August 23, 2021
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Texto del soci贸logo y fil贸sofo Zygmunt Bauman, escrito el 7 de octubre del a帽o 2010 y publicado en el a帽o 2012 en el libro 鈥淭his is not a diary鈥.

Por Zygmunt Bauman para Bloghemia

鈥淎dem谩s de tratarse de una econom铆a del exceso y los desechos, el consumismo es tambi茅n, y justamente por esa raz贸n, una econom铆a del enga帽o. Apuesta a la irracionalidad de los consumidores, y no a sus decisiones bien informadas tomadas en fr铆o; apuesta a despertar la emoci贸n consumista, y no a cultivar la raz贸n鈥.
Zygmunt Bauman

El cr茅dito no ha estado casi nunca tan barato como ahora en Estados Unidos. La Reserva Federal presta dinero a los bancos a cambio de migajas, a un tipo de inter茅s cercano a cero. Pero eso mismo que constituye un incentivo para que los ricos pidan prestado a fin de hacerse m谩s ricos todav铆a demuestra ser tambi茅n un obst谩culo para los pobres y los no tan ricos, a quienes ciertamente les encantar铆a tomar prestado para no hundirse a煤n m谩s en la pobreza. Una vez m谩s, la operaci贸n de 鈥渞escate de la econom铆a del pa铆s鈥 se traduce en un permiso para que los ricos acrecienten su riqueza. Y en cuanto a los pobres, 驴a qui茅n le importan?

Tal como nos informa Graham Bowley en el New York Times del 3 de octubre, son las grandes empresas estadounidenses (Microsoft, Johnson & Johnson, PepsiCo o IBM) las que han empezado a tomar abundantes fondos a cr茅dito. Dif铆cilmente iban a perderse semejante oportunidad de amasar efectivo a coste casi nulo y almacenarlo hasta que llegue el momento en que la econom铆a 鈥渞egrese a la normalidad鈥, es decir, cuando las inversiones comiencen a reportar de nuevo las rentabilidades correctas y apropiadas. Como se帽ala Richard J. Lane, analista de Microsoft, a una empresa 鈥渓e resulta actualmente m谩s barato tomar prestado dinero nuevo en el mercado de deuda que recuperar su propio dinero del extranjero鈥. Y, as铆, los grandes usuarios de dinero que pueden permit铆rselo toman prestado efectivo para almacenarlo y, si lo ponen de nuevo en circulaci贸n, es con la idea de readquirir sus propias acciones o de financiar nuevas fusiones y adquisiciones (hostiles en su mayor铆a). Son prudentes y no se precipitan construyendo nuevas f谩bricas o contratando m谩s mano de obra. Hasta el momento, las grandes compa帽铆as han acumulado en sus arcas un impresionante tesoro oculto de 1,6 billones de d贸lares sobre el que asentar sus reales. Y seg煤n opina Michael Gapen, economista de Barclay Capital, lo m谩s probable es que tengan intenci贸n de usar ese dinero barato (y lo usen) para obtener tecnolog铆a sustitutiva de mano de obra y para recortar empleos.

En resumidas cuentas, tampoco ahora se ha producido el tan cacareado 鈥渆fecto de goteo鈥 (trickle-down effect). Hasta el momento, es la consecuencia contraria la que, desgraciadamente, parece haberse hecho efectiva. Seg煤n Bowley, los pr茅stamos y cr茅ditos a bajo inter茅s 鈥渉an perjudicado en el fondo a muchos estadounidenses, sobre todo a jubilados cuyas rentas del ahorro han ca铆do en picado鈥, como los tipos de inter茅s en general hasta niveles muy pr贸ximos a cero. Pero los pensionistas que se han visto obligados a consumir anticipadamente una parte significativa de sus ahorros de toda una vida son solo una de las categor铆as de personas que han sufrido las m谩s aciagas y dolorosas consecuencias tanto del colapso del cr茅dito como de las actuales pol铆ticas (tan en boga) de reactivaci贸n del mismo. La mayor铆a (si no la totalidad) de los casi quince millones de personas desempleadas en Estados Unidos (as铆 como el n煤mero no precisado de adultos y ni帽os que supuestamente depend铆an de los salarios e ingresos de esos trabajadores) conforman otra de las categor铆as. Y a煤n hay otra compuesta por los peque帽os negocios o empresas, pues el cr茅dito barato se resiste tenazmente a 鈥済otear鈥 siquiera hasta ese nivel. Para todas esas categor铆as, la obtenci贸n de pr茅stamos contin煤a siendo una misi贸n de imponente dificultad que les exige embarcarse en una lucha a contracorriente con muy escasas (por no decir nulas) probabilidades de 茅xito. Muchos de esos individuos y empresas se enfrentan a la perspectiva de la bancarrota: la mayor铆a no pueden siquiera so帽ar con expandirse y crear empleos, lo que arroja m谩s sal a las heridas de los que ya est谩n desempleados (o subempleados). Todas las medidas emprendidas en nombre del 鈥渞escate de la econom铆a鈥 se convierten, como tocadas por una varita m谩gica, en medidas que sirven para enriquecer a los ricos y empobrecer a los pobres.

Mientras escribo estas l铆neas, la iniciativa de la actual administraci贸n estadounidense a la que el Congreso ha opuesto una m谩s que enconada resistencia y contra la que mantiene una lucha m谩s encendida es la derogaci贸n de los recortes fiscales para los s煤per ricos aprobados en su momento por George W. Bush (la controvertida suma de los cuales asciende en torno a unos 700.000 millones de d贸lares). Uno de los inversores de m谩s 茅xito de todo el mundo, calificado a menudo con el sobrenombre del 鈥渓egendario inversor Warren Buffet鈥 y clasificado una y otra vez entre las personas m谩s acaudaladas del planeta (seg煤n su biograf铆a en Wikipedia, la segunda m谩s rica del mundo en 2009 y, actualmente, la tercera), ha anunciado al parecer que 鈥渉ay una guerra de clases, de acuerdo. Pero es mi clase, la clase rica, la que est谩 librando esa guerra鈥 y la estamos ganando鈥.

Cu谩nta raz贸n demuestra tener ese legendario inversor鈥

*Por Zygmunt Bauman para Bloghemia / Imagen de portada: Bloghemia.

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Fuente: Latinta.com.ar