June 4, 2022
De parte de Asociacion Germinal
216 puntos de vista
El Cuerno de 脕frica est谩 viviendo la peor sequ铆a, al menos, de las 煤ltimas cuatro d茅cadas, que est谩 generando una hambruna extrema. Mientras, los precios de los productos m谩s b谩sicos aumentan sin control en todo el continente y propician las condiciones para estallidos sociales.
Agua Somalia Somalilandia pozo desierto
Un grupo de hombres extrae agua de un pozo en una poblaci贸n cercana a Berbera, ciudad costera al norte de Somalilandia. 脕lvaro Minguito
3 jun 2022 06:00

El precio de los combustibles aumenta constantemente; el de los alimentos b谩sicos se incrementa desde hace dos a帽os pero empieza a llegar a niveles insostenibles. En muchos lugares de 脕frica vivir y sobrevivir es cada vez m谩s complicado. La tensi贸n que provoca el desvanecimiento de las esperanzas se suma al descontento social, las muestras de agotamiento de la ciudadan铆a ante gobiernos que han agotado su cr茅dito sin ofrecer alternativas, como pasa con las juntas militares de 脕frica Occidental. La combinaci贸n genera las condiciones para previsibles estallidos. Mientras, el arte en Dakar ofrece un rayo de luz y tambi茅n otra forma de reivindicar.

La situaci贸n en el Cuerno de 脕frica es cada vez m谩s insostenible

Las alarmas han resonado insistentes en los 煤ltimos meses. En cada una de ellas, el r茅cord se superaba y la amenaza se extend铆a. La 煤ltima advertencia se帽ala que la que est谩 viviendo el Cuerno de 脕frica es la peor sequ铆a de las 煤ltimas cuatro d茅cadas y que ya ha colocado en situaci贸n de inseguridad alimentaria aguda a 16,7 millones de personas. A partir de ah铆, el rosario de datos es devastador y las esperanzas flaquean cuando la mirada se proyecta hacia el futuro.

El 煤ltimo episodio de estas alertas lo firman catorce organizaciones humanitarias y meteorol贸gicas que advierten que ya se han perdido cuatro temporadas de lluvias en esta zona, pero que adem谩s los datos no hacen pensar en predicciones m谩s halag眉e帽as. De hecho, el an谩lisis que comparten estas organizaciones se帽ala que hay grandes probabilidades de que la pr贸xima estaci贸n de lluvias, entre octubre y diciembre vuelva a pasar sin dejar precipitaciones. Antes, incluso, de que llegue esta oportunidad, las agencias de respuesta humanitaria advierten que el n煤mero de personas en situaci贸n de inseguridad alimentaria aguda, pasar谩 de 16,7 millones de personas hasta 20 millones en septiembre entre Somalia, Etiop铆a y Kenia.

Adem谩s de lo que se conoce como estr茅s h铆drico, esta prolongada sequ铆a est谩 acabando con el ganado en una regi贸n en la que el pastoreo es una de las fuentes principales de recursos y una de las se帽as de identidad m谩s importantes. Se calcula que 3,6 millones de cabezas de ganado han muerto entre Kenia y Etiop铆a, mientras que en Somalia se considera que un tercio de la caba帽a pastoral ha desaparecido en el 煤ltimo a帽o. Una de las consecuencias de estos efectos sobre el ganado es que cerca de un mill贸n de personas se ha desplazado en Somalia y el sur de Etiop铆a, en condiciones precarias que incrementan los escenarios de inestabilidad y de inseguridad.

Las consecuencias la larga sequ铆a en el Cuerno de 脕frica, se est谩n agrabando por un aumento de los precios de los productos b谩sicos que en Etiop铆a ha llegado al 66% y en Somalia al 36%

La agencia de Naciones Unidas para la asistencia humanitaria (OCHA) ya recordaba hace m谩s de un mes que las consecuencias de esta sequ铆a aparecen, en la regi贸n, acompa帽adas por un aumento de los precios de los productos b谩sicos que en Etiop铆a ha llegado al 66% y en Somalia al 36% y por un incremento, por ejemplo, del precio del agua que en algunas zonas de Somalia se ha elevado un 72%. Todos estos elementos de precariedad aumentan la vulnerabilidad de la poblaci贸n y provocan una crisis social, como advierte este mismo organismo, que golpea especialmente a las mujeres y los ni帽os y las ni帽as y que se traduce en un aumento de la violencia basada en el g茅nero, la explotaci贸n, la violencia sexual, los matrimonios infantiles o la reducci贸n de la escolarizaci贸n.

Las investigaciones desarrolladas por Oxfam y Save the Children en colaboraci贸n con el Jameel Observatory ponen de manifiesto la responsabilidad de las manos humanas en las consecuencias de estos desastres. 鈥淎 pesar de que las se帽ales de alerta eran cada vez m谩s claras, la respuesta de las y los l铆deres mundiales ha sido lamentable: demasiado tard铆a y demasiado escasa, dejando a millones de personas en una situaci贸n catastr贸fica. El hambre es un fracaso pol铆tico鈥, se帽ala Gabriela Bucher, directora ejecutiva de Oxfam Internacional en una nota de prensa de la entidad. Mientras Unicef advierte que 鈥渟e prev茅 que el precio de los alimentos terap茅uticos listos para usar (RUTF, por sus siglas en ingl茅s) que salvan vidas (porque son los que se utilizan en los casos de desnutrici贸n aguda severa) se dispare en los pr贸ximos meses, poniendo en riesgo a煤n m谩s la vida de los ni帽os鈥.

Sud谩n sigue en pie contra el golpe de Estado

Hace m谩s de siete meses que el general Abdel Fattah al-Burhan retom贸 el poder en Sud谩n, en un Golpe de Estado al propio gobierno de transici贸n, del que hab铆a sido excluidos algunos militares que la jerarqu铆a castrense consideraban claves para dirigir esa aparente transici贸n en la direcci贸n de sus intereses. Hace el mismo tiempo, m谩s de siete meses, que la sociedad civil sudanesa se resiste activamente a ese golpe de estado y reclama la transferencia del poder a las autoridades civiles.

La amplitud de la contestaci贸n de los primeros d铆as, despu茅s del levantamiento militar de octubre de 2021, puede haberse aplacado, pero la intensidad y la determinaci贸n de los manifestantes no se ha reducido un 谩pice. La pasada semana, a pesar del anuncio del gobierno del levantamiento del Estado de emergencia que se impuso en octubre del pasado a帽o, volvieron a registrarse intensas protestas en Jartum y otras ciudades del pa铆s, con una respuesta de la polic铆a y el ej茅rcito cada vez m谩s violenta. Mientras las im谩genes mostraban el inquietante ambiente de las calles del barrio de Burri dominadas por una espesa niebla que, en realidad, eran gases lacrim贸genos lanzados durante la represi贸n de las 煤ltimas manifestaciones; el Comit茅 de M茅dicos, continuaba documentando las consecuencias de la represi贸n.

En Sud谩n las nuevas estructuras de organizaci贸n ciudadanas, conocidas como Comit茅s de Resistencia, que se organizan a escala de los barrios, han continuado durante este tiempo coordinando las acciones de protesta

Las nuevas estructuras de organizaci贸n ciudadanas, conocidas como Comit茅s de Resistencia, que se organizan a escala de los barrios, han continuado durante este tiempo coordinando las acciones de protesta, la construcci贸n de barricadas y, en ocasiones la convocatoria de manifestaciones; impulsando las colectas orientadas a mantener la contestaci贸n; documentando los episodios de esta larga resistencia; e intentando mantener alta la moral de una poblaci贸n que ha manifestado reiteradamente su voluntad de recuperar el camino hacia la democracia y de hacerlo a trav茅s del poder civil.

Aumentan los precios de los productos b谩sicos

Cuando se alerta del aumento generalizado de los precios de los productos b谩sicos en 脕frica, a menudo no se hace desde la preocupaci贸n por el bienestar de los y las africanas. Al menos, no es ese el enfoque de algunos de los actores que m谩s han llamado la atenci贸n sobre esta inflaci贸n galopante, atribuida muy oportunamente a la invasi贸n rusa de Ucrania, y que maquilla una deriva que se estaba cocinando durante los 煤ltimos a帽os. Lo que realmente preocupa de este desplome del poder adquisitivo del ciudadano medio africano, que puede suponer incluso, en muchos casos, la ca铆da en situaciones de pobreza, es que se convierte en el desencadenante definitivo de una tormenta perfecta, en forma de inestabilidad pol铆tica y de convulsiones sociales, como ha ocurrido en otros momentos de crisis globales.

Las dimensiones del obst谩culo frente al que se sit煤a la ciudadan铆a en el continente africanos es objetivamente preocupante. Desde Nigeria hasta Burundi o desde Burkina Faso hasta la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, la progresi贸n de los precios del combustible dibuja una empinada l铆nea ascendente. De rebote, aumentan los precios de los transportes y se extiende el temor de las restricciones en el abastecimiento. En Sud谩frica la tensi贸n estaba aumentando de tal manera, que el gobierno anunci贸 in extremis una intervenci贸n en los precios del carburante a trav茅s del reajuste de los impuestos. Pero no todos los pa铆ses del continente pueden permitirse estas inyecciones de subvenciones.

Desde Nigeria hasta Burundi o desde Burkina Faso hasta la Rep煤blica Democr谩tica del Congo, la progresi贸n de los precios del combustible dibuja una empinada l铆nea ascendente. De rebote, aumentan los precios de los transportes y se extiende el temor de las restricciones en el abastecimiento.

Muy interrelacionado con el aumento de los precios del combustible aparece un, igualmente preocupante, incremento del coste de los alimentos m谩s b谩sicos y su progresiva escasez. La alimentaci贸n se lleva el 40% de los ingresos de los hogares y est谩 previsto que la inflaci贸n durante este a帽o en el conjunto de la regi贸n llegue hasta el 12,2 %, seg煤n los datos del World Economic Forum. Los precios de esos productos b谩sicos se encuentran en r茅cords hist贸ricos, por encima de las cifras que alcanzaron durante la crisis global de 2008-2009, que en el continente africano se tradujo en intensos procesos de contestaci贸n a partir de 2010.

En este caso, algunos ya han girado la vista hacia la soberan铆a alimentaria, la producci贸n propia y la recuperaci贸n de productos y cultivos aut贸ctonos como el sorgo, el mijo, el ma铆z, el fonio o el arroz para contrarrestar esa escasez de trigo derivada de la geoestrategia mundial. Aunque no se puede perder de vista que algunos de los factores que producen el alza de precios tambi茅n lastra la capacidad de producci贸n local. Y mientras ya han comenzado a producirse algunos de los movimientos de descontento que se hacen previsibles, desde la huelga de panaderos en Burkina Faso por la limitaci贸n al aumento del precio del pan, hasta las movilizaciones en Guinea el d铆a que se establece un nuevo y m谩s elevado coste para el carburante.

Los gobiernos militares de 脕frica Occidental agotan su cr茅dito

Mali, Burkina Faso y la Rep煤blica de Guinea son los pa铆ses de 脕frica Occidental en los que se mantienen gobiernos militares despu茅s de los m谩s recientes golpes de Estado. En los tres escenarios, la llegada de los militares al poder, o la renovaci贸n del levantamiento en el caso de Mali, cont贸 con cierta tolerancia por parte de las sociedades civiles. Los sublevados romp铆an con din谩micas institucionales que grandes colectivos de la poblaci贸n hab铆an llegado a juzgar intolerables y por eso los golpes fueron relativamente incruentos y, en todo caso, no se registraron enfrentamientos armados rese帽ables.

En la Rep煤blica de Guinea, los militares capitalizaron el descontento que las calles hab铆an mostrado por el desprecio de Alpha Cond茅 a las reglas del juego democr谩tico y por su empe帽o en manipularlas para mantenerse en el poder. En Burkina Faso, la incapacidad de las autoridades civiles para hacer frente a los estragos de la violencia de los grupos armados del pa铆s proporcion贸 una pasarela excepcional para el levantamiento de los mandos del ej茅rcito. Mientras que en Mali, que se hab铆a encaminado a una transici贸n democr谩tica como evoluci贸n de un golpe de Estado anterior, la decisi贸n de los militares de 鈥渞econducir鈥 el camino y retomar el poder, recibi贸 el aval involuntario de las instituciones internacionales. Cuando la poblaci贸n empezaba a cuestionar el papel del ej茅rcito, las sanciones impuestas por la CEDEAO ayudaron a los oficiales a reforzar la narrativa de la agresi贸n externa e incluso la de la influencia de potencias extranjeras y a aglutinar a buena parte de la sociedad civil en torno a la soberan铆a nacional y la amenaza exterior.

En las 煤ltimas semanas se han concretado las duraciones que cada una de las juntas militares establece para sus propias transiciones hasta llegar a la restituci贸n del poder a las autoridades civiles. Todo el proceso se ha desarrollado en medio de tiras y aflojas de los respectivos gobiernos con la CEDEAO y otras organizaciones internacionales; con una considerable ambig眉edad en los anuncios; y algunas maniobras para intentar dejar clara una aparente posici贸n de fuerza en esas decisiones. Sin embargo, estos anuncios han empezado a coincidir con algunas muestras de agotamiento por parte de las sociedades civiles. Tal vez en el caso de Mali las voces cr铆ticas son las m谩s sutiles, porque la crisis diplom谩tica, sobre todo, con las autoridades francesas, la ruptura de las relaciones militares con la antigua metr贸poli se ha ido desarrollando en episodios cuidadosamente traum谩ticos que han permitido mantener la tensi贸n de apoyo a un gobierno que aparece como el 煤nico defensor de los intereses nacionales ante el acoso de diferentes actores internacionales.

Mali, Burkina Faso y la Rep煤blica de Guinea son los pa铆ses de 脕frica Occidental en los que se mantienen gobiernos militares despu茅s de los m谩s recientes golpes de Estado. En los tres escenarios, la llegada de los militares al poder, o la renovaci贸n del levantamiento en el caso de Mali, cont贸 con cierta tolerancia por parte de las sociedades civiles

En el caso de Burkina Faso, empiezan a sumarse episodios que la sociedad civil apunta en la cuenta del 鈥渄ebe鈥 del gobierno, como el incidente en la mina de zinc de Perkoa, que ha alimentado las cr铆ticas hacia las autoridades por su incapacidad para encontrar a los ocho mineros atrapados durante m谩s de un mes. Durante los 煤ltimos d铆as se han ido recuperando los cad谩veres de las v铆ctimas. Por otro lado, la violencia de los grupos armados, que hab铆a sido el principal reproche al anterior presidente elegido democr谩ticamente, Roch Marc Christian Kabor茅, se ha recrudecido y pone en evidencia las lagunas de los militares en la lucha contra el terrorismo. Por ejemplo, tres ataques en menos de quince d铆as en Madjoari, una localidad al este del pa铆s, han provocado la muerte, al menos, de 67 civiles y once soldados. Algunas organizaciones de la sociedad civil han empezado a poner el acento en la falta de cambio de rumbo del gobierno militar.

En la Rep煤blica de Guinea, las mismas fuerzas sociales que se resistieron activa e intensamente a la deriva antidemocr谩tica de Alpha Cond茅 y que pusieron ciertas esperanzas de renovaci贸n en la llegada de la junta militar, ya han empezado a alzar la voz claramente contra el recorte de libertades. Una de las 煤ltimas medidas adoptadas por el gobierno liderado por el ej茅rcito ha sido la prohibici贸n de manifestaciones y los l铆deres del FNDC (el Frente Nacional para la Defensa de la Constituci贸n), la coalici贸n de organizaciones de la sociedad civil que se moviliz贸 frente a Cond茅 para preservar los pilares de la democracia guineana ya ha dicho que esa es una clara l铆nea roja. Fonik茅 Mengue, el coordinador del FNDC, que fue encarcelado bajo el r茅gimen anterior, ha advertido p煤blicamente que lo que no cedieron por Cond茅, no lo ceder谩n por una junta militar y ha llamado a la poblaci贸n a movilizarse para defender el orden constitucional lo antes posible.

Las calles de Dakar, conquistadas por el arte contempor谩neo

La implicaci贸n de los actores culturales de Dakar en la bienal de arte contempor谩neo africano de la ciudad se hace evidente en un programa off que ya hace tiempo que desbord贸 sobradamente el programa de la secci贸n oficial. La sed y el entusiasmo con el que artistas, programadoras y centros culturales se zambullen en esta cita imprescindible da una muestra del dinamismo de la escena art铆stica pero tambi茅n del compromiso por hacer de la capital senegalesa el escaparate privilegiado de la producci贸n cultural.

Desde el pasado 19 de mayo y hasta el pr贸ximo 21 de junio, 59 artistas de las diferentes regiones del continente, incluida la regi贸n fluida de la di谩spora, exponen dentro de la secci贸n oficial en el antiguo Palacio de Justicia de la ciudad. Aunque los actos de este programa se desarrollan tambi茅n en otros escenarios.

La creatividad, sin embargo, termina de inundar la ciudad e incluso las localidades de la periferia con lo que se conoce como el programa off, las actividades propuestas en centros culturales, galer铆as privadas y todo tipo de instituciones o espacios de colectivos que suman alrededor de 450 iniciativas. Precisamente la complejidad y exuberancia de esta oferta cultural obliga a tener una gu铆a con la que ubicarse, para intentar no perderse ninguna de esas actividades que subliman la producci贸n art铆stica africana. La bienal de arte africano contempor谩neo de Dakar, que este a帽o llega a su decimocuarta edici贸n, se expande adem谩s a otras ciudades del pa铆s, con una cierta presencia en la antigua capital Saint-Louis, la tur铆stica Sally o la sure帽a Zinguinchor.

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Fuente: Asociaciongerminal.org