October 18, 2021
De parte de Nodo50
305 puntos de vista


En los 煤ltimos meses, la econom铆a mundial se ha ido deslizando hacia un estado de desorden. Los comercios se han quedado sin productos; las gasolineras se han quedado sin gasolina; los precios de la energ铆a se han disparado; y los principales puertos occidentales han colapsado por completo con enjambres de barcos haciendo cola, teniendo que esperar a veces semanas para descargar.

Justo cuando nos dec铆an que la crisis del COVID hab铆a terminado y que la vida estaba volviendo a la normalidad, el mercado mundial est谩 sintiendo el lastre de una serie de crisis convergentes.

Desde las cadenas de suministro y los mercados laborales, hasta el sector energ茅tico y el transporte: los cuellos de botella se han multiplicado en todo el mercado mundial, dejando a los estrategas del capital preocupados y rasc谩ndose la cabeza.

Cosas que se daban por sentadas, como el hecho de que un determinado producto estar谩 disponible o se producir谩, y adem谩s se entregar谩 en un plazo razonable, ya no pueden darse por supuestas.

Pero si se pregunta a los llamados expertos, les costar谩 explicar lo que est谩 sucediendo en el fondo. Para ellos, todo esto aparece como una peculiar concatenaci贸n de accidentes, todos ocurriendo casualmente al mismo tiempo.

Esto demuestra que el c煤mulo de hechos no sirve de nada si no se entiende el proceso subyacente que reflejan. Las fuertes oscilaciones a las que asistimos en la econom铆a mundial ponen al descubierto un sistema atado de pies y manos, incapaz de responder a las necesidades de la humanidad.

L铆neas de suministro tensadas

El a帽o pasado vimos los primeros signos de la crisis que se avecinaba en el sector de los semiconductores. El cambio al trabajo en casa, el aumento de las ventas de coches el茅ctricos y el lanzamiento de las populares consolas de videojuegos llevaron la producci贸n de microchips a su m谩xima capacidad, lo que provoc贸 retrasos. Esto se not贸 especialmente en las ventas de las consolas Playstation y Xbox.

En aquel entonces, esto se explic贸 como un peque帽o contratiempo temporal en una econom铆a que segu铆a avanzando.

Pero fue precisamente esta econom铆a en auge la que agrav贸 el problema, al no dejar capacidad de reserva para hacer frente al creciente retraso en la producci贸n.

De ah铆 que la situaci贸n se haya convertido en un grave atasco en el mercado mundial, que afecta a todas las industrias posibles: desde los tel茅fonos m贸viles, los hornos microondas y los refrigeradores, hasta las m谩quinas-herramienta, las piezas de recambio y los coches, todos los cuales necesitan chips para funcionar.

Toyota, el mayor productor mundial de autom贸viles, ha declarado que reducir谩 su producci贸n un 40%. En julio, las ventas de coches nuevos en Francia disminuyeron un 35%, mientras que en Gran Breta帽a, Espa帽a, Alemania e Italia cayeron un 30%, 29%, 25% y 19% respectivamente, todo ello debido a la escasez de microchips.

Como consecuencia de la escasez de veh铆culos nuevos, nos encontramos con la absurda situaci贸n en lugares como Gran Breta帽a y Estados Unidos, donde los coches de segunda mano suelen tener precios m谩s altos que los nuevos.

Otras industrias se enfrentan a una escasez similar. El precio del etileno, por ejemplo, el producto petroqu铆mico m谩s importante del mundo, ha aumentado un 43%, y otros pl谩sticos, como el PVC y el epoxi, han experimentado incrementos del 70% al 170%.

Esto se debe a que el descenso de la producci贸n 鈥搃nterrumpido por la crisis del COVID鈥 no puede seguir el ritmo de la demanda, que est谩 en m谩ximos hist贸ricos. De ah铆 que haya escasez de productos como la pintura, mientras que los precios de los envases de pl谩stico para alimentos y otros productos se disparan.

Todo esto se agrava cuando las grandes empresas, deseosas de asegurar sus propios insumos, comienzan a acaparar productos y a hacer pedidos anticipados, atascando a煤n m谩s las cadenas de suministro y haciendo subir los precios.

Env铆o y transporte

Incluso si las empresas consiguen asegurar sus productos, conseguir que se entreguen es una cuesti贸n totalmente diferente. Todos los buques de carga que van de China a Europa 鈥搇a ruta mar铆tima m谩s importante del mundo鈥 est谩n contratados con meses y semanas de antelaci贸n, con poca o ninguna capacidad libre. La demanda de transporte mar铆timo a lo largo de estas rutas es tan alta que los puertos se ven desbordados.

Un n煤mero sin precedentes de grandes buques portacontenedores 鈥揷asi 500鈥 est谩n esperando para atracar en puertos de Asia, Europa y Norteam茅rica; y algunos de ellos tienen que esperar hasta dos semanas para descargar.

Todo esto est谩 haciendo subir los costes de transporte, que son entre cuatro y cinco veces superiores a los de hace un a帽o. Hace un mes, la prisa por asegurar las entregas navide帽as hizo que el precio fuera unas diez veces superior al de hace un a帽o.

En el 煤ltimo a帽o y medio, la capacidad del transporte mar铆timo se ha visto afectada por la pandemia y una serie de accidentes, como el bloqueo del Canal de Suez por el portacontenedores Ever Given.

Al mismo tiempo, la demanda se ha disparado como consecuencia del auge del gasto en Occidente. Al ver que los cuellos de botella se extienden como ondas sobre el agua, las grandes empresas tratan de asegurarse el mayor n煤mero de mercanc铆as y la mayor capacidad de transporte mar铆timo posible, lo que dificulta la vida de las empresas m谩s peque帽as.

A su vez, las compa帽铆as navieras est谩n reduciendo sus servicios en las rutas hacia y desde 脕frica y Am茅rica Latina, as铆 como en la ruta desde Occidente hacia China, centr谩ndose en las rutas m谩s rentables desde China hacia Europa y Estados Unidos.

As铆, la cantidad total de contenedores en el mercado se reduce a煤n m谩s, lo que agrava la desproporci贸n entre la oferta y la demanda, y se suma a las fuerzas inflacionarias en juego.

Escasez de mano de obra

Incluso m谩s all谩 del transporte mar铆timo, el sector del transporte se esfuerza por seguir el ritmo del mercado. Adem谩s de una demanda sin precedentes, hay escasez de mano de obra. En la UE y en Gran Breta帽a, por ejemplo, faltan 500.000 y 100.000 camioneros respectivamente.

El COVID-19 provoc贸 un enorme cambio hacia las compras en l铆nea, lo que supuso un aumento de la demanda de conductores de camiones y otros empleos relacionados con el transporte. Sin embargo, al sumarse a a帽os de disminuci贸n de los salarios y empeoramiento de las condiciones laborales, muchas personas no est谩n muy dispuestas a aceptar estos trabajos. Y en Gran Breta帽a, el impacto del Brexit ha provocado una escasez de los trabajadores europeos que constituyen una gran parte de esta mano de obra.

De hecho, debido a las enormes tensiones a las que se vieron sometidos estos trabajadores durante la pandemia, muchos han abandonado el sector por completo, ayudados por el hecho de que el dinero de los subsidios y otras prestaciones estatales son a menudo superiores a los escasos salarios de los camioneros.

Ahora algunos empresarios intentan atraer a los trabajadores con promesas de salarios m谩s altos. Pero debido a la falta de conductores con licencia, eso tardar谩 en producirse. Esta situaci贸n se agrav贸 a煤n m谩s por la falta de ex谩menes para las licencias de veh铆culos pesados (HGV) durante la pandemia.

En otros 谩mbitos, como el comercio minorista y la agricultura, se han producido procesos similares entre los trabajadores mal pagados.

En el otro extremo del espectro, millones de puestos de trabajo de cuello blanco tambi茅n permanecen desocupados debido al auge de la demanda y a la falta de personal cualificado.

Todo ello hace que, mientras algunos sectores, como el de la hosteler铆a, se enfrenten a un aumento del desempleo, otros experimenten una escasez de mano de obra que est谩 causando graves problemas en toda la econom铆a.

S贸lo en Estados Unidos quedan cinco millones de puestos de trabajo vacantes, mientras que la cifra en Gran Breta帽a es de un mill贸n. La escasez de mano de obra repercute a su vez en las l铆neas de suministro y en el transporte mar铆timo.

Crisis energ茅tica

El repunte de la econom铆a desde el reflujo durante el apogeo de la pandemia tambi茅n ha tenido un gran impacto en el sector energ茅tico.

Mientras las f谩bricas, los barcos y los comercios funcionan a pleno ritmo, los precios del petr贸leo, el gas y el carb贸n han subido. Desde enero, el precio del crudo Brent se ha duplicado con creces hasta alcanzar el m谩ximo de tres a帽os, con 83,67 d贸lares por barril. Los precios del carb贸n tambi茅n se han disparado, lo que ha provocado cortes de electricidad e interrupciones en m谩s de la mitad de las instalaciones de producci贸n de China.

El patr贸n a estas alturas deber铆a ser familiar: el suministro de carb贸n se ha visto limitado o interrumpido debido a factores externos como las medidas relacionadas con el COVID en las minas, la guerra comercial entre China y Australia, as铆 como los intentos de los gobiernos de disminuir la dependencia de los combustibles no f贸siles. Mientras tanto, la demanda se ha disparado, haciendo subir los precios.

Una vez iniciado el proceso, entraron en juego nuevos factores. El Estado chino declar贸 que no escatimar铆a recursos para asegurar la producci贸n de carb贸n, lo que provoc贸 una carrera por conseguirlo, tanto por parte de los productores como de los especuladores.

La b煤squeda de alternativas m谩s baratas a la electricidad producida con carb贸n 鈥搒obre todo en Asia鈥 provoc贸 entonces un aumento de los precios del gas natural, justo cuando en Europa las reservas de gas eran muy escasas de cara al invierno. En consecuencia, los precios del gas se han disparado, con precios a granel que alcanzaron casi 116 euros por megavatio hora la semana pasada, frente a los 16 euros de principios de enero.

El hecho de que grandes cantidades de petr贸leo, carb贸n y gas natural est茅n atascados en buques contenedores en los oc茅anos del mundo a帽ade un problema adicional que alimenta la misma tendencia general: aumento de precios y desabastecimiento.

Inflaci贸n

Todo lo anterior se est谩 trasladando gradualmente a los precios, que est谩n subiendo de forma generalizada.

La inflaci贸n en Gran Breta帽a ha pasado de estar por debajo del 1% a principios de a帽o al 3,2% en agosto, la m谩s alta en 10 a帽os. En EE.UU., la medida de la inflaci贸n subyacente, que excluye los alimentos y la energ铆a, subi贸 un 3,62% respecto a un a帽o atr谩s. Es la cifra m谩s alta desde 1991. En la UE, la inflaci贸n ha alcanzado el 3,4%, el nivel m谩s alto desde hace 13 a帽os.

Son cifras relativamente bajas desde el punto de vista hist贸rico, pero existe la posibilidad de que la situaci贸n empeore. En Europa, la inflaci贸n de la energ铆a se sit煤a este a帽o en el 17%, con un aumento del precio del gas de hasta el 30% este invierno. En otros sectores, las subas de precios tardar谩n m谩s en producirse, pero ya est谩n llegando. Esto tendr谩 un profundo impacto en la lucha de clases.

Despu茅s de casi dos a帽os de mala gesti贸n de la pandemia, la legitimidad del establishment est谩 en su punto m谩s bajo. Durante ese periodo, la clase obrera agach贸 la cabeza y acept贸 lo que se avecinaba. Pero ahora la sociedad se est谩 moviendo, la mano de obra es demandada y la inflaci贸n se est谩 comiendo r谩pidamente los salarios y las condiciones de vida. Esta es una receta acabada para la lucha de clases.

Ya hay se帽ales de un ligero aumento de las huelgas.

En EEUU, decenas de miles de trabajadores han hecho huelga o han votado a favor de la misma, como los carpinteros del Estado de Washington, los trabajadores de la sanidad y la educaci贸n, los trabajadores de John Deere y Kellog’s, etc.

En Gran Breta帽a, las bases de los sindicatos Unite, Unison y GMB han rechazado por abrumadora mayor铆a una subida salarial del 1,75% para el personal de los ayuntamientos de Inglaterra, Gales e Irlanda del Norte, y ahora est谩n convocando a los trabajadores a la huelga.

En Alemania, donde la inflaci贸n ha alcanzado el 4,1%, varios sectores est谩n presentando audaces reclamos salariales y amenazan con una huelga, incluida la amenaza de una huelga nacional de los trabajadores de la construcci贸n.

A medida que la situaci贸n se agrave, se sumar谩n otras capas para defender su nivel de vida. La clase dirigente est谩 claramente preocupada por el potencial de estos acontecimientos.

Un diputado tory, David Morris, advirti贸 de un nuevo “invierno del descontento”, como en los a帽os 鈥70, con huelgas masivas y malestar social. Hay que recordar que el invierno del descontento en Gran Breta帽a se produjo precisamente despu茅s de un shock inflacionario provocado por la crisis del petr贸leo, con un aumento de los precios del petr贸leo que provoc贸 una inflaci贸n generalizada.

驴Accidente o necesidad?

Se mire por donde se mire, hay una crisis en ciernes. Y cada crisis se alimenta de la otra, construyendo lo que podr铆a convertirse en una tormenta perfecta, con consecuencias dram谩ticas.

En su mayor铆a, los comentaristas burgueses no entienden nada de lo que est谩 pasando. En todas partes, no ven m谩s que una serie de acontecimientos desafortunados; un efecto mariposa de proporciones colosales, con un accidente tras otro que conduce a la escasez y a los cuellos de botella que est谩n sacudiendo el mercado mundial.

Sin embargo, no pueden explicar por qu茅 se producen tantos accidentes al mismo tiempo y en 谩mbitos tan diferentes.

Pero hay una clara tendencia que subyace a todo esto. La pandemia ha trastornado a toda la sociedad. Cambiaron los h谩bitos, el consumo y la producci贸n.

El gasto en turismo y transporte, por ejemplo, disminuy贸 masivamente, mientras que productos como los ordenadores, la decoraci贸n del hogar y los refrigeradores tuvieron una mayor demanda. Se aceler贸 el paso a las compras online, mientras que los servicios f铆sicos se estancaron. Esto supuso un aumento de la presi贸n sobre ciertas partes de la econom铆a mundial.

Mientras tanto, la producci贸n en general se vio gravemente restringida debido a la pandemia. Las f谩bricas, las minas y los puertos se cerraron temporalmente o funcionaron con una capacidad limitada. En muchas partes del mundo, todav铆a lo hacen.

Ante esta situaci贸n, la clase dirigente 鈥揷on la intenci贸n de evitar una crisis m谩s profunda y la potencial reacci贸n social a dicha crisis鈥 lanzaron una serie de grandes paquetes de est铆mulo econ贸mico.

S贸lo en Estados Unidos se inyectaron 9,5 billones de d贸lares de est铆mulo en la econom铆a, gran parte de los cuales fueron a parar a las manos de la clase trabajadora de a pie, que en su mayor铆a lo gastaron en bienes de consumo ordinarios. La mayor铆a de los gobiernos siguieron una l铆nea similar. Pero, como explicamos en su momento, no se puede salir de una crisis imprimiendo dinero.

Cuando se restringe la producci贸n y se introduce dinero en el sistema, el resultado inevitable es una situaci贸n en la que la demanda supera a la oferta, creando una enorme presi贸n inflacionaria. Eso es exactamente lo que est谩 ocurriendo.

La demanda de bienes de consumo (aunque sea una demanda artificial creada por la clase dirigente) nunca ha sido tan alta como ahora. En una situaci贸n tan intensa, con la presi贸n sobre los productos m谩s demandados alcanzando su punto m谩s alto, cualquier accidente puede convertirse en un grave cuello de botella, haciendo aflorar las contradicciones subyacentes.

Esta era una crisis que se estaba esperando. Con la gran mayor铆a de las empresas que trabajan ahora seg煤n la producci贸n “justo a tiempo”, cualquier choque como 茅ste provocar谩 conmociones en toda la econom铆a.

Durante d茅cadas, los burgueses han exprimido beneficios reduciendo al m铆nimo sus existencias y maximizando la circulaci贸n de su capital. Ahora eso se est谩 convirtiendo en su contrario.

As铆, el acaparamiento se ha convertido de repente en la nueva tendencia. Apresur谩ndose a asegurar sus existencias para el futuro, grandes empresas como Walmart, Apple y Target han hecho enormes pedidos por adelantado y han restringido su capacidad de env铆o, agravando as铆 la crisis general.

Nacionalismo econ贸mico

Todo esto se ve agravado por el aumento del nacionalismo econ贸mico.

El a帽o pasado, China prohibi贸 la importaci贸n de carb贸n australiano. Esto ha tenido un impacto significativo en el aumento de los precios del carb贸n en todo el mundo. Estados Unidos est谩 presionando cada vez m谩s a la UE para que no termine el gasoducto Nord Stream 2 que va de Rusia a Europa, a pesar de que aliviar铆a parte de la presi贸n sobre los precios del gas en Europa. Vladimir Putin, por su parte, est谩 utilizando la crisis actual para acelerar la aprobaci贸n legal del gasoducto Nord Stream 2, aunque podr铆a aliviar r谩pidamente los problemas de Europa mediante gasoductos alternativos.

Asimismo, el Brexit ha empeorado dram谩ticamente el impacto de la crisis actual en Gran Breta帽a, una crisis que amenaza con empujar a Gran Breta帽a a una recesi贸n.

A medida que aumenta la inseguridad general, cada vez m谩s empresas piensan dos veces en depender del comercio internacional.

Muchas empresas europeas est谩n buscando trasladar la producci贸n a Turqu铆a o a Europa del Este, que estar铆an m谩s cerca de casa y se ver铆an menos afectadas por las crisis repentinas, las crisis de transporte y las guerras comerciales. Al ver su excesiva dependencia de los fabricantes de chips asi谩ticos, China, la UE y Estados Unidos est谩n construyendo plantas de producci贸n de semiconductores.

En Corea, la escasez de chips no parece afectar tanto a los fabricantes coreanos como a los estadounidenses, lo que implica que los fabricantes coreanos de chips est谩n dando un trato preferente a las empresas nacionales. En China, el Estado est谩 haciendo todo lo posible para conseguir carb贸n para sus centrales el茅ctricas.

Cuanto m谩s dure la escasez, m谩s se convertir谩 la cuesti贸n del acaparamiento y la seguridad de la producci贸n en una cuesti贸n nacional, y la clase dirigente de cada pa铆s se apresurar谩 a defender su propia posici贸n.

En todo el mundo, la crisis general del sistema est谩 provocando un aumento de la tensi贸n entre las naciones. Esto amenaza ahora toda la fr谩gil red del comercio mundial, que fue el motor fundamental del crecimiento en todo el per铆odo pasado.

Las fuerzas ciegas del mercado

A medida que se desarrolla la crisis, el 谩nimo jubiloso de los mercados burs谩tiles, acalorados por la bonanza de los est铆mulos, va dando paso lentamente a una actitud m谩s cautelosa.

A la vista de la escasez y los cuellos de botella del mercado, el FMI ha dicho que rebajar谩 su previsi贸n de crecimiento econ贸mico mundial. El Financial Times public贸 un editorial en el que advert铆a a los bancos centrales que “estuvieran atentos a la estanflaci贸n” (la peligrosa combinaci贸n de declive econ贸mico junto con una inflaci贸n persistente).

Esta perspectiva no es segura, pero es claramente una posibilidad. Hay una cantidad colosal de material t贸xico en la econom铆a mundial.

Desde las enormes deudas p煤blicas (28 billones de d贸lares s贸lo en el caso de EE.UU.) y las deudas privadas; hasta las burbujas en los mercados de valores y de la vivienda: cualquier gran choque o incumplimiento podr铆a desencadenar un efecto domin贸, provocando que todo el sistema econ贸mico entre en una espiral descendente.

Pero 驴cu谩l es la soluci贸n desde el punto de vista capitalista?

Del aumento de la inflaci贸n se derivar谩 necesariamente el aumento de los tipos de inter茅s. Pero el aumento de los tipos de inter茅s podr铆a llevar a la econom铆a mundial a una depresi贸n.

Miles de empresas “zombis”, con un valor de billones de d贸lares en Occidente, dependen completamente del cr茅dito barato para mantenerse a flote. Lo mismo ocurre con cientos de millones de propietarios de viviendas, sobre todo en Occidente, que s贸lo pueden permanecer en sus casas gracias a unos tipos de inter茅s casi nulos. Cada subida de los tipos de inter茅s empuja a estas capas m谩s cerca de la quiebra.

Pero mantener la puerta del cr茅dito barato y de los est铆mulos econ贸micos abierta empeorar铆a la situaci贸n que vemos hoy, llevando a una inflaci贸n a煤n mayor; adem谩s, acabar铆a en una recesi贸n a pesar de todo.

Sobre la base del sistema actual, no hay soluci贸n. La humanidad queda a merced de las fuerzas ciegas del mercado, que no prestan atenci贸n al bienestar de la sociedad en su conjunto.

驴Pero no se supone que el mercado se regula a s铆 mismo y crea el mejor de los mundos posibles?

Todo lo contrario. El capitalismo es incapaz de ajustarse y reaccionar ante las grandes perturbaciones. En una situaci贸n como la actual, las fuerzas del mercado est谩n exacerbando las cosas, profundizando las contradicciones que se est谩n acumulando.

Este hecho fue reconocido por Takeshi Hashimoto, presidente de la compa帽铆a de buques portacontenedores Mitsui OSK Lines, quien declar贸 al Financial Times que:

“Si se deja enteramente en manos de la econom铆a de mercado, las empresas individuales y los individuos que hacen todo lo posible por encontrar la mejor soluci贸n para s铆 mismos dar谩n lugar a m谩s y m谩s agitaci贸n y a una situaci贸n fuera de control…”

Como siempre ocurre, cuando las circunstancias se agravan, los capitalistas se ven obligados a admitir los l铆mites de su sistema.

De hecho, en Gran Breta帽a, la clase dominante ha tenido que introducir elementos de planificaci贸n, suspendiendo temporalmente las leyes de la competencia para permitir que los principales minoristas colaboren para aliviar la escasez de mercanc铆as.

Lo mismo ocurre con el reabastecimiento de combustible en las gasolineras, que ahora se organiza de forma colectiva entre las grandes empresas, teniendo incluso que recurrir al ej茅rcito para repostar en las estaciones.

El capitalismo es un sistema an谩rquico. Se basa en la propiedad privada y en la competencia por el beneficio. Por mucho que el capitalista individual quiera resolver los problemas de la sociedad, su objetivo principal es seguir sus propios intereses privados.

Un sistema de este tipo es incapaz de resolver los problemas de la humanidad. Es precisamente aqu铆 donde queda m谩s claro que nunca que se opone directamente a los intereses de los trabajadores de a pie, y que, para que la sociedad prospere, el capitalismo debe ser derrocado.

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Fuente: Luchadeclases.org