog de Michael Roberts,

Michael Roberts

El debate sobre la inflaci贸n entre la corriente principal de economistas contin煤a. 驴La aceleraci贸n y la alta tasa de inflaci贸n de las materias primas han llegado para quedarse durante alg煤n tiempo o son 鈥渢ransitorias鈥 y pronto remitir谩n? 驴Es necesario que los bancos centrales act煤en con rapidez y firmeza para 鈥渆ndurecer鈥 la pol铆tica monetaria (es decir, recortar la inyecci贸n de cr茅dito a los bancos mediante la compra de bonos del Estado (QE) y empezar a subir fuertemente los tipos de inter茅s oficiales)? 驴O este endurecimiento es exagerado y provocar谩 una ca铆da?

He abordado estas cuestiones en varias entradas anteriores con cierto detalle. Pero merece la pena repasar de nuevo algunos de los argumentos y la evidencia, porque una elevada y creciente inflaci贸n perjudica gravemente los ingresos y la prosperidad de la mayor铆a de los hogares de las econom铆as capitalistas avanzadas, e incluso es una cuesti贸n de vida o muerte para cientos de millones de personas en el llamado Sur Global de los pa铆ses pobres. Quedarse sin trabajo es devastador para quienes lo pierden y para sus familias. Pero el desempleo suele afectar s贸lo a una minor铆a de trabajadores en un momento dado. La inflaci贸n, en cambio, afecta a la mayor铆a, sobre todo a los que tienen bajos ingresos, donde los productos b谩sicos como la energ铆a, los alimentos, el transporte y la vivienda importan a煤n m谩s.

En un libro reciente, Rupert Russell se帽alaba que el precio de los alimentos ha sido a menudo hist贸ricamente decisivo. En la actualidad, el 铆ndice mundial de precios de los alimentos se encuentra en el nivel m谩s alto jam谩s registrado. Golpea a los pueblos que viven en Oriente Medio y el Norte de 脕frica, una regi贸n que importa m谩s trigo que ninguna otra, siendo Egipto el mayor importador del mundo. El precio de estas importaciones lo fijan las bolsas internacionales de productos b谩sicos de Chicago, Atlanta y Londres. Incluso con las subvenciones del gobierno, los habitantes de Egipto, T煤nez, Siria, Argelia y Marruecos gastan entre el 35% y el 55% de sus ingresos en alimentos. Viven al l铆mite: las peque帽as subidas de precios traen consigo la pobreza y el hambre. Russell nos recuerda que el grano fue clave en casi todas las etapas de la Primera Guerra Mundial. Temiendo la amenaza a sus exportaciones de grano, la Rusia imperial ayud贸 a provocar ese conflicto mundial. A medida que el conflicto se prolongaba, Alemania tambi茅n sufr铆a la escasez de pan barato y buscaba apoderarse de la abundante cosecha rusa. 鈥淧az, tierra y pan鈥 fue el lema bolchevique, y el 茅xito tuvo mucho que ver con el pan y con el control de las nuevas v铆as del grano dentro de Rusia. Ahora, la invasi贸n rusa de Ucrania pone en peligro la cosecha de estos dos principales exportadores de grano.

De hecho, cuando se consideran los precios de los alimentos, uno de los principales responsables, junto con los precios de la energ铆a, a la actual espiral inflacionista, se ponen de manifiesto las insuficiencias de las explicaciones de la corriente mayoritaria sobre la inflaci贸n y sus remedios pol铆ticos. La inflaci贸n actual no es el producto de una 鈥渄emanda excesiva鈥 (keynesiana) o de 鈥渋nyecciones monetarias excesivas鈥 (monetarista). Es el resultado de un 鈥渃hoque de oferta鈥, una escasez de producci贸n y una ruptura de la cadena de suministro, inducida por la pandemia de COVID y luego por el conflicto entre Rusia y Ucrania. La recuperaci贸n tras la ca铆da del COVID en las principales econom铆as ha sido vacilante: todos los principales organismos internacionales y consultor铆as de investigaci贸n anal铆tica han rebajado sus previsiones de crecimiento econ贸mico y producci贸n industrial para 2022. Al mismo tiempo, estas agencias y los bancos centrales han revisado al alza sus previsiones sobre la inflaci贸n y el tiempo que se mantendr谩 alta.

Los bancos centrales tienen poco control sobre la 鈥渆conom铆a real鈥 en las econom铆as capitalistas y eso incluye cualquier inflaci贸n de precios en bienes o servicios.  Durante los 30 a帽os de desinflaci贸n generalizada de los precios (en los que las subidas de precios se ralentizan o incluso se desinflan), los bancos centrales se esforzaron por cumplir su habitual objetivo de inflaci贸n del 2% anual con sus habituales armas de tipos de inter茅s e inyecciones monetarias. Y la historia ser谩 la misma al intentar esta vez reducir las tasas de inflaci贸n. Como ya he argumentado antes, todos los bancos centrales fueron sorprendidos mientras las tasas de inflaci贸n se disparaban. 驴Y por qu茅 fue as铆? En general, porque el modo de producci贸n capitalista no se mueve de manera constante, armoniosa y planificada, sino de manera espasm贸dica, desigual y an谩rquica, de auges y ca铆das. Pero adem谩s, interpretaron mal la naturaleza de la espiral inflacionaria, apoy谩ndose como lo hicieron en las teor铆as incorrectas de la inflaci贸n.

Yo argumentar铆a que este 鈥渟hock鈥 de la oferta es en realidad una continuaci贸n de la desaceleraci贸n de la producci贸n industrial, el comercio internacional, la inversi贸n empresarial y el crecimiento del PIB real que ya se hab铆a producido en 2019 antes de que estallara la pandemia. Eso estaba ocurriendo porque la rentabilidad de la inversi贸n capitalista en las principales econom铆as hab铆a ca铆do a niveles casi hist贸ricos, y como saben los lectores de este blog, es la rentabilidad la que en 煤ltima instancia impulsa la inversi贸n y el crecimiento en las econom铆as capitalistas.  Si el aumento de la inflaci贸n se debe a la debilidad de la oferta y no a una demanda excesivamente fuerte, la pol铆tica monetaria no funcionar谩.

Los monetaristas de l铆nea dura exigen fuertes subidas de los tipos de inter茅s para frenar la demanda, mientras que los keynesianos se preocupan por la inflaci贸n impulsada por los salarios, ya que el aumento de 茅stos 鈥渙bliga鈥 a las empresas a subir los precios. Pero las tasas de inflaci贸n no aumentaron cuando los bancos centrales inyectaron trillones en el sistema bancario para evitar un colapso durante la crisis financiera mundial de 2008-9 o durante la pandemia de COVID. Todo ese cr茅dito monetario procedente de la 鈥渇lexibilizaci贸n cuantitativa鈥 acab贸 siendo una financiaci贸n a coste casi nulo para la especulaci贸n financiera e inmobiliaria. La 鈥渋nflaci贸n鈥 tuvo lugar en los mercados de valores y de la vivienda, no en las tiendas. Lo que esto significa es que el 鈥減ivote鈥 de la Reserva Federal de EE.UU. hacia la subida de los tipos de inter茅s y la reversi贸n de la QE no controlar谩 las tasas de inflaci贸n.

La otra teor铆a dominante es la de los keynesianos.  Sostienen que la inflaci贸n surge del 鈥減leno empleo鈥 que hace subir los salarios y de la 鈥渄emanda excesiva鈥 cuando los gobiernos gastan 鈥渄emasiado鈥 para tratar de reactivar la econom铆a. Si hay pleno empleo, la oferta no puede aumentar y los trabajadores pueden hacer subir los salarios, obligando a las empresas a subir los precios en una espiral de precios y salarios. Por lo tanto, existe una compensaci贸n entre el nivel de desempleo y los precios. Esta compensaci贸n puede caracterizarse en una curva gr谩fica, que lleva el nombre de AW Phillips.

Pero la evidencia de la historia va en contra de la curva de Phillips como explicaci贸n del nivel de inflaci贸n. En los a帽os 70, la inflaci贸n de los precios alcanz贸 los m谩ximos de la posguerra, pero el crecimiento econ贸mico se ralentiz贸 y el desempleo aument贸. La mayor铆a de las grandes econom铆as experimentaron una 鈥渆stanflaci贸n鈥. Y desde el final de la Gran Recesi贸n, las tasas de desempleo en las principales econom铆as han ca铆do a los m铆nimos de la posguerra, pero la inflaci贸n tambi茅n se ha ralentizado a m铆nimos.

El keynesiano Larry Summers adopta el enfoque de la 鈥渄emanda excesiva鈥. Su visi贸n de la inflaci贸n es que el gasto p煤blico est谩 impulsando la subida de los precios al dar a los estadounidenses demasiado poder adquisitivo. As铆 que la culpa es del gobierno de Biden; la respuesta es reimponer la 鈥渁usteridad鈥, es decir, recortar el gasto p煤blico y aumentar los impuestos. De nuevo, se podr铆a preguntar a Summers por qu茅 no hubo una alta inflaci贸n cuando los gobiernos gastaron enormes cantidades para evitar un colapso bancario en la Gran Recesi贸n, pero s贸lo ahora.

Siguiendo la teor铆a keynesiana de la inflaci贸n impulsada por los costes, inevitablemente llega el llamamiento pol铆tico a la 鈥渃ontenci贸n salarial鈥 y a un desempleo a煤n mayor. Por ejemplo, el gur煤 keynesiano Paul Krugman aboga ahora por aumentar el desempleo para controlar la inflaci贸n en su columna del New York Times. Hasta aqu铆 la afirmaci贸n de que el capitalismo puede mantener el 鈥減leno empleo鈥 con una juiciosa macrogesti贸n de la econom铆a, al estilo keynesiano.  Parece que, despu茅s de todo, la econom铆a capitalista est谩 atrapada entre el Escila del desempleo y el Caribdis de la inflaci贸n.

En cuanto a la contenci贸n salarial, tanto los keynesianos como los banqueros centrales se han apresurado a lanzar tales llamamientos. El columnista keynesiano del FT pide que la pol铆tica monetaria sea 鈥渓o suficientemente restrictiva para 鈥 crear/preservar cierta holgura en el mercado laboral鈥. En otras palabras, la tarea debe ser crear desempleo para reducir el poder de negociaci贸n de los trabajadores. El gobernador del Banco de Inglaterra, Bailey, hizo el mismo llamamiento para, seg煤n 茅l, detener la inflaci贸n desbocada. Pero no hay pruebas de que las subidas salariales conduzcan a una mayor inflaci贸n. Volvemos al huevo y la gallina. El aumento de la inflaci贸n (la gallina) obliga a los trabajadores a buscar salarios m谩s altos (el huevo). De hecho, en los 煤ltimos 20 a帽os, hasta el a帽o del COVID, los salarios semanales reales de EE.UU. aumentaron s贸lo un 0,4% de media al a帽o, menos incluso que el crecimiento medio anual del PIB real, de alrededor del 2%+. Es la parte del crecimiento del PIB que se destina a los beneficios la que aument贸 (como argument贸 Marx ya en 1865).

La inflaci贸n en EE.UU. es mucho m谩s alta que los salarios, que s贸lo crecen entre el 3% y el 4%, lo que significa que los salarios reales est谩n bajando para la mayor铆a de los estadounidenses. Los activos financieros est谩n subiendo a煤n m谩s r谩pido.  Los precios de la vivienda est谩n subiendo aproximadamente un 20% sobre una base anualizada.  Justo antes de la pandemia, en 2019, las corporaciones estadounidenses no financieras obtuvieron alrededor de un bill贸n de d贸lares al a帽o en beneficios, m谩s o menos. Esta cantidad se hab铆a mantenido constante desde 2012. Pero en 2021, estas mismas empresas ganaron alrededor de 1,73 billones de d贸lares al a帽o. Eso significa que por cada hombre, mujer y ni帽o estadounidense, la Am茅rica corporativa sol铆a ganar unos 3.081 d贸lares, pero hoy gana unos 5.207 d贸lares. Eso es un aumento de 2.126 d贸lares por persona. Significa que el aumento de los beneficios de las empresas estadounidenses representa el 44% del aumento inflacionario de los costes. S贸lo los beneficios de las empresas est谩n contribuyendo a una tasa de inflaci贸n del 3% en todos los bienes y servicios en Am茅rica.

Tambi茅n est谩 la explicaci贸n 鈥減sicol贸gica鈥 de la inflaci贸n.  La inflaci贸n se 鈥渄escontrola鈥 cuando las 鈥渆xpectativas鈥 de subida de precios por parte de los consumidores se afianzan y la inflaci贸n se autocumplen.  Pero esta teor铆a elimina cualquier an谩lisis objetivo de la formaci贸n de los precios.  驴Por qu茅 deber铆an subir o bajar las 鈥渆xpectativas鈥 en primer lugar? Y como ya he mencionado, las pruebas que apoyan el papel de las 鈥渆xpectativas鈥 son d茅biles.  Como concluye un art铆culo de Jeremy Rudd en la Reserva Federal: 鈥Los economistas y los responsables de la pol铆tica econ贸mica creen que las expectativas de los hogares y las empresas sobre la inflaci贸n futura son un determinante clave de la inflaci贸n real. Una revisi贸n de la literatura te贸rica y emp铆rica pertinente sugiere que esta creencia se apoya en fundamentos extremadamente d茅biles, y se argumenta que adherirse a ella de forma acr铆tica podr铆a conducir f谩cilmente a graves errores de pol铆tica.鈥

Todas estas teor铆as dominantes niegan que sea el fracaso de la producci贸n capitalista en la oferta suficiente lo que est谩 causando una inflaci贸n acelerada y elevada.  Y sin embargo, las pruebas de la historia del 鈥渃hoque de la oferta鈥 siguen siendo convincentes.  Por ejemplo, los precios de los coches usados.  Se dispararon el a帽o pasado y contribuyeron en gran medida al aumento de la inflaci贸n en Estados Unidos y el Reino Unido.  Los precios de los coches usados subieron porque la producci贸n y entrega de coches nuevos se vio obstaculizada por el COVID y la p茅rdida de componentes clave.  La producci贸n y las ventas mundiales de autom贸viles se desplomaron.  Pero la producci贸n se est谩 recuperando y los precios de los coches usados han vuelto a bajar.  De hecho, los precios de los productos electr贸nicos para el hogar est谩n bajando.

Una teor铆a marxista de la inflaci贸n examina en primer lugar lo que ocurre con la oferta y, en particular, si hay suficiente creaci贸n de valor (explotaci贸n del trabajo) para estimular la inversi贸n y la producci贸n. Guglielmo Carchedi y yo hemos estado trabajando en un modelo de inflaci贸n marxista, que esperamos publicar pronto. Pero los puntos clave son que la tasa de inflaci贸n de los precios depende en primer lugar de la tasa de crecimiento de la creaci贸n de valor.  El empleo del trabajo humano crea nuevo valor y la utilizaci贸n de la tecnolog铆a reduce el tiempo de trabajo en la producci贸n de bienes y servicios.  Por tanto, se puede producir m谩s con menos tiempo de trabajo. Por lo tanto, los precios tender谩n a bajar con el tiempo, en igualdad de condiciones. La producci贸n capitalista se basa en un aumento de la inversi贸n en activos fijos y materias primas en relaci贸n con la inversi贸n en trabajo humano, y esta creciente composici贸n org谩nica del capital, como la llamaba Marx, llevar谩 a una ca铆da de la rentabilidad general y a una eventual desaceleraci贸n de la propia producci贸n.  Esta contradicci贸n tambi茅n significa que la deflaci贸n de los precios es la tendencia en la producci贸n capitalista, en igualdad de condiciones.

Pero otras cosas no son siempre iguales. Est谩 el papel del dinero en la inflaci贸n. Cuando el dinero era una mercanc铆a f铆sica (universal) como el oro, el valor de las mercanc铆as depend铆a en parte del valor de la producci贸n de oro. En las modernas econom铆as 鈥渇iduciarias鈥, en las que el dinero es una unidad de cuenta (sin valor) creada por los gobiernos y los bancos centrales, el dinero se convierte en un factor que contrarresta la tendencia a la ca铆da de los precios en la producci贸n de valor. La combinaci贸n de la nueva producci贸n de valor y la creaci贸n de oferta monetaria afectar谩 en 煤ltima instancia a la tasa de inflaci贸n de los precios de los productos b谩sicos.

En nuestra investigaci贸n inicial, demostramos que cuando el crecimiento del dinero era moderado, pero la creaci贸n de valor era fuerte, las tasas de inflaci贸n eran altas y crecientes (1963-81); pero cuando la creaci贸n de valor se debilitaba, la creaci贸n de dinero evitaba la deflaci贸n pero no era suficiente para evitar que la inflaci贸n de los precios disminuyera (1981-2019).  Esto indica que si las principales econom铆as se desaceleran bruscamente o incluso entran en una depresi贸n a finales de este a帽o, la inflaci贸n tambi茅n acabar谩 cediendo, para ser sustituida por un aumento del desempleo y una ca铆da de los salarios reales.

Hay una alternativa a la restricci贸n monetaria o salarial, estas propuestas pol铆ticas de la corriente principal, que act煤an en inter茅s de los banqueros y las empresas para preservar la rentabilidad. Se trata de impulsar la inversi贸n y la producci贸n mediante la inversi贸n p煤blica.  Eso resolver铆a el choque de la oferta.  Pero una inversi贸n p煤blica suficiente para ello requerir铆a un control significativo de los principales sectores de la econom铆a, en particular la energ铆a y la agricultura; y una acci贸n coordinada a nivel mundial.  Actualmente, esto es una quimera.  En su lugar, los gobiernos 鈥渙ccidentales鈥 pretenden recortar la inversi贸n en los sectores productivos y aumentar el gasto militar para luchar en la guerra contra Rusia (y la siguiente China).

ATTAC no se identifica necesariamente con las opiniones expresadas en los art铆culos, que son responsabilidad de los autores de los mismos.




Fuente: Attac.es