May 4, 2021
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Piet Kuijt marc贸 las fosas comunes donde hab铆a miembros de la resistencia para que pudieran ser exhumados

elpais.com / Isabel Ferrer / 02/05/2021

Las dunas que bordean la costa situada al norte de la ciudad holandesa de La Haya son hoy un entorno natural protegido para favorecer la biodiversidad. Durante la Segunda Guerra Mundial, sin embargo, fueron declaradas zona de exclusi贸n por los nazis, que ocuparon los Pa铆ses Bajos entre 1940 y 1945. All铆, los soldados alemanes ejecutaban a los miembros de la resistencia y enterraban luego sus cad谩veres en fosas comunes pensando que nunca se descubrir铆an.

Pero hubo un hombre silencioso y tenaz que marc贸 las sepulturas sutilmente, sin llamar la atenci贸n de los invasores. Se llamaba Piet Kuijt (1892-1972) y ten铆a permiso para trabajar en ese paraje plantando carrizo, una especie de ca帽a cuyos tallos fijan los terrenos arenosos. Gracias a su determinaci贸n, las familias de unos 270 fusilados pudieron recuperar sus restos. Kuijt nunca lo cont贸, ni siquiera a su familia, que le ten铆a por un hombre taciturno. Este viernes, su nieto Peter no pudo contener la emoci贸n cuando se desvel贸 la placa que lleva el nombre del abuelo, en la v铆a para bicicletas construida en la misma ruta que debi贸 recorrer tantas veces durante la contienda.

Piet Kuijt era un hombre muy alto nacido en la localidad de Katwijk, un municipio costero que en 1943 rondaba los 20.000 habitantes (hoy son 66.000). Contratado por la empresa de mantenimiento de las dunas, ten铆a un pase de los nazis para entrar y salir del entorno, que permanec铆a cerrado al resto de la poblaci贸n. Conoc铆a cada palmo del terreno, y como las ejecuciones se produc铆an al amanecer, cuando ve铆a una fosa reci茅n tapada plantaba all铆 carrizo para poder encontrarla despu茅s. Lo hizo con tanta pericia que no se ha podido averiguar el tipo de patr贸n que segu铆a, pero en julio de 1945 鈥Pa铆ses Bajos hab铆a sido liberado en mayo鈥 dio las pistas necesarias para proceder a la exhumaci贸n de los cuerpos.

Las fotos que se conservan de esos d铆as en el Instituto para el Estudio de la Guerra, el Holocausto y el Genocidio (NIOD) le muestran con gorra, apoyado en una pala a pie de fosa. Hay una cierta expresi贸n de sorpresa en su mirada, como si el fot贸grafo le hubiera llamado interrumpiendo la triste labor en la que se afanaba como uno m谩s. 鈥淟a verdad es que no sabemos por qu茅 se帽al贸 las fosas arriesgando su vida si le descubr铆an, y ten铆a nueve hijos. Por lo que cuenta su familia, lo m谩s probable es que pensara que los ejecutados no pod铆an quedarse en el olvido. Que merec铆an un entierro con su propia identidad鈥, explica, en conversaci贸n telef贸nica, Edward Verhey, gerente de marketing y comunicaci贸n de Dunea, la empresa que se ocupa actualmente de esta zona y del agua potable que almacena.

Vista de la zona de las dunas donde fueron ejecutados miembros de la resistencia holandesa. / NIODEL PA脥S

Licenciado en Historia, Verhey oy贸 en la empresa retazos de la historia de Piet Kuijt y se puso a investigar. Parec铆a uno de los h茅roes m谩s silenciosos de la historia del pa铆s y val铆a la pena recuperar su memoria porque van a cumplirse cincuenta a帽os de su muerte. Tuvo que emplearse a fondo para seguir su rastro. 鈥淜uijt es un apellido muy com煤n en su pueblo, en Katwijk, y nadie le conoc铆a. Acab茅 pidiendo al diario local que publicaran un art铆culo y di con familiares lejanos y despu茅s con los dos hijos que siguen vivos: Adrie, de 85 a帽os, y Piet, de 80鈥.

Ellos ignoraban que su padre, durante la guerra, no solo plantaba carrizo en las dunas y cazaba alg煤n conejo, que luego repart铆a tambi茅n entre los vecinos. En sus recuerdos, era un hombre callado que fumaba absorto en su silla favorita, y ahora entienden mejor su car谩cter. S铆 hay un episodio de ira recogido en la biograf铆a que se ha ido completando estos d铆as. Ocurri贸 cuando un soldado nazi llam贸 a su puerta para salir con la 煤nica hija de Kuijt, y recibi贸 un par de pu帽etazos del progenitor all铆 mismo. No hubo paseo con la chica y Kuijt recibi贸 al d铆a siguiente un aviso del comandante nazi local.

Seg煤n Verhey, 鈥渟e trata de una generaci贸n que no hablaba de la contienda, y Kuijt rechaz贸 incluso la Cruz de la Resistencia, una condecoraci贸n instituida por la entonces reina Guillermina鈥. Tambi茅n declin贸 la propuesta de que su nombre apareciera en un programa de televisi贸n sobre las ejecuciones de los miembros de la resistencia.

S铆 se hab铆a reconocido su labor en el Erepeloton de Waalsdorp, el lugar dedicado a homenajear a quienes fueron ejecutados por las fuerzas de ocupaci贸n en el claro de las dunas utilizado para fusilarlos, y poco m谩s. Que era un hombre modesto lo ha confirmado su nieto Peter durante la presentaci贸n de la placa en nombre del abuelo. 鈥溍塴 marc贸 los enterramientos, y creo que apreciar铆a este honor. Pero vio demasiadas cosas horribles en la guerra y tuvo que asimilarlas鈥, dijo.

Cavar con las manos

La exhumaci贸n de los cad谩veres dio comienzo poco despu茅s de la liberaci贸n, y la llevaron a cabo los antiguos miembros del Movimiento Nacionaldocialista de Pa铆ses Bajos (NSB, en sus siglas en holand茅s), que estaban encarcelados. Seg煤n los testimonios recogidos en la prensa del momento, realizaron la excavaci贸n con palas, pero en ocasiones fueron obligados a cavar con sus propias manos hasta dar con los restos. Unos pocos a帽os antes, Piet Kuijt recorr铆a ese mismo terreno plantando literalmente la memoria de la guerra en la tierra, mientras en otro lugar de La Haya un compatriota dibujaba un mapa mental de la zona.

Se llamaba Gerrit Bos y era pastor protestante en la c谩rcel de Scheveningen, el distrito costero de la ciudad. Confortaba a los miembros de la resistencia que iban a ser fusilados y le cost贸 mucho que los nazis aceptaran este tipo de apoyo espiritual para los prisioneros, pero estaba presente durante las ejecuciones. Les acompa帽aba hasta las dunas y vio las fosas abiertas donde luego les arrojaban y echaban cal viva. Kuijt y Bos no se conocieron, pero la informaci贸n del religioso fue igualmente valiosa a la hora de proceder a las exhumaciones. Aunque el nombre del sacerdote aparece en los documentos hist贸ricos de la c谩rcel, el Erepeloton de Waalsdorp considera ja la posibilidad de incluirle en el recuerdo que cada 4 de mayo se rinde a las v铆ctimas en las dunas.

La recuperaci贸n de la figura de Piet Kuijt aporta luz a los h茅roes pr谩cticamente an贸nimos de la Segunda Guerra Mundial. El padre, y luego abuelo, que no contaba historias de la guerra, se hab铆a jugado la vida para que sus compatriotas ca铆dos tuvieran un funeral honroso, y su nieto cree que estar铆a 鈥渟ecretamente orgulloso, aunque sin llamar la atenci贸n鈥. En las dunas hay ahora un sendero, de paso, pero que tiene una placa con su nombre.

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Fotograf铆a destacada: Piet Kuijt, con gorra y apoyado en una pala, trabaja en una exhumaci贸n.| NIOD

Fuente:https://elpais.com/internacional/2021-05-02/el-heroe-anonimo-holandes-de-la-segunda-guerra-mundial.html




Fuente: Memoriahistorica.org.es