September 26, 2021
De parte de Amor Y Rabia
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La situaci贸n actual, en la que la salud de los seres humanos se ha convertido en la puesta en juego en el derecho y en la pol铆tica, brinda la oportunidad de reflexionar sobre las relaciones correctas entre el derecho y la vida. Un gran historiador del derecho romano, Yan Thomas, ha mostrado c贸mo en la jurisprudencia romana la naturaleza y la vida natural de los seres humanos nunca entran como tales en el derecho, sino que permanecen separados de 茅l y funcionan s贸lo como un presupuesto ficticio para una situaci贸n jur铆dica determinada. As铆, el principio natural de que todo es com煤n a todos se aplica s贸lo como una limitaci贸n que excluye de la esfera de la propiedad jur铆dica el aire, el mar y las costas, pero la cosa com煤n a todos se convierte inmediatamente en una res nullius, que funda la propiedad del primero que toma posesi贸n de ella. An谩logamente, la ciudadan铆a es un dato jur铆dico imprescriptible e indisponible que, a diferencia del domicilium, que depende de la residencia f铆sica en un determinado lugar, se adquiere por medio del origo, que no es, sin embargo, el hecho natural del nacimiento, sino una construcci贸n jur铆dica vinculada al lugar de nacimiento del padre.

Los juristas del siglo XIX transformaron este artificio jur铆dico en el ius sanguinis, en el que, como escribe Yan Thomas, 芦un misticismo de la sangre que conduce a la ideolog铆a biol贸gica dominante hoy en d铆a se superpone a lo que s贸lo era una construcci贸n geneal贸gica ficticia禄. Lo que ha sucedido desde los primeros decenios del siglo XX es que el derecho ha tendido progresivamente a incluir la vida dentro de s铆 mismo, a hacer de ella su objeto espec铆fico, cada tanto tiempo para ser protegida o excluida. Esta toma a cargo de la vida por parte del derecho no s贸lo tiene, como se podr铆a creer, aspectos positivos, sino que abre el camino a los riesgos m谩s extremos. Como han mostrado eficazmente los estudios de Michel Foucault, la biopol铆tica tiende de hecho fatalmente a convertirse en tanatopol铆tica. Cuanto m谩s comienza el derecho a ocuparse expl铆citamente de la vida biol贸gica de los ciudadanos como un bien que debe ser cuidado y promovido, m谩s este inter茅s arroja inmediatamente su sombra sobre la idea de una vida que, como reza el t铆tulo de una famosa obra publicada en Alemania en 1920, 芦no merece ser vivida [lebensunwertes Leben]禄.

Cada vez que se determina un valor, se plantea de hecho necesariamente un no-valor y la otra cara de la protecci贸n de la salud es la exclusi贸n y la eliminaci贸n de todo lo que puede conducir a la enfermedad. Deber铆a hacernos reflexionar cuidadosamente el hecho de que el primer ejemplo de una legislaci贸n en la que un Estado asume program谩ticamente el cuidado de la salud de los ciudadanos es la eugenesia nazi. Inmediatamente despu茅s de llegar al poder, en julio de 1933, Hitler hizo promulgar una ley para proteger al pueblo alem谩n de las enfermedades hereditarias, lo que condujo a la creaci贸n de comisiones especiales para la salud hereditaria (Erbgesundheitsgerichte) que decidieron la esterilizaci贸n forzosa de 400 000 personas. Menos conocido es que, mucho antes del nazismo, una pol铆tica eugen茅sica, poderosamente financiada por el Carnegie Institute y la Rockefeller Foundation, hab铆a sido planeada en los Estados Unidos, particularmente en California, y que Hitler se hab铆a referido expl铆citamente a ese modelo. Si la salud se convierte en el objeto de una pol铆tica estatal transformada en biopol铆tica, entonces deja de ser algo que ata帽e principalmente a la libre decisi贸n de cada individuo y se convierte en una obligaci贸n que hay que cumplir a cualquier precio, no importa cu谩n alto sea.

As铆 como Yan Thomas ha mostrado para la historia del derecho que el derecho y la vida no deben ser confundidos, del mismo modo es bueno que derecho y medicina tambi茅n permanezcan separados. La medicina tiene la tarea de curar las enfermedades seg煤n los principios que sigue desde hace siglos y que el juramento de Hip贸crates recoge irrevocablemente. Si, al concertar un pacto necesariamente ambiguo e indeterminado con los gobiernos, se coloca en cambio en posici贸n de legislador, no s贸lo, como hemos visto en Italia para la pandemia, esto no conduce a resultados positivos en el plano de la salud, sino que puede conducir a limitaciones inaceptables de las libertades de los individuos, con respecto a las cuales las razones m茅dicas pueden ofrecer, como deber铆a ser evidente para todos hoy en d铆a, el pretexto ideal para un control sin precedentes de la vida social.




Fuente: Noticiasayr.blogspot.com